← Historia 38379 · de
Historia 38379 — capítulo 19
¡Hola! Aquí esta el capítulo que les prometí. Disculparme si tiene algún dedazo o alguna falta de ortografía pero debo irme y no quise hacerlo sin subir. Más tarde lo revisaré, ahora solo espero que lo disfruten y sea de vuestro agrado.
Muchos Besos & Saludo .Septiembre.
Draco se mantenía con su mirada clavada ella, empezaba a poner gesto de furioso. ¿Como podía ser tan repelente dejandole solo ante tal situación? A pesar de saber que el mas rastrero era él mantenía su figura. Parecía que todo el colegio estaba allí delante de ellos.
-¿No hay nada mejor que ver?- preguntó mirando a todos- ¿Que pinta aquí todos estos críos?- se refería a los de un curso menor.
-Sabes que compartimos Pociones y Transformaciones Malfoy- Ginny se lo discutía en plan vacilón- tu nuevo padre y nuestra tutora andan ayudando a Albus y apretaron en horario.
-Tu no te metas zanahoria- le apuntó con el dedo vacilante y Hermione se colocó delante de su amiga con el gesto furioso.
-Ella no tiene nada que ver, guarda tus modales con ella. Hay miles cosas mejores que ver pero esperamos tu respuesta hermanito.
-Eres una rata mal criada- insultó a lo que sea que fuera suyo y se giró ante sus narices.
Caminó decidido y mientras todos creían que saldría corriendo en cualquier momento se paró en seco. Miró a todos los espectadores en especial a su hermanastra y sus fieles siervos. Todos se mantenían en silencio menos un Gryffindor que volvía a pedirle que se decidiera.
Draco Malfoy avanzó unos pasos cogió una muñeca en medio de la gente y hundiendo su mano sacó a Pansy Parkinson de el grupo. Con su mano derecha la hundió en su cabello y en menos de dos segundos estaba besandole con la misma euforia que hizo aquel día en el baño. Hermione recordaba muy bien de que manera.
Los de Slytherin aplaudían mientras se mofaban de la cara espantosa de la leona. Los Gryffindor por su parte miraban a la castaña que agarraba el antebrazo de su mejor amiga.
-Que preciosa actuación- alguien paraba todas las mofas y risas del pasillo. Severus Snape se abría paso para coger a su hijastro de la parte de atrás de la camisa y apartarlo de la muchacha.- Si fueras igual de bueno para las notas de tus exámenes que para llamar la atención solucionarías el mundo. ¡Por Merlín Draco ¿Cuando dejarás de ser un prepotente Malfoy?!
-Nunca- Hermione había hablado y tras ello Draco le dirigió la mirada. Ella no lloraba solo se daba la vuelta y desaparecía entre el montón de gente.
Severus se tocaba el rostro y acollejó a Draco sin piedad ante la risa de todos. Su mirada furiosa cayó de nuevo a todo el colegio.
-¿Que le has echo a tu hermana imbécil?- empezaba a exaltarse- ¡Me vas a divorciar, tú me divorcias! Entra a clase.
Ginny ante la mirada de Severus sonrió tímidamente escabulléndose ella también. Tendrían falta fuera lo que fuera lo ocurrido.
La pelirroja recorría medio Hogwarts hasta encontrar a Hermione dando golpes en el baño de alumnas y mirando su cara en el espejo.
-Lo siento- Ginny se apresuró a cogerla entre sus brazos. Hermione no quería llorar y a la pequeña de los Weasley le preocupaba.-Puedes hacerlo...
-¿Llorar?- le cortó separándose de ella- No lo creo. No seré yo quien llore esta vez.
-No harás llorar a Malfoy- de eso podía estar segura.
-No hace falta que lo haga, solo que lo sienta- aquellas palabras que Ginny había empleado de una manera se volvieron contra ella.
-¿Que piensas hacer?- le preguntó.
-De momento esperar. Sería todo un ataque de celos alborotar ahora- en aquello tenía todo la razón pero no dejaba de mirar su rostro apoyada en el lavabo- ¿Que crees que hará ahora?.
-Intentar solucionarlo a la manera más arrastrada que un hombre puede hacerlo, preparate para los ''no es lo que parece'', ''lo siento mucho'', ''solo te quiero a ti'' entre otras.
Hermione empezó a reír, que ingeniosa razón tenia la pelirroja, en el fondo siempre había sido más propensa a los hombres que ella misma siendo más mayor. Se sentó en el suelo y Ginny le hizo compañía tocando sus manos.
-¿Y Ronald?- preguntó Ginny- Ya sabe de tu relación- Hermione le miró fastidiada- de tu cosa. Anda buscándote como un demonio, lo que me extraña es que no estuviera allí para reírse.
-Mejor- rió Hermione pensando- habría pagado toda mi furia con él con un asesinato tal vez.
-¿Irás a casa mañana o te quedarás con nosotros en Hogsmeade?- preguntó Ginny tras reírse.
-Tengo que preguntarle a mi ''padre''- metió sus dedos en la boca imitando un vómito- pero intentaré hacer todo lo contrario a Malfoy.
-¡Malfoy, que mal suena eso cuando hace unos días los llamabas Draco con ojos de boba!- intentaba llevar el humor hasta aquel baño y lo conseguía. Creo que iré a la enfermería han ingresado a Harry- Hermione la miró asustada. Como los había descuidado- tranquila, se tomó un té de Hagrid a pesar de que siempre le digo que no lo haga; sabíamos que ocurriría con todo lo que tiene ese hombre allí metido.
-Yo iré a hablar con Severus cuando acabe la clase para excusarme y pedirle en fin de semana en paz-
Ambas se despidieron en la puerta y Hermione habitó la biblioteca mientras acababa la hora. Evitando llegar cuando todos salían minutos más tarde aporreaba la puerta del despacho de el profesor.
-¿Se puede?- introdujo su cabeza por la puerta.
-Hermione- sonrió- Pasa. ¿Que te a pasado? ¿Que te hizo el animal de Draco?.
-Hacer el animal- rió- No, enserio me llamó rata pero estoy acostumbrada, no me fui por él.
-Si te dice algo no dudes en contármelo. Tengo el poder de la mano- bromeaba por las collejas que el rubio recibía- ¿Que necesitas?.
-Permiso para pasar el fin de semana aquí y en Hogsmeade- dijo tímidamente.
-Seguís castigados. Aunque mirándolo mejor si eso no significara estar a solas con tu madre no me lo pensaría, pero en ese caso puedes quedarte un día.
-¿Enserio?- se alegró- dile a mi madre que el domingo estaré allí para verle.
Sin pensarlo se levantó y abrazó a Severus. Más tarde se dio cuenta y ando para atrás temiendo, pero recibió una sonrisa. Intentó despedirse de el pero algo le hizo quedarse parada.
-Echale un ojo a tu hermano mañana-
-¿Como? ¿También se quedará?- preguntó mientras el afirmaba y le aseguraba que sería injusto permitírselo solo a uno. Aceptó y se marchó.
Ginny se mantenía en la enfermería al lado de la cama de Harry contándole lo sucedido con Draco Malfoy.
-Me alegro- se metió Ronald- Debió pensárselo dos veces antes de meterse con él y hacerme creer el malo.
-¡Tu callate!- le obligó su propia hermana pequeña- eres un memo que no supiste aprovecharla. No se por que me da la sensación de que Draco tiene su fondo.
Ronald se levantó de la silla encarandola.
-¿Tu con quien estás? ¿Con Harry y conmigo o con el panoli ese?.
-Dejame que lo piense- puso su dedo en la barbilla- con el panoli ese y a ti que te aguante mamá, gilipollas.
Besó los labios de Harry que reía y se marchó de la enfermería. Tenían que arrematar contra Ronald y sería este fin de semana.
Hermione le comunicó que podía quedarse tan solo un día. Suficiente para la mente desquiciada de la pelirroja. Ambas evitaron estar en publico para no toparse con cierta cabellera rubia.
Draco andaba mirando a todos lados de Hogwarts buscando a Hermione. Parecía haberse vuelto invisible, tras comunicarle Severus que se quedaría ese día allí lo vio perfecto para una reconciliación.
El sábado llegó y Hermione junto a Ginny habían profundizado mucho aquella venganza para ambos personajes. Draco se llevaría más parte pero para Ronald estaría suficientemente bien.
Andaban cerca de Hogsmeade.
-¡Skinniy!- Ginny se topó con su ''cuñada''- ven a las tres escobas más tarde si quieres, hemos planeado juntarnos muchos alumnos allí en dos horas.
-Creo que no e captado el mensaje- una personita rubia acompañaba a las dos jóvenes. Era Luna que andaba desconfiada- ¿Que tengo que hacer yo debajo de una cama?
-Tu Luna, recoge todo lo que veas por el suelo- Ginny rió de nuevo con Hermione.
Las tres jóvenes se encontraban en ''Las tres escobas'' tomando una cerveza de mantequilla con unos trozos de pergamino y pluma.
-Escribe- insistía Ginny.
-No se. ¡Tal vez sea pasarnos!- Hermione mordía su labios meditando en lo que haría.
-Eso, tú lamentate a estas alturas. De buena te pasas a tonta- Ginny tenía razón. Cogió su pluma y advirtiendo que no sabía si funcionaría lo hizo.
Ginny aseguraba que sí sucedería, los hombres son así y mucho más.
Luna ya había sido enviada a su puesto. Debía hacerlo por Hermione y para eso Ginny tenía muchas dotes de persuasión.
Mientras ellas esperaban afuera de el bar un poco alejadas y ocultas por unas tiendas.
-Menos mal que Rosmerta nos echará una mano- decía Ginny frotando sus manos.
Aproximadamente veinte minutos después Ronald Weasley entraba a el pub. Ginny chasqueó sus dedos cantando ''Bingo'' al ver a Draco Malfoy pasar también diez minutos más tarde.
Draco subía las escaleras hacia una habitación, iba desabrochando los botones de su camisa. Abrió y solo observó un bulto dentro de la cama. Se quitó la camisa a la vez que los pantalones y se introdujo en ella.
-Me alegra que estés aquí- decía Draco mientras se acercaba a el bulto.
Alguien pegó un grito, era una voz masculina. Draco pudo observar una cabellera pelirroja y se levantó como un trueno de la cama.
Era Ronald Weasley el que se encontraba en aquella habitación.
-¿Tu me has citado aquí?- preguntaba Ron tapándose el cuerpo. Ambos se encontraban en boxes.
-¿Que dices zanahoria?- se molestó- me citó Granger. No se que pintas aquí.
-¿Hermione?- se preguntó y Draco afirmaba mirando el suelo como loco- No puede ser, ella me citó a mí.
-Imposible- empezaba a ponerse furioso- Ella me escribió una carta diciéndome que viniera aquí. ¿Donde demonios está mi ropa?.
Ronald se preguntaba la mismo, aquella no era una buena situación con Malfoy. Hermione les había escrito una carta similar a cada uno para arreglar sus problemas con un poco de amor en cama, ambos habían caído como lelos y se encontraban medio desnudos uno enfrente de el otro. De repente se abrió la puerta y apareció Ginny Weasley mirando con cara de extrañeza.
-¿A ti también te a citado?- preguntaba Draco viéndose con los Weasley allí metido- Está enferma.
-No- negó como si no supiera que pasaba allí- llegué a buscarla, ¿Que haces así?.
-Hermione nos a engañado- decía Ronald con las orejas muy coloradas.- Y ahora no encontramos nuestra ropa.
-Pues si vais a bajar hacerlo ahora que no hay nadie en el pub- les aconsejó.
Draco se decantó por hacerlo primero y salir corriendo hacia Hogwarts, después se le ocurriría que hacer.
Cuando bajaban las escaleras, al llegar a la entrada de ''Las tres escobas'' estaba repleto de estudiantes de Hogwarts y Hermione Granger en primera fila. Todo el mundo se reía de ellos, incluidos los más pequeños.
La castaña se encontraba con los brazos cruzados mirando a Draco principalmente con una sonrisa malvada.
A los chicos se les caía la cara de la vergüenza.
-Chicos- alguien detrás de ellos los llamaba. Era Luna con un puñado de ropa- ¿Olvidan algo?
-¿Por que lo hiciste?- pregunto Ronald después de saludar vergonzosamente a Skinniy que se tapaba la cara.
-Para que todos vean que no me muero por ninguno de vosotros. ¡Que esta bien de jugar con la buena de Granger!- miró en especial a Draco Malfoy- y que sois lo suficiente ridículos como para arrastraros creyendo que soy capaz de acostarme con vosotros.
Draco suspiró y miró el suelo. Subió sin decir nada y cogió su ropa. Se vistió ante los ojos de todo el mundo, bajó hasta ponerse enfrente de su hermanastra y sin ningún gesto de odio afirmó.
-Lo merezco-
No dijo más y salió de aquel pub. El alma cayó a los pies de Hermione, ¿Que había echo? ¡Ella no jugaba tan sucio!.
No volvió a saber de Draco en todo el día. Lo pasó con Ginny y Luna por Hogsmeade un poco arrepentida.
El domingo llegó y debía volver para ver a su madre, cosa que deseaba tanto.
Se encontraba en el baño de las chicas arreglando sus ojos medio llorosos y cargando sus maletas. La puerta se abrió provocandole un pequeño salto del susto, Draco Malfoy se encontraba enfrente de ella.
-Volvemos a casa- dijo él para romper el hielo- de nuevo.
-Muy observador- cogió su maleta y se dirigió a la puerta. Draco se plantó en medio impidiendo su salida.-Abre la puerta Draco.
-Dejame que te explique todo, por que lo hice y por que estoy aquí. De verdad, si luego te vas a reír.
-Seguro- dijo en tono sarcástico- ya me estoy notando la sonrisa ¿Ves?. ¡Que me dejes salir!- le gritó.
-Vale, vale. Abriré la puerta- la abrió como dijo- pero vamos a hablar.
-No- se negó saliendo de el baño- No te quiero escuchar- le aseguró mirándole fijamente- pero ni ahora ni nunca.
Draco pudo ver como su hermanastra arrastraba su baúl a toda velocidad por el pasillo. Era imposible continuar detrás de ella, esperaría a ver si en casa se calmaban las situaciones.