Tituladas 16.2% · 32,298 de 199,415 descubiertas
Rescatado 61.5% · 57,949 de 94,296 páginas identificadas · 57,939/58,568 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 38516 · de

Historia 38516 — capítulo 15

No sabían cuanto tiempo había pasado desde que Elis atravesara aquellas puertas pues solo ella había sido capaz de mantener la noción del tiempo ahí dentro y sin ella no tenían idea de cuanto tiempo pasaba.

Pero eso no era impedimento para que Lein andase de arriba abajo con los brazos cruzados echo un autentico manojo de nervios mientras Estefan le observaba con los ojos medio cerrados.

  • ¿Cómo puedes estar tan tranquilo?- pregunto al fin Lein deteniéndose un momento para mirarle, el le dedico una media sonrisa y se encogió de hombros haciendo que Lein resoplara molesto y volvería a caminar de un lado a otro mientras el se acomodaba mejor contra la pared.

  • Deberías calmarte- comento al cabo de diez paseos de Lein, este se detuvo y lo miro incrédulo.

  • ¿Cómo quieres que me calme? Ella es… es ahora mi hermana, vale, es mi única familia al menos la única que no quiere matarme, ¡no puedo calmarme!- Contesto Lein mirando hacía las puertas con aprensión mientras Estefan soltaba un suspiro y se pasaba la mano por el pelo.

  • Lein, ¿tan poco confías en ella?- Pregunto Estefan haciendo que Lein le mirase con los ojos muy abiertos por la sorpresa.

  • ella prometió que no le pasaría nada así que cálmate y muestra tu confianza en ella, ni si quiera sabemos cuanto a pasado desde que se fue podrían ser tan solo minutos además ella sabe cuidarse sola- añadió Estefan con suavidad antes de cerrar los ojos e ignorarlo por completo.

  • gracias- murmuro Lein observándole con una leve sonrisa en el rostro, al parecer Elis había conseguido que Estefan, el mas que desconfiado y solitario Estefan, confiara en ella ciegamente y… si no se equivocaba Elis había conseguido algo mas que eso de el pensó antes de sentarse a pocos metros de Estefan y recostarse como el contra la pared.

  • ¿te ocurre algo?- pregunto al percatarse de la capa de sudor que cubría la piel de Estefan y que antes le había pasado desapercibida, el entreabrió un ojo y le miro.

  • no, ¿Por qué preguntas?- Pregunto el cerrando el ojo que había abierto.

  • estas sudando- contesto Lein observándole detenidamente en busca de alguna otra cosa rara.

  • Es por la luz, esta demasiado cerca- contesto Estefan haciendo que Lein le mirase preocupado.

  • quizá deberías cubrirte de nuevo con las alas comento sin molestarse en disimular su preocupación.

  • quizá mas tarde, prefiero tener mis sentidos activos hasta que salga Elis, no quiero sorpresas desagradables- contesto el sin abrir los ojos, Lein resoplo pero dejo la discusión por perdida y cerro también los ojos justo cuando Estefan los abría y se estremecía con los dientes apretados para no hacer ruido alguno que delatara el dolor que estaba padeciendo en esos instantes.


Mientras Elis caminaba sin descanso por aquel intrincado camino de mármol tan desgastado y…. peligroso pues si se resbalaba había una buena caída a ambos lados de aquel pequeño pasillo de mármol de más o menos dos metros de ancho que hacía de puente para llegar al centro de la sala.

Que era solo un pequeño círculo de mármol grisáceo que flotaba en medio de la sala con un pedestal en medio y sobre este una urna de cristal que soltaba suaves destellos debido al reflejo de las miles de luces producidas por las almas en pena atrapadas en la bóveda multicolor que cubría el techo y la cual había procurado no mirar pues incluso sin hacerlo los destellos de las almas la hacían sentirse mal.

  • Esta sala es demasiado grande para un objeto tan pequeño- mascullo ella entrecerrando los ojos mientras intentaba calcular cuanta distancia la separaba todavía del pedestal para llegar a la conclusión de que debía estar llegando a la mitad del puente de mármol por lo que respiro hondo y siguió andando.

Nunca en su vida se había caído y no era ese un buen momento para hacerlo sobretodo viendo las puntiagudas rocas que sobresalían del fondo del abismo y el agua hirviendo que rodeaba estas tampoco era nada halagüeña, pero lo peor de todo era lo que tenía delante suya en ese instante.

Desde el principio del puente no había visto ningún agujero en este, sin embargo ahí estaba con una imponente medida de por lo menos diez metros hasta la otra mitad del puente.

-Genial- mascullo ella resoplando mientras se apartaba el pelo de la cara, siempre le había crecido rápido y ahora empezaba a molestarle y mucho, mientras observaba la distancia que la separaba del otro lado del puente preguntándose si de verdad podría saltar tal distancia.

  • por probar- murmuro para si retrocediendo unos cuantos metros antes de tomar carrerilla y saltar, aterrizando en el otro lado del puente medio arrodillada y sin resuello.

  • no podre usar las alas pero las piernas han resultado ser un buen sustituto- mascullo para si incorporándose de nuevo y mirando un momento hacía atrás para descubrir que ya no había agujero y que el puente no estaba roto.

-pues que bien- gruño ella dándose la vuelta para seguir adelante pero se detuvo y miro sorprendida el pedestal que tenía delante.

-esto es desconcertante- mascullo ella mirando la urna de cristal delicadamente tallada y cerrada a través de la cual podía ver con claridad el corazón.

Una hermosa y delicada lagrima de cristal del tamaño de la yema de su dedo meñique, la cual resplandecía cada vez con mas insistencia como si la estuviera instando a tomarla entre sus manos y colgársela al cuello.

-Ya voy- murmuro avanzado hasta estar frente al pedestal momento en que se detuvo y miro la urna de cristal con aire indeciso pero el corazón centelleo aun más intensamente instándola a seguir.

Ella respiro hondo y acerco las manos a la urna que sin previo aviso se abrió sin que ella siquiera la rozase, pero no le importo su vista estaba fija en el corazón que la llamaba intensamente mientras ella alargaba las manos hacía el que se elevo del fondo de terciopelo de la urna hasta quedar entre sus dos manos brillando con la intensidad de un pequeño sol, pero sin cegarla.

  • mi corazón- Murmuro ella completamente ida haciendo que el corazón respondiera a sus palabras con un centelleo plateado antes de que la cadena se soltase y esta se abrochase alrededor de su cuello, sin que el corazón dejara en ningún momento de flotar entre sus manos hasta que lentamente fue bajando quedando al fin sobre su pecho, ella lo miro instante y luego el corazón y brillo y ella perdió de súbito toda su fuerza cayendo al suelo inconsciente.