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Historia 38516 — capítulo 3

Llevaba ya un mes en aquel aburrido y a su entender patético mundo y apenas había logrado dar un paso hacía su objetivo principal ganarse al confianza de Elis, era como si ella estuviese echa a prueba de sus habilidades y no es que el no estuviera poniendo de su parte, se había tomado aquello como un reto y había usado todas sus habilidades de demonio para intentar ganarse su confianza sin embargo solo había sacado de ella una leve muestra de entendimiento, le permitía estar con ella, le contestaba la mayor parte de las veces que el le hablaba e incluso consentía leves roces como que le pusiese una mano en el hombro y aunque eso en comparación con la relación que tenia con los humanos era un gran logro no era suficiente, el había sido enviado allí con ordenes claras y precisas mas que nada por que era un demonio´´ y si no le daban las ordenes claras y concisas podía mal interpretarlas de mil formas diferentes, el sonrió maliciosamente ante ese pensamiento, lastima que fuesen tan sumamente específicos tu misión es en definitiva protegerla y ganarte su confianza hasta que cumpla los dieciséis años y el sello que contiene su poder se rompa, entonces intentaras traerla aquí utilizando esa confianza pero si aun así se niega podrás traerla a la fuerza, pero recuerda sin dañarla un solo rasguño y… lo pagaras caro demonio´´ la voz resonaba aun bien clara en su cabeza y hacia que le hirviera la sangre, el nunca había tenido bando no estaba con ese a su entender patético tirano de pacotilla pero tampoco había estado nunca con los aun mas patéticos rebeldes solía hacer algún trabajo si le pagaban bien pero tras el incidente con el tirano…

Debía admitir por mucho que lo odiara ,que seguía con vida gracias a los rebeldes si no el tirano literalmente se lo habría comido y por eso estaba atado a los rebeldes hasta que estos cumplieran su maldito objetivo y así se saldase su deuda, solo de pensar que el un demonio estaba bajo las ordenes de esos patéticos ángeles y humanos sentía ganas de destrozar la casa entera en la que estaba en ese momento pero se conformo con apretar el alfeizar de la ventana hasta que lo hizo trizas pero nada mas verla salir de la casa se olvido en el acto de su ira, ella era la clave de la victoria de los rebeldes y de su libertad pensó mientras la observaba caminar por la calle majestuosamente con una gracia sobrenatural que sin duda eclipsaría a un humano normal y a los de su mundo y que incluso podría llegar a fascinar a un ángel, esa era otra razón para mandarlo a el, un demonio.

Que no se dejaba fascinar por la belleza de los ángeles, pues eso era ella, una hermosa ángel mas poderosa que los demás pero a fin de cuentas un ángel uno que había sido capaz de que el sintiera tristeza, apenas había tardado dos días en darse cuenta de lo fuera de contexto que estaba ella en aquel lugar, en aquel mundo, ella no pertenecía allí se podía ver en su mirada como esta se perdía en la lejanía mirando sin ver realmente. No le extrañaba que no hubiese establecido relaciones con los humanos de su alrededor pues estos no tenían nada que darle, ellos no la entendían y ella les entendía demasiado simplemente eran demasiado simples aunque la había visto de vez en cuando intercambiar alguna palabra con aquella humana llamada Lucy que la seguía y se pegaba a ella cada vez que podía cosa que ella toleraba por el momento pero acabaría también por alejarse de esa niña a la que parecía tener que sostener cada pocos minutos para evitar que se cayera.

Lo único que había provocado un leve interés en ella era su persona aunque claro era algo normal de vivir rodeada de patéticos humanos libres de magia a tener a un demonio delante había una buena diferencia era sin duda lo mas interesante que había visto desde hacía bastante tiempo pensó el observando como ella alzaba la vista al cielo, lo hacía todas las noches sobre al misma hora, salía de su casa andaba un poco por la calle y levantaba la vista al cielo durante unos minutos como si esperase algo pero como cada noche no ocurría nada y ella bajaba la vista y volvía a la casa.

El sonrió divertido y desapareció reapareciendo oculto entre las sombras de la habitación de ella a la que oyó pararse en seco en el rellano de las escaleras antes de entrar en la habitación con el ceño fruncido mirando a su alrededor con los ojos entornados pero finalmente se paso la mano por el pelo y sacudió la cabeza como para alejar de ella algo que le molestase.

El la observo divertido acercarse a la ventana y mirar hacia la casa de enfrente, a esas alturas ella ya sabía que el era su nuevo vecino y al parecer lo conocía lo suficiente como para saber que a esa hora solía estar asomado a la ventana, muy observadora la angelita pero no lo suficiente ni si quiera se había percatado de su presencia allí era obvio que su primera impresión de que podía sentir la magia había sido acertada solo a medias, la sentía si, pero solo levemente y eso era lo que la molestaba y la llevaba a fruncir el ceño desconcertada cada vez que el usaba algún conjuro o se cargaba a algún asesino que iba tras ella cosa que a el le divertía profundamente, era algo muy difícil el verla desconcertada y el disfrutaba causando ese desconcierto cada vez que podía, puede que resultase infantil pero que leches tenía derecho a divertirse un poco a su costa después de todo estaba día y noche salvándola de la muerte sin que ella se percatase.

Entonces oyó un fuerte estrepito metálico en el pasillo que le puso la piel de gallina mientras la miraba extrañada por el hecho de que ella no se hubiese inquietado por el ruido

  • esta mujer cualquiera diría que soy yo la que tiene su custodia y no ella la mía mascullo ella entre dientes con un leve deje de diversión en la voz mientras se asomaba a la puerta de la habitación, el la siguió con curiosidad.

 - ¡no pienso recoger lo que hayas tirado! Dijo ella alzando la voz antes de volver a la habitación con el siguiéndole y cerrar la puerta.

 - ¡tampoco era mi intención! Contesto la voz de una mujer a todo pulmón.

Menudo grito, eso debía haber despertado a medio barrio pensó el divertido.

  • ya mascullo ella con cierta ironía en la voz antes de sentarse en el borde de la cama y tumbarse de lado sobre esta dándole la espalda a la puerta.

 el la observo esperando aque se durmiese para poder echar un buen vistazo a sus pertenencias y hacerse una idea de cómo podía romper esa hasta ahora infranqueable barrera de desconfianza sin embargo ella no parecía tener intenciones de dormirse, el frunció el ceño y miro por la ventana, ya casi había amanecido y ella no había dormido en absoluto, que oportuno ataque de insomnio gruño para si planteándose si ella de alguna forma sentía su presencia y por ello había sido incapaz de dormir pero enseguida lo desecho el era en ese momento indetectable incluso para los que tenian sus poderes en activo, ella no podía simplemente sentirlo.

  • maldita sea murmuro ella sacándolo de sus pensamientos haciendo así que clavase su vista en ella que se había sentado en el borde de la cama y tenía una mano puesta sobre su hombro derecho como si este le doliera.

El se acerco levemente con intención de inspeccionarlo mejor pero ella se giro hacia el alarmada haciendo que el se quedase paralizado sin embargo enseguida noto que ella veía a través de el tal y como debía ser y sonrió levemente, maldito idiota se reprocho a si mismo mientras la observaba mirar la oscuridad con los ojos entrecerrados y la mano sobre el hombro

  • paranoica eso es lo que soy se reprocho a si misma en un murmullo.

  • ¿Cómo es posible que sea tan tonta como para creer que hay alguien detrás de mi? Idiota mascullo un poco mas alto levantándose de la cama sin apartar la mano del hombro pero la puerta se abrió sobresaltándolo incluso a el que miro a la mujer de cabello cano irritado esta pareció mirar en su dirección pero fue solo un instante antes de clavar su vista en ella y enarcar las cejas.

  • no tienes buena cara comento con el ceño fruncido, ella sonrió divertida.

  • tu tampoco la tendrías si no hubieses dormido en toda la noche contesto molesta.

-¿no has dormido? Pregunto la mujer frunciendo aun mas el ceño antes de plantarle una mano sobre la frente.

  • ¡TÍA! Se quejo al sentir lo fría que estaba su mano ¿o era su piel la que estaba caliente?, esta resoplo.

  • nada de tía tienes fiebre y bastante incluso tienes las mejillas ruborizadas dijo esta antes de quitarle la mano del hombro y apartar la tela de la camisa que lo cubría.

  • ¿Qué es esto? Pregunto su tía con los ojos muy abiertos, ella se miro el hombro inexpresivamente.

  • eso es mi primera caída en el hielo, Lucy me arrastro con ella añadió al final al ver el entrecejo fruncido de su tía.

 - tu nunca te caes y Lucy no pesa tanto como para arrastrarte debías estar muy distraída comento molesta.

 - estaba muy distraída contesto ella, su tía frunció el ceño dando a entender que no se creía ni media pero lo dejo estar.

 - échate algo de crema para la hinchazón y véndatelo no tiene buena pinta dijo dándose la vuelta para irse.

  • !ah¡ y hoy no vayas a clase, ponte el termómetro y toma algo para la fiebre yo tengo que irme ya añadió antes de desaparecer por las escaleras que conducían al piso inferior.

Ella se quedo donde estaba hasta que se oyó el estrepitoso paso de su tía por la calle entonces se llevo de nuevo la mano al hombro, el se acerco y miro la parte trasera de este descubriendo un moretón negro lleno de magulladuras que debía llegar hasta buena parte de la espalda, ¿Dónde se había echo eso? No se había caído eso estaba claro pero el no había dejado de vigilarla excepto…

Excepto cuando esos estúpidos ancianos quisieron un informe detallado, ¿era posible que la hubiesen atacado entonces?, claro que era posible malditos idiotas pensó el irritado siguiéndola por la casa hasta que llegaron a la baño el se quedo en la puerta y observo sin pestañear como se quitaba la camisa de espaldas a el dejando ver hasta donde llegaba el daño en su espalda.

El frunció el ceño mientras observaba con asombro como el moretón y las magulladuras llegaban hasta casi el final de la espalda por todo el lado derecho dando a entender que debía haber caído al suelo con mucha fuerza y haber derrapado sobre ese lado del cuerpo, el la observo detenidamente mientras untaba el moreton con una crema blanquecina y tomaba un rollo de vendas ocultando así la mayor de los daños a su vista antes de ponerse la camisa y darse la vuelta hacía donde estaba el mirando de nuevo con el ceño fruncido, el se aparto de la puerta para que ella saliese sin estrellarse con el.

Estuvo merodeando tras ella por la casa una hora entera hasta que para su asombro tomo la mochila y se la colgó del hombro izquierdo entonces desapareció y reapareció en la puerta de enfrente con la mochila en la espalda y el ceño fruncido hasta que la vio salir por la puerta entonces alzo la mano a modo de saludo y cambio su rostro a uno de indiferencia antes de cruzar la acera y llegar hasta ella que lo esperaba con aire distraído.

 - ¿es bonito el cielo? Pregunto el con aire socarrón.

Ella esbozo una leve sonrisa dando a entender que había entendido su peculiar broma.

  • bonito pero aburrido contesto con aire indiferentemientras echaban a andar hacía el instituto.

El la observo de reojo, su tía tenia razón tenía las mejillas levemente sonrojadas por la fiebre y estaba quizá algo mas pálida de lo normal, no entendía por que no había echo caso a su tía no la veía en condiciones de estar en la calle.

  • ¡Elis! ¡Estefan! esperadme llamo Lucy con su entusiasmo matutino.

El giro la cabeza para ver la estrepitosa caída que se iba a llevar la chica por correr de esa forma sin embargo llego patinando a su lado y agarro el brazo derecho de Elis para no pasar de largo, ella contuvo bastante bien el dolor pero no pudo evitar que el lo viese escrito en sus ojos y sus tirantes labios.

  • Lucy me vas a arrancar el brazo comento ella con aire indiferente, Lucy la soltó avergonzada.

 - lo siento Elis fue sin querer dijo la chica sonriendo nerviosamente.

 - no importa contesto ella sin parar de andar pero haciendo que Lucy acabara entre medio de ambos de forma que si se agarraba de ella lo aria del brazo izquierdo.

 Tardaron mas de media hora en llegar al instituto aunque normalmente no le les llevaba ni veinte minutos aun cargando con Lucy por el camino, el la miro de reojo mientras se sentaba en su pupitre sin molestarse si quiera en sacar algún libro para distraerse mientras el profesor se veía obligado a hacer su repaso, el se fijo en su mano derecha y pudo ver que tenia raspones por el dorso acompañados de un maratón mas leve por lo que dedujo que también debía tener el brazo dañado, en la salida se pego a ella sin mediar palabra y la dejo en la puerta de su casa antes de entrar en la casa de enfrente dispuesto a reaparecer camuflado en la casa de ella.

 - hola chico demonio dijo una voz familiar tras el haciendo que sintiese ganas de matar a alguien.

 - ¿Qué haces aquí? Pregunto secamente.

 - me han mandado para que te ayude o mas bien para que te sustituya a partir de ahora seré yo quien trate de ganarme su confianza y tu solo mataras a los estorbos contesto con aire divertido, el soltó una carcajada. 

  • idiota ni si quiera te dejara acercarte comento antes de subir al segundo piso con los dientes apretados por la indignación mientras el muchacho rubio que estaba sentado en el sofá del salón sonreía divertido.

  • eso ya lo veremos, Estefan.