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Memorias de Idhún IV HEREDEROS — capítulo 13

Gracias por los comentarios, de verdad. Siento que este capítulo también sea corto, pero ya os dije en el anterior que los viernes y fines de semana actualizo otros fics de otra web, así que no tengo demasiado tiempo para hacer más largo estos capítulos.

Cuidaos, besos

Capítulo XII Descargando bajo la lluvia

  Ya hacía una hora que la chica se había ido, y en esa hora la familia y los invitados habían discutido sobre decirle o no la verdad a la chica, aunque ni Christian ni Nanim dijeron sus sospechas de que la chica ya sabía algo.

  Victoria se negaba a hacerlo, pues quería que fuera normal, aunque era la única. Ella quería lo mejor para su hija, y no quería que sufriera pensando que un mundo entero la odiaba por el hecho de haber nacido. No quería eso...

  -Ya hace una hora- susurró Erik, y Christian asintió, marchándose a buscar a su hija, sin importarle en absoluto lo que acordaran sobre si contarle o no la verdad a su hija, él tenía claro lo que iba a hacer, si lo sabía como si no, le iba a contar a su hija la verdad, aunque antes de hacerlo debería ganarse su confianza.

  Se montó en aquel deportivo negro de cristales tintados y de cinco plazas, y arrancó, marchándose por la ciudad bajo la lluvia a una velocidad increíble. Tenía suerte de que aquel día no hubiera apenas coches circulando, aunque con sus reflejos aquello poco importaba.

  Intentó encontrar la conciencia de su hija por la ciudad, pero le fue inútil. No encontraba ni si quiera su rastro..., entonces se acordó de lo mucho que le gustaba el bosque, e intentó buscarla por allí aún mentalmente.

  Le costó mucho, y apenas fue un eco en su mente, pues la chica seguía cerrando su interior, impidiéndole entrar, aunque aún pudo saber al menos que la chica estaba en algún lugar del bosque, por lo que, en mitad de la carretera y ante los ojos de los observadores, giró el coche para meterse en el carril de dirección contraria, acelerando todo lo que el coche podía, que no era poco.

  Llegó en apenas unos minutos, y entró en el bosque aún con el coche, siguiendo el rastro de la esencia de su hija entre los árboles. Le costó mucho trabajo encontrarla, casi una hora más, pero al fin llegó a un claro, y paró el coche en seco, aún bajo la lluvia, y se bajó del vehículo.

  Caminó durante cinco minutos, y la vio.

  Estaba recargando la espalda en el tronco de un árbol, empapada, y sentada en el suelo. Rodeaba sus piernas con sus brazos, y tenía la cabeza apoyada en sus rodillas, dejando que su cabello húmedo la ocultara el rostro. Sintió un fuerte golpe en el pecho al oír un sollozo, y aquello le dolió, más al saber que era por su culpa. No sabía cuánto había sufrido su hija por su ausencia...

  Se acercó con paso decidido, y se puso de cuclillas, a su altura.

  -Vete- sollozó la chica, pero Christian no la hizo caso. La cogió de los brazos y la puso de pie, obligándola a mirarle a los ojos- ¡que te largues!

  -Eva- le dijo, con voz calmada, sin mostrar lo dolido que estaba- no me voy a ir, te llevaré a casa...

  -¡No quiero que me toques!- le espetó, zafándose de su agarre, y retrocediendo un paso, hasta que su espalda chocó contra el árbol, y se limpió las lásgrimas con el dorso de la mano.

  -Eva- la llamó, serio- dime lo que quieras, desquítate conmigo, tienes derecho.

  -¡Déjame!

  -Sé que quieres hacerlo, que quieres decirme las cosas claras- comentó- así que hazlo.

  -¡Eres un desgraciado!- empezó a insultarle, dejando ver al fin todo su dolor, estaba dispuesta a decirle todo lo que quisiera- ¡un mal padre que me abandonó!¡no te importó que te necesitara ni que te quisiera a mi lado!¡maldita sea!¡te necesitaba!¡eras el único que me entendía y te fuiste!¡me dejaste sola!¡no sabes cuántas veces te quise a mi lado!- le gritó, recordando su entrenamiento y, sobre todo, su primera trasnformación en shek-¡he sufrido mucho!¡y a ti no te ha importado!- empezó a sollozar-¡me he sentido totalmente sola!¡nadie me comprendía!¡sólo quería estar contigo!¡quería hablarte, tocarte, abrazarte!¡pero no estabas!¡porque te fuiste sin más!

  -Eva...

  -¡Te odio!- gritó desesperada, mientras golpeaba su pecho, pero sin usar fuerza alguna, por lo que Christian ni se inmutó, dejó que le golpeara- ¡te odio!¡te odio!¡te odio!- sollozó aún más, y finalmente Christian sujetó sus brazos, haciendo que que dejara de golpearle, y la apretó contra su pecho, abrazándola.

  Eva no quería, pero, finalmente, correspondió al abrazo.

  -Lo siento- se disculpó Christian- sé que hecho muchas cosas mal, pero quiero hacer las cosas bien ahora.

  Eva lo pensó por un momento, y le gustó la idea de volver a pasar tiempo con su padre. Aunque, antes de eso, debía saber si de verdad estaba dispuesto a hacer las cosas bien.

  Se separó de su padre, se limpió las lágrimas, y le miró, con seriedad.

  -¿Tienes algo que decirme?- le preguntó, sin rodeos.

  Christian le miró, y pudo ver que la chica sabía algo que no le había contado, pero no sabía exactamente hasta qué punto sabía de la verdad. Estuvo tentado de decirle en aquel momento la verdad, pero no era el momento, aún no, por lo que negó con la cabeza.

  -¿Y tú?- quiso saber, y Eva clavó sus ojos en los de él.

  -Nada- le dijo, sin más. Si él no le contaba al fin la verdad, ella no sería la que le dijera las cosas claramente.

  La chica se separó aún más de él. Se sentía mejor al haberse desquitado con su padre, pero aún le guardaba aquel resentimiento que tardaría en perdonarle.

  Christian suspiró, y la siguió caminando bajo la lluvia hasta el coche, dispuestos a irse a casa.