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Memorias de Idhún IV HEREDEROS — capítulo 17
Muchas gracias por los comentarios y por leer el fic, el anterior capítulo fue muy especial porque todo se descubrió, y este será bastante emotivo, así que disfrutad. Es corto, pero muy bonito.
Cuidaos
Capítulo XVII Verdades ocultadas
Christian se encontraba sentado en el sillón negro del salón, con los codos apoyados en sus piernas, y sus manos sosteniendo su cabeza, con la mirada clavada en el suelo.
Shizuko le debía haber contado la verdad a Eva..., y los dibujos..., ella ya había sufrido su primera transformación en shek, y no estuvo a su lado..., la manera de luchar, el cómo no pudo adentrarse en su mente bloqueada..., todo encajaba. Y ella no sólo le guardaba resentimiendo por haberla dejado atrás, sino por haberle ocultado su verdadera identidad..., ahora lo comprendía todo..., pero, ¿cúando le dijo todo Shizuko?
Oyó la puerta del baño abrirse, y Eva salió hacia el salón, vestida con un pantalón corto de color negro y una camiseta de tirantes azul oscura, dejando que su cabello aún húmedo se pegara en su rostro.
-Papá...- le llamó la chica, preocupada al verle así- ¿qué ha pasado?
La chica se acercó, y su padre la miró, levantándose del sillón y cogiendo sus brazos con delicadeza para sentara en el sillón. Él se puso de cuclillas delante de ella, hasta quedar a su altura, y la miró directamente a los ojos.
-Eva...- la llamó, con seriedad, pero también con un tono de cariño en su voz- he visto tus dibujos, y no sólo los del blog...
-¡¿Has espiado en mis cosas?!- le espetó más que preguntó, molesta.
-Eva- la llamó, serio, y la chica supo que ya lo sabía todo. Clavó su mirada en el suelo, sin querer mirarle- ¿por qué no me dijiste que lo sabías?
-¿Por qué no me dijiste tú la verdad?- contraatacó ella, sin mirarle aún. El hombre suspiró, y decidió que ya era hora de contarle todo.
-Tu madre quería que Erik y tú creciérais como chicos normales, al margen de todo Idhún- le explicó- pero por accidente Erik lo descubrió y se lo tuvieron que explicar. A ti no te lo dijeron porque...
-Porque temían que me convirtiera en un monstruo como creen en Idhún- completó Eva, con un brillo de tristeza y de dolor en sus ojos. Christian la hizo mirarle.
-Escúchame bien, Eva- le pidió- puede que en Idhún te odien porque eres parte de shek, pero tu familia no te odia ni te teme. Eres como eres, y punto. Y te queremos así.
-No sabes de lo que soy capaz de hacer...- susurró Eva.
-Yo también soy shek- le dijo, pero Eva no se refería a eso- aunque sé que debes decirme más cosas, déjame acabar primero- la chica asintió, y Christian le contó todo de nuevo, aunque la novedad fue que el séptimo se había reencarnado, cosa que Shizuko no le había mencionado a Eva, y así se lo dijo a su padre.
Estuvieron hablando de eso casi una hora, hasta que, finalemente, Christian acabó de contarle todo, incluido las razones de por qué no pudo acercarse a ella en tres años.
-Papá, lo siento- se disculpó ella- si hubiera sabido que Shizuko te retenía...
-No importa- la tranquilizó él, y se miraron- ahora cuentame todo, por favor.
-Hace cuatro años, Shizuko me visitó- le empezó a contar- me habló de todo lo de Idhún, o de casi todo. Me enseñó a los sheks, y cada tarde iba con ellos y con ella para aprender a controlar mis habilidades sheks. Un año después, en mitad del entrenamiento..., empezó mi transformación- le susurró, tensándose al recordar aquella tarde. Christian se sentó a su lado y la abrazó, recordando lo dolorosa que era la primera vez- después de eso mi mente se despejó, y pude pensar con mayor claridad..., supe que Shizuko sólo quería utilizarme, y por eso dejé de entrenar con ella, pero seguía viéndola durante tres años a ella y a los sheks porque necesitaba sentirme cerca de criaturas como yo...- le confesó, y Christian lo entendió perfectamente- pero supe que no podía seguir así, por lo que decidí echarla de mi vida, y entonces llegaste tú...
-¿No la has vuelto a ver?- le preguntó, separándose un poco de ella, y Eva negó con la cabeza- ¿tienes todas las habilidades de shek?
-Sí- asintió ella, y Christian no pudo evitar sonreír, pero se puso seria al ver que su hija no sonreía- ¿qué pasa?
-Erik sólo tiene esencia de dragón- Christian asintió, eso ya lo había notado, era imposible no notarlo- pero yo no sólo tengo esencia de shek...
Christian la miró a los ojos, y se sintió estúpido por no haberse dado cuenta antes de que, después de aquel muro de hielo de sus ojos, había un atisbo de luz inconfundible. Era difícil de ver, pero ahora sabía que en sus ojos y en su corazón no había sólo hielo..., también había la luz de un unicornio...
Eva cogió las manos de su padre entre las suyas, y las llevó a su flequillo inclinado, apartándolo un poco y concentrandose en su frente, en la que no tardó en aparecer una pequeña estrella luminosa en el centro.
Christian abrazó a su hija contra su pecho, y ella le devolvió el abrazo. Ahora ambos sabían toda la verdad..., y en adelante todo iría bien..., al menos eso esperaban.
La joven se encontraba en el sillón donde horas antes había estado abrazando a su padre. Él había decidido que debían volver y contarles todo a su familia, pero ella no quiso ir, prefirió quedarse en Nueva York a esperarles.
No quería ver las miradas de Victoria, Jack o de Erik cuando supieran que se había enterado de la verdad hace años. No quería verlas..., a pesar de lo que su padre le había dicho, aún temía que la tuvieran miedo o algo semejante..., porque no eran capaces de imaginar el poder que se formaba cuando la esencia de unicornio y la esencia de shek se mezclaban en un solo ser..., no podían ni imaginarlo..., aquello sólo lo sabía ella y otra persona..., alguien que no veía desde hacía cuatro años..., una persona que conocía toda la verdad..., incluida la verdad sobre el poder de Eva...
Pronto sintió la esencia de la magia en el piso, y, en apenas unos segundos, apareció su familia al completo, junto a Shail y Nanim, que dirigió su mirada de inmediato a la joven.
Eva se levantó del salón y enseguida fue abrazada por Victoria, que la apretó entre sus brazos.
-Eva...- la llamó su madre, aún apretándola con fuerza- lo siento..., si hubiera sabido que sufrías tanto nunca te hubiera ocultado la verdad.
Eva no pudo contestar a su madre, porque nada más su madre la soltara, Erik ya se había abalanzado sobre ella, abrazándola aún más fuerte que Victoria.
-Hermanita..., siempre supe que eras más serpiente de lo que aparentabas- se burló él, mientras consiguió sacarle una sonrisa a su hermana, que correspondió al abrazo, junto con Nanim, que se había acercado a los dos hermanos y decidieron separarse un poco para dejar que la chica se uniera al abrazo.
-No eres peligrosa, Eva- le susurró su amiga para que sólo ella la oyera- eres especial...
La chica sonrió, agradecida, mientras finalmente se deshacía del abrazo doble y se acercó ella misma a Jack, que la recibió con los brazos abiertos, abrazándola como los demás habían echo un poco antes.
-Todos te queremos, Eva- le aseguró al oído- no lo olvides..., nunca lo olvides...
Gracias por leer y espero que os haya gustado.
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Besos