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Memorias de Idhún IV HEREDEROS — capítulo 39

Capítulo XXXIX Rescate

  Ya amanecía, y en Vannisar había un gran alboroto, sobretodo en la plaza de la ciudad, donde estaba gran parte del pueblo, mirando hacia un gran balcón sin barrotes con una pila de madera preparada para la ejecución de aquella asesina shek.

  El público reclamaba a la sangre fría y que fuera de inmediato quemada en vida, que pagara por su crimen y por el de su padre, al que no habían podido atrapar.

  Scarlet se encontraba junto a la pila con algunos de sus hombres, que preparaban todo.

  El rey miraba a su pueblo con una sonrisa en el rostro. Aquello era lo que quería...odio hacia los sheks...sufrimiento para los sangre fría...y acabar con la posibilidad de que esa asquerosa niña hiciera algo inapropiado...

  El hombre se giró, y miró a uno de sus hombres, que hizo una reverencia.

  -Traérla- ordenó.


  En la oscura y fría celda se encontraba sentada, en la misma posición de siempre, a aquella shek que iba a ser castigada por un crimen que nunca cometió. Pero, no le importaba...la vida a veces no merecía la pena...siempre era sufrimiento, dolor...y ya estaba cansada de todo...

  Si Shizuko conseguía salvarla, seguiría adelante, pero si no lo hacía y moría, tampoco le importaba..., estaba harta de todo...

  Sonrió con melancolía, recargando su cabeza en la pared y cerrando los ojos, escuchando los gritos de la multitud pidiendo su muerte y no le hizo falta adentrarse en sus mentes para notar cuanto podían odiarla...

  Su madre, su hermano y Jack...ellos tuvieron que huir de ese sitio, de su hogar, por ella...porque la buscaban para asesinarla...les quitó su hogar de felicidad..., porque, al fin y al cabo, ellos tres si podrían vivir allí, podrían ser felices en Vannisar o en cualquier otra parte de Idhún..., pero ella no..., ella nunca sería feliz ni en ese mundo donde todos la odiaban ni en la Tierra. No sería feliz nunca...en ningún lugar...

  Escuchó los pasos acercarse a su celda, y sonrió, levantándose del suelo y esperó junto a la puerta de su celda completamente seria, orgullosa. Moriría, sí, pero lo haría con dignidad, no suplicaría por su vida ni diría nada para salvarse. Moriría en silencio.

  -Es la hora- le dijo el guardia, ella asintió, y él abrió la puerta, agarrándola del brazo, e intentó atarla, pero ella habló.

  -Eso no será necesario, no tengo intención de huir- le comentó, y el guardia asintió, conforme. Después de todo, las últimas voluntades de los presos debían cumplirse, si ella quería esa, así sería.

  La soltó, y se limitó a caminar delante de ella, guiándola, aunque no le hicicera falta.

  Llegaron hasta el balcón enorme de la pila, y la gente enseguida gritó cosas en su contra, y Scarlet miró al guardia severo al verla sin atar.

  -Era su voluntad, mi señor- dijo él, y Scarlet miró a Eva, y asintió al verla completamente seria y orgullosa. No se esperaba menos de ella.

  Sin que se lo ordenaran, ella subió los escalones de la pira, y se colocó junto a la columna de madera. A pesar de ser shek, aquello era un acto de nobleza, orgullo y valentía, y eso los caballeros de Vannisar lo valoraron, y todos inclinaron un poco la cabeza a pesar de que Scarlet no lo aprobó, y la gente se calló, no dijo nada más, no insultó más. Por un momento, pensaron en que ella poseía más nobleza y majestuosidad que su propio rey.

  -¡Dejaos de tonterías!- les espetó Scarlet- ¡atarla y quemarla viva!

  -¡Sólo es una niña!- gritó alguien del público-¡dejadla!

  -¡Soltadla!- gritaban otros, y poco a poco, los gritos volvieron, unos de insulto y otros de alabanzas a la chica y súplicas por su salvación, mientras que otros que tambien estaban de acuerdo con la libertad de la joven, se callaban, sin atreverse a hablar.

  -¡No olvidéis que tambien es hija de un unicornio!- gritó un humano más, y muchos se quedaron en silencio ante esto. Sí, era verdad...era shek..., pero también unicornio...o, si no tenía parte de unicornio al igual que Erik, era como mínimo hija de unicornios.

  -¡CALLAD!- rugió el rey, mientras dos caballeros terminaban de atar a la joven.

  -Lo sentimos- dijo uno de ellos cerca de la joven- sabemos que esto no es justo..., has demostrado ser tan noble como todo un caballero de Vannisar.

  -Gracias- dijo la chica- solamente oír algo que no sea odio de los labios de la gente de Vannisar, me ha dado fuerzas.

  El caballero sonrió, y asintió.

  -Buena suerte- le deseó-ojalá que un milagro te saque de aquí.

  El caballero se apartó, y Scarlet la miró con asco, escupió a la madera de sus pies, y miró a su pueblo.

  -¡ELLA ES UNA SHEK!¡ES HIJA DE UN ASESINO Y TRAIDOR SHEK!¡Y ELLA MISMA ES UNA ASESINA!¡SI NO LA MATAMOS NOSOTROS AHORA, ELLA NOS MATARÁ DESPUÉS!-les gritó-¡MUERTE A LA SHEK!¡QUE ARDA EN LOS INFIERNOS!

  Y, tras decir esto, arrojó una antorcha a la madera, que poco a poco se fue prendiendo, y el humo no tardó en aparecer.

  A Eva le empezó a costar respirar, y sentía calor, mucho calor. Sabía que sus piernas pronto serían quemadas, y sabía lo doloroso que sería aquello.

  Pero, en aquel momento, sólo pensó en todas las personas que quería...

  Su padre, que seguramente tendría una carga menos y una preocupación que olvidar para concentrarse en sus objetivos, su madre, que podría al fin volcarse sólo en Erik sin preocuparse de la hija imperfecta que siempre tuvo...Jack...el que la había criado como a una hija...y junto a Erik...ellos dos tendrían un shek menos que odiar...Nanim ya no tendría nada entre Erik y ella, Anayu se sentiría aliviada cuando muriera...y Shail...su tío Shail..., también tendría menos problemas...y Ydeon..., él podría recuperar la espada que le había dado para hacer otra e incluso ya no tendría que preocuparse de ella...y Jason..., él estaría a salvo...

  Entonces sintió dolor, mucho dolor en sus piernas, y quiso gritar, pero se contuvo.

  Las llamas no habían llegado a sus pies, pero estaban cercanas y debido al movimiento del aire de vez en cuando la golpeaban en sus piernas, produciéndola leves quemaduras.

  Entonces, algo pasó, sintió como algo afilado rompía sus ataduras, y como la gente gritaba. Algunos aplaudían, otros insultaban. Pero las cuerdas calleron al suelo.

  La chica observó lo que había sido la causante, y se sorprendió...era Haiass.

  Miró al frente, y se encontraba su padre peleando con unos guardias. Con rapidez la chica, aún entre las llamas, cogió a Haiass y se la lanzó a su padre, que la cogió al vuelo.

  La chica pensó en cómo escapar de las llamas, pero entonces algo la golpeó por el costado, y salió de la pila para caer al suelo, sintiendo que alguien la había apartado.

  Se levantó con la ayuda de la persona que la había sacado de allí, encontrándose cara a cara con Shizuko, que le tendió una funda.

  -Gracias- dijo Eva, desenvainando a Welliass y ayudando a su padre a pelear contra los guerreros de Vannisar, mientras Scarlet huía de allí.

  Padre e hija lucharon juntos, aunque no iban a matar, sólo se escuchaba el entrechocar de los metales de sus espadas.

  -¡EVA!- gritaron, y la chica observó como los cuatro jóvenes, Jason, Erik, Nanim y Anayu se acercaban corriendo por el pasillo por donde ella había llegado, todos preparados para el combate.

  -¡Sacadla de aquí ya!- les mandó Kirtash, y llegaron ante ella, mientras Jason la agarró del brazo y los otros tres le cubrían, Eva se giró hacia su padre.

  -¡Papá!- le gritó, intentando librarse del agarre, pero era tarde, Jason había formulado el hechizo de teletransportación.


  Los cuatro aparecieron en el claro de un bosque, y lo que más les extrañó fue que Shizuko tambien estaba ahí.

  -¡Eh!- la señaló Erik, molesto-¡nadie te ha invitado!

  Shizuko pasó de él completamente, y se acercó a Eva, que se encontraba sentada en el suelo, con la mirada baja.

  -¿Estás bien?-le preguntó ella, aunque Jason estaba a su lado y ya se lo había preguntado.

  -No deberíais haberos entromedido...mi padre...

  -Estoy bien- dijo una voz tras ellos. Todos se giraron, y observaron a Kirtash, que estaba sin rasguño alguno, y sano y salvo gracias a su poder de mago y a la teletransportación.

  El hombre se acercó a la chica, se puso de rodillas delante de ella y la abrazó con fuerza, mientras Eva le devolvió el abrazo, enterrando su cabeza en el hombro de su padre.

  -¿Estás bien?- le preguntó, la chica asintió- no vuelvas a hacer estas estupideces.

  -Eva, lo siento- murmuró Anayu, con los ojos cristalizados, y todos la miraron- Eva...yo te odiaba y te juzgué sin conocerte...y aún así me salvaste...lo siento...lo siento mucho...por favor, perdóname...

  -No te preocupes, Anayu- le dijo Eva- todo está bien.

  Jason se sentó junto a ella y examinó sus piernas con delicadeza, algo que puso nerviosa a la joven.

  -Tienes quemaduras- le dijo él, y luego inspeccionó sus brazos- hay que curarlas.

  -Kirtash- interrumpió Shizuko, y él se puso en pie, mirándola serio- sabes que esto volverá a pasar...Eva está en peligro...y ahora más que nunca porque será considerada asesina de Vannisar..., sólo el Séptimo podrá protegerla...

  -Ella no irá...

  -Kirtash...

  -No pienso ir- dijo Eva, con voz firme, y todos la miraron, estaba molesta- nadie decidirá por mí qué hacer o qué no hacer, ni tú Shizuko, ni ni siquiera mi padre, nadie. Y si digo que no, es que no, y es mi última palabra.

  -¿Estás segura?

  -Sí, aunque otra cosa sería que tú te unieras a nosotros- le dijo, y Shizuko se sorprendió por la oferta, y le sonrió, pero no dijo nada, sólo se dio la vuelta y se fue, hasta que ninguno pudo verla.

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