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Memorias de Idhún IV HEREDEROS — capítulo 40

HOLA!!!!

Sí, he vuelto.

Antes de nada, siento mucho mi tardanza, teniendo en cuenta que casi siempre actualizado cada semana, es imperdonable tanta tardanza por mi parte, por eso pido mil disculpas. He tenido problemas con el ordenador por lo que no pude actualizar la semana pasada como quería, y las semanas anteriores no he podido debido a problemas personales que me han mantenido ocupada y con mi ánimo de escritora demasiado bajo como para escribir, y lo cierto es que no sé si he conseguido escribir un buen capítulo, espero vuestros comentarios.

Bueno, vuelvo a pedir disculpas, y siento tambien no haberme pasado por el resto de los fics, en esta semana intentaré ponerme al día, de verdad, perdonadme, pero no estoy pasando por una buena racha. Los que tenéis mi msn hasta sabéis que apenas me he conectado. De verdad, pido perdón de nuevo, y leeré vuestros fics en cuanto pueda, seguramente el viernes y el fin de semana consiga leer todos.

Muchas gracias a todos los que me seguís leyendo y apoyando a pesar de todo. Sabéis que este fic os lo dedico a todos aquellos que leéis mi fic, sobretodo a los que lo hacen desde el principio, pero este capítulo está dedicado a Jack Yandrak, que me ha animado a seguir y me ha estado diciendo día y noche que actualizara. Seguramente de no ser por él me habría tardado aún más. Muchas gracias.

Este capítulo va por ti Jack Yandrak.

Disfrutad Capítulo XL El comienzo de la revelión

  El primer sol se levantaba por las fronteras de Idhún, dando paso a un nuevo día.

  En una cabaña, en medio del bosque, se encontraba un joven de dieciseis años, de piel canela y cabello corto y oscuro con ojos marrones.

  El joven se encontraba caminando de un lado para otro de la casa, mientras su pequeño pájaro le miraba con curiosidad y su hermana mayor, que había venido extrañamente de visita, le hablaba mientras él preparaba su mochila.

  -Sabes que no puedes hacerlo- le repitió Selnna- Seth, se nos ha concedido el don de la visión a cambio de no interferir en el destino, ¿es que no lo entiendes?. Si interfieres en el destino del mundo, tu don desaparecerá.

  Seth sonrió a su hermana.

  -No lo entiendes, ¿verdad?- le preguntó, y ella se sorprendió- en la profecía hablaba de trece seres que interferirán, y en uno decía ``otro deberá abandonar su don´´. A lo mejor se refiere a mí, a lo mejor el destino quiere arrebatarme mi don para hacer algo a lo que estoy predestinado, a lo mejor la profecía está empezando a cumplirse.

  -Pero no sabes si eres tú- le dijo ella, intentando convencerle de desistir en su idea- podrías perder tu don en vano.

  -Si eso pasara, te tendré que preguntar a ti todas las dudas que tenga- sonrió con burla él, sin darle importancia- además, si ayudo a alguien, habrá valido la pena, no será en vano.

  -No lo entiendo- murmuró ella- te fuiste de casa porque no quería intervenir en luchas, y ahora haces esto.

  -Yo soy el que no te entiende- le dijo él, mirándola serio- esto no es una guerra entre aldeas, esto es una guerra de verdad, una guerra que importa quien sea el vencedor. Esta guerra cambiará el mundo tal y como lo conocemos nosotros.

  -Pero Seth...

  -Estaré bien, hermana- le aseguró él con una sonrisa, colgándose su mochila al hombro- además, por caminar por el mundo, mi don no desaparecerá, sólo si interfiero de manera directa en esta guerra. Hasta entonces puedo ser de utilidad con mis visiones, pero no aquí. Aquí no podré ayudar a nadie. Entiéndelo.

  -Lo intento- susurró ella, con las lágrimas tras los párpados- pero no quiero que te suceda nada malo.

  El chico la abrazó con fuerza.

  -Me cuidaré, estaré bien, tranquila- le dijo él, sonriendo- además, no has tenido una visión de mi muerte, así que todo estará bien. Te lo prometo...


  La joven se despertó entre las mantas de aquella cueva donde su padres les había llevado el día anterior.

  No sintió su presencia cerca, así que supo que se había marchado de allí.

  Se levantó con esfuerzo, descubriendo que le dolía todo el cuerpo. Tenía varias quemaduras.

  -Deberías descansar- le aconsejó una voz que conocía bien- estáte tranquila, aquí estáis a salvo.

  -Te estamos dando demasiados problemas Ydeon, lo siento- se disculpó, pero el gigante sólo sonrió en la manta de enfrente de la chica, y negó con la cabeza.

  -Es un placer ayudar a mis amigos- sonrió él.

  -No es justo para ti- dijo ella, mientras miraba a las demás mantas. Su hermano, Nanim y Anayu estaban durmiendo aún, pero Jason no se encontraba en la misma situación, él estaba sentado, mirándolos a los dos, y ella suspiró, levantándose- me voy a dar una vuelta.

  -Eva...

  -No- negó Jason, acercándose hacia ella, y obligándola a sentarse, colocándose de rodillas a su lado- tú te quedas, tienes que descansar.

  -Jason, déjame en paz- le exigió ella, fulminándole con la mirada, pero él no se movió, nunca se apartaría de ella..., nunca la temería.

  -Hay que curarte esas quemaduras- dijo él.

  -Puedo hacerlo yo...- pero no acabó, pues él ya había colocado sus manos en uno de los brazos de la chica, emitiendo energía curativa- aún no tienes experiencia.

  -Pero puedo curar unas quemaduras de este nivel.

  -Te cansarás.

  -No me importa- dijo él, mirándola a los ojos. Ella quitó su mirada de él, y miró un punto indefinido de la pared, sin resistirse.

  -Eva, tu padre me dijo que ni se te ocurriera moverte de la cueva hasta que él llegara, y eso mismo harás, y además, creo que deberías dejarte ayudar- le dijo el gigante, y ella le miró, mientras Ydeon sonreía- el chico se preocupa mucho por ti, déjale ayudarte.

  Eva no dijo nada, y los tres se quedaron en silencio mientras el gigante se fue a trabajar con sus armas.

  Poco a poco, los demás se fueron levantando, pero se fueron a otra habitación de la cueva al ver a Jason curar a Eva, ambos en total silencio, hasta que Erik, que fue el último en despertarse, también los dejó a solas.

  -¿No me vas a decir nada?- preguntó el chico, dolido- Eva, te quiero, ya lo sabes...

  -No quiero que me quieras- le dijo ella, con voz fría.

  -No te creo- dijo él, terminando de curarla, sin dejar ver que estaba agotado, pero ella ya lo sabía. Sin embargo, no hizo comentario alguno.

  -Jason, quiero que te alejes de mí.

  -No pienso...

  -Por favor- le pidió ella, con voz dolida, y Jason la miró, sorprendido- por favor, te lo ruego...aléjate de mí.

  -Eva, ¿por qué?¿qué me ocultas?

  La chica quiso decírselo. Quiso explicarle que según la profecía, aquel que la amara tendría que morir. Quiso explicarle que no soportaría que algo malo le ocurriese por su culpa. Pero no podía, porque le conocía, y sabría que si él supiera que ella también le amaba, no le importaría morir por ella. No podía condenarle...no podía...

  -No te oculto nada- mintió- pero no te quiero, y si sigues conmigo sólo será mas duro para los dos.

  -Si no me quisieras, no me habrías devuelto el beso- le recordó él, y ambos quedaron en silencio.

  -Eva- les interrumpió una voz fría, y Jason se giró, sorprendido de ver a Kirtash ahí, aunque Eva ya le había sentido, por eso se quedó en silencio- vamos a hablar todos de algo. Es importante.

  -Bien- asintió ella, y Jason la miró serio, mientras todos iban llegando poco a poco, acomodándose.

  -Ahora os contaré todo lo que sé- dijo Kirtash- vuestros padres están en el frente de batalla, ganandolas, pero son un simple entretenimiento para Yiovann (el Séptimo), y lo saben, pero el rey quiere mantenerlos ocupados para hacer las cosas a su antojo. Sí, Scarlet es un traidor- les confesó Kirtash, y todos se asombraron- y varios de sus hombres, entre ellos los que os atacaron, tambien son traidores. Trabajan en secreto para el Séptimo. Pero no puedo probarlo, al igual que no puedo probar que el asesinato de aquel guerrero de Vannisar que matasteis fuera justificado porque es un traidor. Para probar todo eso, necesitaríamos unos documentos que guarda Gokoht, un guerrero a manos del Séptimo. Se encarga de alianzas del Séptimo.

  -Hay que conseguirlo- dijo Erik, y Kirtash asintió.

  -Pero hay cosas más importantes, porque Eva no será capturada tan fácilmente- dijo Kirtash- os explicaré la situación que conocen Jack y Victoria, pero porque se lo he contado yo. He fortalecido a Domivat y a Haiass con la ayuda de Ydeon, y una profecía ha dicho que el día que los tres soles y las tres lunas se alineen, será el día en el que Yiovann caerá destruido.

  -Bien, hay que preparar todo para entonces- comentó Ydeon, y Kirtash asintó.

  -He estado haciendo cosas, como conseguir el metal para reforzar las espadas, investigar sobre las traiciones o buscar a una pitonisa. He buscado maneras para tener más facilidad de derrotar al Séptimo- les dijo el shek, mirándoles con seriedad- prefiero hacer las cosas por mí mismo, pero no puedo hacer que un par de niños anden sueltos por Idhún esperando ser asesinados, y sé que no os quedaréis quietos esperando sin más.

  -Como nos conoces- sonrió Erik.

  -Mejor de lo que crees- asintió Kirtash- bien, ahora os mandaré a hacer unas cosas. Hay que hacer algunas cuantas..., hay que ir al reino de los elfos, en la tierra de Derbhad, lugar de los feéricos. Entre las montañas hay un valle. Hay está el reino de los elfos, gobernado por Weiror. Llevan siglos sin formar parte de las batallas, y tenemos que intentar que nos ayuden. Si no quieren ayudar ni a Vannisar ni al Séptimo, quizá quieran ayudar a esta revelión, por llamarlo de alguna forma.

  -Bien, será fácil- dijo Erik, animado.

  -No tanto- susurró Nanim y Kirtash le dio la razón a la chica con un asentimiento de cabeza.

  -También hay que visitar a escondidas a Jack y a Victoria, pero eso es cosa mí, vosotros no sois tan sigilosos y os descubrirían- les dijo- deberéis encontrar en las tierras de los dragones, Awinor, en una montaña plumas del ave fénix.

  -¿Algo más?- preguntó Anayu, y el shek asintió.

  -Debéis ir a una cueva, en el bosque de Alis Lithban, la tierra de los unicornios, junto al río Lithban- les dijo él- en esa cueva hay una esfera..., metedla en una bolsa de tela y traérmela.

  -Está bien, tú mandas- sonrió Erik, feliz, extrañamente feliz, al fin sería útil en la guerra.

  -¿Y después qué? -preguntó Eva, y su padre la miró.

  -Después nos reuniremos en el oráculo del padre Ha-din- les dijo- si no estoy allí, vosotros esperad hasta que llegue, hablaré con Ha-din para que os oculte de todos.

  -Papá, haremos todo eso, y no me iré sola mientras tanto, pero quiero algo a cambio- le dijo, mirándole a los ojos, y todos prestaron atención, mientras Kirtash asintió- no quiero que ni Erik, ni Nanim, ni Anayu ni Jason formen parte de la guerra. Quiero que se mantengan al margen.

Gracias a todos por leer

Espero que os haya gustado

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Besos