← Historia 38778 · de
Historia 38778 — capítulo 9
Este cap va para nymphadora_lovegood
¿Nunca sintieron que si acumulaban una idea más, su cabeza explotaría? Pues bien, toda mi vida fui una chica de pocas luces- y sigo siéndolo- pero últimamente estaba incómoda con tantas verdades juntas.
Fíjense, en una hora, me había enterado que Will era un completo idiota y que la sensibilidad de David alcanzaba límites insospechados por mi persona.
Entonces, repasemos. El rubio psicópata fue abandonado, pero huyó de su familia adoptiva, mató a sus padres, convirtió en vampiro a Will y, como se volteó dos segundos, el castaño rebelde se folló a la novia. Tengo dos preguntas. Una, ¿qué mierda hicieron con Elena? ¿La ataron al faro del muelle y ahí sigue?
Yo también tengo una, ¿nunca te cansas de emplear el sarcasmo?
No me interrumpas, mocosa. Segundo, ¿Qué no acaba de admitir David que no atacó a Diana?
Ladeé la cabeza como solía hacerlo luego de mis discusiones internas. Estaban empezando a desagradarme. Pero luego de cinco años de vivirlas, no hay mucho que hacer. Era como tener una pequeña y odiosa personita en la cabeza que te toma el pelo todo el tiempo.
Ya no sabía qué era peor. Si escuchar los comentarios del hermano de Will, o tener permanentemente a mi sentido común burlándose de mí. Aunque, prácticamente, ambos cumplían la misma función.
En este momento todos nos mirábamos. Yo, miraba a David; él observaba a Will, y éste último no me quitaba los ojos de encima.
-Me parece que no te entendí bien, hermano- dijo el castaño haciendo énfasis en la última palabra- Tú fuiste el que atacaste a Diana, ¿verdad?
El aludido se pasó la lengua por sus labios, pero cuando dio la impresión de responder, cerró la boca. Sus ojos estudiaban, frenéticos, las facciones de su gemelo, intentando averiguar… algo.
-Te pregunté- dijo el castaño mientras avanzaba con una peligrosa lentitud hacia David- si atacas…
-¡No!- masculló de golpe él pero sin retroceder- No fui yo, ¿de acuerdo? Ahora, déjame en paz.
Y desapareció. Lo digo así, porque, honestamente, en un abrir y cerrar de ojos no estaba más. Entonces razoné que si podía aparecer de la nada, también hacía lo contrario. Will se percató de lo que pasaba antes, pero cuando reaccionó, entre sus dedos sólo había aire.
-Rayos- murmuró y miró hacia el techo. Dos segundos más tarde se escucharon unos pasos- Es más rápido de lo que pensé. Julie…
Levanté la vista, incapaz de hablar sin echarme a llorar. Ya nunca, jamás, lo vería con los mismos ojos.
Está bien, el me lo advirtió. Dijo que no era alguien bueno, ni alguien que se arrepentía de haberme mordido. Era tan o más indecente que David.
-Julie- repitió, esta vez suspirando. Se arrodilló frente a mí y me acarició el cabello. Me sacudí su mano de encima, él volvió a suspirar y dejó caer su mano pesadamente.
-Lo lamento. No quería… no debí… mira, lo que pasó no lo puedo remediar y fue algo que sucedió entre mi hermano y yo. No lo entenderías.
Por supuesto- mascullé.
-¿Qué?
-¡Que por supuesto que no lo entiendo!- grité, incorporándome de un salto. El castaño retrocedió, asombrado por mi repentina furia- ¡No entiendo, pero si tuvieses la mínima destreza como para poder explicarme, eso me pondría muy bien! ¿Sabes qué? Por primera vez estoy de acuerdo con tu hermano, tiene razones de sobra para odiarte.
-Calma, si tan sólo…
-¡Toda tu vida haciéndote el interesante! Por ejemplo, me pasaba noches enteras pensando qué hacer para que me prestaras un poco de atención…
-… atención fue algo que nunca te faltó.
-¡Pero no! ¡Siempre hizo falta que me chuparas la sangre para que me miraras! Caminabas indiferente por al lado mío, cada vez que intentaba hablarte me ignorabas…
Y evoqué unos de mis recuerdos, de los que más dolían pero que siempre salen en los momentos menos esperados… e indeseados.
Una muchacha rubia de unos catorce años intentaba no morir de nervios. Necesitaba ser fuerte ante él, no derrumbarse justo en ese momento.
-Tranquila, te irá estupendo- la animó su mejor amiga. La aludida asintió, pero no dejó de comerse las uñas. Hasta que por fin llegó.
Con paso elegante, el único en el colegio que le robaba suspiros a todas las presentes, entró por la puerta principal. Apenas sonrió a un grupito que lo saludó con torpeza y nerviosismo.
Pasó por delante de la rubia y su amiga, pero antes de que pudiera seguir caminando, la primera lo saludó.
-Hola- dijo con suavidad… o mejor dicho con el entusiasmo contenido. El muchacho la miró con cierto desprecio. No respondió- Mi nombre es Julie Cason y quería…
-Disculpa, pero no tengo tiempo- la cortó, evasivo e intentó seguir caminando. Ella quiso retenerlo.
-Son apenas dos minutos- intentó mantener su sonrisa, pero ésta le tembló un poco- Quería saber si tú…
-Te dije que no tengo tiempo, Carson. Ah, una última cosa- dijo, alejándose- La próxima vez que quieras hablarme, no hace falta vestirte así- observó la bastante corta falda que llevaba, le dedicó una mueca y se alejó, dejándola con las lágrimas a punto de salírsele.
-Oye… yo nunca…- intentaba excusarse el Will actual.
-¡Sólo te importa mirarte al espejo y creer que eres grande, el mejor! ¡Y hasta tu hermano, un asesino, es mejor persona! ¡Yo te…!
-¡Ya basta!- rugió, y yo me callé. Tal vez me había ido un poco de boca…pero me daba igual. Lo único que sentía en ese instante era satisfacción, pura satisfacción por haberlo soltado todo- Hazme el favor de irte.
Me encogí de hombros y empecé a subir las escaleras.
-De todos modos no pensaba quedarme.
-¡Que te vayas, maldita sea!
Will golpeó la puerta suavemente con los nudillos.
-David, tenemos que hablar- dijo seriamente. Se escuchó un ruido a papeles, un respingo, y la voz del rubio surgió desde adentro.
-No es el momento, hermano. A diferencia de tu persona, no vivo para arruinarles la vida a los demás.
-Que yo sepa a ti solo te arruiné la vida, y fue un pacto más que justo- replicó el aludido alzando las cejas.
-Ah, yo no estaría tan seguro. Julie, Elena… ¿te suenan? Bueno, no creo que hayan salido muy bien paradas luego de conocerte. Al menos, desde mi punto de vista.
-Ya, si quieres decirme que lo único que hago es ser un estorbo en sus vidas, entendí el mensaje. Ahora, ¿puedes abrir la puerta o debo tirarla abajo?
-No creo que puedas tirarla arriba.
-David…
-Hagas lo que hagas, no puedes obligarme a hablar. Sé lo que quieres saber y no te lo diré.
-Entonces, ¿te molesta si paso?
Su hermano dudó, pero hizo girar el pomo de la puerta casi de inmediato. Will entró y contempló por segunda vez en su vida esa habitación. Era pequeña; sólo había una cama, una biblioteca y un armario. Casi todo estaba cubierto por una fina capa de polvo y tenía un aspecto lúgubre, su dueño incluido.
-¿Qué quieres?- preguntó el mismo.
El castaño lo meditó, intentando escoger una frase que hiciera que su gemelo soltara un poco más de información respecto al suceso.
-Bueno… deduzco que no vas a decirme…
-… ¿quién atacó a Diana? Ni borracho, ni dormido, William- David pasó una mano por su ahora alborotado cabello.
-Bien. Pero al menos puedes decirme qué hacías allí.
El interrogado lo observó unos instantes. Luego, desvió la mirada y se sentó en su cama. Cerró los ojos y contestó:
-Ví que algo los seguía mientras iban al baile. Decidí seguirlo por le hacía daño a Julie- enfatizó- Resultó que ése era su propósito, pero estaba tan hambriento que… le ofrecí a la amiga.
-Entonces "eso" es un vampiro- razonó Will. El otro puse los ojos en blanco.
-Bien hecho, garrapata. Pero debo aclararte que si vas a involucrarte en esto… bueno, no cuentes conmigo.
El castaño sonrió, exhibiendo casi todos sus blancos y afilados dientes.
-Sabía que dirías eso.
Mala idea.
El viento azotaba mi cara y cabello. No veía la hora de acabar con todo esto y ser libre otra vez.
Era ya medianoche y no se escuchaba ni un alma en la casa. (Perdón por el juego de palabras). Había esperado hasta esa hora porque de esa forma la noche sería mi nuevo disfraz.
Replantéatelo. Te buscarán.
Ya no te necesito; estoy completamente loca. Gracias por tu ayuda.
Bajé por las sábanas anudadas y aterricé sobre el pasto.
Miré para todas partes: mi sencillo plan había dado buenos resultados.
Y eché a correr para la dirección que tantas veces había tomado.
¡Hola!
Bueno, hoy no voy a dejar el gran mensaje. Simplemente gracias a: nymphadora_lovegood, Annie_Black, Jazz Potter, laimaginacionvuela, Herg (¡Felices cien comentarios!) y a Mell Cullen.
Sigo buscando alguien que tenga el coraje para hacerme una portada (?
¡Besos!