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Historia 38814 — capítulo 10
Sentado en una de las butacas de la facultad, Alex se sentía como el centro de atención de todos; y es que desde que su madre se había suicidado, la gente lo miraba como si fuese un bicho raro, o algo paranormal; los constantes murmullos que se generaban a su alrededor, lo ponían de mal humor, y no media la manera en que trataba a los demás, era demasiado joven para preocuparse por eso.
Lo único que soportaba un poco más, eran las miradas de compasión que algunos le enviaban.Por que hasta él mismo se sentía compasión, y también la sentía por su padre y su hermana. Estos días que habían pasado, no se había alimentado bien, no podía dormir; y sabía que lo mismo le sucedía a Rachel y a su padre; las ojeras los delataban.
Metió su mano en la mochila, olvidando por un momento la autocompasión, y empezó a buscar a tientas, un libro de arquitectura, del que hoy tenía prueba.
Reconoció su casi nulo anchor, pero también reconoció otro libro… era uno que había comprado el día que su madre se suicidó, antes de que Rachel lo llamara y le diera la mala noticia.
Prefirió sacar este. En su portada se podían ver unas letras en dorado que presentaban al libro. Su poca cultura literaria, lo llevaban a admitir que no sabía nada con respecto al libro, y mucho menos al autor.
Se metió por completo en la portada, y en los motivos que lo habían llevado a comprarlo. Realmente no tenía ninguno bueno, y el que más le sonaba, no le gustaba.
Sintió una mano en su hombro, así que alzó la vista para observar a la persona. Una chica alta, morena, con el pelo negro que le llegaba hasta el cuello, ojos negros y grandes, lo miraba con la sonrisa en el rostro.
-Nats, ¿Cómo estás?
-Alex- dándole un efusivo abrazo- yo bien, ¿y tú?, supe lo de tu madre, lo siento.
-Gracias…pero son demasiadas las personas que sufren, no solo yo…
-Quise ir pero…
-No te preocupes no hay problema, al contrario pensé que estabas fuera del país.
Natalia Andieta, una chica de su edad, había sido su primera novia en el colegio, y realmente la única. Unida a un grupo de bien social, viajaba a lo largo del continente, ayudando a los más necesitados. Sus ropas eran muy coloridas, con flores por todo lado, recodaba una época olvidada por muchos, pero ansiada por otros. Para Alex, era más como una fotografía quemada en una hoguera, y olvidada por completo.
-Estaba, pero regresé ayer… mi novio, Bernardo, viene a dar una cátedra de arquitectura a esta facultad.
-Excelente, un arquitecto, como próximamente lo seré yo- Alex se había imaginado a un viejo barrigón y barbudo saliendo con Natalia.
-Y lo mejor es que es latino, como yo; y como la escritora del libro que estás leyendo- Alex volvió a clavar sus ojos en la portada del libro y sonrió.
-Realmente, no lo he empezado a leer, siquiera sé de que trata ni de quien es.
-Isabel Allende, gran escritora chilena, sobrina de Salvador Allende, quien fuera presidente derrocado por Pinochet… el libro que tienes en tus manos se llama "La Casa de los Espíritus", su primer éxito que lo empezó como una carta a su abuelo…
-Bien entiendo… no tenés que decirme tantas cosas.
-Es que si vas a leer debes conocer algo de quien escrib…
-No sé porque lo compré, no tenía motivos para hacerlo.
-¿Era para alguien?- los ojos de la chica tenían un peculiar brillo de complicidad, que aún Alex en su estado lo notó.
-Mi hermana… creo que le gusta leer, a su mejor amiga le gusta, entonces a ella también ¿cierto?
-No veo a Rachel desde hace mucho, pero para serte sincera no creo.
Alex sintió un golpe en su pecho, como era posible que esa chica conociera mejor a su hermana que él mismo.
--¿Recuerdas por qué terminamos?- de nuevo esa complicidad en Natalia, lo hacían sentir incomodo.
-Par ser sincero no…
-No lo admitiste nunca, pero estoy segura que estabas enamorado de otra chica- los ojos de Alex se abrieron bastante, expresando sorpresa y pena- ¡no te preocupes bobo éramos niños!, ¿aún te gusta cierto?
-No se de quien hablas.
-Claro, lo mismo dicen todos cuando no lo aceptan… pero negarlo es aceptarlo en gran parte. Alex, cualquier recién nacido nos puede remplazar, no somos necesarios, y si no aprovechas el tiempo, morirás lamentando lo que perdiste en el camino.
-¿Qué dices?
-Estar enamorado es fantástico, harías lo que fuera por ver la sonrisa de esa persona, y abrazarla hasta la muerte. Estar sin el ser que amamos es demasiado frío, estar solo para afrontar las pruebas del destino, preguntas que nos hará nuestra existencia… yo no quiero estar sola cuando llegue mi final ¿y tú?
-Obviamente no Natalia, pero no entiendo a que viene esto.
-¿Has escuchado el refrán: el que caya otorga?, es lo mismo tu silencio, y tu negación, admiten que hay alguien, pero que cada vez te alejas más de ella, y te duele; porque sabes que no habrá vuelta atrás para lo que dices o lo que haces, recuerda que lo frío y vacio que es estar solo…
-Natalia, tus viajes te han afectado…
Alex se había puesto de pie, y estaba dispuesto a irse, ya su clase estaba por empezar, cuando escuchó una grave voz tras suyo llamando a Natalia.
-Bernardo, amor, ven te quiero presentar a un viejo amigo
Cuando Alex se volteo, observó a un joven, musculoso y alto; totalmente distinto al Bernardo que se había imaginado.
-Alex Coppola, futuro arquitecto, y un gran amigo- Alex extendió su mano, burlándose de sí mismo, por su gran imaginación.
-Hola.
-Un placer muchacho, un futuro arquitecto, excelente; espero algún día trabajar contigo.
-Lo mismo digo…
Alex miró su reloj, ya era tiempo de entrar a clases, así que se despidió de los otros dos, y se marchó. No había dado dos pasos cuando las palabras de Natalia empezaron a replicar en su mente, no sabía por que, pero le parecían más que ciertas.
Hola! El más largo por el momento...
Espero que les haya gustado, y que hayan encontrado el intertexto (wajaja-risa malvada)...
Quiero dejar claro, que me vi en la obligación de introducir a una de mis autoras favoritas... era un deber... si no la han leído, de lo que se pierden.
Bno nos leemos en los comentarios...