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Historia 38814 — capítulo 8

Las miradas caían sobre ella y su amiga, pero esto no le importaba. Su rostro se mostraba insensible, como si en él no existiese la vida; en cambio el de su amiga estaba surcado por grandes lágrimas, soltando sonoros sollozos, denotaban todo el dolor que estaba sintiendo.

Empezó a sentir gotas que caían, lluvia que empezaba a brotar de las nubes…

Unas ásperas manos se posaron en sus hombros, eran morenas y grandes, no tuvo que voltear para saber que era Gus.

-¿Estás bien?- preguntó el chico algo acomplejado.

*Claro, se acaba de morir la madre de mi mejor amiga, estoy en perfecto estado,*se pensó, pero era Gus, era su amigo y no lo podría tratar así por más estúpida que la pregunta hubiese sido.

-Gracias por venir- lo único que se le había ocurrido en ese momento.

-Saben que pueden contar conmigo siempre…

Un sonoro golpe le hicieron cambiar la dirección de su mirada, el cielo se había puesto más oscuro, las gotas empezaban a hacerse más pronunciadas y varios relámpagos y truenos poblaban la morada de Dios.

*Genial, lluvia,*se dijo para sus adentros; y es que realmente amaba la lluvia, no sabía cuando ni por que, pero la lluvia la hacia sentirse mejor, la refrescaba y reconfortaba; el frío que la acompañaba, le parecía placentero…

Los brazos de su amiga le rodearon el cuello. Por un momento había olvidado que se encontraba en un cementerio, y cuando regresó a la realidad pudo observar como el féretro descendía lenta y dolorosamente.

Abrazó a Rachel tan fuerte como pudo, se recostó en su hombro soltando unas escasas lágrimas, para luego desviar su mirada hacia un punto en la lejanía. Sabía que a unos metros de allí su hermano y padre, descansaban, o al menos lo hacían sus restos mortales.

-Vengan, vamos a algún lugar lejos de aquí…

La voz de Gus sonaba lejana y pesada, como si no fuera él; pero esto poco le importó y casi arrastrando a su amiga, se retiraron entre la muchedumbre que las miraba casi con lástima.

No sabía a donde iban, solo seguía a el chico; mientras escuchaba los sollozos de Rachel que cada vez se hacían menos sonoros.

Cuando fue capaz de reconocer el lugar donde se encontraban, pudo distinguir dos nombres impresos en las bóvedas… habían llegado a donde se encontraban los cuerpos de Charles y de su padre, no podía creer que su inconciente la traicionara de esa manera y la llevara a ese lugar.

Notó que Rachel se soltó de su abrazo, iba a reclamar cuando observó el motivo del por que lo había hecho: Alex se encontraba acostado sobre la hierba, con el intenso aguacero cayéndole encima, y con la mirada perdida.

Se veía tan solo e indefenso, acostado exactamente donde se suponía Charles se encontraba. Jane recordó la última vez que lo vio unas horas atrás…

No sabía como, pero el chico las había llevado hasta su casa; entre todos habían decidido que sería mejor que Rachel pasara allí la noche. En el camino, mientras él manejaba no se habían dirigido la palabra, siquiera una mirada. Cuando llegaron a la casa, subió con Rachel a su cuarto y Alex quedó abajo.

Dos horas después, había logrado que Rachel se calmara y durmiera un poco, ella impulsivamente bajó por un café, supuso que el chico ya se había ido; pero para su sorpresa, Alex se encontraba acurrucado en uno de los sofás de la sala, llorando.

No sabía que hacer, sus pies empezaron a moverse solos, quería detenerlos pero no podía. Pasó su mano por una mesa y para su sorpresa encontró su cobija en ella; la misma cobija con la que Alex había dormido unos días atrás.

Se acercó a su lado y lo abrigó como un niño, lo abrazó y en silencio ambos se quedaron en el sofá, quizás fue una hora o más, pero cuando Alex se sintió mejor, se fue, sin decir nada solo se fue.

  • Está cayendo tormenta… deberíamos refugiarnos- dijo Jane en un hilo de voz, más para romper el crudo y cruel silencio que para otra cosa…

Bien después de muchoo tiempo de espera, volví a actualizar...

Sé que no es muy largo, pero como saben no me gusta hacer los capis largos...

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También quiero recomendar dos obras muy buenas: El Jinete de las sombras de Villa, y Las dos caras de la Luna de Frank 06, ambas de mis amigos los merodiatikos, pasense...