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Historia 38814 — capítulo 7
El titulo del capitulo, va en honor a la novela favorita de un amigo... la grandios CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA, de Gabriel García M.
Hasta el momento, es el capitulo que más me ha gustado escribir... espero que a ustedes también les guste... COMENTEN X FAVOR...
El día no presagia lo que en él ocurre; no supone lo que tras sus horas corren. Si lo supiera, esa mañana el sol no hubiese radiado en lo alto, ni el viento se hubiera agolpado en las mejillas de los transeúntes.
Ese día, Rachel había despertado a Jane muy temprano; o por lo menos para lo que en verano se puede considerar temprano.
Contando con que Jane se había dormido de madrugada, leyendo un libro… los bostezos de la pelirroja eran incontrolables.
Habían llegado muy temprano a la cafetería. Y Jane siquiera había notado hacia donde se dirigían.
-¿Qué les sirvo, preciosas?- preguntó Gus, apenas las chicas llegaron al mostrador.
-Gus dame… tres muffins, a mamá le encantaron.
-Tus pedidos son ordenes Rache… ¿y a ti, Jane?
-Un par de cafés, por favor…
-Para llevar, y gracias Gus.- concluyó muy animadamente Rachel.
-¿Quieres explicarme que sucede?- consultó Jane, mientras las chicas se dirigían a una mesa.
-Mamá, ayer dijo que quería, muffins y pizza… está mejor, por dicha.
-Me alegra… pero porqué tenemos que ir tan velozmente.
-Por que está sola, papá está trabajando; y Alex en la facultad… según él estudiando.
-Entiendo…
Unos diez minutos después, Gus llegó a la mesa con el ansiado pedido, iba a sentarse junto a las chicas, cuando Rachel se puso de pie y le dio el dinero… no lo hacia por desprecio, era solo que quería llegar rápido a su casa.
-Gus gracias, creo que después hablamos- dijo Jane desde la puerta.
-Está bien, princesa- y con una melancólica sonrisa se despidió.
Las calles de la ciudad se veían hermosas, y desde la perspectiva de Jane, la gente sonreía tan solo por respirar. Ella también sonreía, no podía esconderlo, y mucho menos de solo recordar que unas semanas atrás había negado la existencia del chico que cumpliera con sus expectativas; pero ahora estaba segura de que sí existía.
Tomó un sorbo de su primer café, y sintió como sus mejillas se tornaban rosadas, por el comentario que hizo un señor que pasó a su lado.
Todo parecía tan bonito, que no podía siquiera imaginar que ese día algo malo pasase. Pero todo empezó a cambiar, en una esquina unas personas discutían, por un pequeño choque que habían tenido; unos pasos más adelante una niña lloraba y berrinchaba en plena acera.
Empezó a sentir algo, un nudo, ese mismo nudo que desde que había hablado con Alex la última vez, no la abandonaba. Empezó a sudar, el sol que antes le parecía hermoso, ahora la estaba asqueando, su cabello se agolpaba en su cara, y el café empezó acabarse, al menos era el primero, se pensó.
Aún así los ojos de Rache brillaban, su esperanza aúnno se acababa, parecía que no se daba cuenta de lo mucho que había cambiado el mundo en un par de pasos.
Jane tomó el brazo de su amiga, aferrándose a él como un naufrago. Sintió las miradas de todos caer sobre ella, pero no le importó, si no lo hacia no podría caminar; el nudo en su pecho no la dejaba respirar…
No lograba sentir bien sus pies, y su visión se tornaba borrosa. Solo faltaba una cuadra para llegar, pero una corazonada la impulsaba a correr hacia esa, que era como su segunda casa. Escuchó una voz que llamaba a Rachel; ¿pero a quién se le ocurría llamarla, observando el apuro que llevaban?
Volteó y vio a una anciana. La reconoció, era la vecina de Rachel, una mujer como de unos ochenta años. Nunca supo que les dijo esa mujer, solo reaccionó cuando en sus manos llevaba dos pesadas bolsas, y las introducía en la casa de la señora.
¿Cuánto habían tardado en esa labor? ¿Horas acaso?, no lo supo, pues nunca volvió a ver su reloj, no quería pensar, que en esos minutos perdidos; algo, no sabía que, pudiese haber ocurrido.
Nunca había sido imprudente al cruzar las calles, mucho menos después de lo de su padre; pero ese día cruzó velozmente sin fijarse, solo tomando el brazo de Rachel muy fuerte…
-Rayos, Jane ¿qué te ocurre?- indagó muy molesta Rachel.
-Yo… no sé, perdón- escondió su cara, y esperó pacientemente a que Rachel abriera, tomó un sorbo de su segundo café, y masculló un "rápido" totalmente inaudible.
-¿Necesitas el servicio?
-No ¿por qué?
-Como quieres entra tan rápido…
La puerta se abrió, y el corazón se le aceleró… sintió un vapor salir de la casa; y notó como Rachel también cambiaba su aspecto.
Ahora entiendes porqué venía tan apresurada, deseó gritarle; pero su corazón le dictaba que no lo hiciera. En su lugar tomó el brazo de Rachel y lo apretó, fuerte pero delicadamente.
-¡Mamá!- gritó Rachel- ya…llegué.
Ninguna respuesta, lo único que se oía era el ventilador de la cocina…
-Mamá…- un gemido casi inaudible salió de los labios de la morena.
-Rache, debe estar en su cuarto.
-Sí, iré a buscarla…
Rachel subió las gradas, y Jane desde abajo observaba como la delgada figura desaparecía. Caminó hasta la primera grada, y sintió como el ruido del ventilador se acentuaba más desde ese punto.
Se volteó y empezó a caminar hacia la cocina, el café en su mano temblaba. Llegó a la puerta, tragó saliva sonoramente, y se adentró…subió su mirada al ventilador, su sonido le hacia crecer ese nudo en el pecho. Sintió un par de suaves manos en sus hombros, y luego escuchó unos gritos en su oído.
-¡Mamá! ¡mamá!- Rachel gritaba desesperadamente.
Jane, la tomó, e intentó separarla de la mujer que yacía en el piso.
La señora Coppola, se encontraba tirada en el suelo, los ojos abiertos, pero con la mirada perdida; la boca con espuma, y el cuerpo entero siendo recorrido por espasmos. A su lado un vaso de píldoras, destapado y con unas cuantas esparcidas en el suelo; explicaban mejor la escena.
Jane bajó al nivel del suelo, toco el cuello de la mujer y notó que el escaso pulso que tenía, se iba perdiendo…
-Necesitamos una ambulancia- susurró Rachel entre lágrimas.
Jane solo asintió, sacó su celular y llamó… para ese momento el café que quedaba, también se encontraba esparcido en el suelo, y los panecillos se mojaban en él.
¿Qué les pareció?...
A mi me gustó, me sentía presionada al escribirlo, y por eso actualizo tan velozmente...
Como ya saben lo que se encuentra en cursivason los pensamientos del personaje.
Voveré a mi costumbre, y les dejo una pregunta para que me la respondan en los comentarios...
¿Qué opinan del suicidio?... Yo personalmente, lo veo como la forma más cobarde de morir; si tienen el suficiente valor para quitarse la vida, por que no usan ese mismo valor para afrontar los problemas...
Ok... espero que después de leer bajen y den click en el botón de comentarios... Nada les cuesta.