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Historia 38840 — capítulo 2
Camina solo
Hogwarts lucía un precioso color por sus pasillos, el frío empezaba a apoderarse de aquellos jardines florecidos; Los pasillos volvían a llenarse, los fantasmas sonreía y empezaban con sus bromas.
La mañana anunciaba un nuevo día para los jóvenes estudiantes; En la propensa fila de alumnados que acudían a su desayuno matutino, tres conocidas figuras se acercaban a por el suyo mientras entablaban sus típicas conversaciones.
-Menos mal que ya volvemos a desayunar aquí- acariciaba Ronald Weasley su estomago y relamía sus labios-
-Al menos tu madre te prepara el desayuno- comentaba Harry Potter acordándose de sus tíos.
-Ya, dejar de hablar de comida- se quejó su mejor amiga; Hermione Granger- ¿Como podéis pensar en eso después de todo lo que tenemos que hacer?.
Al fin podían entrar a el Gran Comedor a sentarse en su mesa; allí estaba Ginny Weasley tomando un zumo de calabaza mientras comentaba algo con Luna Lovegood con un periódico.
-Hermione, es por la mañana y tengo hambre- le discutía el pelirrojo mientras se sentaba cogiendo una magdalena- ¿Como puedes pensar tú en todo lo que tienes que hacer tan temprano?.
-Teniendo más de una neurona- le informó con el ceño fruncido y mirando hacia otra mesa; Los Slytherin comían como cerdos sin importarles nada. La castaña resopló y se sirvió un poco de zumo.
Ginny había dejado su conversación con su amiga para dedicarse a Harry Potter, este curso eran tan amigos que le encantaba estar con él; en realidad todos sabían que ambos sentían algo más, pero Ronald se lo negaba rotundamente para sí mismo.
-Hermione- la llamó Harry un poco enfadado- si tanto trabajo te supone hacer el trabajo que Albus te a mandado, puedes dejarlo, enserio no necesito esa ayuda- susurraba enfadado.
-¿Pero como puedes reprocharme eso Harry?- dejó con fuerza su vaso y se encaró a el moreno- Claro que te ayudaré, pero entiende que no es agradable andar todo el día tras los pasos de Draco Malfoy.
Ronald se reía, le hacia gracia aquel trabajo que debía hacer su amiga, claro como el solo tenía que pasear los libros ''ayudando'' a Harry, cosa que pocas veces acababa haciendo porque no le ayuda en casi nada. La castaña fruncía el ceño, se levantó de la mesa y se sentó a el otro lado.
-No te enfades- le rogó aguantándose otra carcajada- pero entiende que es gracioso; Malfoy se pensará que estas perdidamente enamorada de él.
-¿Si de verdad? Que gracioso es, ¿como no pude darme cuenta?- le tiró a su amigo un trozo de chocolate haciéndole daño en la nariz- no le encuentro el lado gracioso, si tan gracioso te suena ¿Por que no jugamos a que eres tu el enamorado de Draco?.
Aquello no le hizo ninguna gracia a el pelirrojo que miraba a ambos lados de aquel comedor rezando que nadie hubiera oído ese comentario y lo pudiera haber mal interpretado.
-Hermione- la calmó Harry- solo tendrás que echarle un ojo nada más, se que no debe ser agradable ir escuchando los insultos de ese estúpido y sus secuaces- la castaña negaba un poco triste- si de aquí a unos días no sacamos nada en claro podrás dejarlo; pero entiende que si Albus te lo dijo fue porque lo que le comuniqué le hizo sospechar.
-¿!Que¡?- gritó siendo el centro de atención- ¿Fuiste tú el que le metiste esa tontería a Albus en la cabeza?- le susurró bajando la voz a vista de todos- pues muchas gracias Harry, ahora gracias a ti debo hacer esto, pero demostraré que Draco Malfoy no esconde nada y todo acabará pronto.
Hermione estaba harta de aquel desayuno, y eso que era el primero de todo el curso; Por culpa de sus amigos debía vigilar a el estúpido hurón de Draco. Se levantó de la mesa mirándoles con odio, cargó sus libros y sin decir nada se dispuso a salir de el comedor.
-No te olvides de mandarle besitos- bromeó por ultimo Ronald recibiendo una mirada de odio intenso de su amiga; esta acababa de perdonarle la vida.
Caminó por el comedor a grandes zancadas y salió de allí antes de ser más el centro de atención; cuando se dispuso a continuar con su camino la puerta de el Gran Comedor volvió a oírse, alguien había salido de allí, de seguro que era Ronald arrepentido.
-!Marchate¡- grito sin darse la vuelta parando aquella figura humana- !Estoy harta de ti y tus gracio...- sus palabras se entrecortaban viendo a quien estaba enfrente de ella; la miraban con extrañeza y una mezcla de asco a la vez- graciosos- terminó titubeando.
Era Draco Malfoy el que había salido de el Gran Comedor diez minutos antes de que terminara el desayuno; a esas horas no había nadie por los pasillos de Hogwarts, el bajó su vista y con su mirada asquerosa giró para marcharse por el pasillo de la izquierda.
-Draco, ¿donde vas?- preguntó estúpidamente, ¿Creía que se lo iba a contar?.
-¿Que te importa Granger?- le contestó sin girarse- fuera de mi camino.
-Digo, que no sueles caminar solo- intentó arreglarlo sin alterarse ante su vigilado.
-Mejor que mal acompañado- dicho esto, sin dirigirle la mirada a la castaña continuó con sus caminos acentuados y largos.
Hermione pudo observar que quedaban diez minutos para su próxima clase, ¿Debía prepararse para ella o marchar detrás de Draco Malfoy para saber si tramaba algo?
Esperó que el rubio se adelantara y cuando no la pudo observar ni escuchar camino ocultándose por las columnas siguiendo las huellas de Draco; tal vez solo iba a por sus libros a la sala común de Slytherin, pero lo averiguaría, también se fijaría en si paraba a hablar con alguien y de qué.
Más tarde le informaría a Albus Dumbledore que el joven no escondía nada y todo abría acabado.
Observó que el joven Malfoy se pasaba la sala común y que el horario de clase ya había comenzado, parecía buscar algo, sus nervios se notaban hasta por la espalda; sus pasos eran tímidos y no dejaba de cerrar sus ojos con fuerza.
Al cabo de unos minutos con la angustia en el pecho que sentía el rubio apareció una puerta en pleno pasillo; una mueca de sonrisa se reflejó en su cara y pasó mirando a todos los lados antes.
Granger se situaba con la espalda bien pegada a una columna, no había sido observada aquella vez, pero debía andarse con cuidado, Draco vigilaba mucho su espalda.
La puerta se cerraba ante los ojos castaños de la joven, conocía aquella situación, aquella sala; la sala de los ''Menesteres'' ¿Que podría buscar Draco Malfoy en esa sala? ¿Por que deseaba aquello sin correr peligro y en horario de clase?.
Intentó alcanzarla para pasar, pero se cerró antes de que eso ocurriera; se aseguró de estar sola y caminó rápidamente hacia su clase de Transformaciones.
-¿Se puede?- preguntó en la puerta con una cara vergonzosa.
-¿Donde demonios se había metido Señorita Granger?- pregunto Minerva Macgonagall enfadada.
-Seguro que estuvo babeando por Malfoy- le susurraba Ronald a Harry y su amiga volvió a mirarle amenazante; este tragó saliva asustado y volvió a su libro.
-Fui a hablar con el director profesora, este curso tengo muchas tareas y necesitaba una planificación- mintió la castaña cruzando sus dedos para que nada empeorara.
-Eso debería planificarlo yo- la miró suspirando- está bien, pase y siéntese.
Hermione suspiró y se sentó en su mesa abriendo su libro, cuando nadie le miraba la llamó Harry entre susurros.
-Hermione, ¿as estado observando a Draco?- ella afirmó mirando a la explicación- ¿As visto algo raro?- temió en la respuesta y sin saber por qué negó con la cabeza.
Aquello no significaba nada, podría estar buscando un lugar para perder clases y no le descubrieran; los novillos se llevaban mucho en el mundo muggle.
Primer capítulo; Espero que les guste y se animen a seguirme en este Dramione.
Sep. =) Saludos & Besos