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Historia 38840 — capítulo 3
Aquella clase fue la más larga de todos sus años cursando allí, no logró concentrarse en sus tareas ni una sola vez; aquel día hasta la transformación de su objeto salió mal y entonces había pasado a ser también la clase más bochornosa que había pasado; más que la que tubo con Snape en tercero cuando le llamó de todo.
-¿Le ocurre algo Señorita Granger?- la miraba Macgonagall- ¿Desea salir del aula? Le veo muy pálida.
-No, gracias- titubeó- creo que aguantaré hasta la terminación.
La profesora asintió conforme y fue entonces cuando el brazo de Harry se posó en el de la castaña asustándole; insistía en que saliera, debía mirar donde estaba Malfoy, faltaba a clase.
-No seas paranoico- le miró con el ceño fruncido- estará indispuesto.
-Claro- sonó convincente- o tal vez esté llamando a los mortifagos, pero no importa, si se siente indispuesto, pobrecito.
La castaña dio un golpe en la mesa y recogió su libro a mala gana.
-Creo que saldré profesora-
-Esta bien, pero no olvide ir a la enfermería-
Frunció el ceño delante de sus amigos y se dedicó a salir del aula; caminaba mirando hacia atrás con odio a sus dos amigos y tras cerrar la puerta un tremendo golpe le hizo que todo se cayera a el suelo.
-Maldita sea Granger- con aquella voz y aquella forma de llamarle sabía de quien se trataba; Draco Malfoy limpiaba su camisa como si se hubiera chocado con un camión de estiércol- deberías ir mirando por donde pisas.
-Los siento- titubeó y le pidió perdón a aquel imbécil, cosa que no habría podido imaginar.
-Apartate- acabó de echarla a un lado para continuar con su camino.
El rubio la miró de reojo y pudo comprobar que la castaña lo miraba embobada, se extrañó y continuó por su camino; para su sorpresa localizó a Granger andando tras él, aquello era extraño, mucho más extraño hasta que ella le mirara normal; Draco paró en seco y giró.
-¿Me estás siguiendo?- preguntó con tranquilidad y extrañado.
-No...-titubeó y se le notó nerviosa- bueno solo que también voy en esa dirección, que no quiere decir..-
-!Calla¡- le frenó levantando su mano- callate ya.
Por Merlín, ¿Por que era tan mala espiándole y mintiéndole? Sin duda este trabajo no era el suyo, se trataba de no ser interceptada y en eso ella seguro que tenía un Extraordinario también. Pudo observar el que rubio continuaba su camino, pero para entonces el timbre de terminación de clases había sido sonado por Flich.
-Mione- Ginny saltaba delante de su amiga como una posesa- !me pidió salir, me pidió salir¡.
-¿Quien? ¿Harry?- preguntó aquello mirando la espalda de el rubio entre tantos gritos y alumnos.
-¿Harry?- se quedó parada en seco su amiga- ¿Como que Harry? ¿Que tiene que ver Harry en esto?- debía ser un error de su amiga, Harry y ella solo eran amigos.- Me refiero a Dean.
-!OH¡ Claro, perdón, Harry digo...!Que tonta¡- otra vez casi mete la pata dejando al descubierto los sentimientos de su amigo hacia la pelirroja- ¿Y que te dijo Dean?.
-!Hermione¡- sus dos amigos estaban detrás de ellas parandoles la conversación.
-Lo sentimos- se atrevió a decir Harry mirando a la hermana de Ron.
-¿De que hablaban?- preguntó Ron que las había observado charlar antes de sus llegadas.
-!De nada¡- corrió a decir Hermione- ¿Verdad Ginny? Solo de algunas cosas de la materia.
-No- negó Ginny que le daba igual el enfado de su hermano- me da igual lo que diga Ronald; estoy saliendo con Dean.
Los libros de Harry se cayeron a el suelo y Hermione le ayudó a recogerlos; su amiga había negado eso a el principio por la presencia de el moreno, sin contar que Ronald también le reprochaba a su amiga por lo joven que era. La pelirroja no aguantaba y acabó largándose besando la mejilla de Hermione y Harry, el cual se estremeció y fijó la vista a el suelo.
-Bueno Ronald, no es para que te pongas así- Hermione acariciaba la espalda de Harry- ¿Vamos?.
-Hermione ¿Que viste hacer a Draco?- Harry preguntaba conforme caminaba con su amiga.
-Nada- se ruborizó- solo lo ví entrar en la sala de los menesteres, pero no te alteres, no es nada raro-
-¿Nada raro?- miraba con sus ojos abiertos, hay que ir a contárselo a Dumbledore- Harry insitia.
-¿Para qué?- se esaltó- no tenemos pruebas de nada de lo que haga dentro, tal vez buscaba un lado para escaquearse de las clases, eso es todo.
-Hermione, tienes que ir a Dumbledore- insistió ahora Ronald-
-Pero tenemos clase- la mirada de sus amigos le negaban que fuera importante eso- !Esta bien, iré a hablar pero volveré a clase¡- gritó furiosa- de verdad, como me hagáis perder clase por el estupido de Draco...
Se alejaba de sus compañeros maldiciendo a Draco, a ellos, a su trabajo y hasta a el despacho de Dumbledore; le dolió ver a todos los estudiantes entrar en sus aulas mientras ella volvía a faltar a su segunda clase, como esto siguiera así este año no sacaría ni un supera las expectativas.
Mientras llegaba el despacho de el anciano profesor, volvió a visualizar a el joven de los Malfoy deseando algo en el pasillo; no dejaba de dar vueltas de nuevo.
Cuando la puerta alcanzó a abrirse el rubio entró y Hermione con un suspiró también lo intentó.
Para su superación cuando corrió hacia la puerta y abrió los ojos estaba dentro, en aquella sala llena de cacharros, cosas sucias, libros mugrientos y algunos objetos que no sabía que podrían ser.
El golpe de una segunda cerrada de la sala llamó la atención de Draco Malfoy que caminó a grandes zancadas hacia allí; Hermione escondió su cuerpo debajo de una enorme mesa; pudo observar a el joven mirar a todos lados, y volver por donde había llegado.
Cuando Hermione levantó su cuerpo, pudo observar a Draco Malfoy, frente a un gran armario negro insertando una manzana.