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Historia 38840 — capítulo 6
!Hola! Lamento que este Fic vaya tan flojo, pensaba que sería una buena idea y que gustaría. Para quien lo sigue muchisimas gracias y aquí estoy de nuevo puesto que os lo debo.
Un beso muy grande.
Septiembre.
Atravesaba un pasillo sola con la imagen de Draco Malfoy en su cabeza, tan adentro de su cabeza que lo tubo enfrente y pensó en una estúpida visión, fruto del pensamiento.
Pensamiento roto cuando los dos cuerpos se chocaron.
-!Auch¡- se quejó flojo ella. Draco estaba como un espectro ante la castaña, blanco como nunca y mirando fijamente a la nada.
-Granger...-dijo arrastrando las palabras- no es mi mejor curso, no juegues conmigo.
-Draco- estaba empezándose a asustar, ni siquiera le miraba al hablar- ¿te encuentras bien?- el negaba fríamente con la cabeza- ¿Que te ocurre?.
-Tú- empezaba a mirarla y ella pudo observar una lágrima escondida apunto de salir; se llevó las manos a sus labios y ando para atrás- tienes que decirme la verdad.
-No, no se de que me hablas- seguía negando la castaña.
-A todas horas Granger, te me apareces a todas horas en la sala de los menesteres- la agarró del brazo y la llevó a un rincón- te juro que te contaré lo que planeo allí dentro solo si dejas de engañarme.
-No te engaño Malfoy, yo no e estado contigo en todo el curso- negaba una y otra vez apartándose del muchacho que se le acercaba tanto.
-Me estoy volviendo loco- empezaba perder el control, golpeó la pared cerca de la castaña. El aire del impulso le hizo mover sus cabellos.- Una última oportunidad Granger- la tenía cogida por el cuello- esta noche a las diez aquí mismo, cuéntame toda la verdad o te juro que te mataré.
-Suéltame, me cuesta respirar...-rogaba agarrándole de la muñeca.
Draco con la otra mano acarició un poco su cabello rizado y del tacto la soltó del cuello. Cerró sus puños y volvió a golpear la pared. Tan solo en unos segundos le dirigía una amenazante mirada y se marchaba del pasillo.
Hermione miraba y remiraba su espalda. Cuando aquella figura desapareció por completo su cuerpo se resbaló por la pared muerto en llanto. ¿Que estaba haciendo? Le estaba haciendo daño, tenía algo sucio entre manos, pero era algo que a el no le agradaba, algo que le hacía sufrir.
¿Debía venir aquí esta noche? Su llanto se oía por todo el pasillo y una persona rompió con sus pensamientos.
-Hermione- alguien se tiró a el suelo con ella- ¿Que te hicieron?.
-Nada- negaba con la cabeza- no me encuentro bien eso es todo Harry.
-¿Es por Ron?- preguntó el moreno.
-¿Eh?- titubeó y le miró- sí, si- mintió.
-Vayamos a la sala común, allí esta Ginny ella te acompañará a la enfermería.
Hermione se dejó ayudar a levantarse por su amigo y caminaba hacia la sala común de Gryffindor sin dejar de mirar por donde había venido Malfoy.
Cuando llegaron allí Ginny dejó de lado a Dean y se preocupó solo por su amiga.
-Vamos a la habitación- Hermione le acompañó a donde no pudieran escucharles- ¿Que a pasado? ¿Que te a hecho? Por que es Malfoy ¿verdad?- Hermione afirmaba con la cabeza envuelta en lágrimas.
-Lloró Ginny, lloró- decía casi sin aliento- me e dado cuenta de que en verdad no me duelen sus insultos, sus quejas, sus empujones- Ginny se llevaba la mano a la boca- lo que en verdad me dolió fueron sus lágrimas Ginny. Lloraba pidiéndome clemencia, a mí.
-Bueno, ya esta, ya esta todo arreglado- abrazó a su amiga y Hermione negaba con la cabeza- ¿Como que no? ¿No le confesaste?.
-Esta noche a las diez- afirmó- pero no voy a ir. Volveré a entrar a la sala.
-¿Estas loca?- gritó- esto le está haciendo daño, y no me molesta, pero si lo haría si te hiciera daño a ti.
-¿!A mi por que me debería hacer daño Ginny¡?- le gritó enfadada por su falta de apoyo.
-Por que te estas enamorando Hermione-
Hermione se quedó pasmada ante aquel grito ¿Pero que estaba diciendo? !Era una locura, solo estaba trabajando y todavía no sabía nada de lo que Draco pretendía¡.
-Eso está totalmente fuera de lugar- salió del cuarto pegando un portazo y dejando a su amiga con la palabra en la boca.
Hermione sabía muy bien por que pasaría esta noche de nuevo a la sala. Sabría al fin que pretendía Draco Malfoy, se lo contaría a Albus y mas tarde se solucionaría aquel mal entendido de las apariciones. Draco Malfoy solo mostraba debilidad ante su menester, su Granger imaginaria.
La noche cayó y Hermione estaba cerca de aquel pasillo donde Draco la esperaba impaciente dando vueltas. Una hora trascurrió entre lágrimas ahogadas de la joven.
Vio como se levantaba y se dirigía a el pasillo que siempre tomaba para entrar a la sala. En unos minutos estaban dentro.
Draco volvía a usar el armario negro, introdujo una manzana y se la devolvieron con un mordisco al poco rato.
Cerró la puerta del armario y se dirigía a darse la vuelta para salir. Cuando lo hizo allí estaba de nuevo. Sus ojos plateados cambiaron, sentían temor por la presencia de aquel cuerpo y eso Granger lo presentía ¿Por que temía tanto a esa Hermione y trataba tan mal a la de afuera? !Era la misma¡
-Otra vez tú no- negaba el con la cabeza- !Otra vez no¡- grito.
-Estoy aquí- decía entre susurros acariciando sus mejillas temblorosas- tú lo deseas.
El rompió a llorar de nuevo dejándose caer por la puerta de aquel armario. Ella se resbaló por si sola juntando su cuerpo al del rubio. Todo era tan sensual en aquella sala entre ellos dos.
-Cuéntame que tramas- le pidió cerca de su oído- y te amaré toda la noche.
El rubio sentía aquel aroma del pelo de Granger, sin sentido tomaba su brazo para levantar su camisa. Granger debía estar preparada para cualquier sorpresa. Draco tembló pero le mostró lo que ella más temía. Era un mortifago, llevaba la marca del mal en su piel.
Ella puso su mano sutilmente en el brazo, tocando su mano la marca; besó la comisura de sus labios y él cerró los ojos.
-¿Cual es tu trabajo?- le preguntó cerca de sus labios, tanto que al hablar se rozaban con los de él.
-Matar a Albus Dumbledore- dijo el rápidamente acercando un poco más los labios.
Aquello llegó a sorprenderle más pero cerró sus ojos y retuvo sentimientos.
-¿Como lo harás? ¿Que tiene que ver este armario?- entre susurros seguía preguntándole.
-Los mortifagos entraran por él- las lágrimas de Draco resbalaban por la mejilla y rozaron el labio de Hermione.
Sus lágrimas también tenían un sabor salado, su piel palidecía ante aquella situación de dolor, Draco tenía corazón, un corazón que no quería destrozar.
Ella se levantó tras acariciar su mejilla mojada y se dirigía a ocultarse a en los objetos para salir de allí.
Una mano tras ella se posó en su cintura, giró bruscamente aún sabiendo de quien se trataba.
-Dijiste que te quedarías- sus ojos reclamaban lo que ella le había prometido; ni si quiera sabía por que quería quedarse toda la noche allí con aquella imagen de sus pensamientos, no si quiera sabía por que había contando todo aquello, pero Granger era solo suya en aquella sala, su Granger única. Nunca podría delatarle.
-Draco, yo...-sus labios fueron sellados con los del rubio.
Draco cogía a Hermione en brazos mientras le besaba con fuerza, ¿Por que le besaba? ¿Por que ella se dejaba llevar?.
La tumbó en un montón de sabanas que habían en el suelo y se tumbó allí tras ella.
Volvía a besarle, tocaba su cuello; Hermione tocaba los parpados de Draco Malfoy.
Aquello era lo que siempre había deseado con Ronald Weasley y aquí estaba pasando algo raro, este cambio de papeles no le gustaba nada. Empezaba a temer las palabras de Ginny, ella misma no podía creerse que era una imaginación del rubio, ella sabía que no lo era, ella sabía que tenía sus propios sentimientos.
La noche la pasó en brazos de Draco Malfoy, la pasó en vela acariciando su pelo rubio; el quedó rendido en el pecho de Hermione sintiendo el palpitar de su corazón. ¿Una imaginación tenía corazón? No lo pensó en ningún instante, aquel era su único apoyo, siempre estaría allí con él, durmiendo en aquella sala. Nadie tendría que enterarse de que pensaba en Granger como mujer.
Besaban sus parpados y los abrió lentamente; estaba solo, acababa de sentir un tacto y estaba solo.
Levantó su cuerpo y miró a todos lados. Seguía con su camisa arrugada puesta y el cabello despeinado por surcos con los dedos de Hermione. Pero estaba solo, su pensamiento se había esfumado mientras dormía.
Supuso que era por la mañana y salió de allí.
Hermione cogía su bolsa en la sala común.
-!Hermione¡- alguien le reclamaba a su espalda- volviste a hacerlo.
-Ginny- dijo entre un suspiro- me necesita, necesita a Hermione Granger.
-No- le negó caminando hacia ella- necesita la obsesión que se le presenta en esa sala, pero piensa amiga ¿Podrás saber todas las veces que vaya al día? ¿Podrás pasar todo el tiempo allí sin que te descubran?.
-No lo sé Ginny, no lo sé- empezaba a ponerse nerviosa por tanta persecución- pero en el momento que no pueda, buscaré una manera.
Ni ella misma se reconocía, iban dos veces que plantaba a Ginny con malas formas y se iba a toda prisa para observar los movimientos del rubio.