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Historia 38840 — capítulo 5

Ginny cogió la mano de su amiga mirando exaltada.

-Te a pillado, sabe que eres tú.-

-No seas agorera- le gruñó- mejor vayámonos.

Se levantó de aquel asiento y salió despedida con su amiga hacia la sala común, depositaron sus cuerpos en unos sofás.

-Me aburro- bufó Ginny- creo que saldré a buscar a Dean.

A Harry se le cayó una pieza del ajedrez de la mano y Ginny le sonrió sin tener ni idea de lo que pasaba allí; Hermione se empeñó en que se marchara.

La castaña volvió a su sofá hablando con sus amigos.

-Tal vez debas hablar con ella Harry- le aseguró- esto no te hace bien.

-No, me niego. Puede estar con quien quiera- le dio vía libre a la pelirroja.

-¿Y tu qué?- se incorporó Ronald- ¿Ya estás enamorada de Draco Malfoy por los pasillos?.

Ella bufo y golpeó la mesa levantándose y mirándole con odio.

-Deja de meterte conmigo- le ordeno.

Ronald se levantó y besó los labios de su amiga; el había cogido el toro por los cuernos, era lo que ambos deseaban siempre, tantos años esperando ese beso que toda la sala presenta aplaudía y Ronald Weasley se sonreía por dentro de tal felicidad.

Era hora de separar sus labios de los de su amiga y decirle que le quería, que todo lo que le decía era una broma, que si un día ella se enamorara de Draco Malfoy lo mataría.

Pero tal vez no debió separarse, tal vez aquel silenció debió avisarle que algo no iba bien, tal vez no debió esperar hasta la bofetada de Hermione Granger.

-Pero Hermione...- solo Harry dirigió la palabra en el salón. Ronald miraba estupefacto y la castaña salió corriendo hacia el cuarto de las chicas.

Se dejó caer en la cama y cerró sus ojos. Pero si aquel beso ella lo deseaba, ¿Por que le abofeteaba? Estaba claro que llevaba unos días borde con ella y aquello le fastidió, fue por eso, ella no se gana con dos insultos y luego un mimito.

La noche caía sobre sus ojos cuando se sobresaltó por una presencia en su cama.

-¿Que a pasado con mi hermano?- era Ginny había vuelto de su cita y tenía ganas de chismorrear.

-Nada raro- carraspeó ella- solo que me besó después de insultarme y me niego.

-Vi a Draco Malfoy vagar por los pasillos-

Hermione abrió los ojos de lleno con aquel comentario, pero lo evitó, no le influiría en su sueño, no volvería a pasar allí y menos de la forma que lo hizo esta mañana.

Ignoró todo a su paso y durmió hasta la mañana, la cual se veía tranquila; falló a desayunar con la escusa de terminar una tarea, no quería encontrarse con Ronald.

Tenían clase de pociones a primera hora y aquello le relajaba, estaba un poco separada de sus amigos y estaría pendiente de su poción.

Removía su poción como la que más, ignoraba todo a su paso, incluso al odioso de Severus Snape.

Un papelito golpeó la cabeza de Hermione y ella se volvió hacia atrás mirando a sus dos amigos, pero nada que ver, era Draco Malfoy el que la reclamaba.

-¿Podemos hablar?- le preguntó.

-¿Tu y yo?- se hizo la extrañada- nada que hablar...-

-Ayer, la sala- ella puso cara de no saber nada.

-¿No eras...?- ella negaba, ella insistía en que no había estado con él en ningún momento.

-¿Te creíste estar conmigo?- empezó a reírse de él.

-¿Pero que dices?- la miró con recelo- no es eso, solo que me pareció verte metida en mis asuntos.

-No tengo nada mejor que hacer...- bromeó.

-Señores la clase a terminado- Severus Snape les dejaba en libertad.

Granger recogió tranquila sus libros mientras miraba a Ronald Weasley, el se acercaba a ella.

-¿Podemos hablar?- le preguntó- a solas...-

-Si claro- titubeó- esperame fuera.

El pelirrojo afirmó y salio esperando que su compañera hiciera lo mismo; ya había terminado de recoger todo cuando alguien por la espalda le acorraló.

Hermione giró asustada y se topó con el temblante serio de Draco Malfoy.

-Tu estabas en la sala de los menesteres- le gruñó acto seguido- te ordeno que no te...-

-!Para, para¡- le cortó su conversación- yo no e entrado a una sala contigo en mi vida, y dudo que lo haga- parecía tan convencida de lo que decía que el joven Draco empezaba a separarse mientras meditaba la situación- ahora si me disculpas me espera Ron fuera.

El se separó dejandole salir y antes de que llegara a la puerta menciono su nombre pero esta no le respondió ni con palabras ni gestos. ¿Si no era ella la que estaba en la sala de los menesteres, fue su imaginación? Pero el ni si quiera había pensado en Granger como mujer, bajo ningún concepto. ¿Tendría sentido el que el deseara que esa sangre sucia fuera tras el?. Rascó su cabeza y salió de la clase mirando con extraño a Severus.

Hermione al mismo salir volvió a recordar que Weasley le esperaba fuera, se acerco a el vergonzosa y esperó una palabra.

-Quisiera decirte que no le doy importancia a lo de ayer- admitió ruborizado Ron.- yo no e tenido mi mejor actitud hacia ti estos días.

-¿Te has dado cuenta de eso tu solo o Ginny te lo dijo?- ella extrañaba que su amigo no fuera de chulito por su bofetada.

-Bueno, tal vez me ayudó un poco- Hermione suspiró más tranquila y miraba un poco enfadada a su amigo- pero dame una oportunidad, queda conmigo esta noche ¿A las 10 en los jardines?.

-Esta bien- dijo al cabo de un rato pensativa.

Se despidieron sin mucho acercamiento; iría a aquella cita pero como amigos y nada más, al fin y al cabo Ronald nunca se daría cuenta de lo que ella siente, siempre deben ayudarle para que no meta la pata.

Hermione pasó el día con Ginny detrás comiéndole la cabeza para que se pusiera guapa, que vistiera con una falda, que se maquillara, que le diera una oportunidad a Ronald; lo que no sabía era por que siempre acababa cediendo ante los consejos de vestimenta de Ginny.

-Espero no encontrarme a nadie por los pasillos- decía esta cruzando sus dedos.

-No seas burra, que vas estupenda- sonreía estirándole del brazo- mucha suerte.

-¿Para qué?- preguntó y resopló por la cara de su amiga- !No¡ te e dicho que no me voy a liar con tu hermano.

-Bueno, tu ves allí y ya me cuentas- le empujaba para que saliera.

-Se yo sola- susurró con enfado.

Caminaba por los pasillos con miedo a encontrarse con alguien, no iba nada mal pero por Merlín, a ella nunca le habían visto así y cualquiera podría interpretar algo mal.

Estaba cerca de los jardines cuando se encontró con alguien, alguien con el que no hubiera querido. Ya sabéis de quien hablo, Draco Malfoy, el mismo paseaba para arriba y abajo buscando aquella sala de nuevo.

¿Que debía hacer? Tenía una cita con Ronald, pero una obligación con Albus. ¿Se marchaba a los jardines a toda prisa o pasaba a merodear?.

La tentación pudo más y Granger cambió de rumbo; escondió su cuerpo ligero de ropa para que no la pudieran observar y de que se quiso dar cuenta se encontraba escondida de nuevo en aquella sala con Draco caminando por allí.

El rubio volvía a tratar con el armario una y otra vez; ella debía estudiar mas sobre el para saber que podía pretender con aquel cacharro. Draco se dejó caer cobre un montón de cajas sentado, llevó su manos a su cabeza agachada. Tenía pensamientos atormentados. ¿Que pasaba con Granger? No lograba descifrar el contenido de por que le pareció en la sala.

Una mano resbalaba por la espalda del rubio asustando a este; Era Hermione Granger de nuevo en tono meloso. Ni ella misma sabía que estaba haciendo; ¿por que había salido hoy de su escondite cuando no le había descubierto?.

-!Granger¡- este se levantó con una angustia en el pecho; sin duda aquella Hermione le desconcertaba, ella nunca vestiría así.

-¿Me esperabas?- preguntó melosa acercándose hacia él.

-¿Eh? No- ponía su mano extendida para que no se acercara a más de unos centímetros de él.

-Aparecí porque pensabas en mi- sus labios se movían sexualmente para los ojos del rubio.

Draco se extrañó ¿Como sabía que había estado pensando en eso? Sus pensamientos hicieron que su brazo extendido se bajara proporcionándole así un acercamiento de los dos cuerpos.

-!Deseo que desaparezcas¡- grito y ella negaba con su cabeza.- !Deseo que te largues Granger¡

Ella puso su dedo sobre los labios del joven rogándole silencio, sus cuerpos estaban tan juntos que cualquier leve movimiento de uno lo sentiría el otro.

-Tu deseas que yo te acorrale- se acercó sus labios como una presa, como una mujer deseosa- que te bese, que te toque...-

Cerró sus ojos y mientras introducía su mano entre los dos botones de la camisa de Malfoy a la altura del pecho beso muy cortadamente sus labios; simplemente un piquito, un pico sutil y excitante.

-!No, no¡- el se separó y empezó a caminar de espaldas tropezándose con todo a su paso.

Pronto giró y ante el cuerpo extendido de Granger en el suelo helado salió corriendo mirando para adelante.

Cuando esta oyó el golpe de la puerta cerrarse su risa fue el centro de aquella sala, reía y reía mientras se levantaba del suelo.

!La cita con Ronald¡ Ya la había perdido, sería hora de volver a la habitación. Caminó sutilmente sobre todo por los pasillos, para que no fuera descubierta y se metió en la cama como una niña buena.

A la mañana siguiente lo que menos deseaba tal vez era ser interceptada por su amigo pelirrojo, pero no hubo suerte, mientras ella caminaba con Ginny sucedió.

-Vaya, ahora que estáis aquí los dos- comenzó Ginny ante la cara de enfado de Ron- ¿Que tal anoche? Por que tú Hermione no llegaste hasta las tantas.

Hermione intentaba darle codazos a su amiga, pero no funcionó, todo aquello lo dijo sin pensar. Ron se paró en seco y miró a la castaña.

-Tu no viniste a mi cita- le gruñó- ¿donde estuviste entonces?.

-¿No estuviste con él?- preguntó acto seguido Ginny- oh...ya.

Hermione sabía que Ginny podía tener una idea de lo que había estado haciendo pero con su mirada pidió silencio. Silencio concedido.

-Ron...- intentó excusarse Hermione.

-No Hermione, ya vale- le cortó- no tienes tiempo para mí, tal vez estés ocupada enamorándote de Draco Malfoy por los pasillos- ella miró ceñuda- cuando te dieron ese trabajo trataba de vigilarlo, pero tu te ausentas mucho y parece que ahora te lo tomas enserio.

Su amigo dicho este salió andando para no oír nada más, no quería escusas, si ella no quería ir podía haberle rechazado desde un comienzo.

-Vaya, dio en el clavo- dijo Ginny murmurando.

-!Callate¡- le gritó a su amiga.

-Si no estuviste en la habitación, ni en la cita con Ronald... tú me dirás- quería que le contara- la culpa no es mía para que me grites, si no sabes tú donde estuviste ¿Quien lo va a saber?.

-Pues espero que nadie- le dijo más flojo y calmada- por que si estuve con Malfoy, en la sala de los menesteres y me dejé ver.

-¿!Que¡? ¿Sin necesidad?- su amiga afirmaba como arrepentida- empiezas a preocuparme, y no me gustaría que te obsesionaras con Draco o lo que es peor que lo obsesiones a él.

-¿Obsesionarlo?- preguntó confusa.

-Tu me dirás, mirale- Ginny le giró la cabeza a su amiga.

Pudieron ver a Draco Malfoy sentado en un banco sujetando de nuevo su cabeza y asustándose ante cada chica que pasaba por su lado saludándole. Parecía escaparsele más de una vez casi el nombre de Granger.

Hermione negó con la cabeza desde la lejanía y empezó a caminar.