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Historia 38852 — capítulo 3

Era tan difícil seguir allí, manteniendo mi mente en nada, el programa de televisión terminó, y con él mi control, debía irme, no quería que Bella viera al fin mi arranque de furia. Un arranque que estaba reprimiendo desde la noche anterior, y que estaba rasgando por dentro mi escasa cordura.

Bella estaba empecinadamente quieta, la había visto temblar, pero no estaba seguro del motivo ¿miedo? ¿dolor? ¿frío?, y tampoco quería tener que hablar con ella sobre las razones. Si seguía mostrándome como hasta el momento, frío y moderado, ella comenzaría a hacer sus preguntas, y todo iría a peor.

Necesitaba salir de allí.

—Será mejor que me marche a casa —dije, esperando que no hubiera ninguna discusión.

Charlie no apartó los ojos del anuncio que emitía la televisión.

—Vale, nos vemos. —Que les estará pasando, están extraños… bueno supongo que es obvio que iba a pasar, no podían seguir de tortolitos indefinidamente, pero no estoy seguro que haré cuando rompan al fin, Alice me cae demasiado bien… pero no se puede ser amiga de la hermana del ex.

Charlie era mucho más perspicaz de lo que aparentaba, era reservado pero siempre estaba bien encaminado en sus pensamientos.

Bella se levanto del suelo para acompañarme, se la veía confundida y aterrada, algo que sin lugar a dudas no me gustaba en lo más mínimo, y otra vez ese extenso deseo mío de poder leer sus pensamientos, podía adivinar que mi comportamiento le molestaba, pero no tener la seguridad seguía siendo frustrante.

— ¿Te quedarás? —pregunto, aun sabiendo la respuesta.

—Esta noche, no. —dije en voz baja, esperaba algo de tristeza, tal vez por simple ego, pero su rostro no reflejo ningún cambio. Me hubiera gustado alguna pregunta de su parte, pero el silencio en sus ojos me hizo darme prisa.

Entre en el auto, sin besarla ni despedirme de manera adecuada.

Deben estar muy peleados para que no la bese, me pregunto si tendrá algo que ver con las puntadas en el brazo de Bells, tal vez rompió algo invaluable en la casa del doc. Otra vez Charlie en lo correcto a su modo.

Aceleré sin mirar atrás, me aferré el volante de mi auto, tal vez más fuerte de lo adecuado. Sentí el claro crujido de que se estaba rompiendo entre mis dedos, a duras penas afloje la presión, no era buena idea romper el objeto que me permitía controlar el auto, aunque claro si chocaba contra algo a la velocidad que iba no quedaría nada del auto, y seria una buena forma de empezar mi rabieta.

No, no es buena idea, me gusta demasiado este auto, huele a Bella.

Llegue a casa, y ni siquiera me fije en guardar el auto, o utilizar la puerta, saludar… nada de aquello estaba entre lo que deseaba hacer, salté directamente a la ventana de mi habitación.

Y el concierto de destrucción empezó.

Supuse que todos estaban agradecidos de que no hubiera ninguna vivienda a varios kilómetros a la redonda, porque la demolición hubiera hecho llamar a la policía a cualquier vecino. Intente no detenerme en ningún pensamiento mientras destrozaba todo, lo único que quería escuchar era el ruido de las cosas rompiéndose.

Lo bueno de tener a Alice es que siempre había sabido ser un consuelo para mí, buscaba la manera de que supiera de que estaba allí sin ser molesta, sin que sus pensamientos me turbaran más de lo que ya estaba. En estos momentos toda su mente estaba ocupada en una canción en español, entendía la letra pero no la conocía.

Una vela es para mí,

otra vela es pa´l Señor

y pa´María Santísima

q el Señor y María

te cuiden también hoy

q no estoy cerca

y te dejé llevar por otras manos

mirando como un niño

dejé caer la arena tristemente entre los dedos.

No estaba seguro de que fuera una buena elección en su canción, pero no me molestaba.

Yo continuaba acurrucado en un rincón de mi habitación, como hacia unas dos o tres horas, no estaba seguro, el tiempo había perdido su significado, y tan solo intentaba controlar mi furia.

En mi ataque había destrozado prácticamente todo, años de colecciones de CDs estaban hechos polvo, en el sentido más literal de la palabra, sus cajas y carátulas también habían sido destrozadas. El gran mueble que tanto le gustaba a Esme, era poco más que astillas y pedazos de metal retorcido. Mi sofisticado equipo musical había sido convertido en pedazos de plástico y cables… y luego tan solo me había recostado en el suelo, abrazándome las rodillas, para intentar encontrar paz.

Tanto Emmet como Rosalie habían intentado detenerme, pero Alice, cual guardián de mi entrada, se los había impedido.

—Necesita hacerlo —les dijo calmadamente.

—Destrozará toda la casa en unos minutos —se quejo Rosalie.

¡Para lo que vamos a quedarnos aquí! Me gustaría poder ayudar en el trabajo. Ese era Emmet, y probablemente solo pensó en ello.

—Ed no es tan absurdo —sentenció Alice con más fe en mi de la que yo mismo me tenia —solo necesita descargarse un poco.

Descargarse, que es un tonto humano… ¿No se imaginaba que eso iba a pasar con su humana? Los pensamientos de Rosalie podían ser aun más mordaces que sus palabras

—Jasper se marcha.

—Lo sé Rose, —la voz de Alice sonó contenida, y el pequeño atisbo de la discusión que había tenido la noche anterior con Jasper cruzó su mente —Nos encontraremos en cuatro días, eso no me preocupa en absoluto.

Claro, a ti también te preocupa la estúpida humana. ¿Acaso no ven lo enfermizo de todo esto?

—Espero que sepas lo que haces. Vamos Emmet.

¡Genial! Me espero horas de "Edward debería de haberla matado o transformado antes" Gracias Ed. Su pensamiento se sintió extremadamente agresivo.

Y ahora después de mis destrozos y de mi silencio Alice seguía allí, aguardando, y cantando en su mente para no molestarme con ningún tipo de pensamiento.

—Alice —apenas salio el aire de mi boca para pronunciar su nombre en un tono tan bajo como cabría imaginar.

Ella ya estaba sentada a mi lado, me empujo para que me incorporara, y apoyo mi cabeza en su hombro izquierdo, mientras que con su mano derecha me acariciaba la mejilla. Un gesto absurdo y cargado de significado, a su manera me demostraba que sabía lo que yo sentía. Me decía que si fuéramos humanos ella secaría mis lágrimas.

—Ha sido mi culpa —dijo con su voz tan acongojada, que hubiera jurado que estaba llorando de verdad, si no fuera una de las tantas cosas vedadas para nosotros, no esperaba eso —debí de haberlo previsto.

—No puedes ver todo Alice —dije en lo que esperaba fuera un tono conciliador.

De vez en cuando se culpaba por los huecos de sus visiones, como cuando estaba tan ocupada viendo lo que hacia James que no vio la decisión de Bella de escaparse en el aeropuerto.

—Con lo torpe que es Bella — dijo casi enfadada —era obvio que algo así iba a suceder. Tendría que haber envuelto los regalos con pañuelos de seda como lo hacíamos en Japón.

Me sorprendió las claras imágenes de sus recuerdos, Alice vestida con un hermoso kimono rosado de seda, sentada entre humanos, aprendiendo de ellos.

En otro momento de mi vida esto hubiera despertado mi curiosidad, sobre un lugar que no conocía, y sobre algo de Alice que jamás me había contado, y le hubiera preguntado cada pequeño detalle, regocijándome en los perfectos recuerdos que podía tener como vampiro. Pero eso hubiera sido en otro momento de mi existencia, no hoy, no ahora.

—El pasado no se puede cambiar —susurre muy bajo como única respuesta.

—No has tomado una decisión aun —lo bueno de Alice, que desde que estábamos juntos había perfeccionado el arte de hablar sin pensar demasiado en las palabras, de esta manera prácticamente oía su pensamiento y su voz al mismo tiempo.

—Tú serás la primera en saberlo —dije con desgano, un ruido sordo resonó en su pecho.

—Es cierto, pero las opciones no son buenas… sin lugar a dudas te equivocaras.

—Alice, yo… —no encontraba las palabras, y eso me hacia todo más difícil, —me… desgarra seguir exponiéndola, no me es posible seguir arriesgándola así. No puedo, no puedo seguir fingiendo que todo estará bien. Fingir que esto no volverá a pasar, cuando todos sabemos que pasará, y que es posible que no sea capaz de detenerlo.

Alice suspiró escuchando mis desatinos.

—Es peligroso, lo entiendo —hizo una pausa que me irrito mucho más de lo que podría admitir, no quería que me diera la razón —es peligroso que tus sentimientos sean tan fuerte, y que ella los corresponda, entregarse no es fácil.

—No es por mi —me queje.

—Lo sé, es por ella. —seguía acariciando mi mejilla, su tacto suave y calido era una especie de bálsamo — Pero es curioso que a Bella no le importe el peligro…

—No es conciente de cuanto peligro…

—No —me interrumpió suavemente —simplemente lo toma como parte de amarte, como parte de nuestro mundo, pero debe de confiar ciegamente en que nada le pasará, en que la protegeremos.

—Yo no puedo seguir con eso, no estoy ciego a la verdad. ¿Que pasara la próxima vez cuando Emmet sea quien la ataque? ¿Qué haré si la que la ataca eres tú?

—Jamás —replicó de inmediato, enojada, su caricia en ese momento fue algo mas fuerte.

—Cómo lo sabes Alice, es nuestra naturaleza contra lo que luchamos, cada minuto que ella pasa con nosotros en un tiro en su ruleta rusa, y pongo en riesgo su vida y su alma.

—Disiento —levante la vista para verla, sus ojos entre el dorado y un marrón turbio estaban clavados en el otro lado de la habitación, todo su rostro mostraba tranquilidad —sus almas se han buscado por noventa años, y ahora que se han encontrado… simplemente no me parece justo.

— ¿De que hablas? —pregunte, a mi pesar.

Alice nunca había entrado en nuestras charlas teológicas sobre el alma.

— ¿No sabes lo que pienso? —preguntó y no pudo evitar un tono sarcástico en la pregunta.

—No —respondí secamente.

Vi las frases formarse a medida que salían de su boca. Quería decir lo que pensaba y no solo dejarlo allí, donde de todas formas yo lo escuchaba.

—Al contrario de lo que piensas, no creo que nuestras almas se hayan destruido o contaminado con lo que nos pasó —estuve apunto de discutirle, pero sus dedos se posaron firmemente sobre mis labios —si no como explicas la manera en que amamos, con vehemencia rayando la locura o la obsesión —mantuvo mi boca firmemente tapada, impidiendo cualquier replica —y luego esta mi caso… alguien que no tiene ningún recuerdo humano, ninguno en absoluto. Creo que eso se debe a que mi alma se encontraba tan lejos de mi cuerpo encerrado en ese manicomio, que solo volví a tener conciencia de mi misma cuando fui libre de verdad, cuando mi cuerpo se libero mi alma volvió.

Hizo una pausa y soltó sus dedos para liberar mis labios, volviendo a acariciar mi rostro de manera suave y lenta.

—No lo entiendo —dije al fin, dándome cuenta de que su silencio también significaba que había empezado a tararear una melodía suave en su mente.

—Eso es porque no termine… creo que en nuestras vidas humanas buscamos algo, algo que nos complete… la mitad faltante de nosotros mismos, lo que nos llena, nos cambia, nos hace felices y mejores. Llámame romántica, pero creo en lo que las personas llaman alma gemela, aunque yo prefiero llamarlo lo que falta de nuestro ser. Cuando lo encuentras, no hay marcha atrás, simplemente te cambia del todo, de forma brutal y a la vez maravillosa. Tú más que nadie debe de entenderlo.

Me inundo mi propia imagen, un recuerdo de Alice, mucho más ilustrativo que una foto. No estaba seguro de cuando era ese recuerdo, podía ser de hacia dos años o cincuenta… lo que estaba seguro es de que era de antes de que Bella apareciera en mi vida.

Entendí enseguida a donde quería llegar. Ese era mi yo anterior, un ser frío y poco interesado en esta existencia. En ese momento todos los humanos me eran iguales, seres poco interesantes y muy predecibles. En esa época solo existía porque no había nada más. Asustaba a cualquiera que se me acercara, y me conformaba con las cosas que tenía para cada momento.

No es fácil existir atrapado con la apariencia de un adolescente, y es menos fácil lidiar con los adolescentes en cualquier época, así que simplemente les esquivaba, haciéndoles ver cuanto debían temerme. Pocas cosas me agradaban, y si el recuerdo era reciente, ni la música tenia ya significado para mi, nada me sorprendía, nada me emocionaba, nada me causaba ansiedad. Solo estaba seguro de que debía seguir existiendo, aunque no hubiera un por qué.

La imagen cambio, y de esta estuve seguro que era de hacia menos de una semana, cuando sentado al piano grabe el CD que le regalaría a Bella. Note lo poco parecidas que eran ambas imágenes. Tal vez yo no me había dado cuenta de eso, pero visto desde los ojos de Alice, las cosas cambiaban, una sonrisa en mis labios iluminaba mis ojos. Era extraño, porque era yo en ambos casos, y a la vez no lo era.

Me sumergí unos minutos en mi propio recuerdo de esa tarde. Estaba expectante, ansioso, entusiasmado ante la idea de este regalo, algo latía en mi interior con tal fuerza que me dejaba sin aire.

Bella me había puesto difícil la situación, al prohibirme un regalo material, eso hubiera sido fácil, estaba seguro de que un collar de diamantes la hubiera dejado totalmente anonadada. Un auto cero kilómetro hubiera tenido el mismo efecto. Pero ella me lo había prohibido, y pase semanas imaginando que regalarle, y esto me parecía perfecto, pero no estaba seguro, nunca estaba seguro cuando se trataba de Bella.

— ¿Y crees que soy lo que soy porque no había otra manera de que me cruzara con Bella? —no quise admitirlo, pero era un panorama esperanzador.

—No —con una palabra mis esperanzas se hicieron añicos, me estremecí levemente, Alice habló muy seria —lo más probable es que el alma de ella naciera al mismo tiempo que la tuya, pero sucedió algo imprevisto, enfermaste… Carlisle te encontró, pensó que morirías y provoco el desencuentro, tu alma y tu cuerpo se fundieron. Sostengo que nuestro humor por demás voluble y el que sea casi imposible destruirnos se debe a eso… cuando nos transformamos dejamos de tener un alma, y pasamos a ser un alma.

"El alma de Bella no te encontró en ese momento, y fue entonces cuando empezó a morir y reencarnar, y conociendo la suerte que trae consigo ese ser, no me sorprendería que cada una de sus vidas hayan terminado trágicamente y a corta edad.

Me estremecí ante esa idea, mi imaginación fue más rápida que mi voluntad y desfilaron imágenes de Bella vestida de distintas épocas, muriendo de formas inverosímiles. Me costo unos segundos deshacerme de ese morboso y doloroso desfile de accidentes.

—Aunque fuera como dices — le concedí, porque era demasiado hermoso para negarlo por completo — ¿Qué puedo ofrecerle a ella? Ni siquiera puedo besarla como deseo, demostrándole todo mi amor, por miedo a lastimarla… no hablemos de otras cosas… solo puedo darle una vida estéril.

—Eso tiene solución —y la imagen que tanto odiaba invadió mi cabeza con la fuerza de un puñetazo, allí estaba Alice abrazando a una Bella de rostro frío e inmortal, con sus ojos color carmesí.

—Basta —chille, apenas conciente de que me había levantado y estaba cerca de la ventana, dispuesto a correr para sacar esa imagen de mi mente. —Eso no sucederá… no lo haré.

—Me preocupa —dijo Alice ignorando tanto mi comportamiento como mis palabras. Extendió su brazo para que volviera a su lado —que ya no se ve tan nítido —la imagen volvió a mi mente, provocando un rugido de mi parte — ¡Vamos, Ed! —dijo enojada y frustrada ante mi reacción —presta atención.

Me concentre un momento en la imagen, antes de desecharla por completo. Era verdad ya no era nítida como lo había sido la primera vez, era más parecido a una foto fuera de foco, que alguien había guardado en un lugar húmedo.

—Ya no parece que fuera a suceder pronto —dijo y no oculto la frustración en su voz.

—No va a suceder jamás —dije entre dientes —no le haré eso a Bella.

—No es solo tu decisión, Bella también tiene que ver en esto, y eso es lo que me preocupa.

—No le arrebatare su… su humanidad, no importa si yo debo sufrir… ella debe vivir de verdad, hacer lo que todos hacen. No le haré eso a ella. No quiero.

—Y lo que ella…

— ¿Donde esta Jasper? —le pregunté sentándome a su lado nuevamente, no quería discutir esto, ni ahora… ni nunca.

—Se fue, —apoyo su cabeza sobre mi hombro, —deambulará algunos días aclarando sus ideas, odia ser el más débil de nosotros. Y se odia por haber estado tan cerca de atacar a Bella, por lo que ella significa para ti y sobre todo para mí.

"Pensaba buscar a Peter y Charlotte, pero eso solo complicara todo, así que simplemente vagará por ahí, hasta que nos encontremos en nuestro café en Filadelfia… dentro de cuatro días, tal vez. Me vestiré de verde, le encanta ese color. Un vestido estilo sureño, solo para él… le encantará.

Suspiro y la imagen del reencuentro me asaltaron, no estaba preparado para ese sentimiento de amor y no pude evitar sentirme vacío.

—Sobre Jazz —dijo tanteándome, a la vez que levantaba su cabeza de mi hombro para verme — ¿le puedo decir que lo has perdonado?

—Por supuesto, Alice —dije casi sin pensarlo —dile… —dude unos instantes —que seguimos siendo hermanos.

—Eso es genial —la sonrisa en el rostro de ella fue total— no podría seguir con ustedes sin mi Jazz— suspiro apoyando nuevamente su cabeza en mi hombro —Él estaba muy angustiado preguntándose que hubiera sucedido de haber llegado a atacar a Bella —mis cuerpo entero se puso rígido ante la idea, pero Alice continúo hablando —le dije que lo hubiéramos despedazado.

Mi respiración se cortó ante la sinceridad de las palabras de Alice, no lo dudaba, eso hubiera hecho.

—No creo que…

—Oh, sí, no lo dudes Ed —dijo aun serena —lo hubiera hecho. Amo con todo mi ser a Jasper, pero tú sabes lo mucho que quiero a Bella, y ella es la que necesita protección. No niego que me hubiera arrepentido a la mitad de la tarea, cuando la furia se hubiera disipado un poco.

No podía dejar que esto sucediera, no podía imaginar lo que significaría desear matar a alguien de mi familia por haberle hecho daño a Bella, no podía permitir que eso se repitiera. Jamás volvería a estar en esta situación, no soportaba la idea de Alice atacando a Jasper… la solución era ahora más obvia que nunca, y era la única alternativa.

—Diablos, Ed —se quejo Alice, mientras se ponía rígida, y cerraba sus ojos, apoyando la cabeza contra la pared —tenías que tomar una decisión ahora.

La imagen inundo mi mente, así que cerré los ojos. Primero me fije en los detalles, la visión estaba totalmente clara y definida, los colores eran brillantes y se parecía más a un recuerdo que a un suceso futuro, eso solo significaba que pasaría de inmediato, tal vez al día siguiente.

Después de ese breve reconocimiento tuve que ver la escena. Era la orilla del bosque, alejado de la senda, era tarde, había oscurecido hacia tiempo y llovía entre las ramas de los árboles. Bella estaba tirada entre los helechos, aovilladaa un costado, con sus rodillas ente los brazos, aparentemente tenía frío porque temblaba de manera incontrolable. Sus ojos estaban cerrados y su gesto era de dolor, un dolor vacío como si estuviera muerta.

— ¿La herí? —pregunte atemorizado, en un hilo de voz.

—No, físicamente no la herirás—la voz de Alice sonaba aun peor que la mía.

La visión cambio, reconocí inmediatamente la habitación de Bella, Charlie y Renné estaban allí, sentados cada uno a un lado de la cama.

Por un segundo me había tranquilizado, la encontraron, la imagen era clara así que no tenia porque temer, solo los bordes eran levemente difusos.

Un temblor se apoderó de mi cuando el rostro de Bella ocupo todo, estaba demacrada, y eso era poco, sus labios apenas tenían color, sus ojos estaban hinchados y rojos, clavados en la nada demostraban el vacío interior de ella. Otra vez la sensación de frío se apoderaba de mí, era imposible no dejarme llevar por el pánico, era obvio que Bella no estaba allí.

—Yo…

Pero no pude decir nada, porque la visión siguió, más allá de lo que creía posible, Bella tenía una decisión ya tomada, en caso de que yo la abandonará.

El único consuelo que podía hallar en estas imágenes era lo poco definidas que se veían, me hicieron pensar en esos videos grabados con celulares de baja definición, eso no tenia porque pasar nunca.

Bella tomaba el arma de su padre, con gesto decidido, y el vacío en sus ojos. Sentí tal dolor ante la mera posibilidad de que eso ocurriera, que por un segundo dude de todo ¿Podía mi corazón inmóvil desangrarse dentro mío, si ya estaba muerto como se podía romper en pedazos y causarme tanto dolor?

Lo siguiente no fue mejor, otra posibilidad ante mi abandono. Bella estaba al borde de un barranco, mirando el mar agitado, lista para saltar. La expresión de su rostro me perturbo aun más, era el reflejo mismo de la paz… deseaba que eso termine.

— ¡Basta, Alice! Detente —abrí los ojos, y me encontré sujetándola por los hombros, y sacudiéndola con demasiada fuerza, su cuerpo no demostraba resistencia alguna cuando la golpeaba contra la pared, y el revoque de la misma caía sobre su cabeza.

Abrió los ojos y vi en ellos y en toda su expresión el mismo pánico y horror que había en mi rostro, ella jadeaba con fuerza mientras que yo, por mi parte, había dejado de respirar, intentando aplacar el frío y el dolor en mi pecho.

Ella no querrá seguir viva si no es a tu lado, es una decisión que ya tiene tomada, aun sin saber lo que planeas, pensó, la angustia que se apoderó de ella no la dejaba hablar.

—No —dije con fuerza, soltándola e incorporándome —eso no pasara… ella no hará eso, no lo permitiré.

Me sorprendió ver el alivio en su rostro, mientras volvía a cerrar los ojos, la misma secuencia de imágenes paso por su mente y por la mía, pero a mucha más velocidad… fue sufrir una repetición instantánea.

—Igual la piensas dejar —me acuso llena de furia y horror.

—Sí —eso ya estaba decidido —pero me aseguraré de que eso… eso no pase… ella no puede… no debe…

Alice se levantó muy lentamente para ser ella, como si cada parte de su cuerpo pesará toneladas, y ella no fuera lo suficientemente fuerte para levantarla. Se sacudió los restos de material de sus hombros y de su pelo.

Idiota, idiota, idiota eso era todo lo que pensaba una y otra vez, como el hilo de una oración.

—En tal caso — idiota, idiota, idiota —y como todos nos iremos —idiota, idiota, idiota —debería despedirme de ella.

Salió de la habitación antes de que me diera cuenta, la corrí escaleras abajo y apenas pude sujetarla antes de que saliera.

—No —mi voz sonó fuerte —no puedes.

Vi su mandíbula encajarse, y sentí el crujido de sus dientes, un rayo de verdadero odio en sus ojos dilatados me hizo sostenerla más fuerte.

Ella es mi amiga pensó, era obvio que su furia no la dejaba articular palabras ¿Pretendes que desaparezca de su vida sin más? Sacudió su brazo para que soltará ¿Acaso no entiendes lo que significa para mí? Más de un siglo y ella es mi primera amiga, debería ser mi hermana de no ser por tu testarudez.

—Lo sé, Alice —dije intentando controlar mi propio dolor —pero ¿no será suficientemente malo una despedida para ella? —Alice pestañeo viendo mi punto —sufrirá cuando yo —tragué, debía poder decirlo, si pensaba hacerlo —le diga… adiós —la palabra salió lastimeramente por mi garganta — ¿quieres duplicar ese dolor despidiéndote tú también de ella?

Unos momentos de discusión interna, Alice se relajo al fin, puede notar la tristeza en cada uno de sus gestos, solté su brazo y pase mi mano por su mejilla, en el mismo gesto que ella había tenido para conmigo.

—Tienes razón —dijo al fin, con claro rostro de derrota —No merece la pena hacerla sufrir tanto —suspiró más fuerte de lo normal. —creo que me iré antes a Filadelfia, espero que Jasper aparezca pronto, no puedo seguir lejos de él… y menos ahora —seguí acariciando su rostro —lo que me lleva a pensar como lo harás tú.

—Me bastará con saber que estará bien, que ya no la lastimaré —Alice tomo mi mano suavemente, la paso a su espalda y me abrazó.

—Te mantendré informado —susurró.

Eso me llevó a algo más, si realmente pensaba en dejar tranquila a Bella, desaparecer por completo de su vida, había algo que debía pedirle a Alice.

—Alice —dije despacio, apoye mi mejilla en su cabeza —debo pedirte algo más —sentí la rigidez de su abrazo, y unas cuantas imágenes fugaces en su mente, pero no me dejo ver detalles. —¿Alice, harás algo más por mí y por Bella?

Sabes que sí, pensó mientras asentía contra mi pecho.

—Sé que será difícil —empecé intentando sonar dulce y decidido a la vez —pero, por favor, Alice… por favor… no lo hagas más.

— ¿Qué? —pregunto, alejándose bruscamente de mi.

—No mires más en su futuro.

Ella negó, mientras en su mente soltaba una sarta de groserías a mi persona.

—Estas loco —soltó al fin —o eres tan ciego que no te das cuenta de cómo es Bella, si nos vamos tenemos que al menos estar atentos a cualquier…

—No, no, Alice, por favor… escúchame, no lo ves… fue nuestra culpa de que ella estuviera en peligro, nuestra presencia la pone en riesgo, y nada más… ella disfrutara —curiosamente esa palabra me dolió tanto que tuve que detenerme, tragar y respirar profundo intentando no pensar en el dolor —disfrutara una vida larga y feliz cuando ya no la molestemos. Le hicimos suficiente daño ya…

Idiota, idiota, idiota. La tome por las muñecas.

—Tal vez sea un idiota, pero sé… estoy convencido de que esto será lo mejor para ella.

Idiota, iluso, testarudo, tonto, obstinado, estúpido.

—Alice, te lo suplico —me puse de rodillas frente a ella, sin soltarle las muñecas y sin apartar mi vista de sus ojos.

Ridículo, pensó arqueando una ceja. Payaso.

—Puede ser, pero necesito estar seguro de que lo haremos bien, de que realmente saldremos de su vida, que podrá hacer como que nunca existimos. Por favor, Alice, prométemelo.

Dio un tirón de mi con fuerza suficiente como para que me pusiera de pie.

—De nada servirá, porque hay cosas que no puedo controlar, y tu lo sabes —No mirar no significa no ver.

—Lo sé, pero al menos prométeme que lo intentaras.

—Esta bien —otra vez la derrota paso por su rostro —te prometo intentarlo —volvió a suspirar —Iré al hospital a comentarle la resolución a Carlisle —lo pensó un momento, buscando inspiración —diremos que nos vamos a Los Ángeles, que allí Carlisle ha conseguido un buen lugar en algún hospital.

— ¿Los Ángeles? Bella, no creerá eso de ninguna manera.

Exacto.

—Nos ahorraremos que intente buscarnos por cuanto estado nublado haya en este país… y tampoco queremos que corra a Denali o a Vancouver con la esperanza de encontrarte. Sí decimos un lugar al que jamás iremos… simplemente entenderá que no deseas que te encuentre… será más fácil. —el escepticismo en esas ultimas palabras, me hizo dudar sinceramente de que algo fuera fácil en esta situación.

—Tienes razón.

—No tiene que ser así —dijo aunque sin la fuerza necesaria, solo quería constatar que sabía que existían otras opciones, y no convencerme de ninguna.

—Lo sé, pero creo que esto es lo correcto.

—Que tanto piensas herirla —su voz sonó dura, me odiaba por lo que iba a hacer, pero no era ni la mitad de lo que yo mismo me odiaba ante la idea de lastimar los sentimientos de Bella.

—Lo suficiente —replique, intentando que mi voz no se quebrara.

—Sé que estas en un error —estaba en el umbral de la puerta, las imágenes de su visión la torturaban, pero ni por asomo llegaban a causarle el mismo dolor que a mi. —Pero realmente deseo que esto salga bien… para todos. —me dedico una triste sonrisa —debes decirle que yo deseaba despedirme de ella.

No sabía como podría decir eso en la horrible mentira que estaba planeando para mi despedida de Bella, pero asentí solemnemente.

Ella salio, y antes de que la puerta se cerrara sentí el rugir de su auto. Me dirigí a lo que quedaba de mi habitación.

Si pensaba decirle a Bella que no la amaba, que ya no deseaba estar a su lado… que esa era la simple razón para marcharme, para que todos nos marcháramos, debía preparar un buen discurso, uno que no dejara lugar para sus inquisidoras preguntas. Y sobre todo tendría que sacar ese rostro mío que no expresaba nada, ese ser displicente, lo que fui una vez antes de Bella.

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Me quedo eterno el capitulo... espero que lo hayan disfrutado, dejen RR...

La cancion que canta Alice es Algo de Los tipitos.

Saribel.