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Historia 38852 — capítulo 4

Sentí el claro sonido del auto de Alice al regresar, aun era de madrugada, entró y recorrió gran parte de la casa, para salir nuevamente, y alejarse… unos momentos después sentí llegar el auto de Carlisle. Me levante pesadamente del suelo, tendría que hablar con él, y mejor que fuera ahora que todavía podía controlar mi tormento.

Llegue a la cocina, sin pensar demasiado, y me sorprendió ver a Esme, en realidad me sorprendió no haberme dado cuenta de su presencia, simplemente estaba tan abstraído que no la sentí, en ningún sentido.

En cuanto estuve a su alcance me rodeo con sus brazos.

Mi pobre Edward, pensaba. Si tan solo pudiéramos hacer algo, lo que sea…

Le acaricie sus cabellos, me había acostumbrado a duras penas a su instinto materno, a su manera de verme como un hijo… era extraño pero yo era el único que en sus pensamientos era parte de lo suyo.

Ella me consideraba realmente un hijo, y yo en mi esfuerzo por no recordar demasiado de mi existencia humana, me había adaptado, al final le concedí el titulo que tanto quería, y desde entonces casi siempre la llamaba mamá… en esos momentos la alegría de su mente no se dejaba ocultar.

—Todo estará bien, mamá —lo dije en un tono tan monótono que no servia de consuelo para nada.

¿No hay otra manera? Carlisle me miraba.

—No, Carlisle, no la hay, solo debemos salir de su vida.

Y lo que ella significa para ti, Ed, Esme gimió contra mi pecho. No puedes decir que estarás bien.

—Eso no importa. —A ti no te importa —si ella esta a salvo, me daré por satisfecho, mamá.

—En tal caso —Carlisle tomo suavemente a Esme del brazo para liberarme —te apoyaremos.

Edward, si tan solo la transformaras… ella sería tu esposa, y parte de nuestra familia.

—No —casi rugí, y Carlisle puso su brazo delante de Esme —eso no pasará… simplemente nos alejaremos.

—Esta bien hijo. —Esme gimoteo nuevamente y salió de allí.

—Ella solo quiere lo mejor para ti… y Bella parecía ser eso.

—El problema, Carlisle, es que yo no soy lo mejor para ella… y no puedo permitir que pierda su vida por un monstruo como yo, ella hace que me olvide de mi egoísmo, y quien te dice que este acto salve lo que quede de mi alma.

—Es tu decisión, —suspiró —Nos iremos a Denali solo unos días… Rose y Emmet están viajaron para allí. Alice fue a Filadelfia, allí se encontrara con Jasper, y en dos semanas todos nos mudaremos allí. Es un buen lugar, grande y nadie les prestara atención. ¿Vendrás con Esme y conmigo?

— ¿A Denali? —no tenia ganas de ver a Tanya ni a sus hermanitas —no, no lo creo… iré a… Filadelfia, quiero estar solo por un tiempo, luego los encontrare.

—Esta bien… hijo —y sin más se fue detrás de Esme.

Otra vez me quedaba solo, y me deje estar. Simplemente quieto allí, esperando que llegara el momento.

En el instituto la esperé en el aparcamiento, como siempre. Le abrí la puerta, con el mismo gesto caballeroso que no podía evitar. Pero si evite cuidadosamente tocarla, si la rozaba, si sentía tu calor… no podría hacerlo, y eso ya estaba decidido.

Silencio entre clases, silencio en el almuerzo, silencio, silencio, silencio. Yo no hablaba, y ella tampoco. Intentaba concentrarme en mi decisión, pero era tan difícil con ella allí, su aroma, su piel, su cara de confusión, todo se conjugaba para que fuera débil, para que fuera egoísta, para que al fin pensara que esto podía salir bien, que ella me pertenecía tanto o más de lo que yo ya le pertenecía.

Pero no, si realmente la amaba debía ser lo bastante fuerte como para dar un paso al costado, desaparecer y de este modo asegurarme que ella estaría a salvo. Que la vida continuaría para ella.

No estuve seguro de cómo, pero ya estábamos caminando al aparcamiento nuevamente. Todo el día había pasado, y ya no había vuelta atrás.

— ¿Te importaría si voy a verte hoy? —le pregunte antes de llegar a su viejo monovolumen.

—Claro que no. —respondió solicita.

Soy un demonio de la peor calaña, por lo que te haré, mi amor.

— ¿Ahora? —repregunté, hubiera estado feliz de que dijera que no, que no quería o podía verme, eso me hubiera dado un día más, una noche más.

—Sí, claro —fue totalmente en vano que intentara no mostrar en su voz la desconfianza—. Sólo iba a echar una carta para Renée en el buzón de correos que hay de camino. Nos vemos allí.

Miré el grueso sobre, olía a papel, tinta… había fotos. Me incline para tomarlo, no estaba de acuerdo con lo que pensaba hacer, pero si no quería dejar recuerdos míos, debía asegurarme que allí no hubiera fotos mías.

—Yo lo haré —repuse intentando parecer calmado—, y aun así llegaré antes que tú.

Le sonreí, no quería que desconfiara del todo… y de haberme sentido capaz, la hubiera besado, pero eso habría derribado toda la noche que pase convenciéndome de que esto era lo mejor.

—De acuerdo —asintió, no sonrío, y note su preocupación. Cerré su puerta y me dirigí a mi coche.

En cuanto pude, abrí el sobre, y examine rápidamente todas las fotos, solo aparecía en tres, las puse en una bolsa, volví a poner todo en el sobre y lo cerré con cuidado. Maneje aun más rápido de lo normal en mí, avente el sobre desde mi auto al buzón, ni me detuve a ver si había entrado, sabía que así era.

Estacione en el lugar de Charlie, y esperé a que Bella llegara. Le abrí la puerta, tomé su mochila y la devolví al asiento del auto, sentí su desconfianza en la mirada que me dedico.

—Vamos a dar un paseo — le propuse intentando sonar indiferente, le tendí la mano, antes de darme cuenta… su tacto calido, casi acaba con mi resolución. Mi mente pedía a gritos un beso de ella, algo… lo que fuera. Pero estaba decidido, todo acabaría en unos momentos.

Me asegure de no alejarme demasiado, solo unos metros adentro del bosque, sobre el sendero, la casa se veía perfectamente desde allí. No tendría que perderse, es más si permanecía aquí, Charlie la vería de inmediato al bajar del auto.

Me recosté contra un árbol, intentando permanecer sin ninguna emoción en mi rostro, repasando una y otra vez el discurso que tenía preparado.

—Está bien, hablemos —dijo ella, y me sorprendió que fuera quien quisiera empezar esta charla.

Inhale profundamente, solo debía parecer firme en cada una de mis palabras, pero eso sería lo más arduo de todo.

—Bella, nos vamos. —dije al fin, y no era ni la primer parte de mi discurso, solo intentaba alargar ese momento.

Ella respiro profundo a su vez.

— ¿Por qué ahora? Otro año...

—Bella, ha llegado el momento. De todos modos, ¿cuánto tiempo más podemos quedarnos en Forks? —intentaba sonar razonable, tal y como le explicaría a una niña un hecho científico—Carlisle apenas puede pasar por un treintañero y actualmente dice que tiene treinta y tres. Por mucho que queramos, pronto tendremos que empezar en otro lugar.

Vi la desesperación marcarse en sus ojos, e intente por todos los medios mantenerme frío, distante.

Es lo mejor, es lo mejor, es lo mejor me repetía una y otra vez

—Cuando dices nosotros... —susurró.

—Me refiero a mí y a mi familia. —hable despacio, acentuando cada palabra, y separándolas para que no hubiera mucho más que discutir al respecto. Ojala tu fueras parte de ella pensé pero no debe ser.

Sacudió su cabeza de un lado al otro, me hubiera gustado saber que tipo de pensamientos la embargaban, ¿le era tan fácil creerme?

—Vale —dijo al fin, pareciendo decidida—. Voy contigo.

—No puedes, Bella. —Sabía que diría algo así,—El lugar adonde vamos... no es apropiado para ti.

—El sitio apropiado para mí es aquel en el que tú estés. —dijo frenética. Y sabía que en realidad pensaba eso, no le importaría ir al ártico, o vivir bajo tierra si estaba a mi lado, y por otro lado no esperaba menos, ¿Acaso no iría yo a la soleada Phoenix, para vivir encerrado pero a su lado?

—No te convengo, Bella. —una gran realidad, aunque ya se la había repetido hasta el cansancio, y aun así no había conseguido nada con ella.

—No seas ridículo —sonaba como suplicante, ella sabia lo que venia a continuación, y aun así a mi me parecía ridículo— Eres lo mejor que me ha pasado en la vida.

—Mi mundo no es para ti —no pude evitar mostrarme triste, otra verdad que tampoco le importaba.

— ¡Lo que ha ocurrido con Jasper no ha sido nada, Edward, nada!

—Tienes razón —le di la razón, eso había sido tan solo un botón de muestra, y me atormentaba todo lo que sí podría llegar a pasar—. Era exactamente lo que se podía esperar.

— ¡Lo prometiste! Me prometiste en Phoenix que siempre permanecerías…

—Siempre que fuera bueno para ti —la interrumpí, remarcando lo obvio.

Eso era lo que nos llevaba aquí, que ya no era bueno para ella, nunca había sido bueno, y yo había sido muy terco y egoísta para admitirlo. La felicidad que ella significaba me había cegado, me había llevado a creer que realmente la merecía.

— ¡No! ¿Esto tiene que ver con mi alma, no? —grito furiosa, y eso me tomo por sorpresa—. Carlisle me habló de eso y a mí no me importa, Edward. ¡No me importa! Puedes llevarte mi alma, porque no la quiero sin ti, ¡ya es tuya!

¿Cómo podía decir eso? ¿No sabía cuanto valía su alma para mí? Respire profundo, mirando al suelo, debía hacerlo, debía decir esa mentira, esa blasfemia, era la única manera de que ella me dejará ir. Era algo obvio, algo que había oído en su conversación con Carlisle, no me dejaría marchar a menos que fuera por algo que me afectaba a mí. Una vez que la dijera, podría repetirla una y otra vez, el dolor y el vacío en mi interior ya no se sentirían tan fuertes, y sobre todo ella estaría a salvo.

*Contrólate, y díselo, no seas idiota, solo importa que ella este a salvo, y a tu lado nunca lo estará.*Me dije con fuerza. Cuando levante la mirada, sabía que no era el mismo, hablaba intentando mover la minima cantidad de músculos posibles, para que mi mascara no cayera a pedazos. Hablaba intentando ser ese hombre que había dejado atrás, aquel que aterrorizaba.

—Bella, no quiero que me acompañes —hable despacio, y sentí como cada palabra desgarraba mi garganta, me había olvidado lo que era el dolor de mentirle a alguien que se ama, y es que las palabras sonaba a mentira por todas partes.

Hubo un silencio, intente seguir mirándola, aunque en mi mente estaba la imagen de alguien con quien podía ser indiferente, intente concentrarme en ese rostro, y sobre ponerlo al hermoso rostro de mi Bella, era la única forma de hacerlo.

— ¿Tú… no… me quieres? —dijo lentamente.

—No. — Respondí, esperando que estallara en carcajada. Aun así mantenía mi vista fija en sus ojos, intentando que no demostraran el dolor que me embargaba.

—Bien, eso cambia las cosas. —Sonó tranquila, y razonable… ¿me creía sin más?

Aparte mis ojos de ella, me dolía la idea de que realmente creyera eso así como así. ¿No me había escuchado decirle que la amaba, que no podía estar lejos de ella? No, en realidad no me creía, y por eso sonaba tan tranquila y confiada, simplemente buscaba el punto para rebatirme.

—En cierto modo, te he querido, por supuesto, pero lo que pasó la otra noche me hizo darme cuenta de que necesito un cambio. Porque me he cansado de intentar ser lo que no soy. No soy humano —la mire nuevamente, intentando leer lo que no decía, tal vez estaba apunto de decirme que pare, que era muy malo mintiendo, que le era imposible creer eso—. He permitido que esto llegara demasiado lejos y lo lamento mucho.

—No —contestó con un hilo de voz, y note en sus ojos que realmente me creía, me sorprendió desagradablemente lo fácil que había sido esto, simplemente unas palabras y ella ya dudaba de todo lo que había dicho antes, de todas nuestras noches juntos—. No lo hagas.

La mire unos segundos. No deseo hacerlo mi amor, pero es lo mejor para ti.

—No me convienes, Bella. —Me asegure de invertir las palabras, de parecer seguro, de que pensará de que no lo hacia por ella, si no por mi, de herirla de tal modo que jamás quisiera que estuviera cerca de ella de nuevo.

Abrió la boca para decir algo. Esperaba gritos, que me dijera que era absurdo, que hacia solo unas noches le había contado como planee acabar con mi existencia por la sola idea de que ella muriera, de que se suponía que era su Romeo, y él jamás abandonaría sin más a su Julieta.

—Si... es eso lo que quieres. —su voz volvió a sonar tranquila.

Asentí una vez. No me creía capaz de decir nada, me sentía decepcionado, tal vez ella realmente veía un monstruo en mí, y por eso jamás creyó ni una palabra de lo que le había dicho. Tal vez siempre había esperado este momento.

Es estúpido como funciona nuestras mentes, en ese instante, mientras sentía como se me vaciaba el pecho, solo pensé en unas imágenes de Los Simpson, un capitulo que había visto hacia unos días con Bella, sentados muy juntos en mi casa, allí una chica metía su mano en el pecho de Bart, y le arrancaba el corazón.

—Ya no necesitas esto —le decía ella.

Y Bella acababa de hacer lo mismo conmigo, me había arrancado el corazón, ahora le pertenecía por completo, y estaba seguro de que no me acompañaría a donde yo fuera, incluso si como Carlisle decía nosotros también teníamos alma, esta también le pertenecía por completo a Bella. Yo solo me llevaría mi cuerpo vaciado y el gran dolor que se extendía en mi pecho.

Vi a Bella comenzar a temblar, intente mantener mi tono de voz, debía hacerlo, pedirle que no hiciera ninguna de esas cosas que Alice me había mostrado.

—Me gustaría pedirte un favor, a pesar de todo, si no es demasiado —dije, su rostro estaba lleno de tristeza, y supe que mi mascara comenzaba a ceder.

Contrólate pensé, intentando recuperar la nada en mi faz.

—Lo que quieras —casi gritó.

—No hagas nada desesperado o estúpido —le ordené con fuerza, sin importarme que mi repentino interés la pusiera sobre aviso que todo lo demás era una mentira— ¿Entiendes lo que te digo?

Asintió, y tuve que empeñarme para volver a sonar frío, le daría todas las razones necesarias para que realmente no deseara acabar con su vida, todas las razones que no eran yo mismo y mi necesidad de saberla viva y a salvo.

—Me refiero a Charlie, por supuesto, —dije como algo obvio, hubiera agregado "Porque a mi no me interesa", pero seria demasiadas mentiras, demasiadas heridas para ella, y para mi, si era que lo creía— te necesita y has de cuidarte por él.

Asintió de nuevo.

—Lo haré —murmuró.

Me relaje levemente, me hubiera gustado que Alice estuviera allí, sabría si realmente lo haría o no, si esos deseos suicidas se terminaban con esa promesa.

—Te haré una promesa a cambio —dije, me parecía injusto pedirle algo sin dar nada a cambio, aunque lo único que podía darle nos lastimaba a los dos—. Te garantizo que no volverás a verme. No regresaré ni volveré a hacerte pasar por todo esto. Podrás retomar tu vida sin que yo interfiera para nada. Será como si nunca hubiese existido.

Su cuerpo entero comenzó a temblar, y tuve que contenerme, si la tocaba, si la tomaba entre mis brazos, no la dejaría, terminaría diciéndole que todo esto era una estúpida broma.

—No te preocupes. —dije intentando sonreír, aunque no estuve seguro sobre si lo había conseguido —Eres humana y tu memoria es un auténtico colador. A vosotros, el tiempo os cura todas las heridas.

— ¿Y tus recuerdos? —me preguntó, dando en el clavo, como siempre.

—Bueno — Me torturaran cada instante de mi existencia, hasta el día en que mueras y yo decida seguirte—. Yo no olvidaré, —eso era verdad, jamás podría olvidarla— pero los de mi clase... nos distraemos con suma facilidad. —eso era mentira, y cada parte de mi ser se negó a soltarlo, al final, tan solo salió de mis labios porque los de mi clase solo sabemos mentir. Nada podría ser una distracción a las décadas de tortura que me esperaban lejos de ella. Me aleje un paso.

—Supongo que eso es todo. No te molestaremos más.

Vi su rostro estremecerse, también le dolía la marcha de los otros. La pregunta se gravoen su frente, quería saber si los otros tampoco volverían.

—No. Los demás se han ido. Yo me he quedado para decirte adiós. —Para mentirte, para procurar que sigas viva, y porque necesitaba verte una vez más.

— ¿Alice se ha ido? —me pareció ridículo que se mostrara escéptica en este punto.

—Ella quería despedirse, —cumplí con Alice en este momento— pero la convencí de que una ruptura limpia sería mejor para ti.

¿Qué demonios quería decir con una ruptura limpia? Sí ella sanaba y me olvidaba, si realmente lo hacia, seria un infierno para mi. Un infierno muy bien merecido. Imaginarla con otro hombre, con alguien como Mike… con hijos… y yo como un simple recuerdo, una mala broma de su imaginación, me hicieron temblar, jamás me había sentido como ahora.

Necesitaba alejarme, debía salir de allí, porque si empezaba a gemir, o lo que fuera que estaba por ocurrirme delante de ella, ninguno de los dos seria tan fuerte. Ya me costaba horrores verla descomponiéndose frente a mi, no imaginaba como ella lo sentiría.

—Adiós, Bella —dije usando una voz suave, e intentándola cargarla con paz.

— ¡Espera! —grito, extendiendo sus brazos a mi. No pude evitarlo, tome sus muñecas con mis manos, y suavemente las obligue a que bajaran a sus costados, apoye mis labios en su frente, e inhale su aroma, el fuego en mi garganta fue tenue porque por primera vez en más de noventa años sentí un frío congelante dentro mío… el frío, al igual que el calor son recuerdos olvidados de una vida lejana, pero irrumpió en mi mente y en mi cuerpo como un recuerdo reciente, el mismo frío de aquellos días febriles en un hospital… el mismo dolor de la muerte cercana.

—Cuídate mucho —dije despacio, lleno de terror por esa sensación nueva y conocida a la vez.

Y me aleje… corrí tan rápido como me era posible, hubiera pagado de buena gana con mi alma, para encontrar en esa carrera algo parecido al olvido, pero la imagen de Bella llorando era lo único que había en mi cabeza, aparte del frío y el vacío en mi pecho.

Pórtate como lo que eres me dije a mi mismo los monstruos no sienten, no tienen frío, no lloran, no hay vacío… vamos haz lo que debes hacer.

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Cuan dificil es escribir en primera persona!!!

No estoy acostumbrada a eso, siempre escribo en tercera persona, prefiero relatar historias como si fuera la que lo sabe todo... y aca de vez en cuando me veo cambiando el tiempo, y a corregirlo, así que pido mil disculpas si eso llega a notarse en algun lado, por favor diganmelo, porque perdi a mi beta-read (que era mi hermana) y a veces una esta tan metida en lo que escribio que no se da cuenta de esos errores.

Bueno, espero que disfruten de este capitulo tambien... dejen RR... y gracias como siempre.

Saribel.