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Historia 38852 — capítulo 5

Entre en la casa de Bella, me dirigí a la mesa del teléfono, tome una de las hojas del anotador, y escribí, imitando a la perfección la letra de Bella.

Voy a dar un paseo con Edward por el sendero.

Volveré pronto,

B.

Eso seria suficiente, en cuanto no volviera Charlie comenzaría a buscarla, sabía a la perfección cuanto se preocupaba por ella, solo esperaba que la encontrara pronto.

Miré a mi alrededor, allí no había nada ni mío ni de Alice, así que sólo debía subir las escaleras… el cuarto de Bella, ese era mi objetivo.

Subí a la habitación, y absorbí lentamente la esencia de Bella, quería recordarla en todo su esplendor, delicioso y torturante a la vez. El vacío en mi pecho se acentúo, pero tan solo me concentre en mi misión, le habría prometido que sería como si nunca hubiéramos existido, así que no iba a dejar nada material allí.

Desplegué la bolsa hermética y lo primero que vi fue una foto debajo del borde metálico, era mi propia imagen, sabía porque no estaba en el álbum, allí estaba yo con esa mascara de frialdad que había utilizado con Bella. La estaba por poner dentro de la bolsa, cuando la di vuelta, allí estaba Bella, con su rostro mezcla de angustia y confusión.

Yo mismo podía invocar imágenes mil veces mejores que una foto en mi mente. Pero esa foto tenía dos puntos en particular, por un lado era una imagen que por gusto jamás rememoraría, no me consideraba un gran masoquista (Rosalie estaría bastante en desacuerdo con esto, si consideramos mi amor por Bella) así que sería probable que no buscará imágenes de mi adorada Bella donde se la viera tan profundamente herida por mi conducta, en mis recuerdos, pero esta foto me recordaría el daño causado, y lo que no quería volver a hacerle.

Y en segundo lugar, esa foto era propiedad de Bella, y deseaba con todo mi ser tener algo suyo conmigo, no porque temiera olvidarla, eso no sucedería, si no porque necesitaba ese talismán, algo que sus dedos hayan tocado.

Así que en un gesto más que humano tomé la foto y la puse en el bolsillo interno de mi chaqueta, del lado izquierdo, con el rostro de Bella mirando a mi pecho, al lugar vacío donde debería estar mi corazón inerte, pero en el que ahora solo había frío.

Tomé el álbum del suelo al lado de la cama y saque las fotos donde aparecía, no me detuve demasiado en este detalle, las junte con aquellas que saque del sobre de Renné, aun me sentía mal por haber violado la privacidad de la carta de Bella, al menos no había leído nada del largo escrito que se adjuntaba a las fotos, y las puse en la bolsa.

Abrí su pequeño reproductor musical, no sin recordar el berrinche que armo cuando quise comprarle uno tan sofisticado como el mío, supongo que agradecía eso… eso y que nunca me hubiera dejado regalarle nada, si no ahora sería muy complicado deshacerme de todo. Saque el CD que le había grabado y lo metí en su caja, y lo uní a las fotos en la bolsa.

La caja con los boletos de avión estaba sobre la mesa de luz, también fue a parar a la bolsa, junto con el regalo de Alice, unos pendientes de oro, pensé en que mundo mi sencilla Bella se pondría algo así.

Ya no había nada que pudiera recordarle a nosotros. Miré la bolsa con cierta angustia, eran muy pocas cosas… y sin embargo todas tenían significado. Medite unos segundo en las posibilidades de que hacer con aquello.

Destruirlo: Era la opción más correcta, pero… no, no estaría bien… destruir esto, sería como destruir lo mucho que queríamos a Bella, y no solo yo, si no Esme y Alice. No, destruirlo no era una opción.

Llevármelo y tirarlo: Esas cosas no eran de mi propiedad, no quería robarle más cosas a Bella. Y si las tiraba, siempre existía la posibilidad de que las encontrará.

Y otra estúpida idea llegó a mi mente, tan ridícula que en otro momento me hubiera reído de mi mismo. Una idea sacada de dos realidades, mi necesidad de dejar algo mío cerca de Bella, algún tipo de amuleto que siguiera con ella, que guardara sus sueños mientras viviera aquí.

Y en el hecho de que Bella jamás había leído Harry Potter, allí el protagonista guardaba algunas cosas importantes para él bajo una tabla suelta debajo de su cama.

Era patético… pero ya estaba tumbado boca abajo golpeando el lugar exacto para que la tabla se desprendiera, metí la mano para corroborar el espacio y luego coloque la bolsa, puse la tabla en sulugar con otro golpe seco, encajo a la perfección.

Me quede tumbado allí por unos segundos, muy despacio dibujé con mi uña un corazón y dentro de él una cruz, algo inútil porque Bella jamás buscaría nada allí abajo, pero esperaba que si algún día lo veía despertaría su bendita curiosidad y yo dejaría de ser un recuerdo doloroso, una marca en su piel, una cicatriz en su corazón. Tal vez eso nunca pasara, en estos momentos pensaba en que había muchas más probabilidades de que ella optara por volver a Phoenix… y lo bien que haría, allí no me atrevería a ir a molestarla nunca.

Me levanté, apoye mi rostro sobre su almohada presa de su aroma otra vez, y me dispuse a salir de allí, estaba en la ventana mire por última vez la habitación, para cerciorarme de que todo estaba en su lugar, cuando vi sobre la vieja reposera la blusa azul que Esme le presto, la tome con indecisión, por un lado eso entraba en la categoría de recuerdo, pero por otro remplazaba a la ya perdida blusa azul de ella que tanto me gustaba.

Lo pensé algunos instantes, el aroma de Bella me llegaba casi puro, mezclado con el aroma de los hilos, y de la tintura… Esme nunca se la había puesto. Eso me decidió, tome la segunda bolsa hermética que tenia en mi bolsillo, y la coloque dentro, intentando no tocarla demasiado.

Es de Esme, un recuerdo, le prometí que nada le recordaría a nosotros, me dije una y otra vez intentando convencerme, pero era un intento estéril.

Salí por la ventana y me subí a mi auto, maneje tan rápido como el auto me lo permitió, una parte de mi rezongaba de no tener un auto más veloz. De no haber sido por el gran instinto de supervivencia que tenemos,de los reflejos afilados y el hecho de que cuanto más rápido nos movemos, más lento nos parece que va todo; hubiera tenido al menos cien accidentes en los escasos quince minutos que tarde hasta llegar a la casa.

Quince minutos donde el rostro de Bella adolorida, confusa y acongojada, no dejó ni un minuto mi mente. Tampoco lo hizo cuando me encontré recorriendo cada rincón de lo que fue mi hogar a velocidad de vértigo, con un nerviosismo por demás impropio.

Cuando se tiene toda la eternidad por delante, el tiempo tiene otro sentido, otro color, y otra importancia, casi siempre pasa de manera indiferente y rápida… sin embargo en este momento cada segundo se estiraba de manera insoportable, y el crepúsculo no llegaba.

A menos que se hubiera retrasado, cosa que no pasaba en este pueblo abandonado de la mano de Dios, Charlie debía de estar llegando a su casa. ¿Cuánto demoraría en comenzar a llamar a todos lados intentando localizar a su hija? El que mi coche no estuviera en la entrada debía de ser una advertencia.

Tuve que detener mi andar, y acurrucarme en un rincón, contra una pared, intentando controlar el dolor y el frío en mi interior.

Esto es absurdo, totalmente absurdo, me dije a mi mismo intentando razonar, el dolor… no puede ser, tampoco el frío, yo no siento frío, no es físico, no es real.

Sabía que tenía razón al respecto, que era de mi mente, y que la mente dominaba el cuerpo. Pero nada de eso hacia que pudiera someterme, dominar el frío o el dolor… era imposible, no había control posible.

Era mucho el tiempo que había pasado desde la última vez que mi cuerpo había sufrido interior y exteriormente. Solo podía recordar el dolor de la ponzoña, de la transformación… era un fuego que quemaba cada célula, el cuerpo retorciéndose intentando de esa forma no sentir y los gritos, los gemidos, el pedirle al cielo o al infierno que me llevaran, que no podía seguir sufriendo ese tormento ni un instante más.

Pero este dolor era distinto, frío y aplastante, pedía que me quedara quieto, que sufriera en silencio, que no me moviera y me dejara congelar, que simplemente dejara a cada recuerdo hacer su mella al pasar una y otra vez por mi mente, esculpiendo el vacío en mi interior.

Supongo que la niebla brillante que se apodero de mí y el claro rostro de Bella ocupando toda mi mente, es lo más cercano a la inconciencia que podía esperar…

De manera absoluta me deje perder en la niebla, y en mis recuerdos, perdí la noción del tiempo y de donde estaba, solo era conciente de mi pena y del dolor en mi pecho… y aun más conciente del dolor que le había causado a Bella, y ella era solo una niña, si sentía lo mismo que yo ¿cómo podría soportarlo si era tan frágil, tan débil, tan humana? Las razones en mi cabeza se habían acallado, y eso no mejoraba para nada mis sentimientos.

El teléfono sonando hizo que mi sopor se desvaneciera lentamente, me acerque al aparato, para mirar el identificador de llamadas, era el número de la casa de Bella. Mire el reloj, hacia solo tres horas que la había dejado, aunque para mi era mucho más el tiempo transcurrido, tanto así que dude de aquel aparatejo, pero no podía desconfiar de mis sentidos y al mirar afuera comprobé que recién anochecía, una fina llovizna caía.

Estuve tentado a levantar el tubo y gritarle a Charlie que buscara a su hija, que estaba sola y devastada en el bosque, y que todo era mi culpa, pero el llamado se detuvo.

No fui conciente de que estaba corriendo, hasta que no llegue al linde de la carretera. Me dirigía a la casa de Bella, mi cuerpo quería llegar allí, asegurarse de que la encontrarían pronto. Mi mente intentaba luchar contra ese instinto, pero en el fondo también deseaba lo mismo.

Me acerque lo suficiente a la casa de Bella como para que me llegaran los pensamientos de Charlie.

No puedes hacer esto dos veces Bells, su pensamiento estaba cargado de angustia. Tú**no puedes ser tan insensata y escapar con ese chico. Sentí el odio para con mi persona, pero sabía que no era ni una pizca del odio que en realidad debía tenerme.

Acababa de colgar el teléfono, cuando este sonó, atendió rápidamente y casi de manera frenética.

— ¿Bells?

—Que sucede Charlie —la voz de Billy resonó através de los pensamientos de Charlie — ¿Bella se encuentra bien?

La pregunta de Billy Black estaba cargada de significado, pero Charlie ignoraba a que se refería en realidad.

—No lo sé, Bill —el tono de Charlie era cansino —no ha vuelto aun… llame a todos lados… los Cullen se han ido del pueblo y…

— ¿Ella estaba con el chico? —fue increíble el tono que le confirió a la palabra "chico".

—Eso me dejo escrito.

— ¿Que decía?

—Que iban a dar un paseo por el sendero —dijo Charlie mirando nuevamente el papel.

—Algo esta mal —lo pensó unos momentos—te enviare a unos chicos, ellos conocen el bosque mejor que nadie, la encontraran.

—Billy, tal vez ella al final decidió…

—Charlie escúchame —la voz de Billy sonaba profunda y llena de autoridad —algo esta mal… tu hija no te haría esto… ella no se iría dejándote una nota donde dice que volverá. Tal vez —hizo un silencio —Charlie, DEBES juntar gente, y buscarla.

Tiene razón, Bella no haría esto… algo le debe de haber sucedido… si ese idiota le hizo algo yo…

El pensamiento fue bastante gráfico sobre lo que pensaba hacerme si había herido a su niña.

—En cuanto estarán aquí tus chicos.

—Tan rápido como puedan. —la voz cambio levemente, intentando transmitir paz y seguridad —Descuida Charlie, todo estará bien.

Ambos cortaron, y Charlie comenzó a reclutar gente para la búsqueda. Sus ayudantes de la comisaría, los Newton, el padre de Ángela, el doctor Gerandy, y otros tantos que accedieron a ayudar en la búsqueda.

Decidí subirme a la copa de un árbol, allí no había posibilidad de que me vieran, y yo podría ver todo lo que ocurriera.

Los primeros en llegar fueron los tres ayudantes de la comisaría, luego los Newton, me irrito sobre manera que Mike pensara en que Bella se había fugado conmigo. A medida que llegaban más hombres, me sorprendió que la gran mayoría pensara exactamente lo mismo, algunos hasta recordaban a sus mujeres diciéndoles eso antes de salir de sus hogares.

Ya estaban todos dentro de la casa de Charlie, cuando llegaron los tres chicos de la reserva. Tuve que aferrarme a la rama del árbol firmemente para no salir corriendo a donde Bella estaba y llevármela de allí antes de que esos se le acercaran. El desagradable olor que emanaban esos tres me basto para saber que eran.

¿Qué demonios tenia Billy en la cabeza para mandar a esos tres chuchos recién convertidos a buscar a mi Bella? ¿No sabía lo peligroso e inestables que podían ser?

Yo que intentaba alejarme para que Bella no tuviera que lidiar con ningún peligro antinatural, y venían para rastrearla tres hombres lobos, ojala fueran hombres lobos porque la luna los convierte, y esta noche de luna nueva no les beneficiaria, estos metamorfos eran aun peor, incontrolables seres que se dejaban llevar por los sentimientos. Por suerte aun estaba aquí, haría todo lo necesario para que ninguno de esos tres apestosos dañara a mi Bella.

Cuando los tres quileutes entraron a la casa, no pudieron dejar de estremecerse ante el aroma. Mi olor junto con el de Alice plagaban la casa. Y eso me preocupaba, Bella debía de oler a mi y si ellos lo sentían no se controlarían en lo más mínimo.

De dentro de la casa me llegaban algunos murmullos apagados de pensamientos, salte a otro árbol más cercano para captar mejor los pensamientos, me acurruque entre las ramas y centre toda mi atención en uno de los ayudantes de Charlie, su nombre era Mathew, y era uno de los pocos que no creíanque Bella se había fugado conmigo, por su parte los quileutes pensaban que yo la había matado, el padre de Ángela tenia pensamientos tan agradables como los de su hija, y en estos momentos estaba realmente preocupado por la integridad de Bella estando perdida en el bosque a esta hora y con el frío y la lluvia, una familia agradable la Weber, al menos en sus pensamientos.

—Bueno —dijo poniéndose de pie Charlie —nos separaremos en grupos para recorrer el bosque, desde el sendero hacia el oeste y el este, también al norte. Bella no tiene sentido de la orientación… y no es una gran deportista, así que probablemente no este lejos, pero no tendrá idea de cómo volver…

Inútil pensó el Dr. Gerandy, tan alto que parecía un grito Debe de estar viajando con el hijo de Carlisle… probablemente esta embarazada, es una buena razón para huir como lo hicieron de este pueblucho.

A mi pesar, me causo gracia una idea tan humana sobre lo que había pasado.

—Aquí hay linternas —continuo Charlie entre aturdido, angustiado y furioso. Una parte de él también creía que Bella se había fugado conmigo… en su mente las referencias a mi y a mi madre no eran para nada gratas.

—Jefe Swan —le llamo la atención uno de los tres quileutes, probablemente era el Alfa y por eso hablaba, y encabezaba la formación.

—Si…

—Sam —dijo cortésmente —nosotros iremos a la parte este del bosque, es la más profunda y la conocemos a la perfección.

Charlie juzgo unos momentos a los tres enormes muchachos.

—Está bien… el resto nos dividiremos en las otras direcciones.

Todos salieron presurosos, aunque la mayoría en sus pensamientos seguían creyendo que era una tarea improductiva.

Me quede esperando seguir a los quileutes. Se adentraron en la parte este del bosque, y apenas perdieron de vista al resto de los buscadores, dejaron las linternas y comenzaron a desvestirse, para luego convertirse.

Tres lobos enormes se sentaron, dos de ellos esperando órdenes. Sam era el lobo más grande de color negro, uno de los otros era totalmente gris, y el tercero de un blanco sucio.

Sus pensamientos eran fuertes y claros, como si estando convertidos fueran más puros, y eso hacia que pudiera escucharlos mejor, aunque mantuviera la distancia, intentando mantenerme a favor del viento, para que mi aroma no los alterara.

¡Aquí apesta!

¡Paul!

Pero es verdad, todo huele a chupa sangres.

Es verdad, pero no es ese el rastro que vamos a seguir… Sam se mostraba paciente nos dividiremos.

Ok, buscaré a la chica.

No, Paul, yo buscaré a la chica. Tú iras al norte, asegurándote de que ya no estén aquí, no quiero ser el que rompa el tratado… solo si ya no están podemos caminar en paz por este territorio.

Pero soy mejor que tú rastreando…

No te lo estoy sugiriendo, Paul, el lobo gris agacho las orejas y comenzó a correr como se lo había ordenado. Y no entres en su terreno.

Está bien, Sam.

Jared vigilarás a los otros… no quiero que nos vean… no es buena idea porque algunos traen armas y pueden herirse entre ellos.

El tercer lobo también se alejo, y Sam comenzó a olfatear. Salté de árbol en árbol intentando hacer el menor ruido posible, cosa por demás simple.

¿Crees que la encontraremos viva?

No lo sé, Jered.

Aun no entiendo que hacemos aquí. Ese era el pensamiento de Paul. Si él la mató ella se lo merece por no escuchar las advertencias de Billy, nosotros deberíamos…

Sí un anciano de la tribu, Sam lo interrumpió con autoridad nos pide un favor, Paul, lo hacemos.

Eso está bien, esta vez era Jered, pero que haremos si la mordió.

El tratado se rompe, y sería una gran explicación de porque huyeron cómo lo hicieron… espero que entiendan que no deben volver. Y nos mantendremos cerca del Jefe Swan como nos pidió Bill.

Claro, eso es si la mato. ¿Cómo podían hablar con tanta indiferencia de la muerte de Bella? yo apenas era capaz de controlar mis músculos mientras los escuchaba. Yo me refiero a si solo la mordió, y se esta convirtiendo.

También significa que rompieron el tratado, y debemos hacer lo necesario para proteger al pueblo… y liberar a la chica de ese castigo.

Tuve que recurrir a todo mi autocontrol para aflojar mi mano, que estaba apunto de partir el grueso tronco al cual estaba aferrado.

El ruido hizo que Sam levantara su cabeza, sus orejas se movieron, buscando la fuente del chillido.

¿Pasa algo? Preguntaron los otros dos al mismo tiempo.

No… volvió a olfatear, Creo que la encontré.

Era cierto, Bella estaba tirada entre los helechos a tan solo unos pasos de él.

Vuelvan a donde están nuestras cosas y salgan de fase.

¿Esta viva?

¿Sigue siendo humana?

Ambas preguntas se superpusieron.

Eso parece. Sam estaba sobre ella olfateándola, me descubrí agazapado en posición de ataque, dispuesto a saltarle encima a ese lobo ante el menor atisbo de peligro. Sí, definitivamente sigue siendo humana, y esta viva. Vuelvan.

Pero casi llego a…

*Dije VUELVAN.*La autoridad de Sam sonó como metal en su voz, los otros dos obedecieron en el acto, él mismo salió corriendo en dirección a sus cosas.

Yo me quede allí, en la copa del árbol mirando a mi Bella. Tenía sus brazos sobre la cara para protegerse de la lluvia, temblaba. El dolor y el frío en mi interior se intensificaron, si acaso era eso posible, al parecer la angustia y el dolor también lo sentimos a la perfección de nuestros sentidos.

Sam apareció a los pocos minutos con su linterna prendida acercándose a Bella.

—Bella —dijo con total seguridad. Quien te ha dado la confianza para llamarla así, perrucho. Ella se destapó el rostro y lo miró confundida — ¿Te han herido? —Bella no respondió a su pregunta, aunque sí murmuraba con voz monótona "Se ha ido, se ha ido" una y otra vez.

—Bella, me llamo Sam Uley. Charlie me ha enviado a buscarte.

Le extendió la mano, pero ella aun lo miraba desconcertada.

—Se ha ido, se ha ido, se ha ido.

Sam la miró unos instantes.

Parece que es lo que Billy esperaba, y creo que es peor y distinto a lo que nosotros esperábamos.

Se encogió de hombros, y la levanto del suelo para llevarla en sus brazos, con un solo movimiento rápido.

SUELTALA CHUCHO estuve aun más cerca que antes de saltar sobre él. Y de no estar Bella acurrucada contra su pecho, lo hubiera hecho.

Sam salió al trote para encontrarse con el resto.

Esta vez dude, ya la habían encontrado, no había razón para que yo siguiera allí. Bella estaría totalmente a salvo en unos minutos.

— ¡La tengo! —resonó la voz de Sam por el bosque.

Sentí el ruido de todos corriendo para ver. Los pensamientos eran de arrepentimiento y asombro, sobre todo de Mike, el Dr. Gerandy también se mostraba culpable por haber pensado mal de Bella y de mí. El odio de Charlie… era un buen momento para marcharme, pero no lo hice.

En cuanto estuve seguro de que todos se habían alejado, salté del árbol, pasé mis dedos sobre la marca que el cuerpo de Bella había dejado entre los helechos. Aun se sentía los rescoldos de su calor, me recosté exactamente en donde ella había estado, deseando que ese calor pudiera aplacar mi frío.

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Lo del libro de HP, lo confieso, fue lo primero que se me cruzó por la cabeza, cuando Edward le dice al final a Bella que todas las cosas de ella estan bajo una tabla, debajo de su cama... es muy Harry Potter eso.

Debo confesar que me encantó escribir los ultimos pensamientos de Edward hacia los hombre lobos, es divino poder controlar eso, jejeje...

Tambien me agrado mucho poder escribir los pensamientos tipicos de un pueblo chico...

Espero que les haya gustado, y ya estoy trabajando en el cuarto capitulo, que a mi ver es muy... a no, mejor no adelanto nada....

Saribel.