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Mi pequeño Severus — capítulo 27
PequeñaHermione Granger, había pasado tres horas y media en aquella sala. Draco, permanecía sentado, esperando por escuchar la voz de algún medimago. No se alarmaría. No tenía sentido. Ya lo había experimentado. Ginny, estaba a su lado y esperaba con mucha paciencia.- ¿Dónde has dejado a los niños?- preguntó Draco, cuando su mente le indicó que debía preocuparse también por ellos.- Con el profesor Snape. Estarán bien allí- le dijo Ginny, sin poder evitar sonreír suavemente. Su amiga estaría por tener a una pequeña bebé, y ella siempre se sentía entusiasmada con la idea de un nuevo nacimiento.Mientras ambos meditaban, las puertas de la habitación donde Hermione estaba siendo intervenida (mágicamente claro), se abrieron con lentitud. De allí, emergió un medimago. Draco, fue el primero en levantarse. Tenía que saberlo. Ginny, miró hacia el interior de la habitación.- Su esposa, está descansando ahora- le indicó.- la bebé, está en su cuna. Puede pasar a verlas.Draco no esperó a escucharlo dos veces y se adentró en la habitación. Hermione, estaba dormida y la pequeña bebé, parecía que dormiría también. Suspirando, Ginny no pudo evitar soltar un gemido de sorpresa.- ¡Pero si es hermosa!- le dijo, con una sonrisa- ¡Es una bebé hermosa, la que está en esta cuna!Draco caminó, hasta sentarse junto a su esposa y la observó con mucha calma. Se habían terminado, nueve meses de espera. Ahora, tenían una nueva integrante en la familia. Suspirando, la contempló, hasta que comenzaba a despertarse. Al verlo, solo sonrió levemente.- Hola, Draco...- Hola. ¿Trabajo arduo no es cierto?- Sí, un poco- le indicó ella- ¿Ya viste, lo hermosa que es nuestra pequeña?- suspiró ella y Draco, asintió en silencio- creo que tiene mis ojos, pero es totalmente, tu rostro.Draco asintió con una sonrisa y se levantó para ir a mirarla. La pequeña, tenía algunos mechones de cabello, castaños y sus ojos, eran como los de su madre. De todas formas, como Narcisa afirmaba, debían esperar para saberlo. Ella, comenzaba a llorar y Hermione, sabía lo que significaba ese llanto. Su bebita, tenía hambre y necesitaba ser alimentada. Ginny, la tomó entre sus brazos y caminó con ella, hacia la madre.- Gracias, Ginny. ¡Hola pequeña, hola mi amor!- le susurró ella y la bebé, ahogó un enorme bostezo, sin dejar de mirarla- Sí, ¡lo sé! ¡Tienes mucho sueño!Hermione descubrió su pecho, para amamantar a su pequeña hija. Mientras lo hacía, requería imperiosamente, de aquellos enseres que Ginny había traído. Con una sonrisa, ella le colocaría a su bebé, nueva ropa que tanto ella como Narcisa, o incluso Ginny, le habían comprado. Se veía tan hermosa en un overol de rayas negras y rojas. Simpática.- Ya está, cambiada y lista para...¡Dormir!- dijo, sosteniendo su pequeña manita derecha- ¿A quién estás mirando?- dijo, alzando la cabeza- ¿Ah tu padre? ¡Sí, es ese hombre rubio que está allá. Ese que siempre parece estar amargado!- ¿Amargado?- Sí, amargado...Hermione sonrió, y Draco sostuvo a su hija por un rato. Ya había sostenido a Scorpius, pero que fuese una niña, lo hacía mucho más especial para él. La contempló y la acunó en su pecho, mientras Hermione los contemplaba en silencio. Ginny, había decidido que ellos necesitaban tiempo para estar juntos, así que había tenido el plan, de avisarle a Narcisa Malfoy. No se llevaban muy bien, pero siendo la abuela de aquellos niños, debía ir a verlos. Enviaría a su patronus, con un mensaje, para que pudiera contactarla.- ¿Cómo vamos a llamarla, Draco? Scorpius y yo, intentamos descubrir un hermoso nombre, pero no sabíamos cómo sería ella en persona.- ¿Y si se lo preguntamos?- dijo, sentado en un sofá, sosteniendo a su pequeña hija- Scorpius tiene buenas ideas.- Sí, es muy imaginativo- sonrió ella- Me pregunto, ¿A quién salió?- Dudo, que haya salido de mí. La que siempre estaba metiéndose en líos, eras tú.- No vamos a pelearnos por eso, ¿o sí? Tuviste tu oportunidad de atraparnos en acción y fallaste.Draco sonrió e iba a contestar, cuando su madre entraba en aquella clínica y buscaba emocionada, a la pequeña bebé. Con una sonrisa, la observó y Draco, la colocó entre sus brazos. Narcisa, no cabía en sí. Su primera nieta, la primera mujer en la familia Malfoy. Aparte de ella, claro está.- Es preciosa, ¡sin duda alguna! ¡Una niña hermosa!- susprió, acariciándole los cortos cabellos castaños y finos.- Sí, aunque aún necesitamos un nombre para ella. Le pediremos ayuda a Scorpius- musitó Hermione.- ¿No han ido a buscarlo?- preguntó Narcisa- ¡Estoy segura, de que muere por conocer a su hermanita!- Iré por él, en cuanto amanezca. Necesitan descansar- le confesó Draco- todos ellos, necesitan dormir un poco.Dicho y hecho. Hermione, se había quedado dormida, mientras Draco le acariciaba la cabeza y contemplaba a su pequeña hija. Con una sonrisa suave, Ginny verificaba que todo estuviera en orden. Al amanecer, fue en busca de los pequeños y de Snape. Scorpius, estaba muy emocionado.- ¡Mami, quiero verla! ¡Quiero verla, mami!- rogaba Lily, halando el brazo de su madre. Severus, estaba a su lado y ella, no soltaba su mano tampoco. Scorpius, intentaba asomarse por la ventanilla de la puerta, pero él era demasiado pequeño para poder mirar.- ¡No puedo ver!- suspiró Scorpius con pesar- ¿A qué hora vamos a entrar?- Cuando terminen de revisar a la pequeña- dijo Ginny y Snape, asintió en silencio. Lily quería entrar.- ¿Cuándo cuándo?- se quejó y Ginny sonrió.- En un momento.Y era cierto, en poco tiempo. De un momento a otro, la puerta se abría y ya podían pasar. Scorpius y Lily, corrieron a mirar. Snape se mantuvo en la puerta, sin atreverse a entrar.- ¡Mamita!- chilló Scorpius, corriendo hacia la cama donde estaba su madre. Ella, acarició su cabeza y le dio un pequeño beso.- ¡Hola cariño! ¿Quieres ver a tu hermanita? Tu padre, está con ella en el sillón. ¡Anda, ve a verla!Scorpius asintió y caminó hacia su padre. Draco, le mostraba a Lily, la bebita. Lily, se apoyaba en sus piernas y reía, ante los gestos que estaba haciendo. Scorpius, la contempló con mucha felicidad.- ¡Tengo una hermana!- dijo y sonrió. Draco, asintió con suavidad y esbozó una sonrisa- ¿Cómo la vamos a llamar, mamá?- No lo sé. Pensábamos, dejarte esa tarea.- ¡Pensaré en un bonito nombre, lo prometo!- dijo y Lily, le miró con una sonrisa de oreja a oreja. Quería ayudarle. Severus, se acercó a Draco y dijo un suave "felicidades, es muy hermosa". Draco, asintió en silencio, sin poder ocultar las emociones que estaba experimentando.