← Mi pequeño Severus · de
Mi pequeño Severus — capítulo 26
El nacimientoEsa semana en la casa, era un completo alboroto. Hermione estaba en su noveno mes y las cosas, parecían cambiar. Todos estaban al pendiente de un parto, que no sabían en qué momento podía surgir. Con una sonrisa, Ginny aceptaba quedarse con su amiga, cuando Draco, desesperado, le pedía ayuda. Bueno, era hombre y no entendía muchas de esas cosas y con Scorpius, estuvo su madre.Los festejos, no se hicieron esperar. Con una expresión de felicidad, Narcisa esperaba a su nueva nieta. Sin duda, iba a ser tan hermosa como la madre. Y eso, era mucho para que Narcisa lo dijese.Severus y Scorpius, estaban en su habitación. Scorpius no dejaba de ir y venir, preguntándose cómo sería su hermana. Snape sin embargo, se imaginaba la situación de otro modo. Un bebé en la casa, era sinónimo de responsabilidad. Y ella, debía tenerla para con sus dos hijos.- ¿Cómo crees que luzca?- preguntó él y Snape, meditó nuevamente- ¿Seguro es rubia! ¡O como mi mamá!- Ya pronto podrás saberlo.Esa tarde, Draco no se alejaba de su esposa. Bien, podía tener contracciones en cualquier momento y él, debía estar preparado. Sonreía Hermione, al ver sus gestos y lo alterado que estaba. No iba a suceder nada más que un nacimiento. Draco, había cambiado mucho, con el correr de los años. Era un símbolo de que los malos, también se reformaban. Bueno, él no era malo. No del todo.Draco sin darse cuenta, había terminado dormido sobre el sofá y Hermione, decidió dejarlo allí para irse a dormir a la habitación. Quizá, así la dejaría en paz por un buen rato. Sonrió al pensar en eso. Se dejó caer en la cama y en cuanto encontró una posición acorde con su vientre, simplemente se dejó vencer por el sueño.A media noche, Ginny, arropaba a su pequeña Lily y a Scorpius. Severus, ya estaba en la cama y los niños, no podían esperar para conocer a la nueva integrante. Lily bien pudo quedarse con Harry, pero ella era muy apegada a su madre.- Buenas noches, Sevie- le dijo la pequeña, muy cerca de él. a Ginny, le parecía que era mejor que ella estuviera a su lado. La pequeña alzó la mano para que Severus tomara el oso de felpa negro.- Gracias, Lily.Los pequeños y Snape, pronto estuvieron durmiendo. Ginny miró a Draco, que seguía durmiendo en el sofá y caminó, hacia la habitación de su amiga. Ella estaba dormida. Todo marchaba bien. Tal vez ese día, el bebé no vendría.Y pensando así, Ginny se rescostó con los niños. Lily se alegró de que su madre, durmiera junto a ella. Permanecieron largo rato, sin ninguna novedad aparente.Sin embargo, pese a que Hermione quería descansar, las cosas no iban a ser como ella deseaba. Sintió un fuerte golpe en su vientre y luego, como se repetía lentamente. Eso ella lo sabía. Ya lo conocía. Eso, eso eran contracciones. Abrió los ojos de par en par y se sentó. Sintió entre sus piernas, como algo sedoso la recorría. Bien, estaba rompiendo fuentes.Fuera como fuera, el gemido despertó a Draco, el más próximo a la habitación. Abrió la puerta y encendió la luz. Lo demás, no le hizo falta. Hermione se levantó a rastras y pensaba recoger las cosas para la bebé.- No lo necesitarás ahora...- Draco, las cosas de la bebé, déjame tomarlas.- No hay tiempo...Desaparecieron y sin dejar un rastro. Bueno, exceptuando el líquido amniótico en el suelo. Con un suspiro de impaciencia, Draco, dejó a su esposa con los medimagos. Daría a luz en cualquier momento y él, debía ubicar a Ginny por que ella insistía en traer las cosas del bebé.Ginny, dormía con los pequeños, cuando su mente le informó que debía revisar que Hermione estuviera bien. Con un bostezo, se levantó y miró que en el salón, ya no estaba Draco. Suspuso, que estaban juntos. Con mucho cuidado, caminó hacia la habitación principal. Bien, estaba la luz encendida. ¿Por qué?Al entrar, lo supo. Ellos ya no estaban. Corrió hacia la habitación de los pequeños y encendió las luces. Los niños y Snape, abrieron los ojos.- Mamita...- suspiró Lily, con un bostezo.- Hermione dará a luz, debe estar haciéndolo y yo, debo ir a verla. Se quedarán con Snape. No se levanten.- ¡Yo quiero ir, yo quiero!- sonrió Scorpius, pero Ginny negó con cariño.- Vendré a buscarte en cuanto todo termine, te lo prometo- le dijo, dándole besos en la cabeza a cada uno de ellos, menos a Snape por supuesto- ¿Podría cuidarlos?- Sí, los cuidaré.- Descansen. Los veré más tarde.Y acto seguido, Ginny Weasley desapareció de aquella casa. Los pequeños se miraron, nerviosos, impacientes. Lily, estaba muy feliz.- ¡Ya viene la nueva bebé! ¿Has oído Sevie?- Sí.- ¡Apuesto a que es muy bonita!- sonrió ella y Scorpius asintió con felicidad.- Sí, como mi mamá.Severus se mantuvo en silencio, escuchando a los emocionados infantes. Luego de que charlaran por largo rato, los dos terminaron por dormirse. A él, le tomó más tiempo. No podía dejar de pensar en lo que Lucius esperaba hacer. Llevárselos al señor tenebroso, solo iba a ser una desgracia. Suspiró y miró a Lily, que tenía la manía de dormir abrazándose a él, cuando sus padres no estaban a su lado. Sonrió y le acarició los rojizos cabellos. Se durmió muy pronto, luego de verificar que Scorpius estuviera bien. Esa, sería una noche bastante larga y quizá, un día largo también. Pero, estaría cargado de felicidad. Lo sabía, nada podría arruinar ese momento. Nada arruinaba el nacimiento, de un hijo.Ginny Weasley apenas llegaba, cuando se encontraba con Draco. Para su suerte, había traído todo lo que Hermione estaba pidiendo a gritos. La mujer observó el tenso rostro de Draco y esbozó una sonrisa. No era la primera vez que sucedía, pero Draco siempre reaccionaba de esa forma.