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Mi pequeño Severus — capítulo 30

*¿Es el final?*Severus despertó, mientras la pequeña Lily estaba dormida. La miró en silencio y permaneció largo rato, mirando a Scorpius. No pretendía mirar como su señor quería arruinar una vida inocente.No tanto como arruinó la suya. Se sentó en la cama y enseguida, sintió que su cabeza dio vueltas, como una bludger loca. Se llevó una mano a la cabeza y trató de mantenerse calmado. De todas formas, desde que estaba maldito, solía pasarle eso y no tenía solución.Aunque Hermione insistía en que se la encontraría. Pero a ciencia cierta, dudaba de ese tópico. Inspiró en silencio y trató de alejar ciertos pensamientos de su cabeza. Con un gesto casi cariñoso, miró a Lily.Ella se sentiría terrible, de verlo partir. Aunque otra opción no tenía. No sabía cuánta vida le quedaba y el hecho era, que no quería hacérselo saber. Se levantó lentamente, su cabeza ardía con mucha intensidad.Antes de siquiera moverse, sus piernas se acalambraron y se resbaló. Por supuesto, solo cayó de rodillas. No hizo gran ruido y Lily, no se percató. La funcionalidad de su cuerpo, cada vez era peor.Deseaba acabar con eso de una buena vez. Ya se convertía en algo inquietante, tanto para él como para los que le rodeaban.Inspiró una vez más, tratando de ponerse en pie. Al tercer intento, logró sostenerse del dosel de la cama. Miró a su alrededor, pero ninguno de los dos se había percatado del dilema.Caminó hasta la puerta, a rastras. Simplemente la abrió como pudo. Su visión periférica, era prácticamente nula.Pues solo salió, de lo demás no tuvo idea. Cayó al suelo y simplemente se quedó allí. Temblaba con mucha fuerza.Lily despertó con mucha calma y miró a su alrededor. Severus no estaba con ella y supuso que había decidido ir a caminar o tenía apetito. Sonrió, bajándose de la cama y abriendo la puerta.- ¡Sevie!- dijo con felicidad. Pero esa sonrisa que tenía en su rostro, se apagó rápidamente- ¡Mamita Mamita! ¡Tía Mione!Hermione miró lo que yacía en el suelo. Severus se veía muy mal, más de lo que normalmente lucía, gracias a la maldición que dormía sobre su cuerpo. Por supuesto, ser un niño una vez que había sido adulto, no podía ser fácil. Su cuerpo seguramente; ya no resistía.Había vomitado o algo parecido. Hermione se inclinó a su lado y simplemente giró su cuerpo inconsciente. Lily lo miraba mientras sus llorosos ojos, no encontraban consuelo a sus lágrimas.Y Scorpius tampoco.- ¡Draco!- dijo Hermione, mirando lo que acababa de ocurrir- Creo que...- Se repondrá- dijo el hombre, mientras sostenía su cuerpo- se repondrá y entonces todo volverá a ser como antes.Hacía un tiempo, que no lo era. Lily no dejaba de llorar, mientras Ginny intentaba consolarla. Harry se ofreció a cuidar de los pequeños, aunque Lily insistía en ir. Se preguntó, si lo mejor era que lo mirara de esa forma.Si lo perdía, ella tenía que comprenderlo. Por más cruel que sonara.- Él va a estar bien...¿Verdad mami?- Sí. Estará bien, Lily- le dijo y miró a Scorpius- los tres van a jugar otra vez, ya verás.Pero no estaba segura. Había pasado tanto tiempo y la cura no estaba tan cerca como creían. Hermione lo había intentado, pero la magia era muy antigüa y necesitaba información. Pistas que le dieran una idea, un mensaje. Quizá no buscaba correctamente y Lord Voldemort, no le daría las respuestas.Lily no quería despegarse de la camilla, aunque su madre insistiera. No podía hacer nada, pero ella creía que su presencia lo animaría. Que su insistencia le haría regresar en sí y entonces, volverían a conversar.Pero no estaba segura de que eso ocurriera. Lily se sentó en la camilla, aunque los medimagos se lo prohibieron. Sostenía su pequeño Oso y lo miraba, trataba de hacerle llegar su mensaje a Snape. Pero era muy complicado.Más de lo que ella misma creía.- Mami, Sevie no se despierta- le dijo, entre lágrimas- ¡Dile que se despierte! ¡Dile que yo quiero jugar con él!- Cariño, Severus no está durmiendo.- ¡Dile dile!- Insistió ella con rabia- dile que yo quiero jugar con él y quiero que se levante a jugar...Ginny sonrió con dulzura, mientras su hija insistía en que se levantara y se lo comentara. Asintió y con calma, se sentó junto a Snape. Se lo dijo, le dijo que habían niños que lo esperaban. Había una pequeña pelirroja, que quería jugar con él y que no podía irse.Que su familia lo necesitaba.- ¿Te escuchó, mamita?- No lo sé. Creo que sí, yo creo que me escuchó. Y ¿sabes qué también estoy creyendo?- ¿Qué, mamita?- Que él te adora y que no se irá. Por que sabe que tú lo extrañas y lo quieres mucho.- ¿Y por qué no se despierta?- Ah de estar muy cansado. Ya se levantará.O eso esperaba. Hermione no dejaba de preocuparse y Draco, trataba de mantener la calma entre su hijo y Lily. Por supuesto, ella no iba a escuchar a nadie. Ella solo quería verlo allí, sonriéndole.Le había tomado mucho cariño. Asunto que no era malo, pero sería muy duro, el tener que explicárselo.Si lo perdieran. Sería muy duro explicárselo a muchos de ellos. Amigos o no, iba a ser muy difícil.- Lily, sal de allí- dijo Ginny, cuando los medimagos insistían.- ¡No quiero!- Cariño, los medimagos tienen que trabajar. Ayudar a Severus. ¿No quieres que lo ayuden?- ¡Pero mamita! ¡Sevie me necesita! Yo me curé por que él me ayudó, él estuvo conmigo.¿Cómo insistir? Sonrió y se acercó a ella, con un mucha calma. Seguramente esperaba que eso lo curara, pero no era de esa forma. Solo fue una coincidencia. O eso creía.- Él sabe que estás aquí. Hace lo que puede.- ¡No me voy a ir, mamita!- le criticó ella, aferrándose a su pequeño oso de felpa- No me quiero ir.