¡En casa del enemigo! — capítulo 1
Hermione Granger, luego de que el ministerio decidiera meterlos a ambos en una misma casa; decidió que lo mejor era intentarlo. La habitación de Draco, no estaba muy lejos de la de ella. Tenían que llevarse bien o ninguno podría regresar.
Con un suspiro, ella ayudó a su madre para que hiciera la cena. Draco había decidido que se mantendría en su cuarto. Intentar hacerlos cocinar fue una mala idea.
- Pásame el cuchillo Malfoy- rugía Hermione. - ¿Cómo se pica esto?- preguntó Draco y aplastó el tomate. El mismo, terminó llenándole el rostro a Hermione. - ¡Me bañaste con un tomate!- dijo ella, lanzándole una berenjena. - ¡Eres una inmadura!- exclamó Draco, lanzándole cebollas. Hermione iba a hablar, pero una cebolla se atoró en su garganta- ¿Y ahora qué harás? Hermione, abrió el refrigerador y sacó un pote de leche. Lo destapó y le vertió encima al joven. El chico, se quedó perplejo mientras ella lo bañaba en leche. - ¿Qué le falta a esta tortilla? ¡Ah sí! ¡Huevos!- sacó un cartón de huevos y se los aplastó encima- ¡Harina y sal! Draco enfurecido, tomó las frutas que su madre pensaba usar como jugo y empezó a exprimirlas sobre Hermione. - Ya está, el cóctel de jugos ambulante... *- ¡Idiota! ¿Pero qué haces...?- chilló ella mirándolo tocar la licuadora. - ¿Por qué esto, hace ese ruido tan molesto?- preguntó el joven. - ¡Es una licuadora..!- dijo ella suspirando- ¡Tritura cosas y licúa dos o más líquidos! - ¿Tritura cualquier cosa? Hermione no lo pudo evitar. Draco había colocado una piedra para amolar cuchillos dentro y la encendió. ¡No bastaba con decir, que las cosas habían salido volando! La tapa del licuador, golpeó a Hermione en la cabeza. - ¡Eso me ha dolido!- dijo, mientras el aparato muggle humeaba, recalentado- ¿Es que te volviste loco?*Desde ese entonces, su madre pensó que era mejor que no cocinaran con ella. Cocinar no los uniría. Así que, era mejor que Hermione y ella cocinaran.
Hermione, terminó de limpiar y de ayudar a su madre. Estaba exhausta así que, se echó en la cama y se dedicó a pensar. Mientras pensaba, Draco estaba en el marco de la puerta mirándola.
Ella se levantó para cerrarle la puerta en la cara, pero el chico ya había entrado. Ambos se miraron, mientras el chico observaba su habitación.
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Lindo, sin unicornios y paredes rosas.
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¡Lárgate ya Draco Malfoy!
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¡Y qué cómoda es tu cama Hermione!- le comentó, lanzándose a una perfectamente tendida cama.
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¡Draco, párate!- le decía ella, mientras trataba de empujarlo. Draco se sostubo en la cama y decidió que no se movería.
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¡Dejen de pelear!- exclamó el padre de Hermione y ella se mordió el labio.
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¡Es su culpa!
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Parecen dos niños pequeños... ¿Es que no quieren regresar a la escuela?
Hermione tuvo que asentir mientras Draco se mofaba de ella. El chico se levantó y comenzó a tocar todo lo que estaba en su habitación. Cambiándolo de lugar. Sus libros y sus resúmenes de teorías, estaban regados por todas partes. Luego, la dejó sola.
- ¡Hermione por dios!- exclamaba su madre- ¡Arregla este desastre!
Lo tuvo que hacer, cuando Draco le había desordenado medio cuarto. Al terminar, volvió a quedarse exhausta. Olía a jugo de frutas y estaba pegostosa, así que decidió que debía tomar un baño.
Pues mientras salía, comenzó a desvestirse y se cubrió con una toalla. El baño, estaba entre ambos cuartos. Salió corriendo para que Draco no se diera cuenta y se introdujo, cerrándolo con llave. Sabía que él tenía varita, pero quería confiar en que no haría magia estando allí sus padres.
Estaba tan pegajosa, que le costaba mover los dedos. El jabón, se le resbaló un par de veces, pero se pudo bañar perfectamente. Con una sonrisa, sentía el aroma de su jabón preferido. Ya no parecía un vaso de jugo gigante.
Con un suspiro, se secó y utilizó su varita para alisar su cabello. Con una sonrisa comenzó a salir del baño. Mientras caminaba, recordó que la ropa limpia estaba en el cuarto de lavado. Sí, ella era muy muggle a veces.
Bueno, sería una caminata rápida. ¿Quién iba a verla? Con rápidez, ella bajó las escaleras para abrir el secador y tomar su ropa.
- ¿Pero qué es esto?- decía Draco- Son unos lindos calzones.
Hermione se quedó muda, al observar a Draco con su ropa interior. ¡Qué vergonzoso! Ella estaba perpleja. El joven, la observó y rió.
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¿Por qué guardan tu ropa aquí? ¿Es que apesta?
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¡Suelta eso!- dijo ella sonrojada.
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¡Pero qué inmoral eres, estás desnuda!
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¡Dame mi ropa interior Malfoy!
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¡Es que es tuya! ¡Pero Hermione... esto no lo usarías tú! ¿Te gusta algo tan pequeño?
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¡Fue... fue un regalo!
Roja, con encajes del mismo color y ajustada. Así era esa ropa interior de Hermione. Con un suspiro, Draco la tomó con dos de sus dedos y la mantenía allí sin que ella la pudiera alcanzar. Hermione tenía que sostenerse la toalla para que no se le callera.
- ¡Draco dámela o te embrujaré a aquí mismo!
La toalla comenzaba a soltarse mientras Hermione intentaba mantenerla con una mano y brincar. Al momento de brincar, se le resbaló un poco y Draco la observó sorprendido. Hermione se cubrió con violencia y le dio un golpe en la cara, antes de salir corriendo hacia su habitación.
El rostro de Draco, pudo quedar tan o más rojo que esa fina prenda íntima