¡En casa del enemigo! — capítulo 2
Luego de ese suceso, pasó un par de días, antes de que la hinchazón en el rostro de Draco, sanara. Hermione estaba dispuesta a dar guerra, si Draco, se atrevía a hacerle daño de alguna forma.
Esa noche, Draco y Hermione compartirían habitación. Según sus padres, debían aprender a convivir en una comunidad organizada. Sí, su padre leía muchas ridiculeses en la prensa y al mirar la televisión. En ese momento, ella colocaba las sábanas en el colchón de Draco.
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Al menos, ayúdame.
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Lo estás haciendo bien- le dijo, mirando una revista muggle- ¿Qué significa, depilación?
Hermione caminó y le quitó la revista de las manos. Draco la observó con una sonrisa y luego, se dejó caer en la cama a medio tender. Hermione, le observó con enojo y juró que cometería un Dracosidio... Por decir algo raro e incomprensible.
- Buenas noches- le dijo de mala gana, acostándose en su cama. Draco no le contestó e hizo lo mismo.
Todo parecía felicidad en aquella noche. Hermione, había conseguido dormirse y dejar de pensar en cómo el calamar gigante se tragaba a Draco de una forma siniestra y cruel. Con una sonrisa suave, ella colocaba las sábanas, más adheridas a ella.
A mitad de un fabuloso sueño, le pareció escuchar algo terrible. Era un sonido grueso que provenía desde el suelo. ¿Qué era?
Parecía un concierto desagradable y desafinado. Se colocó las almohadas sobre la cabeza y trató de dormir, pero era imposible. Miró hacia el suelo y observó a Draco, dormir como un bebé. ¡Demonios, Draco, roncaba!
Se inclinó, para tocarlo con el pie. De todas formas, no parecía despertarse, así que ella intentó darle con más fuerza. Lo único que consiguió, fue que se diera la vuelta y al menos, el sonido disminuyó en cierta forma. Mientras intentaba retomar el sueño, Draco, comenzaba a roncar una vez más.
Levantada otra vez, con las manos sobre sus oídos. Con un quejido, miró hacia abajo y decidió, que lo despertaría de una vez por todas. Mientras lo intentaba, recordó que tenía algo que los magos no conocían bien. Cinta adhesiva.
Le colocó cinta transparente en la boca y pareció que funcionaba. Con una sonrisa, pudo recostarse. A la mitad del momento, Draco, sintió que no podía respirar con facilidad. Se llevó las manos a la boca y notó la cinta adhesiva.
Se levantó de golpe e intentó, arrancarse lo que oprimía su boca. Miró hacia Hermione y con su mano, la llamó. Ella, abrió los ojos y le contempló con un bostezo. Draco, señaló su boca pero ella, negó con la cabeza y volvió a acostarse. El joven, buscó su varita en la oscuridad y se apuntó directamente hacia la boca. Desgraciadamente, Draco era medianamente bueno en los hechizos no verbales. Intentó muchas formas, pero no pudo. Estuvo largo rato, despegándose un trozo de cinta. Al lograrlo, tiró de ella y un sonoro grito se escuchó en la casa.
Hermione se dio la vuelta para contemplarlo. Tenía la boca hinchada y los pómulos también. Ella sonrió al verlo y, no pudo evitar carcajearse. Draco, preparó su varita y trató de embrujarla.
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¡No puedes ni hablar!- le dijo ella, dejándose caer en la cama, por la risa. Draco la miró con el entrecejo fruncido.
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¡Eres...una...sangre...sucia!- le dijo y Hermione, no se inmutó por el insulto. Con una sonrisa suave, regresó a su muy emocionante sueño. Draco, permaneció enojado y sin poder apoyar su cara con facilidad, en la cama.