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Historia 38951 — capítulo 2

— ¡MALFOY! ¡MALFOY!

—con un demonio Granger deja de gritar

—te eh dicho muchas veces que no dejes tu ropa por toda la casa—

reclamo la castaña sosteniendo en alto un calcetín negro

—Granger deja de actuar como si fueras mi madre—grito Malfoy

arrebatando la prenda de las delicadas manos de Hermione—no te soporto

Ambos se dedicaron una mirada asesina, caminaron unos cuantos pasos en

dirección contraria buscando un lugar donde pasar el tiempo en la gran mansión, pero antes de eso…

— ¡EXPELLIARMUS! —gritaron al unisonó…

Una semana antes

—veo que se graduó del colegio Hogwarts con honores—dijo

una mujer bajita que revisaba un expediente, vestía un traje de oficina muggle, falda entallada color melón, blusa blanca y un saco a juego, tenía un cabello negro como la noche que caía hasta media espalda, sus ojos avellana dejaban ver algo más que su simpatía, como por ejemplo que ella era la ¡Jefa del departamento de control y regulación de criaturas mágicas! si, estaban en el ministerio de magia, y junto a ella una chica de no más de diecinueve años, delgada, no muy alta, con ojos color marrón y una cabellera castaña que fácilmente podría ser confundida por un arbusto si no fuera por su color. —prefecta del quinto, sexto y séptimo año, premio anual, mejor alumna de todo el colegio y eso sin contar que la mayoría de sus profesores la recomendaron; bien señorita Granger creo que desempeñara un gran trabajo en su puesto, pero antes será sometida a una especie de prueba

— ¿algo parecido a un examen señorita Gordon? —pregunto Hermione

—llámame Melinda, y no, la prueba no será un examen, normalmente

no suelo dar más información pero hare una excepción contigo, todo esto es nuevo, antes solo te presentabas e inmediatamente comenzabas a trabajar, ahora es diferente, hacen este tipo de pruebas a todos los que recién ingresan al ministerio para ver como socializan con personas desconocidas

Hermione compuso una mueca de incredulidad—disculpe, pero aun no

logro entender

—lo que quiero decir es que vivirás con una persona de aquí, del

ministerio, no te preocupes es nuevo al igual que tu, es un aspirante a auror, además según lo que me dijeron tienen la misma edad y creo que también asistió a Hogwarts por lo que tal vez ya lo conozcas—Melinda observo directamente a los ojos de Hermione y una sonrisa se dibujo en su rostro—dentro de uno o dos días te enviare una carta para reunirnos y llevarte a tu nueva casa.

Dicho esto Melinda se despidió dejando a Hermione muy sorprendida.

Mientras tanto en una oficina del ministerio (alejada de Hermione y Melinda) dos hombres charlaban como si fueran amigos de toda la vida; el primero era alto, robusto y moreno, distinto al segundo que era todo lo contrario, delgado, rubio y con una mirada gris muy penetrante.

—entonces Emmet cuando comenzare a trabajar

—Draco sabes bien que antes debes pasar por una…

—prueba donde se supone que debo compartir casa con otra persona, si,

si, ya lo sé—interrumpió Malfoy

—bien no veo razón por la cual repetirlo otra vez

—al menos podrías decirme ¿cuándo conoceré a mi compañero de cuarto?

—compañera Draco, compañera, y supongo que dentro de dos días—

respondió Emmet distraídamente

—quieres decir que viviré con una ¡chica!

—sí, ¿hay algo de malo con eso?

—no, por supuesto que no—una sonrisa maliciosa apareció en la comisura de

sus labios y un destello ilumino los ojos grises de Malfoy.

Durante esos dos días los jóvenes estuvieron muy ansiosos, deseaban que los

relojes avanzaran más rápido, Hermione pasaba el tiempo leyendo, veía esta como la oportunidad de conocer a alguien diferente y quizás convertirse en su amiga, Malfoy por otro lado imaginaba a su compañera de cuarto como una mujer de otro mundo (hermosa en todo el sentido de la palabra) pensaba que tal vez no podría resistirse a ella y su lado *"feroz"*saldría a la luz en la primera noche.

El gran día por fin llego, Hermione despertó muy temprano, los nervios no la

dejaban tranquila, encendió la lámpara que se encontraba en una mesita de noche, ahora que comenzaba a trabajar no podía seguir viviendo con sus padres por lo que alquilo un pequeño departamento cerca del ministerio y rodeado por la comunidad muggle. Tomo entre sus manos una carta que estaba junto a la lámpara y comenzó a leer.

Señorita H. Granger

Se pide su presencia en las afueras del ministerio de magia el día 13 de julio del presente año, durante el medio día.

Recuerde llevar todas sus pertenecías en una o varias maletas para instalarse inmediatamente una vez llegado al punto de destino.

Melinda Gordon

Jefa del departamento de control y

regulación de criaturas mágicas.

Leía esa carta desde la noche anterior cuando una lechuza por parte del

ministerio la había entregado, se sentía eufórica no podía esperar a saber con quién viviría, aun no le informaban durante cuánto tiempo, pero ella creía que mínimo sería un mes. Cambio su pijama por un vestido azul cielo, trato de arreglar un poco su cabello aunque sabía que era inútil, estaba tan enmarañado como siempre. Tomo una maleta roja de debajo de su cama y guardo su ropa, en otra (maleta) puso todos los objetos que tenia, que no eran muchos por cierto, siguió empacando sus cosas durante un buen rato hasta que creyó conveniente la hora para aparecerse afuera del ministerio.

En una mansión apartada de muggles y rodeada por un extenso bosque

Malfoy salía con demasiadas maletas, era obvio que él no las había hecho (para eso tenía sirvientes ¿no?) llevaba una camisa negra de manga larga y un pantalón de vestir negro, la curiosidad lo mataba, cientos de preguntas invadieron su cabeza; ¿con quién viviría? ¿Cuánto tiempo estaría con "ella"? ¿Cómo sería la casa? Porque tendría que ser igual o mejor que su mansión, después de todo ahí residiría el gran Draco Malfoy, el chico que logro limpiar su nombre después de la caída de Voldemort el encarcelamiento de su padre y la muerte de su madre, el chico que heredo la fortuna de los Malfoy y que tenia negocios los cuales probablemente le dejarían muchos galeones, pero el único defecto es que no tenía con quien compartir ese dinero ya que estaba solo…


—señorita Granger al fin—dijo Melinda observando su reloj de muñeca— le

parece si nos vamos ya, me gustaría darle un recorrido por la casa

Hermione asintió y tomando el brazo de Melinda desapareció, tuvo esa

sensación horrible pero no duro mucho tiempo, en menos de un abrir y cerrar de ojos Hermione Granger y Melinda Gordon se encontraban frente a una mansión blanca con una gran jardín y una fuente de un fénix en el centro, la casa tenía cinco ventanas frontales y la puerta principal era enorme, se preguntaba porque un lugar tan grande para solo dos personas, pero creyó que ese no era el mejor momento para hacer preguntas.

Melinda la condujo hasta la entrada y con una llave que parecía ser muy

antigua abrió la puerta de madera. Si la casa era asombrosa por fuera el interior era magnifico, una hermosa escalera de mármol era lo primero que se podía ver una vez dentro, a la derecha de esta se situaba una puerta blanca donde Hermione supuso seria la cocina, jarrones, pinturas, figuras de porcelana y pequeños buros decoraban la casa haciéndola parecer un castillo.

—la mansión tiene dos habitaciones, la primera es un poco mas grande que la

segunda señorita Granger

—por favor dime Hermione

—bien Hermione puedes dejar tus maletas aquí— Melinda señalo un lugar

cerca de las escaleras—empecemos por mostrarte la planta baja

Entraron en la puerta blanca y las suposiciones de Hermione resultaron ser

ciertas, la cocina era muy espaciosa, alacenas de madera estaban un poco más abajo del nivel del techo, un frigorífico negro yacía en un rincón y la mesa (también de madera) lucia un mantel beige.

—como puedes ver esta es la cocina… bueno supongo que el otro chico no

tardara en llegar, hay que apurarnos, ven vamos a la biblioteca

— ¿tienen biblioteca?

—por supuesto

Salieron de la cocina y se dirigieron a la biblioteca, como en cualquier

mansión la biblioteca estaba repleta de libros, Hermione pensó que se volveria loca, durante un instante se vio tentada a decir que ya no le importaba el resto de la mansión que prefería quedarse ahí, pero al final no dijo nada y siguieron con el recorrido, entraron en la sala, en un despacho, visitaron el patio trasero y hasta los baños.

—ahora te enseñare las habitaciones—subieron por las escaleras llegando a

un pasillo alfombrado muy elegante, las paredes estaban cubiertas por pintura blanca y cuatro puertas del mismo color yacían de lado derecho, Melinda tomo el pomo de la primer puerta pero un ruido proveniente de la planta baja la hizo regresar—ese debe ser tu compañero de cuarto, es hora de que se conozcan ¿no crees?

Bajaron nuevamente por las majestuosas escaleras y se toparon con la puerta

principal abierta de par en par.

—oh Melinda— exclamo un hombre que examinaba la casa

—Emmet, como has estado— Melinda corrió a los brazos de Emmet y lo

abrazo como si no se hubieran visto en muchos años—pero… donde está el chico

— ¿Qué?... ah sí, vamos pasa

Hermione estaba desesperada, quería ver ya a la persona con la que conviviría

a partir de ese momento. Su sorpresa fue enorme cuando apareció cierto chico rubio; se quedo boquiabierta. Por otro lado la reacción de Malfoy no fue muy diferente, abrió los ojos como platos, ¿Dónde estaba la chica hermosa que sería su compañera?

—Hermione el es Draco Malfoy—los presento Melinda— Draco ella es

Hermione Granger, vivirán juntos hasta que el ministerio lo indique

Emmet y Melinda esperaron por la respuesta de los jóvenes, pero estos

se encontraban atónitos, hicieron un esfuerzo por tratar de hablar, pero la única palabra que pudieron articular ambos fue:

—¿TUUU?


Aquí está el primer capítulo, espero que sea de su agrado

Tenía pensado actualizar hoy o mañana, pero tuve un problema con el capitulo dos y lo tendré que escribir de nuevo, por lo que tal vez no actualice hasta dentro de algunos días mas