← Historia 39070 · de
Historia 39070 — capítulo 1
Íbamos tarde, pero que muy tarde. Dentro de poco saldría, y no sabía qué pasaría si llegara a perderlo… otra vez.
-Philip, ¿puedes darte un poco de prisa? Vamos tarde, por si no te habías dado cuenta…-Informe a mi joven chofer, con el ceño fruncido, ya que sabía que me estaría observando por el espejo retrovisor de mi flamante coche nuevo, obsequio de mis padres por mi decimo-séptimo cumpleaños. Si, ya sé que os preguntareis que por qué un coche si no lo puedo conducir aun. Sin embargo Philip sí. Philip era el hijo del chofer de la familia. Tenía 21 años y a partir del momento en que se me regalo el flamante Mercedes descapotable rojo paso a ser mi chofer particular, aunque claro está, yo lo trataba más como a un amigo.
-Vamos Cat, sabes que no puedo correr más, y venga no te enfades. Además, será la última vez que nos veamos hasta navidad. ¿Por qué no disfrutar del momento?-Me dijo con una sonrisa de satisfacción en la cara, como si le alegrara enfadarme, cosa que realmente hacia.- Además, te recuerdo que si no hubieras tardado tanto en seleccionar el modelito que llevas, ahora estaríamos allí.
Genial. Adoraba a Philip, de eso no había duda. Pero había veces que me llegaba a exasperar en gran medida. Es cierto que yo había contribuido un poco respecto al retraso, al haber tardado unas dos horas en arreglarme, ¿pero no saben a caso los hombres lo que tardan las mujeres en ponerse guapas? Aunque también es cierto que podría haber hecho el baúl ayer. De todas formas, los hombres deberían prever ese tipo de cosas, ¿o no?
Perdonad, me presento. Me llamo Caterina Lombardo, más conocida como Cat entre los amigos, y soy maga. Precisamente justo ahora me dirijo a la estación King Cross de Londres, desde donde he de coger el expreso que me llevara a Hogwarts, un colegio-internado donde me enseñan a controlar la magia que poseo. ¿Qué si Philip es mago? No, no lo es. Sin embargo si sabe que yo lo soy. ¿Cómo no saberlo después de haberse criado jugando junto a mí? El y sus hermanas (que son 2, Charlotte y Enriqueta) se pasaban horas y horas jugando junto a mí a las princesas en el inmenso jardín de mi casa. Philip era el joven y valiente príncipe que rescataba a Charlotte de las manos de la malvada bruja, siempre interpretada por mi (¿Por qué será?) Mientras que Enriqueta hacia las veces de reina, la cual aprobaba la boda de su hija con el valiente príncipe de otro reino. Así que como comprobareis, mis cualidades mágicas salían a relucir siendo aun una niña. Sin embargo toda esa vida cambio cuando me marche a Hogwarts, pudiendo verlos a los tres amigos de la infancia solo durante las vacaciones. Aunque he de admitir que estos últimos dos veranos hemos estado aun mas distanciados si es posible. Durante el verano pasado se celebro en mi casa una fiesta en la cual fui presentada oficialmente en sociedad, cosa que me ha obligado este verano a asistir a todas las fiestas y reuniones sociales de mis padres. Mis padres, ambos pertenecientes a importantes familias mágicas, se dedican a la política, tanto en el mundo muggle como en el mágico. Poderosos e influyentes, los Lombardo siempre han hecho y deshecho a su antojo. Y en medio yo. 17 años, alta y esbelta. No me considero una preciosidad pero tampoco me veo mal. Aunque de lo que más orgullosa estoy respecto a mi físico es de mi cabello, al cual cuido y mimo con cariño. Largo hasta la cintura, de un fuerte negro azabache y brillante como la seda. Normalmente lo suelo llevar ondulado, tal cual es. Aunque en ocasiones especiales me gusta o bien rizármelo mucho o alisarlo estilo japonés. En lo referente a la personalidad lo tengo bastante claro. No suelo ser muy extrovertida, aunque si divertida y optimista. Con ideales claro que defiendo a muerte. Terca como una mula y orgullosa como una leona Griffyndor que soy. No soy creída ni pretensiosa, cosa que muchos confunden debido a ese orgullo que me caracteriza. Valiente y decidida, no me dejo intimidar por nada ni nadie. Así que, aquí estoy, enfurruñada en la parte trasera de un vehículo. ¿Qué porque no utilizo otro medio para llegar a la estación? Pues porque no. No entiendo el rechazo que existe por parte de los magos hacia la tecnología muggle. A mí me encanta la tecnología. E inclusive estoy estudiando la forma de introducirla en Hogwarts, cosa que más adelante hablare con el director.
-Por fin. Mira que has tardado hoy, por dios.-Exclame bajándome del coche.
-Te dije que había mucho tráfico.-Dijo Philip mientras sacaba mi baúl del maletero del Mercedes.- Bueno, así que aquí nos separamos.-Dijo mirándome fijamente a los ojos.- Cuidate, si.
-Por supuesto, y venga, no te pongas melodramático, que ya se lo que quieres.-Exclame intentando acabar con todo ese teatro.
-¿Y me traerás?-Pregunto poniéndome cara de cachorrito
-Te lo prometo. Para navidad tendrás ración extra, por ser mi favorito.-Le dije dándole un beso en la mejilla.- Venga, te dejo que voy tarde
-Bien.-Grito dando un salto y dirigiéndose al coche.- Me lo has prometido, recuérdalo.
-Que si, mira que te pones pesadito cuando se te mencionan las ranas de chocolate. Te traeré. Y ahora adiós, que se va el tren sin mí…
Ranas de chocolate, la pasión oculta (o no tanto) de Philip…
Me encamine hacia el andén 9 y 3 cuartos. Al cruzar vi que ya pocos alumnos quedaban en el, puesto que la mayoría ya estaría en el tren, junto a sus amigos y asomándose a las ventanillas para despedirse de los familiares. Sube rápido y empezó a buscar el compartimento en el que se habrían puesto mis amigas. Mi grupo de amigas se reduce a dos personas, que junto a mí, compartimos la habitación durante todo el año. No es que estemos juntas las 24 horas, al contrario, a mi no me incomoda lo mas mínimo la soledad. Sin embargo, desde el primer día que nos conocimos juramos contar las unas con las otras en los momentos más difíciles que viviéramos. Y habían sido mucho. Después de mucho buscar (el tren se había puesto en marcha ya). Las encontré en uno de los últimos compartimentos junto a los merodeadores. Allí estaban. Lily Evans, prefecta de Griffyndor, alta y pelirroja. Era un poco histérica, pero a la vez amable y adorable, claro que cuando no le salía la vena mandona. Era el gran amor (no correspondido) de James Potter. James, uno de los merodeadores. Alto, castaño y con gafas. Era uno de los chicos más deseados de Hogwarts, y aunque su gran amor era Lily, a la cual le pedía una cita cada dos horas, nunca rechazaba una buena compañía. Amigo intimo de Sirius Black y Remus Lupin. Sirius Black. Don Juan numero uno de Hogwarts, había salido con todas las chicas de Hogwarts, exceptuándonos a Lily y a mí. Lily, porque era la futura chica de James, cosa que para Sirius era sagrado respetar las chicas de sus amigos, y yo, porque nunca se lo permití, no porque no lo hubiera (y siguiera) intentado. Creído como el mismo. Era el gran amor de Mary Jane. Mary Jane Stuart. Estatura mediana, rubia y muy guapa. Estuvo saliendo un tiempo con Sirius pero él la dejo. La tuvimos que estar consolando un mes entero. Ahora ha vuelto a la carga. Sale con muchos chicos, según ella para dar celos a Sirius, cosa que parece no funcionar. Remus Lupin, el tercer miembro del trió mas cotizado de Hogwarts, no estaba mal del todo. Guapo e inteligente, sus relaciones eran las que más duraban en comparación con los otros dos. Era con el único que me llevaba bien.
-Por fin os encuentro, llevo buscándoos una hora.- Exclame mientras me sentaba entre Lily y Remus.- Estoy agotada. Me he recorrido el tren entero.
-No seas exagerada.- Me dijo Lily.-Hace solo media hora que salimos de King Cross. Por cierto, es de mala educación no saludar.
-Ya lo sé, pesada.-Le dije a la vez que le sacaba la lengua en señal de burla.-Hola Remus.-Dije dándole dos besos en las mejillas.-Mary Jane.- Igual que a Remus.-Lily.-Esta se me echo encima dándome un abrazo.- Potter, Black.- Dije solamente.
-¿Para mí no hay besitos?-Dijo Sirius poniendo cara de pena
-Para ti van a ver estrellas como no cortes ya con el rollito.-Dije malhumorada.
-Wau, que humorcito nos traemos, ¿no Cat?-Puntualizo James. La verdad, los odiaba, a ambos. ¿Cómo la madre naturaleza engendro tremendos seres?
-Ahh, paso. Contadme, chicos.-Dije dirigiéndome a Lily, Remus y Mary.- ¿Qué tal el verano?
-Bien.-Contesto Remus-¿Has visto el nuevo libro que han sacado sobre defensa de las artes oscuras? Me gustaría leerlo, aunque no sé si lo tendrán en Hosgmade
-Si.-Conteste entusiasmada.-Esta súper bien, si quieres te lo puedo dejar. Yo me lo he traído para…
-"Siii, esta súper bien…-En ese momento clave mi mirada en Black, que me estaba imitando poniendo voz de chica-si quieres…"
-Veo que sigues igual de estúpido que siempre, ¿no Black?-Dije levantándome-Ahora vengo, voy a buscar a la mujer del carrito para comprar algo y así perderos de vista un momento.-Dije dirigiendo mi mirada hacia Black y Potter, que ya se estaban volviendo a reír de mi. En serio, no los soportaba.
Camine un rato por el pasillo, compre unas cuantos chucherías y me disponía a volver al compartimento, cuando de repente oigo una voz a mis espaldas.
-Vaya, vaya. Pero si es la adorable Caterina. ¿No saludas querida?-Me agarro del brazo y me obligo a mirarlo. Y ahí estaba, con su larga cabellera rubia y esos ojos clavados en los míos.