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Historia 39070 — capítulo 2
-Lucius, que "placer" verte de nuevo.-Dije poniendo cara de asco
-Estoy de acuerdo contigo, querida. Veo que has mejorado mucho durante el verano. Te ves esplendida.- Dijo comiéndome con los ojos mientras sus amigos soltaban risitas nerviosas.
-¿Podrías soltarme ya? Me lastimas.- Exclame mientras intentaba liberarme de él. Me estaba poniendo nerviosa
-Claro.-Dijo soltándome.-Espero que nos volvamos a ver pronto.-Exclamo mientras se alejaba por el pasillo contrario.-Por cierto, bonita falda…y bonitas piernas.
¿Mencione antes que no soportaba a Potter y a Black? Pues además odio a Lucius Malfoy. Era arrogante, creído, autoritario, y lo peor de todo, creía en la limpieza de sangre. Aunque debía admitir que tenía buen gusto, por lo de la falda, digo. Para el regreso a Hogwarts escogí una falda negra que me quedaba por encima de las rodillas. Un top naranja muy bonito y unos tacones naranjas a juego con el bolso y el top. Volví al compartimento. Me senté enfadada ignorando por completo la mirada de los chicos y me puse a escuchar música por el MP4.
-¿Qué se acaba de poner en las orejas?-Pregunto Sirius extrañado-Dios,-exclamo abriendo los ojos de par en par- se ha vuelto loca!!-Grito cuando me vio moviendo los labios cantando la canción que estaba escuchando en ese momento- No te preocupes Cat-me dijo inclinándose hacia mi- yo te curare…-Acerco sus labios a los míos para besarme cuando le pegue una bofetada.
-¿PERO QUE HACES?-Dijo tocándose la mejilla en la que le pegue.
-Pero que haces tú imbécil. Esto es un aparato muggle que te permite escuchar música, y, por cierto, estaba cantando, no me he vuelto loca. Y chicas-dije dirigiéndome a Lily y Mary-si me vuelvo loca llévenme a San Mungo, nunca, escuchen, nunca, permiten que Black me bese ¿Entendido?
-Da igual donde vayas, terminaras cayendo en los brazos del gran Sirius Black-Dijo este despeinándose y poniendo una de sus famosas sonrisas seductoras.
-Lo que tú digas. Avísenme cuando lleguemos-dije poniendo el volumen al máximo y cerrando los ojos para descansar un rato.
-En serio te digo que es insoportable.-Le dijo Sirius a James mientras este se reía ante nuestro comportamiento.
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El tren se paro bruscamente produciendo que me cayera de mi sitio.
-Auch- dije tocándome el culo- Duele. ¿Por qué no me avisaron antes de que estábamos a punto de llegar?-Dije cogiendo la mano de alguien que me intentaba ayudar a levantarme. Cuando alce la viste me encontré con los ojos grises de Sirius, cosa que hizo que soltara su mano provocando que me volviera a caer otra vez.
-Mira que eres tonta.-Dijo este volviendo a despeinarse el pelo.- Después de pasarte todo el viaje durmiendo y…
-Ya Black, no tengo ganas de discutir.-Dije saliendo tras Lily con el baúl.-Nos vemos en el Gran Comedor para la selección. Hasta la vista.-Dije despidiéndome de los chicos.
Mary ya había conseguido un carruaje que nos llevaría a Hogwarts, exclusivo para nosotras tres y nuestros baúles. El colegio continuaba igual de impresionante que siempre, aunque yo esta vez iba más pendiente de la música que llegaba a mis oídos a través de unos auriculares. La música y los libros. Mis grandes pasiones. Era escuchar una canción o leer un libro y perderme en un mundo en el que las reglas las decidía yo. Y como bien sabían mis amigas, ese momento era intocable. Llevaba en mi baúl tanto libros muggles como mágicos, aunque menos de estos últimos ya que se podían encontrar en la biblioteca de Hogwarts. Sin embargo la música era otro tema. Gracias al último año en el que los muggles habían inventado los MP4, podía llevar junto a mí en todo momento mi música preferida, muggle únicamente. Los muggles tenían la capacidad de transmitir mediante la música cosas que un mago jamás podría conseguir con una varita, cosa que a mí me fascinaba. Mi baúl, hechizado para ampliar su espacio, albergaba este año ropa, complementos, zapatos, libros y un sinfín de objetos de tecnología muggle que, desde mi punto de vista, eran imprescindibles para un adolescente, entre ellos un MP4, un portátil y un móvil última generación que me permitiría estar en contacto con Philip en todo momento, claro está, siempre y cuando Dumbledore lo permitiera. En los últimos años había conseguido modernizar Hogwarts gracias a mi facilidad de convencimiento. Vestidores en cada habitación, teléfonos internos, mas material muggle en la biblioteca, menús variados, gimnasio al estilo muggles… Innumerables mejoras que el alumnado de Hogwarts me debía, cosa que les hacia recordar cuando me interesaba que me hicieran un favor.
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Sentados a lo largo de la mesa de Griffyndor, la mayoría esperábamos ansiosos que terminara la selección para poder cenar e ir a descansar. Como no, los últimos en llegar fueron los merodeadores, cosa que hizo que sospechara que una nueva broma empezaría a provocar caos dentro de un momento. Desde que los conozco, los merodeadores no han parado de gastar bromas pesadas, tanto a los de Slytherin como a los de todas las casas, incluyendo Griffyndor. Había bromas que alcanzaban tanta magnitud que ni siquiera los profesores conseguían evitarlas. Sin embargo, por alguna extraña razón, ninguna, y cuando digo ninguna es ninguna, broma había surtido efecto en mi. Al principio pensé que era porque sencillamente no les interesaba como blanco, pero esta idea quedo descartada después de tres bromas fallidas, cosa que hizo que me convirtiera en el blanco numero uno por encima incluso de Snape o Malfoy, claro que sin éxito alguno.
La selección continúo en calma. Una vez terminada innumerables delicias culinarias aparecieron ante nuestros ojos. Inmediatamente todo el colegio comenzó a disfrutar del grandioso banquete de bienvenida. Por desgracia para nosotros, los merodeadores se sentaron enfrente de nosotras quedando Remus en la otra punta, frente a Mary. Genial, me tocaba aguantar a Black durante todo el banquete.
-¿Quieres bebida Cat?-Me pregunto Sirius con la estúpida sonrisa dibujada en su cara mientras sostenía frente a si una gran jarra de zumo de calabaza.
-Si por favor.-Dije sin mucho convencimiento.
Tras servirme, bebí temerosa. Nada, todo seguía igual. Sin embargo me fije en que comenzaba a haber grandes revuelos a lo largo de todas las mesas, incluida la de los profesores, mientras que ya Sirius y James estaban tronchándose de la risa.
Me disponía a preguntar que ocurría cuando Lily, a mi lado, me miro estupefacta diciéndome:
-Mira lo que han hecho, es increíble-Su voz cambio, y tanto que si cambio. En esos momentos mi amiga poseía la voz de un hombre, de un verdadero hombre. Preste atención al chico que se sentaba a mi lado, el cual hablaba con una voz femenina y sensual.-Yo los mato.-Continuaba diciendo Lily mientras fulminaba con la mirada a Sirius y James.
Mire asombrada a todas partes. Chicas llorando, chicos furiosos y profesores desconcertados se juntaban por primera vez en aquel año en el Gran Comedor. Dumbledore se levanto de su asiento decidido y llamo la atención con un sonoro carraspeo femenino. En instantes el Gran Comedor quedo mudo, a excepción de Potter y Black que continuaban riéndose.
-Pido calma a todo el mundo. Confió en que el estudiante o estudiantes que han hecho esto-dijo mirando hacia nuestra mesa- hayan utilizado un hechizo temporizador, con lo cual si mis predicciones no fallan, mañana cada persona poseerá su propia voz nuevamente. Ahora, retírense todos.
-La habéis hecho buena esta vez-dije enfadada, aunque mi expresión cambio al comprobar que nuevamente la broma de los merodeadores no había hecho efecto en mi.
-Es imposible-dijeron Black y Potter a la vez.
-Nunca te afectan nuestras bromas-recalco Remus.-Y eso que nos hemos asegurado esta vez de darte una cantidad extra de la poción, ¿no es así Sirius?
-Por supuesto-dijo este asomándose por detrás de James.-Me he asegurado que beba de esa jarra…
-Nunca lo lograreis, chicos.-Dije levantándome de la mesa-Soy inmune a vosotros-Dicho este me dispuse a irme a la sala común, antes que los de primero abarrotan los pasillos e impidieran el paso.