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Historia 39070 — capítulo 7

El tiempo pasó rápido. Tras aquella noche en la que Lily y Mary me consolaron, no volví a estar a solas con ninguno de los merodeadores. No hable con ellos y ellos no volvieron a insistir, puesto que se dieron cuenta de que así no conseguirían nada. Lily acepto dar clases de tecnología muggle conmigo los viernes a todo aquel que quisiera. Mis clases de pociones con Snape no cambiaron en nada. Las mismas miradas frías y ausencia de conversaciones. Mi vida volvió a su cauce original, claro que excluyendo a los merodeadores. Lo que más añoraba eran mis charlas con Remus, esas tardes que pasábamos o bien a la orilla del lago o bien en la Sala de los Menesteres. Sin embargo ya no lo necesitaba, ahora pasaba todo el tiempo con Lily y Mary, cuando no estaba estudiando en la biblioteca. Iba siempre a las salidas a Hosgmade, principalmente para comprar algunas cosas que me faltaban y charlar con las chicas en las Tres Escobas. Se podía decir que era la misma de antes.

Quedaba poco para Carnaval, una fiesta que nunca se celebraba en Hogwarts de manera especial. Sin embargo, este año se realizaría el primer baile de mascaras de toda la historia del colegio. Recuerdo el día que me entere. Estaba sentada leyendo frente a la chimenea, como tantas otras tardes, cuando Lily me lo conto entusiasmada.

-Vaya idiotez. No sé como Dumbledore permite hacer esas cosas en Hogwarts -Dije sinceramente.

-Fue idea nuestra -Dijo Lily refiriéndose a los prefectos, ya que estaba señalando su insignia.

-Esto… -Dije levantándome rápidamente y cerrando el libro de golpe- Es genial Lily. No lo decía en serio -Le decía al ver que ponía cara de pena al escuchar mi anterior declaración- Sera fabuloso ya verás… -Dije mientras la abrazaba cariñosamente.

Tras esa pequeña metedura de pata con mi amiga, vi como los estudiantes de Hogwarts fueron transformando sus caracteres ante la perspectiva de un baile de mascaras estilo veneciano. En Venecia los carnavales se celebraban antiguamente realizando lujosos bailes en los que la gente asistía vestida con sus mejores ropas y portaban magnificas mascaras que ocultaban su identidad ante ojos ajenos, ya que los bailes solían ser famosos por su falta de moral y excesivo libertinaje. Las chicas estaban emocionadas y esperaban expectantes a que sus respectivos galanes las invitaran. Los chicos sin embargo solo veían una oportunidad más de ligar y no ser descubiertos (gracias a las mascaras), cosa que ayudaba a los más vergonzosos a dar el paso decisivo para acercarse a la chica de sus sueños. Yo, simplemente, hacia como que no había baile. Solía hablar con Philip todas las semanas, o bien por móvil, o bien por internet. También con mis padres, aunque menos, ya que se encontraban ocupados debido a cierto revuelo que había con un tal Lord no se qué. Al principio pensé que sería otro mago perturbado con aires de grandeza al que realmente lo que le hacía falta era un buen psicólogo muggle. Sin embargo, mas tarde me di cuenta por las noticias de que la cosa era seria, ya que estaban matando gente debido a las ideas que pregonaba.

Faltaban justo 3 días para que se celebrara el tan ansiado baile de mascaras. Me arregle y baje a desayunar como todas las mañanas. Mientras cogía unos bollos y un poco de zumo llego el correo. Ese día mi lechuza, Amên, traía una carta de mis padres. La reconocí inmediatamente por el sello con el escudo de los Lombardo y ese tipo de papel, más típico de la realeza europea que de una familia normal, aunque claro está, mi familia tampoco es que fuera muy normal…

-Hola Cat -Dijo Lily mientras se sentaba a mi lado y se fijaba en cómo estaba mirando yo el sobre que daba vuelta en mis manos- ¿Tus padres? -Asentí con la cabeza.

Temía esas cartas, y Lily bien sabia porque. Solo un par de veces me habían llegado a lo largo de toda mi estancia en Hogwarts. Es decir, no es que mis padres no me escribieran nunca, pero cuando se trataban de asuntos más formales que saber sobre cómo iba mi vida de adolescente me enviaban esos sobres, que yo sabía traducir como "La has liado, Cat" o bien "No la líes, Cat". La empiezo a abrir temerosa.

Querida hija:

Nos hemos enterado de que en Hogwarts se va a celebrar un baile. Aunque sabemos que no es gran cosa comparado a los que has asistido durante tu estancia este verano, te informamos que tienes el deber de asistir y representar a la familia. Nunca un Lombardo ha estado ausente en una celebración y nunca lo estará, ya sea del nivel que sea. Esperamos junto a tu madre que no nos decepciones. Con cariño,

Constancio Lombardo

Genial. Seguro se habían enterado gracias al Profeta. Hace cosa así de unos día salió un articulo anunciando el prestigioso baile que se celebraría por primera vez en Hogwarts. Le pase la carta a Lily para que la leyera, ya que en ese momento tenía cara de "¿Qué pone? ¿Que pone?". Odiaba la idea de tener que ir al baile. Como bien ha mencionado mi padre en la carta, durante el verano asistí a infinidad de bailes. Y me encantaba. ¿Por qué? Porque en ello había personas con la que se podía entablar una conversación decente e interesante. Sin embargo en este baile solo habría unos babosos adolescentes con las hormonas a mil que no pararían de mirarte el escote y lanzarte indirectas. Además, había que llevar trajes del siglo XV, es decir, esos mega-trajes pomposos que les gustaba llevar en aquella época. Y he de decir que precisamente cómodos, lo que se diga cómodos, no son.

-¿Iras? -Pregunto Lily tras dejar de leer la carta. Le había dicho hacia poco que no tenía pensado ir, por el simple hecho de que no me gustaba, además de que ningún chico me lo había pedido tampoco como para que lo considerara si quiera.

-Supongo -Conteste resignada.

-Pero no tienes pareja… -Dijo Lily poniendo cara enigmática.

-Muy observadora -Dije irónicamente mientras me levantaba dispuesta a ir a mi siguiente clase- Iré sola.

-Cat, no puedes ir sola, es un baile -Me dijo como si le estuviera explicando algo obvio a un niño pequeño- Además, presentaran a cada pareja a la entrada del comedor.

-Pues yo iré sola. -Dije decidida- Además, me parece una idiotez que una chica tenga que depender de que un imbécil la invite o no a un baile para presentarse en el si quiere. Iré sola, y punto.

-Allá tu -Dijo resignándose al fin.

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Hoy es el famoso baile de mascaras, por fin. Tras semanas siendo perseguido por grupos de chicas de todas las edades y casas, finalmente decidí pedirle a una ir conmigo. La verdad que mi cita no estaba nada mal, debo admitir, aunque no sé ni su nombre. Solo sé que es de mi edad.

-Oye, James, ¿Sabes quién es la chica a la que he invitado? -Pregunte a mi amigo mientras me terminaba de poner el traje de época.

-Sí, creo que es Jane Catch, de Ravenclaw. Es prefecta y cazadora del equipo de Quiditch. -Contesto mi amigo saliendo del baño ya completamente arreglado.

-Cornamenta, te ves ridículo vestido así -Dije mientras comenzaba a reírme.

-Pues tu no es que te veas mucho mejor -Dijo este enfadado mientras se miraba en el espejo. La verdad es que los trajes eran realmente ridículos. No había ninguna necesidad de ir, aparte del hecho de que esa noche era luna llena, con lo cual, Remus necesitaría mas de nuestra compañía que las damas de Hogwarts que disfrutaban de ella todo el año. Sin embargo James por fin había conseguido lo que tanto ansiaba. Si, una cita con Lily Evans. La verdad es que todavía que me paro a pensarlo no consigo encontrarle lógica alguna. Lily siempre lo ha rechazado. Una, y otra, y otra vez. Y ahora, de un día para otro, acepta ir con el sin más. Y luego piden que entendamos a las mujeres… ¿Y qué pinto yo en todo esto? Pues nada, pero como James me pidió que lo acompañara no pude negarme. Además, Remus ya nos aseguro que estaría bien sin nosotros, que por una noche no pasaba nada. El traje de James era rojo con detalles dorados. Según él, lo eligió Lily para ir conjuntados. El no había visto aun su traje, pues ella decía que era sorpresa. Se creen que lo que nos importan son los vestidos… Sin darme cuenta sonreí pícaramente ante tal pensamiento.

-¿En qué piensas, Canuto? -Pregunto James al ver la extraña expresión de mi cara.

-En nada, déjalo. ¿Vamos bajando ya? No queremos hacer esperar a nuestras damas -Dije mientras le cogía del brazo y lo guiaba escaleras abajo.

En la Sala Común ya se encontraba Lily. La verdad se veía radiante con el vestido que había escogido, a juego con el color de su pelo. Tras cogerla James del brazo, salimos los tres hacia el vestíbulo, donde mi encantadora pareja nos estaba esperando. Realmente era preciosa. Tenía el pelo rubio con tirabuzones, que hacían resaltar aun más esos ojos azules que me miraban sonrojándose. Llevaba un vestido azul, a juego con sus ojos. Mi traje también era de la misma tonalidad que el suyo. De hecho, cada pareja iba conjuntada, cosa que según parecía también era tradición. Desde el vestíbulo nos dirigimos a unas escaleras que habían colocado para presentar a las parejas a la entrada del baile, cosa que me hacia preguntarme el sentido de las mascaras entonces. Cogí a Jane del brazo como todo un caballero y nos dirigimos hacia la entrada detrás de James y Lily.

-El señor Black y la señorita Catch -Dijo el hombre que aguardaba a las parejas, tras indicarle yo nuestros nombres. Habían decorado el salón para la ocasión. Había mesas redondas distribuidas a lo largo del comedor, dejando justo en el centro un gran espacio para la pista de baile, donde se encontraban ahora mismo todas las parejas. Por lo que tenía entendido, también el colegio había invitado expresamente a representantes de otros colegios mágicos de Europa para que asistieran al gran baile, que por lo visto, ya se encontraban allí, porque éramos unos de los últimos en llegar. Todos charlaban animadamente, cuando de repente note como un silencio sepulcral se apoderaba de la sala. La causante era una nueva dama que esperaba en lo alto de las escaleras a ser presentada.

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Había llegado el temido día. Esa noche se celebraría el baile al que tendría que acudir a la fuerza. Era la primera vez que odiaba acatar una orden de mis padres. No me importaba ir sola, pero sin embargo detestaba la idea de tener que estar durante todo el baile fingiendo que me divertía y disfrutaba de estar allí. Me levante mas tarde de lo normal, puesto que ese día se habían anulado todas las clases por motivo de los preparativos del baile. Cogí algo de picar en las cocinas y me pase todo el día en el lago, o bien leyendo, o bien escuchando música. Cuando dieron las siete de la tarde, subí a los dormitorios, principalmente para ayudar a Lily y Mary a arreglarse para sus citas. Lily al fin había aceptado a Potter, y se la veía verdaderamente radiante de felicidad, aunque ella admitiera que lo hizo solo por hacerle un favor. A Mary la habían invitado cantidad de chicos desde que se anuncio el baile, y finalmente se decidió por uno de Griffyndor, concretamente con su pareja de Defensa Contra las Artes Oscuras. Las ayude a vestirse y maquillarse.

-Ay, Cat -Dijo Lily mientras le terminaba de maquillar- No sabes cuánto te agradezco esto, en serio. Cuando termines si quieres te ayudo yo a ti a arreglarte -Se ofreció

-No te preocupes, mis padres han mandado a mi elfa para que me ayude, estará por llegar.

-Pero aun no llega, y tu llegaras tarde si no comienzas ya… -Replico esta

-No te preocupes, creo que es eso lo que quieren… -Sabia lo que les gustaba a mis padres hacerse notar. Consideraban que dada su importancia no podían presentarse como cualquiera, debían llamar la atención, y como era de esperar, su hija también. Parecerán pretensiosos a ojos de otra persona, pero no lo son, al menos, no tanto. Aunque es cierto que en ciertas cosas mi opinión difería a la de ellos.

-Bueno, te dejo Cat, que seguro que James ya me está esperando -Dijo mientras me daba dos besos y se perdía por las escaleras. Mary se había ido ya hace un rato. Como Lucy (mi elfa) no llegaba aun, decidí darme un baño de espuma mientras para relajarme. Tras un rato metida en la bañera, escuche un chasquido en la habitación.

-Ya estoy aquí, señorita Caterina -Anuncio Lucy con su voz chillona.

-Ya salgo, Lucy. Ve preparando el vestido y las joyas -Conteste desde el baño.

Me mire en el espejo una vez lista. Tampoco me veía tan mal, pensé. Para la ocasión elegí un vestido verde con detalles en plata, bastante sencillo, pero elegante. Únicamente un collar de perlas adornaba mi cuello y unos pendientes a juego embellecían mis orejas. El peinado era un poco más elaborado. Un precioso recogido mantenía a raya a mi pelo rebelde, mientras que unos cuantos rizos sueltos adornaban ambos lados de mi cara, maquillada levemente. Una máscara a juego con el traje ocultaba mi identidad. Me dispuse a bajar. Habían instalado una gran escalera para realizar una entrada como las que se solían hacer antaño en los grandes palacios. Subí y le dije al hombre que anunciaba a las parejas mi nombre. Note como se extrañaba que fuera sola, en lugar de ir acompañada como las demás personas que antes que yo habían sido presentadas. Espere mientras notaba como se hacía un gran silencio y todos se fijaban en mí. Aunque era algo normal. Me había retrasado una hora y aparecía sola.

-La señorita Caterina Lombardo -Anuncio al fin.

Baje con la cabeza bien alta, y sonriendo, tal como me había enseñado mi madre que debía hacer una señorita. Momentos antes, solo Lily se daría cuenta de quién era realmente, sin embargo, ahora todo los asistentes sabían que aquella dama solitaria era yo.