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Historia 39070 — capítulo 6

Esa declaración me dejo en estado de shock, debo admitir, algo que es poco habitual en mí. La he buscado durante todo el día, he intentado hablar con ella. Pero me sigue evitando. ¿Qué le habré dicho para que reaccione así hoy? Es verdad que nuestra relación nunca fue lo que se dice agradable. Pero nunca, en todos estos años, me había esquivado como lo estaba haciendo ahora. Y lo peor de todo es que no sé lo que le dije anoche. Lily y Mary seguían mirándonos expectantes a que le contáramos algo referente a su amiga. ¿Pero que les íbamos a decir? ¿Qué ayer nos emborrachamos, la acose, y no me acuerdo de nada mas? Mary me mataría, y no era una broma. Tras romper con ella lo único que me pidió, que me rogo e imploro fue que no me acercara a Cat. Que no la hiciera sufrir como la hice sufrir a ella. Y por lo visto acababa de romper mi promesa. ¿Cuánto daño le habré hecho? Es realmente frustrante no recordar nada. No sé porque me preocupo tanto por haberle hecho daño o no. Al fin y al cabo es una chica, como todas las demás.

¿A quien quería engañar? No era una más, y lo sabía. Siempre había bromeado con ella, pero solo la hacía rabiar un momento porque adoraba verla enfadada. Sin embargo ahora me huía, me temía.

-Dios, ¿Qué he hecho? -Dije sin darme cuenta mientras apoyaba mi cara en mis manos sobre la mesa de Griffyndor.

Entonces me percate de lo que acababa de hacer delante de todos. Me acababa de declarar culpable llanamente. Admitía que su actitud era debido a un mal comportamiento mío. Mire a Mary, que me estaba fulminando ya con la mirada. Los demás se quedaron mudos del asombro esperando a que alguien rompiera el hielo para así enterarse de lo que pasaba.

-Está bien -Dijo Mary- Esto ha llegado demasiado lejos. ¿Qué le has hecho Black? Dilo o te juro que te lanzo una de las maldiciones imperdonables que hemos aprendido hoy (refiriéndose a Defensa Contra las Artes Oscuras) -Aunque parezca broma, lo dice en serio.

-Esto…yo. No sé que le he hecho, Mary. Te lo juro. Y es lo peor de todo, no saber que le has hecho y verla sufrir así -Dije derrumbándome delante de todos. Sabía que Cat no era muy sociable. Pero jamás se había separado de esta forma de sus amigas y de Remus. Y todo por mi culpa- MALDITA SEA -Dije golpeando la mesa fuertemente con el puño, cosa que provoco que muchas cabezas curiosas se giraran a ver qué pasaba. Lagrimas empezaban a asomar por mis ojos. Nunca nadie había visto llorar a Sirius Black, nunca. Sin embargo ahora estaba furioso, furioso conmigo mismo. ¿Cómo podía llegar a ser tan imbécil? Me levante y salí del Gran Comedor. Sin embargo no tenía pensado dirigirme a la Sala Común. No tenía pensado dormir en mi habitación. Esa noche la pasaría en la Casa de los Gritos.

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-Meigas Fritas -Pronuncie fuertemente delante de la estatua con forma de gárgola.

Tenía una cita con el director. Me vendría bien, puesto que así evitaría ir a cenar y encontrarme con los demás, aunque luego tuviera que pasar otra vez por las cocinas para picar algo antes de retirarme a mi cuarto. El día había pasado, para sorpresa mía, sin ninguna charla indeseada, aunque debía admitir que los había estado evitando intencionadamente.

-¿Se puede profesor? -Pregunte mientras abría la puerta que separaba el despacho de la escalera con forma de caracol, la cual aparecía tras decirle a la gárgola la contraseña correcta.

-Claro Caterina, te estaba esperando. ¿Y la señorita Evans? -Pregunto el profesor dándose cuenta de que había ido sola. Me había olvidado comentárselo.

-Se encuentra indispuesta señor. -Dije intentando sonar lo más convincente posible- Pero no se preocupe, le hare saber todo lo que hablemos en esta reunión.

-De acuerdo. Quería comentarle que me encanta la idea que ha tenido. El único inconveniente que veo es que solo los muggles sabrán usar la tecnología con la que equipemos al colegio. Por lo que tenía pensado que usted y la señorita Evans podrían dar clases a todo aquel que quiera los viernes por la tarde durante una hora. ¿Le parece bien?

La verdad es que la idea no estaba del todo mal. Así estaría los viernes por la tarde entretenida, y creo que a Lily no le importara.

-Por supuesto señor, por mi perfecto. Solo deme de plazo hasta mañana para preguntarle a Lily -Dije a la vez que me levantaba y le daba la mano en señal de despedida.

-Claro, mañana la veo entonces, señorita Lombardo.

-Hasta mañana profesor -Dije saliendo del despacho.

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Tras una rápida visita a las cocinas, donde los elfos me atendieron con exquisitos manjares, me dirigí a la Sala Común. Estaba cansada, había sido un día muy duro. Tras acabar las clases fui a la biblioteca para hacer las tareas que nos habían mandado, con lo cual podía irme a descansar tranquila ya. Aunque aún quedaba el asunto de Lily…

Tras decirle la contraseña a la Dama Gorda, me adentre a la Sala Común. Quedaban pocos estudiantes ya, puesto que la mayoría ya se habían retirado a sus habitaciones, cosa que me disponía a hacer yo también cuando note como alguien cogía mi brazo y me obligaba a mirarle.

-Lupin, no estoy de humor para hablar, en serio -Le dije cansada.

-Pero tenemos que hablar, y lo sabes. Lo de ayer fue…

-Lo de ayer fue una estupidez por parte vuestra. Y ya te he dicho que no quiero hablar, así que déjame ir -Le recrimine mientras intentaba liberarme de él.

-¿Sabes al menos donde esta Sirius? -Me pregunto mientras soltaba mi brazo- Salió durante la cena y no lo hemos vuelto a ver. Estaba muy afectado por lo vuestro de…

-¿POR LO NUESTRO? -Grite poniéndome ya histérica- ¿QUE NUESTRO, REMUS? ¿Y AFECTADO? NO ME HAGAS REIR -Le grite- HA HECHO LO MISMO CON CADA CHICA DE HOWGARTS, ¿PIENSAS QUE CREO QUE LE HA AFECTADO? DEJAME EN PAZ -Dije subiendo hacia los dormitorios femeninos.

Entre llorando a la habitación. Pero esta vez eran lágrimas de rabia. ¿Afectado? A quien quería engañar. Black usaba a las mujeres como pañuelos a los cuales tiras tras usarlos. Vi a Lily mirándome preocupada desde la cama. Me eche en sus brazos llorando desconsoladamente.

-¿Qué te pasa pequeña? -Me pregunto mientras me acariciaba el pelo. Lily siempre sabia como tratar los problemas, siempre encontraba las palabras justas para consolarte, ni una mas ni una menos. Y yo verdaderamente necesitaba contarle todo.

-Lily, yo… -No podía hablar. Lloraba y lloraba. Me pidió que me calmara y me hizo tomar un poco de agua. Note como Mary entraba en la habitación y se sentaba a nuestro lado. No sabían cómo tratarme. Me sentía como una muñeca de porcelana que se estuviera trisando poco a poco. Me dolía la cabeza, y lo peor de todo, me dolía el corazón. Les conté todo, aunque me tomo tiempo, puesto que estaba muy nerviosa. Mary parecía echar chispas y Lily los maldecía una y otra vez.

-Vamos, Cat. Ya sabes cómo es el imbécil de Black, no dejes que te afecte tanto. -Intento consolarme Mary.

-Tú no lo entiendes. El conquista y luego utiliza. Sin embargo…a mi… -Comencé a llorar de nuevo- A mi me intento utilizar sin más, ¿entiendes? Me propuso que estuviera con los tres. ¿Y sabes lo peor? Remus no hizo nada. ¿Qué hubiera pasado si yo hubiera aceptado? ¿Le habría seguido el juego? -Dije mientras me tumbaba en mi cama.

-Ya, descansa Cat. No dejaremos que se te acerque más, ¿me escuchas? -Me susurro Lily mientras me abrazaba en la cama.- Nunca te pasara nada mientras estes con nosotras…

Mientras dormía arropada por el calor de la amistad, una persona pasaba la noche solo, ahogando sus penas en aquello que las había provocado…