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Historia 39070 — capítulo 5
Antes de comenzar el nuevo capitulo queria agradecer a todas las personas que hasta ahora tienen el fic entre sus favoritos. Doy gracias a Crepusculo_Fan97;Elenitha;NAMY y Yiellyn.Pero sobre todo quiero agradecer a Elenitha, por el apoyo que me da con sus comentarios (ya que es la unica que me deja por el momento) y la que ha estado ahi desde el comienzo de este fic, cuyos primeros capitulos publicados contaban una historia distinta a la actual. Ahora disfruten del siguiente cap =D, que por cierto es el mas largo que he escrito hasta ahora. Prometo que pronto abra otro igual o mas interesante ^^0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Abrí los ojos lentamente. No tenía ganas de levantarme, ni de ir a desayunar, ni de ir a clase, en realidad, no tenía ganas de hacer nada. Solo quería desaparecer, pero no por un rato, sino para siempre. Me incorpore en la cama restregándome los ojos y bostezando. Lily estaba terminando de arreglarse y Mary, por lo que parecía, estaba en el baño aun. Mire el reloj, las 07:45.
-¿Qué tal has dormido Cat? -Me pregunto Lily- No tienes muy buena cara…
-Vaya, gracias. No hay nada mejor que despertarse y te digan que estas horrible. -Dije lo más irónicamente posible, aunque mi voz delato que estaba decaída.
-De acuerdo, ¿Qué te pasa? -Pregunto Lily mirándome de forma suspicaz, haciéndome entender que intuía que algo me preocupaba- Se que algo está atormentando esa cabecita tuya. Cuéntamelo ya.
-No te voy a contar nada porque sencillamente no ha pasado nada -Le dije mientras me levantaba de la cama y me dirigía al baño, ya que Mary acababa de salir.
-¿Y a esa que le pasa? -Le pregunto Mary a Lily mientras peinaba su cabello seco ya.
-La verdad, no sé. Pero te aseguro que pronto se lo sacare.
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Abrí el grifo de la ducha y me tome mi tiempo para asearme. Sabía que no tenía mucho tampoco, y que no sería correcto perderse las clases el primer día, pero contra mas tarde llegara al comedor, menos expuesta estaría. De acuerdo, lo admito, no quería encontrarme con los merodeadores, con ninguno. No sé si es cobardía o no, pero no me apetecía, al igual que tampoco me apetecía hablar con Lily y Mary sobre lo que paso ayer en la Sala Común. Me puse el uniforme y me mire en el espejo. Me alise el pelo y lo recogí en una coleta. Me dirigí hacia el comedor. Al entrar me percate que ya quedaban pocos alumnos, debido a que la mayoría prefería no llegar tarde a su primera clase. Sin embargo, allí estaban los tres sentados, hablando entre ellos de asuntos que por supuesto no me interesaban, con la típica sonrisa que ponían y que hacían suspirar a más de la mitad de las chicas de Hogwarts. Busque con la mirada a Lily y Mary pero no las encontré, con lo cual supuse que ya estarían en la primera clase del día, para la cual faltaban solo 5 minutos. Me encamine hacia la mesa de Griffyndor para coger aunque fuera un zumo, cuando me di cuenta que los merodeadores se levantaban y se disponían a encontrarse conmigo. Rápidamente gire sobre mi misma y me apresure hacia la salida. No quería verlos, ¿es que les era tan difícil entenderlo? Lo sucedido la madrugada pasada ha supuesto un antes y un después en mi relación con ellos. Nada volvería a ser igual, ni siquiera con Remus. Aunque también era lógico. Sentí como alguien corría tras de mí, con lo cual me apresure más hacia la salida.
-Espera Cat -Me dijo Sirius sujetándome el brazo mientras me obligaba a mirarlo- Tenemos que hablar.
-Yo… -¿Qué decirle? ¿Cómo actuar? No estaba preparada para esa charla pendiente y lo sabía, y menos aun con él. ¿No tenía un mínimo de vergüenza? ¿Después de lo que me hizo? Aunque necesitaría un milagro para escapar de ahí.
-Señor Black -Dijo la profesora McGonagall apareciendo detrás de mí- ¿Me permite hablar con la señorita Lombardo un momento?
-Claro -Dijo este alejándose algo disgustado por la intromisión- Luego te buscamos Cat -Dijo dirigiéndose a mi mientras se alejaba con James y Remus, dándome a entender que esa charla se produciría tarde o temprano. Quisiera yo o no.
-¿Qué quería decirme profesora? -Pregunte mirando a mi salvadora.
-Quería entregarle su horario e informarle de que tiene esta tarde una cita con el director debido a que nos ha llegado una carta de su padre mostrando su aprobación para financiar el nuevo proyecto que usted pretende llevar a cabo en la escuela este año. El director se ha mostrado conforme pero quiere terminar de pulir unos últimos asuntos del proyecto con usted y la señorita Evans. Las espera a las dos en su despacho a las 8 de la tarde. La contraseña es Meigas Fritas. Ahora, acuda a su primera clase.
-Por supuesto profesora -Dije mientras miraba el horario. Maldición. La primera clase del año tenía que ser pociones, y con Slytherin encima. Estaba claro que este no iba a ser mi mejor día.
Acelere el paso puesto que ya iba tarde. No me extrañaba que Dumbledore quisiera hablar sobre el proyecto conmigo, ya que era la autora de semejante idea, ¿pero que tenía que ver Lily con todo esto? Ni siquiera les había comentado a las chicas cual era mi propósito para este año. Por fin llegue a las mazmorras, un lugar frio y húmedo que solía evitar a no ser que fuera estrictamente necesario, como las clases. Toque débilmente en la puerta. Espere. Al cabo de un rato el profesor me abrió.
-Oh, señorita Lombardo. ¿Se puede saber que le ha impedido llegar a tiempo a mi primera clase del año?
-Esto…pues…Estaba hablando con la profesora McGonagall. Disculpe señor -Dije inclinando la cabeza.
-De acuerdo, pase. Pero le informo que el retraso le costara 5 puntos menos a Griffyndor.
Era lógico, el profesor de pociones era jefe de la casa de Slytherin, y todos sabían que a la mínima oportunidad quitaba puntos a Griffyndor a favor de Slytherin, aunque normalmente eran los merodeadores los que provocaban esa disminución de puntos. Me senté en un pupitre vacio al final de la clase, no estaba de humor para relacionarme mucho ese día con nadie.
-Como iba diciendo antes de que la señorita Lombardo interrumpiera la clase -Varios alumnos curiosos se voltearon a mirarme- este año las parejas las formaran ustedes. Ahora, por favor, pónganse todos de pie y formen pareja. ORDENADAMENTE POR FAVOR -Sin embargo, por más que el profesor pidiera orden, en la clase se formo un gran revuelo. Cada persona buscaba desesperadamente a sus amigos, antes de quedarse sin la pareja deseada y tener que compartir el resto del año el pupitre con otra persona. Observe desde mi sitio, del cual no me levante, como Mary y Lily formaron pareja, al igual que James y Remus. Esta última pareja me asombro puesto que normalmente era Sirius el que se solía poner con James. Busque involuntariamente con la mirada a este, ya que si no se había puesto con James, solo cabía la posibilidad de una nueva conquista del merodeador, ya fuera de Griffyndor o de Slytherin, puesto que en cuanto a chicas se trataba, no hacia distinción ninguna. Sin embargo me asombro que todavía no hubiera elegido a nadie, ya que quedaban pocas personas libres, y precisamente ninguna chica, exceptuándome a mí, justo cuando en ese momento sus ojos se encontraron con los míos. No hacía falta ser un genio para identificar esa sonrisa, aparte del hecho de que se dirigiera a mi sitio. Se acerco y se inclino sobre mi pupitre, lo cual hizo que me levantara inmediatamente. ¿Por qué tenía tanto empeño en hablar conmigo precisamente hoy? ¿Sería por lo de ayer?
-Hola, Cat. ¿Tienes pareja? -Pregunto con su sonrisa marca Black que volvía locas a las féminas.
-Esto…si -Dije rápidamente mientras buscaba con la mirada a alguien que estuviera libre, aunque por desgracia para mi, el único fuera Snape.- Estoy con Severus -Le dije a Sirius mientras me cogía rápidamente del brazo de Snape.- Lo siento Black.
Pude ver como se marchaba furioso. ¿Furioso? ¿Por qué iba a estar Black furioso? Mire a mi nuevo compañero de pociones poniendo una de mis mejores sonrisas, puesto que aparte del hecho de que no nos lleváramos bien, ni siquiera le había preguntado si quería ser mi pareja.
-Me puedes soltar ya, Lombardo -Dijo este dirigiéndome una clara expresión de asco. Lo solté inmediatamente. Si íbamos a ser compañeros no sería buena idea que estuviéramos peleando siempre, y mucho menos en clase.
-Disculpa que te eligiera como pareja…Esto, yo… -¿Qué decirle? ¿Qué lo había elegido para evitar hablar con Black?
-No me importa -Dijo para mi asombro- Lo único que te pido es que no interfieras en la elaboración de las pociones y hagas todo lo que yo te digo para no estropearlas. No quiero perder nota ni puntos por estar contigo, ¿queda claro?
Lo mire asombrada. Es cierto que no era una lumbrera en pociones. Pero de ahí a aclararme las cosas de ese modo… Aunque no lo culpaba. Todos sabían que él y Lily se disputaban el puesto de mejor alumno en pociones. El y Lily. Es cierto que antes eran íntimos amigos, pero en los últimos años el empezó a tratarla mal y se fueron distanciando, aunque eso nunca impidió que ella lo defendiera frente a las bromas de los merodeadores. Le hizo mucho daño cuando la llamo por primera vez sangre sucia. Se criaron juntos, puesto que eran vecinos, y desde siempre se habían contado todos sus secretos sin ningún tipo de pudor. Hasta que Snape empezó a juntarse con Malfoy y sus amigotes de Slytherin. Lo mire resignada. Yo misma lo había escogido como pareja, ante la sorpresa de muchos. Éramos la única pareja formada por un Griffyndor y un Slytherin. Raro, puesto que los miembros de ambas casas se evitaban mutuamente. Lo estuve observando un rato. No me dirigió la palabra durante el resto de la clase exceptuando cuando me mandaba que hiciera algo para la preparación de la poción, siempre supervisada por él. Toco el timbre que señalizaba el final de la clase, momento que temía que llegara. Recogí rápido todos mis libros y salí la primera, dirigiéndome ardua y veloz a mi siguiente clase, ignorando las voces que me llamaban desde el final del aula.
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-Está bien. ¿Qué le habéis hecho? -Pregunto Lily a los merodeadores enfadada, sentada ya en el Gran Comedor- Lleva evitándonos todo el día.
Todos nos habíamos dado cuenta de que algo le pasaba a Cat, aunque claro está, nosotros lo sabíamos mejor que nadie. Había llegado la hora de la cena y nadie la había visto durante todo el día.
Esta mañana me levante con un horrible dolor de cabeza, producto de la borrachera que pille anoche. Me metí inmediatamente en la ducha rogando que se me pasara semejante jaqueca e intentando recordar lo que paso. Recordaba haber estado con una chica. La acorrale contra la pared, hablamos, pero no sucedió nada más. Recordaba unos suaves rizos negros que brillaban a la luz de la chimenea de la Sala Común. Y su olor. Un dulce olor a fresas, producto seguramente de su gel o champú, que salía de su cuello, largo, fino, blanco... Y nada más. Un rostro borroso sin nombre ni apellidos, como el de tantas otras chicas que habían pasado por los brazos del gran Sirius Black. Solo tenía el recuerdo de su pelo y su olor. Salí de la ducha algo aturdido todavía. James y Remus estaban sentados en sus respectivas camas esperando expectantes a que saliera.
-¿Que hay chicos? -Les dije- ¿Cómo habéis dormido? Porque yo tengo la cabeza que parece un tambor africano.
Me miraron como temiendo algo. Miradas atentas que esperaban o bien a que montara un numerito de rabia o bien a que me desplomara en cualquier momento.
-Esto…Canuto -Dijo Remus refiriéndose a mi- ¿Recuerdas lo que sucedió anoche? -Pregunto temeroso ante mi respuesta.
-Pues ya que lo mencionas, no. Solo recuerdo que estuve con una chica, ¿No es así? -Les pregunte viendo como James asentía lentamente con la cabeza en señal de afirmación- Pero no llegamos a nada, ¿me equivoco?
-No -Contesto Remus- Dime, ¿recuerdas algo más? ¿Quién era, por ejemplo?
-Pues la verdad que no. Pero si me lo dijeras mejor -Dije esbozando una de mis mayores sonrisa- Así no tendré problemas luego en el desayuno. -Dije sonriendo pícaramente a James y guiñándole un ojo. Más de una vez les había dicho cosas preciosas a chicas, de las que luego no recordaba su nombre siquiera. Las mismas que me montaban numeritos cada dos por tres en el gran comedor durante los desayunos a las mañanas siguientes de nuestros "encuentros". Sin embargo observe como James no me devolvía la sonrisa, es más, continuaba con la misma cara de antes, idéntica a la de Remus, algo inusual en el.
-De acuerdo -Dije empezando a ponerme nervioso- Está claro que vosotros si sabéis el nombre de la misteriosa chica. ¿Así que por qué no me lo decís de una maldita vez y acabamos con todo este teatrito melodramático? -Dije ya enfadado.
-Sirius -Dijo James por primera vez- La misteriosa chica de ayer, a la que acorralaste contra la pared, y por lo visto le insinuaste ciertas cosas al oído es…
-¿QUIEN? -Dije ya a punto de explotar. ¿Por qué tanta tensión? ¿Acaso no habían sucedido situaciones como estas muchísimas veces? James era como un hermano para mí, siempre me apoyaba en todo, incluso en el tema de chicas. Conquistábamos chicas juntos, las dejábamos juntos, las reemplazábamos juntos… Era como un ritual para nosotros dos, todos lo sabían. Entonces, ¿Por qué tanto drama por una chica mas entre el montón?
-Es Cat, Sirius -Concluyo Remus.