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¡La bebé Tonks! — capítulo 2

La comida: Severus suspiraba sin poder dormir. ¡La bebé había pasado toda la noche llorando y quejándose! La sacó de la cesta y la colocó sobre su cama. Quizás, estaba incómoda. La contempló y pensó en dormir. Mientras descansaba una idea atacó su cabeza. ¡La bebé se podía caer de la cama! Se despertó y se dio la vuelta para mirarla. ¡Se movía demasiado y podía caerse! La sostuvo entre sus brazos y la colocó a su lado, bajo los mismos. Bien, desgraciadamente, tenía que comprar una cuna. ¡Qué líos, por Tonks!

A media noche, parecía que la bebé estaba dormida. Tonks no lucía así de inocente cuando dormía, seguramente. La vigiló, hasta que supo, que podía volver a dormir. Comenzó a cerrar los ojos, presa del sueño.

Bien, no supo más de la bebé hasta la mañana siguiente. Mientras dormía, sintió un pellizco. Uno tras el otro. Abrió los ojos y observó a la bebé. Se había sentado y le pellizcaba la cara y, le habçlaba el cabello. Se levantó y la sostuvo, mientras ella quería seguir intentándolo.

  • ¡Ya basta Tonks!- le dijo, en un último aliento desesperado. La bebé sonrió, mientras le halaba el cabello.

Se detuvo y él pudo organizar su mente una vez más. Cuando creyó que tendría paz, la bebé lloraba otra vez. ¿Y esa vez, por qué era?

Revisando su pañal, notó que estaba bien. QUizás, se sentía enferma o quizás...

Quizás, tenía hambre. Severus, negó con la cabeza y supuso que debía alimentarla cuanto antes. Buscó en la canasta y se encontró con un pequeño envase. Bien, eso no debía ser difícil.

Destapó el envase y lo admiró. No sabía que era, pero parecía ser una gran cantidad de cosas mezcladas. Bueno, debía ser para bebés. Con un suspiro, buscó una cucharrilla y comenzó a ofrecerle la comida a la pequeña infante a quien, sentó en la canastilla.

Por más que intentó, ella no quería comérselo y seguía llorando. Hastiado, colocó la comida en la canastilla y lo intentó una vez más. La bebé Tonks, movió sus manos y con ellas lo bañó en ese potaje.

Sabía y se veía extraño. Ya entendía, por qué ella no quería comérselo. Con un suspiro, desechó la idea de ofrecerle eso, mientras se limpiaba el rostro. ¿Dónde conseguía comida para bebes?

Pues tuvo la brillante idea de pedírsela a alguien. Con una sonrisa, Dumbledore, miraba a la pequeña Tonks.

No sabía, por qué era bebé, pero le parecía muy tierna. Le pidió a los elfos que le trajeran algo de comida, para que ella pudiera alimentarse. Snape, estaba muy cansado, con insomnio. Se le veía a leguas.

En muy poco tiempo, le trajeron algo de leche. La pequeña Tonks, pareció feliz con la bebida y Severus, pudo tener descanso. Dumbledore sonreía, mientras él trataba de mantenerse. ¡Severus cómo padre! ¿Quién lo diría?

Regresó a casa, cuando la bebé dormía. Tenía ciertos inconvenientes con la comida y, le había rejurgitado la leche en el saco. Ladeó la cabeza y comenzó a limpiarse las marcas de leche.