← Enceguecer en la oscuridad · de
Enceguecer en la oscuridad — capítulo 4
Ese día, Hermione fue dispuesta como lazarillo de ambos hombres. Con un suspiro, guiaba a Draco hacia una habitación muy ventilada, mientras McGonagall guiaba a Snape, hacia la misma habitación. Las ventanas estaban abiertas y corría un fresco aire. Las paredes tenían bonitos motivos florales. Si Snape, lo viera, seguro lo odiaría.
- Otra vez, es mi mano- le dijo Hermione, a Draco. Intentaba ayudarle a sentarse
- ¡Entonces, no me ayudes!
- Es mi trabajo...
- ¿Según quién?
- El profesor Dumbledore, ya te lo dje
- Dile, que no le necesitamos.
La joven negó con la cabeza y se sentó al lado de Draco, para asistirle. Snape, permanecía en silencio y no se quejaba de nada. De casualidad, ella sabía si el profesor necesitaba algo. Severus odiaba, que intentaran cuidar de él como si fuera un anciano.
Hermione, preparó el almuerzo. Les ayudaba a comer a ambos, ya que estaban imposibilitados de ver lo que tenían en frente. Draco, no dejaba de quejarse y Snape, simplemente había dicho un "No" y fue suficiente.
Severus, se había quedado dormido y ella le contemplaba desde el sofá. Draco estaba sentado, tamborileando una de sus piernas. Sin ver, no tenía nada mejor que hacer.
Hermione sabía, que eso sería así por mucho tiempo. Con lentitud, se levantaba y se dirigía a la cocina para preparar la cena.
- Comeremos más tarde, cuando el profesor Snape se despierte.
- No voy a comer, nada que tú cocines.
- Tienes que comer, Draco...
- No me da la gana- le dijo y se levantaba del sofá- Ahora, quiero, que me dejes en paz.
- Pero tengo que cuidarte.
- No, tú no me cuidarás nunca.
Ella le observaba mientras se iba, mientras se llevaba todo a su paso sin ningún miramiento. Tenía que ayudarlo, no podría estar solo. Tenía que ser, sus manos.
Severus despertaba poco tiempo después y, tenía apetito. Hermione había dispuesto la cena, pero Draco no quería comer. Pero, tenía que insistirle y, no se cansaría.
No se cansaría.