¡Mi regalo! ¡Draco! — capítulo 9
Hermione sonreía, echada en su cama, mientras pensaba en el sufrimiento que Draco, debía de pasar en el castigo. Estaba tan feliz por ese asunto, que ni podía pensar en la tarea que intentaba hacer.
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Entonces, Srta. Granger. ¿Muy valiente, no es así?
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¡Yo no soy Granger!
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¡Y yo no estoy loco!- le gritó Snape y Draco, suspiró, enojado. ¿Por qué demonios, le ocurrían esas cosas a él? ¿Era estúpido o qué? Inspiró con fuerza y permaneció sentado, mientras Severus caminaba a su alrededor.
Pues curiosamente, Severus no dejó de rondarlo. Su mirada era extraña, como si intentara ver a través de él. ¿Por qué se comportaba así? Si hasta lucía como si...¡Cómo si lo deseara o algo por el estilo! Tuvo miedo de pensar en eso y desvió la mirada.
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Se sienta usted, de una forma tan masculina- dijo Snape y Draco suspiró, dándose en la frente con la palma de la mano.
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¡Por que no soy ella!
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No. Por eso yo soy Black. Ya voy a transformarme en perro.
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¡Estoy hablando enserio, profesor Snape. Soy Draco, con una poción multijugos!
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¿Draco? Ahora sueña con ser Draco. Usted está mal de la cabeza, aunque yo podría quitarle eso en un santiamén.
Draco dudó de querer saber qué era lo que quiso decir. Inspiró una vez más y volvió a desviar la vista. Para él, Snape tenía un comportamiento extraño. Sería deprimente, descubrir que tenía un extraño y bizarro, por las chicas jóvenes. Todo un vampiro, murciélago de las detenciones. Eso comenzaba a ponerlo nervioso. Más de lo que estaba.
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Entonces, ¿Qué clase de castigo, colocarle a Hermione Granger, la sabelotodo de Gryffindor?
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No soy ella.
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Sea quién sea, Srta. Granger, la castigaré- dijo y Draco respiró con fuerza- Ahora veamos, qué podríamos hacer, en estas dos horas.
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¿¡Dos!?
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Sí, dos horas. ¿Qué esperaba? ¿Que fuese suave con usted?- recalcó y Draco volvió a quejarse, gruñiendo- Aunque claro, una "Srta." como usted, debe entender que se tienen prioridades que...
Claro, un hombre pervertido tenía que ser. Negó con la cabeza y se apartó con un sonoro golpe de la silla. Con una sonrisa a medias, Severus miró sus gestos y suspiró suavemente. Draco retrocedió lentamente.
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No me desafíe, Srta. Granger.
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¡Usted quiere violarme!
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¿¡Quién le habló de violarla!?- dijo Snape, de mala gana y Draco inspiró, nervioso- El castigo era simplemente, etiquetar frascos de pociones- volvió a su voz suave y Draco, se llamó imbécil un par de veces. ¿Las hormonas femeninas?
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Me miraba muy sonriente.
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Ay ay, Srta. Granger. ¿Tan sola está?
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¡No soy Hermione!
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Lo parece. Y no es una alucinación que he tenido, por los constantes "Troll" que le coloco a su amigo Longbottom.