¡Mi regalo! ¡Draco! — capítulo 8
Hermione suspiraba, mirando su varita. Se levantaba de la cama y comenzó a caminar hacia el comedor. Con una sonrisa, miraba a su premio que desayunaba al verla llegar, él colocaba la manzana que comía, para que ella la comiera de una buena vez.
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¡Premio, te necesito mucho hoy!
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¡Ya basta, Granger!- le dijo con un suspiro y Hermione alzó su varita. El pecho de Draco, había comenzado a arder y ella con una sonrisa suave, observaba como se entre abría la camisa. La "H" en letra estilizada, se rodeaba de muchas flores.
Draco soltó un quejido y sus amigos, pasaron de decir algo. Seguramente todos, ya tenían las insignias de sus dueñas, en sus pechos. Sonriente, ella haló a Draco por la camisa, para apartarlo de sus compañeros en el dolor.
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Querido Draco, necesito un favor- dijo y Draco, negó con la cabeza.
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¡No, no haré nada para ti!
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¿Quieres más dolor?- dijo subiendo con sus dedos, desde su pecho- A mí, no me incomoda...pero no sé si a ti...
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¡No me vas a obligar!
Ella sonrió, sosteniendo su varita. Draco, la miró de mala gana y también, a la punta de su varita. ¿Qué significaba eso? ¿Le iba a lanzar un conjuro? Con un suspiro, continuó negándose, pero Hermione era muy macabra para su gusto.
- ¡Ah! ¡No quieres!- suspirando ella, apuntó su varita hacia sus pantalones y los observó caer- ¿Quieres ahora?
Draco se inclinó para subírselos, pero no tenía éxito. Con una sonrisa amplia ella miraba sus pantalones y pretendía bajar su ropa interior.
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Seguro que él, también quiere salir.
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Te aseguro que si lo haces, te arrepentirás...- le dijo él y ella, negó con la cabeza.
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¿Y qué vas a hacer, querido premio?
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¡Te voy a embrujar ahora mismo!- dijo, sacando su varita, pero resbaló al tratar de caminar. Ella se rió y lo miró.
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Esto es lo que quiero que hagas- dijo, mirándole- quiero que seas yo, por un par de horas. ¿Sí, querido premio?
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¿Para qué?
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Bueno, ya sabrás.
No volvió a verla, sino hasta la clase de transformaciones. Ella arrojaba un frasco con lo que parecía ser, poción multijugos, a lo largo de la mesa. Draco, la miraba con aprehensión. ¿Qué estaba tramando?
- Bébetelo- dijo, amenazándole con la varita. No tuvo alternativa.
Al transformarse en ella, Hermione sonrió y le miró con mucho placer y sonrisas suaves. Draco se miró a sí mismo en un espejo y se puso nervioso. ¿Para qué iba a ser ella? Cuando escucharon pisadas, ella se ocultó.
- Aquí está, srta Granger- dijo Snape y Draco, se dio la vuelta- a mi despacho, ¡Ahora! Tiene un castigo que cumplir.
¡Eso era! Draco, se dejó arrastrar por Snape y Hermione reía, oculta en una columna. Sin duda, había logrado safarce de eso. Con un suspiro, se limpiaba la falda y comenzaba a caminar hacia su sala común. No debía salir, hasta que Draco cumpliera el castigo. Esperaba, que no se transformara en él, mientras estaba con Snape.