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Dama profeta — capítulo 1
Miles de besos como siempre y sólo espero que disfruten del fan fic. La idea me ha surgido, leyendo el zodiaco dominical de la revista que viene; encartada en el periódico que me gusta leer. No sé, quizás yo desperdicie mi tiempo. Ya veremos. Disclaimer: Todo lo que leerán, es de mi autoría excepto, claro, los personajes y locaciones. Ellas, pertenecen a JK Rowling y a Inglaterra.
**"Dama Profeta"**A veces, lo que dice el horóscopo sucede. ¿Mera coincidencia?
Hermione, se encontraba observando el paisaje desde su casa. Su madre y Ginny, habían estado comprando revistas. Les gustaba leer chismes diarios y una que otra cosa. Por supuesto, Ginny le había enseñado eso a su madre. Habían estado leyendo, sobre la vida íntima del creador de la poción anti pústulas. Era un chico que había nacido con defectos en la piel y ante las numerosas risas recibidas, en su año escolar, él había decidido arrancárselas con las uñas. Luego de observar las espantosas marcas, tuvo que generar una poción que le evitase esas calamidades a generaciones futuras. Una necedad. Pensaba Hermione. - El horóscopo de esta semana- mencionaba Ginny recostada en el sofá, con una amplia sonrisa. Sus cabellos rojizos, los apartó con una mano y comenzó a leer. Hermione le miró con aburrimiento. "Dudo que diga. Encontrarás a Harry a la vuelta de la esquina"- Aquí dice Hermione, que muy pronto encontrarás al amor de tu vida. Está a la vuelta de la esquina, pero primero deberás conversar con él. - ¿Para qué? ¿Para decirle que es el amor de mi vida? No te enojes Ginny, pero, no creo en esas tonterías. - Pues en el mío dice."Tensiones familiares" "Una vida muy agitada, demasiados miembros que piensan diferente a ti en tú familia; pueden hacerte sentir tensa". Ron. - Fue sólo un acierto- criticó Hermione con tedio. Le aburría a veces, en demasía, que su mejor amiga fuera tan crédula- ¿Qué significa eso? ¿Que debo preguntarles a todos en la calle, quién es mi enamorado misterioso? - ¡Vamos Hermione!- exclamó la joven Weasley sentándose en el sofá y soltando la revista- ¡Deberías dejarle un poco al destino! ¡Tanto pensar te va a calentar la cabeza! - ¡Qué graciosa! ¡Esos vicios tuyos de leer chismes diarios con mi madre, ya no me gustan! - ¡Si son interesantísimos!- dijo la chica guiñándole un ojo- ¡Mira un mega póster de Viktor Krum! - ¡Dame eso!- exclamó la bruja, quitándole la revista donde aparecía un fornido Krum, sosteniendo su escoba- ¡Deja de verme de esa forma, Krum y yo ya no nos escribimos! La última vez, estaba en Irlanda para un campeonato. - ¡Quizás el amor de tu vida sea un guapo jugador de Quidditch! ¡Imagínate todo lo que serías! - ¡Soñadora!- espetó Hermione, sentándose y razgando el póster de Viktor. El chico, le lanzaba besos mientras sonreía. Al mirarla razgar el poster, salía volando con su escoba. - ¡Hasta el Viktor del póster, siente tu rechazo! - ¿Quién escribe esa tonta columna? Hermione tomó la revista y la contempló. La columna de horóscopo la escribía nada más y nada menos; que "Dama Profeta". Para su suerte. ¡La odiaba tanto, como odiaba a Reta Skeeter! Ella aún recordaba su mugroso artículo. ¡Los amores de Hermione! ¡Que se debate entre el enclenque pero salvador Harry Potter y el guapetón Viktor Krum! ¡La reina de las conquistas al ataque! ¡Más que libros! Suspiró, soltando la revista en la mesa y se dedicó a contemplar por la ventana. ¡Cómo si fuera a creer en las estúpidas teorías de una mujer, que no tenía más vida que predecirle mentiras a la gente! Si nunca creyó en la materia, no iba a creer en una estúpida revista. Draco Malfoy, pensaba lo mismo mientras desayunaba en su despacho. Leía una revista que su secretaria le había traído. Todos los días, ella la leía. Su seudónimo " Dama Profeta" sin duda era deprimente y sin sentido. Además de las niñas atolondradas que le escribían carticas. ¿Qué me describes? ¿Cuales son mis números de la suerte? ¿Mi color magnético y mi piedra limpia energías? Lo hacían reír hasta caerse de la silla. Pero ese día, leyó algo diferente. *"Querida Dama Profeta:**Mi mejor amiga, dice que tú no lo sabes todo y es imposible identificar al amor verdadero con una simple predicción. A mí, por mi parte, me encanta tú columna y me gustaría que me dijeras ¿cómo puedo convencerla de que se equivoca? Necesito de tus sabios consejos, para tal vez, identificar a su misterioso amado que tú has mencionado. Mis más sinceros cariños. ¡Me encanta tu columna!"*Se rió más aún cuando la firmaba "Amiga desesperada, por otra amiga infeliz" y terminó de carcajearse, cuando leía la respuesta de esa "misteriosa Dama Profeta" *"Querida "Amiga desesperada, por otra amiga infeliz"Espero, esta carta alivie tus pesares, querida mía. Sin duda, tu amiga está desperdiciando una gran oportunidad de encontrar el amor. Dile a tu amiga, que abra su mente y seguramente podrá verlo. Que no sea tan ciega y que deje de pensar, por que presiento que es muy lista. Dile, que a veces el corazón debe dominar a la mente, para estar plenos y felices. Muchas gracias por tus comentarios hacia mis escritos. Por cierto, no te comas esa torta de chocolate, me parece que no es para tiDama Profeta, desde mi corazón. "*Suspiró y dejó la revista a un lado. Mientras meditaba, leyó lo que decía su "horóscopo". "No te niegues ante el amor que tocará tu puerta muy pronto" "Las situaciones prohibidas, a veces son las más deseadas" "Lo estás imaginando ¿No es así?" Soltó un quejido de frustración y cerró de golpe la revista sin prestarle atención. Comenzó a salir de su despacho, imaginándose lo excitada que estaba Trelawney leyendo eso.
Hermione suspiraba, mirando su reloj. Ese día partiría para Italia, por su trabajo. la magia y ella, compaginaban, pero tenía otros sueños. ¡Le encantaría ser diseñadora de modas! Tuvo mucha suerte, con los elfos y los diseños en el P.E.D.D.O. Con una sonrisa, miraba su vuelo. Anunciaban, que pronto partiría.
Mientras caminaba, chocó con alguien y sin querer, sus cosas se regaron. La persona, amablemente las recogió y con una sonrisa, se las colocó en la mano. Ella meditó, lo que Ginny decía ¿Y si le preguntaba si ese, era el amor de su vida? Negó riendo, con la cabeza y continuó su camino.
El vuelo estuvo satisfactorio. Italia era un lindo país, para empezar. Al bajar, recibió a un agente de la empresa. Una muchacha muy amable y guapa. Sí, se iba a encantar con lo que tenía planificado.
Al llegar a la empresa, las cosas fueron mejorando. Le indicaron, donde y con quién debía entrevistarse. Con una sonrisa suave, la jefa de esa importantísima revista de modas, le abría las puertas. ¡Sí, su día perfecto!
Con un suspiro, ella comenzó a desempacar y a ordenar su escritorio. En realidad, deseaba adaptarse al ambiente. Mientras organizaba, miró por la ventana el sol y cómo caía sobre Italia.
La secretaria, le trajo correspondencia sobre el trabajo y desgraciadamente, la revista la perseguía por todas partes. ¡Bendita Dama profeta!
Con una sonrisa escueta, ella leyó que sucedería un encuentro inesperado con su amado. Bien, esperaba ella, que fuera después del trabajo.
El trabajo no era muy flexible, así que se había mudado en un lugar cercano. Bueno, estaba acostumbrada a trabajar más, de lo que descansaba. Por fortuna.
Había abajo, un bar cercano. La secretaria, le indicó que las muchachas de la empresa, solían reunirse allí y podía, ir y socializar un poco. ¿Por qué no?, así dejaría de ser la chica nueva.
El bar era realmente agradable. Con música suave y luces ténues. Las jóvenes ayudantes, no tardaron en notar su presencia pero ella, no pensaba hacer amigas tan aprisa. Se sentó sola, en una mesa y contempló el lugar.
Curiosamente, otro joven estaba allí. Con una sonrisa, le indicaba a una de las compañeras de trabajo, que se iría a casa. A Hermione, le era muy familiar ¿Pero, por qué? En realidad, no entendía el por qué..
- Bueno, ya me voy cariño- mencionaba aquel joven- Nos veremos en el apartamento.
Hermione suspiró. Beber no era lo suyo, así que se levantó y comenzó a caminar hacia la puerta. Pagó la bebida y se dignó a caminar hacia su apartamento. Era realmente lindo y tenía, deseos de quedarse un tiempo por esos lugares. Italia, con sus paisajes y climas agradables. Con la gente transitando libremente y con amabilidad. Eso, le hubiera gustado a Ginny.
Llamó al ascensor y notó, que el mismo joven se disponía a entrar en el lugar. Algo se le hacía familiar, pero no recordaba mucho. Estaba tan cambiada, que en realidad, ni ella, podría apreciarse.
Se introdujeron en el asensor, cuando ella lo detenía para él. Ambos se sonrieron y se dignaron a marcar los pisos. Con un suspiro, ambos esperaban y en realidad, eso les llevó a dialogar.
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Hola- dijo ella con una sonrisa.
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Hola- le contestó él.
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Vas muy arriba- mencionó Hermione con una sonrisa, él, asintió.
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Y tú, vas muy abajo.
Hermione sonrió y en cuanto se disponía a bajarse, la luz comenzaba a fallar. Ella suspiró con frustración y miró al ascensor. ¡Enloquecía!
- ¡Maldición!- dijo, cuando la luz se iba definitivamente.