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Dama profeta — capítulo 2

**"Dama Profeta"**A veces, lo que dice el horóscopo sucede. ¿Mera coincidencia?

Se habían quedado encerrados en el ascensor. Enseguida, las luces de emergencia se encendían y Hermione observaba al joven que estaba a su lado. Seguramente, pasarían largo tiempo dentro y no tendrían alternativa más, que conversar. El muchacho, se dejó caer en el suelo del ascensor y con un suspiro, miró hacia el techo. No podrían salir, así que tendrían que esperar. Hermione, oprimía el botón de ayuda con urgencia.

  • No llegarán tan pronto- objetó el muchacho y algo en su voz, se le hacía tan familiar, que estaba por preguntárselo.

  • Disculpa, ¿Nos conocemos acaso?- preguntó ella y el joven de rubios cabellos meditó con calma.

  • No lo sé, tal vez. En esta ciudad.

  • Es muy difícil saberlo- dijo Hermione, sacando su llave del botón del ascensor.

  • Aunque, quizás me confundas con alguien- le comentó y Hermione, esbozó una sonrisa suave.

  • No lo sé. A veces, tengo memoria para recordar a la gente. Yo soy Hermione. Granger.

El joven, se levantó de un salto ante aquella expresión. Hermione, le observó con confusión y decidió, quedarse en silencio ya que él, había despegado los labios para opinar al respecto.

  • Me suena- dijo- ¿No eres de...?

  • ¿De...?

  • ¡Rayos! ¡Granger! ¡De Hogwarts!

Hermione le miró con una sorpresa en el rostro. El joven ladeó la cabeza y enseguida, una expresión muy característica, hizo que Hermione se diera cuenta de ciertas cosas.

  • Tú, me eres muy parecido a...

  • Ya lo sabes. Yo, soy Draco. Tonta.

  • ¡Draco!- estalló ella y no lo podía creer. Bien, estaba encerrada con un Draco muy cambiado, dentro de un ascensor.

Bien, su suerte estaba hechada. Quedarse encerrada en un ascensor con Draco Malfoy. ¿Por qué? La revista había dicho que se encerraría con su amor platónico y de toda la vida. Sí, estaba tan clara como una tarea escrita por Neville. Y, no tenía nada en su contra.

Ambos jóvenes, estaban acalorados. Hermione, se había quitado su carísimo chal de diseñador. Lo había adquirido con sus ahorros y era, de su diseñadora favorita. Una suerte, que pudiera trabajar junto a ella. Draco por su parte, se aflojaba la corbata y miraba a su alrededor. ¿La luz, cuanto se podía tardar en volver?

  • ¿Qué haces aquí?- preguntó el muchacho y Hermione ladeó la cabeza para mirarle.

  • Trabajaré como diseñadora.

  • ¿De qué? Si tú, no tienes aptitudes para eso.

  • Claro que las tengo, pero tú no lo sabes- le criticó ella- es más, eso, no es de tu incumbencia.

  • Bueno, yo soy promotor de una compañía. Si piensas trabajar en la que está en la esquina. Yo soy el promotor de esa compañía. Yo vendo sus diseños.

Hermione no podía creérselo. Suspirando, movió la cabeza para mirar hacia una de las paredes del ascensor. Hacía un calor terrible y Draco, tuvo que desabotonarse la camisa. Ella, esbozó una sonrisa.

  • No te creo.

  • Mira..- dijo, sacando su credencial.

  • ¿Por qué, trabajar en un ambiente muggle?

  • No te importa.

Hermione, comenzaba a sofocarse. Se abrió unos cuantos botones de la camisa y comenzó a echarse aire con su mano. Draco, se había quitado su saco y lo colocaba a un lado del lugar.

  • Vaya, moriremos acá adentro.

  • Hace un tiempo, una revista, dijo que estaría encerrada. Esto, es una idiotez.

  • Qué curioso, a mí me decía, que tendría un encuentro sorpresivo- dijo él, con desdén.