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Dama profeta — capítulo 3

**"Dama Profeta"**A veces, lo que dice el horóscopo sucede. ¿Mera coincidencia?

Hermione no podía creer, que Draco, tuviera que aprobar sus diseños antes de que pudiera venderlo. Observaba cone stupefacción, como Draco se había quitado la camisa y estaba, dejándola en el suelo. El acaloramiento, era muy intenso. Hermione se retiró su saco y terminó de abrir su camisa.

  • Bien, este strip tease, debe servir para algo- dijo el muchacho, mirándola. Apenas podía ver su sujetador blanco, entre esa cantidad de prendas- ¿Siempre te vistes así?

  • Sólo, cuando voy a trabajar- le confesó ella- pero, no te importa. ¿Por qué te quitaste la camisa?

  • Por que quise- le desafió el muchacho, tocando los botones del ascensor- Bien, estaremos varados.

Hermione, recordaba el asunto con la dama profeta. "Estareís estancados, hasta que ambos reconoscan que el amor es lo suyo". Se rió y Draco, le observó con confusión-. ¿Qué se le hacía tan gracioso?

  • Lindo cuerpo- le dijo ella y se levantó de la esquina donde estaba. Estaba exhausta y al levantarse, se tambaleó ligeramente.

  • Bien Granger, creo que no debió subirse, estando ebria.

  • Yo no estoy ebria, estoy... mareada- dijo y se tambaleó. Draco, supuso que debía acudir a ella. Hermione no cayó al suelo, gracias a él. Bien el calor, se hacía tan sofocante, que podía estarle afectando.

  • Tendrás que quitarte la camisa- le dijo Draco, pero Hermione apenas estaba consciente de lo que sucedía a su alrededor. Bueno, tenía que hacerlo él por su cuenta. Con un suspiro, tuvo que desvestirla. En realidad, ya lo había hecho con su novia. ¿Qué tan difícil podría ser, con Granger? Aparte, de que era Granger, era mujer también.

Le quitó la camisa y notó, que había crecido más de lo que esperaba. Pero claro, no se iba a quedar así para siempre. Con una sonrisa a medias, se imaginó, que debía de tener a los miles de hombres encima. Seguramente. Como ella, conseguía todo.

La observó, estaba pálida, dentro de lo que podía ver con las luces de emergencia. Estaba casi sin aliento y eso sólo significaba una cosa. Necesitaba de él. Con frustración y su propio calor interno, comenzó a trazar una línea de acción. ¿Qué debía hacer para ayudarle?

Inclinó su rostro y escuchó su débil respiración. Él mismo, podía sentir la pesadéz de su propio cuerpo. Sólo tenía una idea en mente y esperaba, que funcionara. Lamentablemente, era algo radical.

La besó. O más bien, intentó brindarle aire. Hermione, apenas estaba al pendiente de los sucesos. Entre abrió los ojos, pero desistió. Lo poco que vio, fueron los cabellos rubios de Draco.

Al terminar su beso, curiosamente, las luces regresaban a su lugar. Draco alzó la cabeza para mirar al ascensor, que comenzaba a moverse. ¿Qué clase de broma cruel, había sido esa?

Para cuando se abrió, algunas personas observaban hacia adentro. Draco, no dijo nada y ayudó a Hermione a levantarse. Estaba mareada y no entendía lo que él, intentaba hacer. Le dio su camisa y la sacó del ascensor.

En poco tiempo, estaban en el pasillo. Habían unos banquillos y allí, él la dejó. Bien, había sido algo embarazoso y seguramente, su novia, se enteraría, gracias a los chismes que correrían. Aunque ese, fuera un enorme edificio.

  • Sí que eres débil, Granger- se quejó el joven- me meteré en problemas- le comentó, dándole un vaso con agua.

  • Fue...- comenzó, pero su cabeza le dolía lo suficiente, como para no seguir.