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Historia 39524 — capítulo 1

Draco estaba acostado en un sillón de la sala común, adormilado. Las sesiones de Quidditch que organizaba él mismo para por fin conseguir la Copa de Quidditch lo agotaba horriblemente.

-Ay, Mills...- suspiraba Pansy, del brazo de Bulstrode. Vio a su novio, y soltó un chillido. Al verlo así, tan pálido y agotado, pensó que estaba muerto, o agonizando. El rubio despertó sobresaltado, y miró rabioso a su novia, que estaba totalmente alarmada-. ¡Draco! ¡Draco! ¿Potter te atacó? ¿Qué te pasa? ¡Dímelo, corazoncito de dulce de leche! ¿Me lo dices?

Draco cerró los ojos, furioso, más furioso que nunca. Miró a Pansy otra vez, y refunfuñó.

-Estaba durmiendo, Pansy. Intentaba hacerlo, por lo menos... ¿Crees que puedes dejarme un segundo tranquilo y en paz?

-¡Pero Draquito! ¡Ahora tenemos Pociones!

Malfoy dio un respingo, se paró y echó a correr a su dormitorio. Se vistió, y salieron de la sala común, encaminándose a las mazmorras, y se cruzaron con Potter, Granger y Weasley (charlaban sobre las clases de Defensa Contra las Artes Oscuras impartidas por Slughorn -¿Se llevaron una sorpresa, a que sii?-).

-Opino que es mejor Lupin que Slughorn...- decía en ese momento el pelirrojo, y se calló al ver al grupito de Slytherin, y frunció el ceño-. ¿Qué miras, Malfoy?

-Nada, nada... Sigue tu camino, Weasley.

Siguieron hasta el aula de Snape, y se sentaron en sus habituales asientos.

Harry y sus amigos miraron sus pociones, y empezaron a hablar del Quidditch (Harry y Ron habían ganado el primer partido ante Slytherin).

-Opino que deberían aflojar un poco con los entrenamientos, chicos... ¿No se dan cuenta de que ya casi no nos vemos? Casi solo en las clases y antes de dormir...- dijo pacientemente Hermione, y Ron contestó, alarmado:

-¿Cómo vamos a parar de entrenar, Herms?

-No digo parar, pero digo... Tienen cinco entrenamientos por semana, ¿Por qué no hacen tres por semana?

-Charlando, como de costumbre...- dijo fríamente Snape, y Hermione se ruborizó ligeramente-. Cambio de equipos... Parkinson y Bulstrode, aquí, con Potter. Weasley, con Zabini. Señorita Granger, allá, con Draco.

Hermione, asustada, recogió sus cosas, con el Leviosa llevó el caldero a la mesa de Draco, y se sentó en su nuevo lugar. El rubio apenas la miró, y siguió con su trabajo.

-Gracias por la ayuda, Malfoy- espetó ofendida Hermione. Miró con urgencia a Ron, pero Zabini le había derramado la poción por el piso.

-No ayudo a sangres sucias.

-Ah, claro- dijo como si lo recordara la joven, y se puso manos a la obra-. ¿Me alcanzas esa botella vacía, Malfoy?

-No puedo, estoy cansado- dijo bostezando y con sinceridad el chico. Hermione gruñó, y la agarró. Puso un poco de su poción en la botella, y la llevó al escritorio de Snape, que asintió, apesadumbrado.

Volvió a su asiento, y miró todo el salón. Ron estaba furioso con Zabini, y le había hechizado las botas para que temblaran a cada rato.

-Granger...- comenzó Draco, al verle una cadenita.

-¿Qué?

-¿Por qué no cambias de "look"?- preguntó curioso el chico. Llevó su muestra de poción, y Hermione le contestó, hastiada.

-Porque nadie se ha fijado en mí, y si lo hiciera, todos pensarían que soy una desesperada...

-Yo no creo que seas una desesperada, y aunque lo parecieras, creo que deberías cambiar de aires... No mentalmente, no me gustaría verte como una tonta... Pero físicamente... No te vendría mal, ¿Qué dices?- dijo con sinceridad Malfoy, y Hermione lo miró a los ojos, sin poder creerlo-. Yo te podría ayudar...

-Draco, estoy perfectamente así- dijo la chica.

-No lo creo... Ya casi nadie usa las túnicas, solo usan un buzo negro con el cuello de los colores de la casa, una corbata con los colores de la casa, las chicas pollera... ¿Por qué tú eres la única que sigue usando las túnicas tétricas y negras?- se empecinó Draco, pensando en lo linda que quedaría con minifalda (casi todas usaban minifaldas), un poco de maquillaje, y un buzo con escote (predominaba esos buzos), pero con una polera escarlata (las Gryffindors) por debajo.

-Porque es el uniforme predeterminado- contestó con rapidez Hermione, como si era hubiera sido una pregunta de un profesor. Pero esa idea del "uniforme nuevo", como le llamaban las zorras, no le desagradaba-. Pansy usa ese uniforme... ¿Son novios, cierto?

-Sí...- dijo con desagrado Draco-. Pero pienso terminar con ella.

-¿Por qué?

Parecía increíble, que los dos chicos que se odiaban estuvieran hablando con normalidad.

-Es muy sadape...- dijo misterioso Draco.

-¿Sadape?

-¡Pesada, Granger!

-Ah...

Se callaron, y Draco se ruborizó... ¿Por qué hacía eso? ¡Estaba con Granger, no con Miss Universo! ¡No podía estarse enamorando de esa sabelotodo!

-Oí que en una semana hay salida a Hogsmeade- dijo Draco, distraídamente.

-Sí.

-¿No querrías ir conmigo, por casualidad? Ya que estamos charlando tranquila y civilizadamente... Deberíamos salir para conocernos más. ¿Qué dices?

-No estaría mal- dijo pensativa Hermione-. Lo pensaré.

Salieron de la clase, para el recreo.

-¿Estabas charlando con Malfoy, Hermione?- preguntó incrédulo Harry, mientras se dirigían a la cabaña de Hagrid a pasar el rato.

-Sí, ¿Qué creías que hacía, me besaba con él?

-¿Son amigos?- preguntaron el moreno y el pelirrojo.

-Amigos "amigos", no, pero... Podríamos serlo- dijo sonriendo misteriosa la muchacha, y golpeó la puerta de la cabaña-. ¡Hola, Hagrid!

-Ah, hola... Pasen, pasen...

Entraron, y una lechuza entró volando por la ventana. Dejó un pergamino en el lugar de Hermione, y se fue dando zumbos por el viento fuerte.

Granger:                 Estuve pensando en nuestra charla de hoy en Pociones, y se me vino una idea fabulosa a mi prodigiosa mente... No te burles de mi adjetivo para mi mente.                ¿Qué te parece si en la salida vamos a algún lugar donde vendan ropa para chicas, y cambias ese atuendo catastrófico que llevas puesto siempre? Es solo una propuesta, si no quieres, no te obligo...               No sé como empezamos a ser amigos, pero fue repentino... Te juro que nunca tuve deseos de ser amiga del maldito Potter (Perdona eso). Es más... Debajo de todo ese atuendo sabelotodo, encuentro una personita especial que espera salir rápidamente... Te puedo ayudar a hacerlo...

Draco Malfoy.

P.D.: Por favor, no te ofendas.

Hermione leyó sorprendida la carta, y se la guardó en el bolsillo. Harry y Ron miraron la carta hasta que se perdió en el bolsillo de la muchacha, y tomaron café con leche, recelosos.

-¿De quién era?- preguntaron Hagrid, Harry y Ron.

-De mi madre- inventó la chica, colorada de emoción. Tomó el café con leche, y salió presurosa de la cabaña, corriendo hasta la sala común de Slytherin.

-Ah, hola Granger- dijo Draco, a punto de entrar-. ¿Leíste la carta o...?

Hermione lo abrazó, con lágrimas en los ojos, prohibiéndole terminar la pregunta al rubio, que le devolvió el abrazo.

-Vaya...

-No sabía que me considerabas una "personita especial", debajo de este atuendo- dijo sollozando la muchacha, y fueron a los arbustos de los jardines, para que nadie los viera.

-Bueno... Fue solo por nuestra charla, no es porque... Me gustas ni nada de...

-¿Te gusto yo?

-No, no quise decir eso- se corrigió Draco-. Pienso que, si se habla civilizadamente contigo, se puede concluir que las apariencias engañan, pues siempre te creí...

Hermione asintió, y se paró.

-No debemos ni ser amigos...

-¡Pero Granger!

-De acuerdo, amigos sí... Pero novios no- se resignó Hermione.

Ayudó a Draco a levantarse, y se encaminaron al castillo...


¿Les gusta el primer cap? Si tienen críticas o quejas, diganlas por los comentarios...

Esta historia es totalmente diferente aAmor de león y serpiente, les aviso...

Besos...

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Primer capitulo: Terminado.