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Eterno invierno. — capítulo 14
Hola a todos! :D
Despues de un fuerte iatus por razones ajenas a mi voluntad, hoy actualizo la historia, aprovechando mis vacaciones de verano.
Debo aclarar que mi fic era sacado de mi imaginación, pero el libro de la Segunda vida de Bree Tanner a cambiado algunos aspectos de mi historia, por lo cual habia pensado eliminarla pero no lo haré debido a que me habia esforzado mucho y no valia la pena dejarla por la mitad :/ asi que aqui les traigo la actualización. Que la disfruten :D
Mi primer entrenamiento
Empezaron a pasar las horas y Alex todavía no llegaba a casa, aunque sabía que estaba en buenas manos. Patricky Mary al fin y al cabo eran de confianza.
Pero la casa estaba tan vacía, que me aburría, así que decidí salir un rato de la casa.
Opté por dejarle una nota a Alex para que no se preocupara.
He salido un rato, vuelvo pronto.
Te quiere: Dayanna.
Corrí sin saber que rumbo tomar, aunque tenía mucho miedo, pensé en ver algunos humanos. Y sin pensarlo llegué al orfanato.
-oh… vaya que genial, acabo de firmar mi sentencia de muerte.-pensé sarcásticamente. Pero ya que estaba ahí, debería ver como iban las cosas.
El efluvio de los humanos era horriblemente atractivo a mi, pero no podía dejarme guiar por mis instintos a estas alturas. Controlé mis instintos y decidí sobresaturar mi mente de pensamientos para olvidar la ponzoña que quemaba mi garganta.
Como siempre la puerta principal tenía llave, como un medio para que los muchachos no escaparan.
Ahora que yo había escapado, habrían puesto candados donde no los había antes. La sola idea me daba risa.
Decidí ir por la puerta trasera, que daba a la cocina una que a veces usaba para ir a mi antiguo escondite.
Por dentro el orfanato no había cambiado nada, aunque pude vislumbrar algunos colores nuevos y quizás unos tapices. A pesar de todo lo iba a remodelar. Que pena no estar ahí para ayudar.
Llevaba un buen rato sin respirar que incomodo era aquello. Subí un piso e inconcientemente me dirigí a la habitación de Vicky. Al entrar me lleve un gran sorpresa, estaba despierta.
-Mierda, deben de ser las 5 de la mañana, claro que estaría despierta.-pensé de forma irónica.
Volteó y me vio ahí, con unos ojos endemoniadamente rojos y una apariencia que no parecía mía.
-¿Dayanna?- preguntó en forma de susurro e hizo el ademán de levantarse de su cama. Yo solo tenía medio segundo para salir corriendo de forma vampírica y saltar por la ventana, pero a que me enfrentaría.-nada cuesta probarlo.
Me deje guiar por mi instinto y salí corriendo salte y en medio segundo estaba en la calle, ahora si que había hecho una salida aparatosa, y era obvio que Vicky lo había notado.
Pero no preferí darle tiempo para que comprobara si seguía ahí así que salí corriendo hacia el sendero que llevaba hacia la casa de Alex. Con un poco de suerte mi amiga pensaría que fue un sueño, o en un peor caso una pesadilla.
Al llegar a casa, Alex estaba en el sofá esperándome. Y al verme tenía una expresión más aterradora que la mía.
Se puso de pie inmediato y me abrazó. Si le contara que cometí una imprudencia sería un hecho de que se aterraría. Pero no teníamos secretos y este no sería el primero. Así que le encontré mi pequeña aventura aquella noche. Y el se dedicó a escucharme de forma atenta a todas mis palabras.
Al finalizar mi relato el solo pudo lanzar un pequeño suspiro.
-Siempre me sorprendes. ¿Lo sabías?
Mi respuesta era clara, no entendía lo que el había querido decirme.
- yo pensé que me ibas a decir que habías matado a una persona, o al orfanato entero. No que saliste corriendo por la ventana.
Así que eso era lo que el pensaba.
-Alex, no se si notaste que el problema es que Vicky me vio saltar por la ventana.
-claro que lo noté. Pero va a pensar que fue un sueño. Tranquila no pasará de este susto.
Después de eso se termino de hacer de mañana y era hora de mi entrenamiento. Que fastidio.
Me tomé una ducha innecesaria y me vestí de forma rápida
Salimos al auto y llegamos antes de lo esperado al campamento.
-Te dejo. No le hagas caso a Patrick, es un poco bromista y charlatán.
Nos dimos un beso rápido y se fue.
Empecé a caminar hacia mi entrenadora Mary, que al verme se me abalanzó para darme un abrazo.
Inconcientemente mi don actuó por si solo y mi mano formó un poco de agua.
Mary se separó y me vio con una cara de incógnita. Solo opté por decirle un- te cuento más tarde. Y ella solo sonrió y me indicó donde ponerme en mi primer entrenamiento.
En realidad esperaba que fuera más difícil, pero no fue así.
Eran algunos movimientos e instrucciones básicas sobre que hacer en caso de. De resto era pan comido.
Aunque la parte dura fue cuando nos probaban unos con otros. Aunque yo no quisiera me tocaba hacerlo y a pesar de todo salía airosa de la situación. Según muchos no parecía la típica neófita que se dejaba llevar por sus impulsos si no que meditaba y reaccionaba a la hora de atacar.
Caundo acabó el entrenamiento Mary me llevo a un centro comercial y tratamos de actuar lo mas humanas posibles.
- Vaya que posees auto control.-mencionó de forma repentina.
Me dio un poco de risa. Era un poco especial.
-Si eso he oído varias veces. ¿Te puedo hacer una pregunta Mary?.
Pareció un poco sorprendida pero aceptó.
-¿Cuál?.
-¿Cómo te convertiste, mejor reformulo la pregunta… ¿Cómo los convirtieron?
Se me quedó viendo de forma fija como si hubiera preguntado algo que no esperara.
-Te diste cuenta más rápido que Alex. Un poco perspicaz- susurró de forma que solo ella podría escuchar si fuera humana.
Salimos del centro comercial y cuando estábamos en un lugar solitario se volteó y me contó la verdadera historia.