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Eterno invierno. — capítulo 7

Despertar

POV Alex

La calma no duro mucho, el tercer día se acercaba, pude sentir como su olor de humana disminuía constantemente, esa situación me frustraba.

El segundo día se desvaneció igual de rápido que el primero, podía sentir como su corazón terminaba de latir. Los últimos latidos que darían. Era solo cuestión de horas. En esos momentos ella sería lo que quería ser. Una vampira.

Su ritmo cardíaco aumento de una forma considerable, pude ver como lucía completamente pálida, y sus facciones mejoraban, se veía más deslumbrante que en su pasado, si ya era hermosa, ahora lo era más.

Cerraba los ojos con fuerza, estaba completamente conciente, pero era obvio que no quería gritar, me sentía culpable por el dolor que le afligí.

Su corazón dejó de latir, ya todo había terminado.

Aflojó sus ojos y empezó a mover sus manos de a poco, estaba tratando de acostumbrarse a esa vida.

Pero no puse terminar de ver lo que pasaba, Mary había llegado, y me necesitaba con urgencia.

Salí de la habitación para ver que quería específicamente.

-Victoria te necesita, espero que te apures. Dijo con rapidez.

Mis ojos se abrieron… ¿y ahora que pensaba hacer?

-pero… ¿y Dayanna? Ella no sabe cazar.-inquirí rápidamente.

Sacudió la cabeza.- explícale y sales, sabes que si no vas Victoria te podría matar, a ti y a ella.

Se fue a su velocidad y yo volví al cuarto, ella ya se hallaba despierta, tan hermosa y radiante como antes. Seguía siendo mi Dayanna.

POV Dayanna.

Me encontraba en el cuarto, sola no tenía ni idea de donde se encontraba, pero gracias a mis sentidos supe que estaba cerca, la conversación debía de ser con otra de nosotros, las cosas estaban feas, me iba a tener que dejar sola por mi propio bien. Entro a la habitación y quedó deslumbrado, ¿que aspecto tendría yo ahora?

-¿estas bien? Preguntó cuidadoso.

Que extraño….obvio que estaba bien.

-si, ¿por…

No pude terminar de formular la pregunta, ya estaba frente a mí, besándome apasionadamente, como nunca, un cambio radical al que no me sería difícil acostumbrarme.

Seguimos así, parecía urgente, parecía que no me quería dejar.

No lo quise soltar, ahora que la respiración no era necesaria se me hacía más fácil todo. Sus labios eran tan dulces como siempre, solo que eran más cálidos.

Las cosas subieron de tono más. Sentí como su cuerpo estaba sobre el mío, no quise oponer resistencia, pero paró…que lástima.

-tu sed…será para después.

Parecía estar hablando solo, no pude evitar reír. Aunque sabía que esas palabras tendrían un significado oculto.

-¿que tal me veo?- pregunté ansiosa, quería ver mi nuevo aspecto.

-sigues igual de radiante…o mejor.

Gracias al cielo mi sangre ya no estaba en mi organismo. De no ser así estaría más ruborizada de lo normal.

Me escapé de la jaula de su cuerpo y fui hacia un espejo, y vaya que la diferencia era inmensa.

Pero…COMO ODIABA LOS OJOS ROJOS.

Mi cuerpo era perfecto, si hubiera querido estudiar modelaje, sería hora de ir Alemania.

A su acostumbrada velocidad vampírica se colocó a mi lado y me rodeó con sus brazos.

-sigues siendo hermosa, siempre los has sido

Me sentía feliz con él, esta era la mejor decisión de mi vida.

-si, y tú también lo eres, pero no puedes estar más tiempo por acá, no quiero que Victoria te haga daño.

Sus brazos me soltaron y su sonrisa desapareció, se mirada se había ensombrecido.

-no te quiero dejar sola en tu primera caza.

Pero yo si quería, mi plan no podía fallar.

-ve, no quiero que te pase nada.-susurré.

Pareció resignarse, pensaba que este era un caso perdido para discutir.

-Quizás tengas razón, pero no sabes como.

Arqueé mi ceja, eso iba a ser inconveniente para mí.

-la teoría sería un buen principio.-propuse como si fuera obvio.

Me agarró de la mano y me guió a que me sentara a su lado, esto iba a ser interesante.

-básicamente lo que debes hacer es confiar en tus sentidos, en tu oido y más que todo en tu olfato.

-va a llegar un momento en que detectes su olor y con el sonido te guiarás en que lugar estás. Después lo que sigue es morder y beber, es un instinto propio.

La idea se me hizo aterradora de tan solo pensarla. Pero sabía que con práctica pasaría.

-no se oye difícil, ¿a que hora vuelves?

Bajó su cabeza murmurando un no se como respuesta.

Pero me soltó e inmediatamente se puso de pie.

-me tengo que ir, Patrick me espera, recuerda no ser vista.

Salió justo lo que necesitaba. Confiaba en que no tardaría mucho.

Empecé a usar mis sentidos y me cambié las fachas, me sentía deportiva y bajé dirigiéndome hacia una reserva cualquiera.

Mis recuerdos como humana no eran muchos, pero sabía lo que tenía que saber, que para aplacar el rojo de los ojos debía tomar sangre de animal.

Recordaba la noche en que Alex lo había nombrado y lo grabé. No quería que mis ojos fueran rojos para siempre.

Seguía corriendo y pare lo suficientemente lejos de la ciudad para no perder el control.

Cerré los ojos, confiando en que mis sentidos me guiaran hacia mi próxima presa.