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Eterno invierno. — capítulo 8
Corriendo a través de la nieve
No necesité mucho para que el olor llegara, habían unos osos por ahí, y mi ardor en la garganta fue descomunal, la sentía seca y de lo único que tenía sed era de sangre.
Sentí como mi cuerpo dominaba mi mente, me sentí bruta en esos momentos, en mi mente la fragancia de los osos eran exquisitas.
Mi cuerpo se encorvó, y de tener un espejo sabía que mis colmillos sobresaldrían, la imagen perfecta para un cuento de miedo.
Empecé a guiarme y dentro de menos tiempo del pensado llegué a donde habían dos osos, ¿Cuál elegir? No importaba, solo quería acabar con esa sed.
Me abalancé sobre uno, parecía que lo hubiera dejado aturdido porque no había reaccionado, el otro escapó pero con ese fue suficiente sentí que tuve de sobra, me había saciado y sabia que no estaría cerca de humanos en ese momento, pero por si acaso busqué otra presa para cazar.
Me llevó un rato más largo que el anterior, pero encontré a lo lejos algunos ciervos, me dirigí rápido hacia donde se encontraba mi presa y bebí, ahora ya era más que suficiente, debía estar saciada.
Ahora si fase dos, necesitaba llegar lo más rápido posible, iba a experimentar el uso de mi rapidez.
Comencé a correr y correr, las cosas pasaban rápidos, pero eran comprensibles, esperaba no perderme, confiaba en que no sería muy difícil llegar a Alaska, pero me detuve, ¿Dónde demonios me encontraba?
Al no saber a donde estaba, empecé el camino de vuelta pero solo conseguí perderme más.
-para la próxima vez traeré un mapa- me dije a mi misma pero la clama no había durado mucho, alguien de mi misma especia se acercaba, y no venía sola.
Intente perderlos rápidamente con mi efluvio por todos lados, dudaba que detectaran a donde me encontraba con todo mi efluvio disperso.
Traté de ocultarme a lo alto de un árbol, pero aún así los distinguía y escuchaba lo que decían.
Una era una vampireza, se veía un poco más joven que yo, la habían transformado medio pequeña.
El otro ere un vampiro guapo, no de mi tipo, los dos parecían haber escogido ese sitio específicamente para hablar a solas. Y para mi suerte esa conversación me ayudo a saber donde debía agarrar camino para Alaska.
-los Denalí son un clan del que deberíamos preocuparnos, podrían ayudar a los Cullen.-empezó a decir la chica. ¿Cullens? ¿Acaso no eran esos los vampiros contra los que iba a luchar Alex?
-no creo, según Victoria al parecer Irinna les agarró un poco de rabia por su medio amistad con los licántropos, no creo que sea tema de preocupación Bree.
Y lo conjeture, esos debía ser Bree y Riley, los dos supervisores principales del ejército de neófitos.
Seguí escuchando, y no se como empezaron a decir una referencia de dirección hacia donde vivían, por lo visto quería sacarlos del paso también después de acabar con la familia Cullen.
Se fueron y yo me quedé un rato más arriba, aunque se me ocurrió algo mejor.
Me levanté y salté hacia otro árbol, y así continuamente, pasé mucho tiempo así hasta que empecé a distinguir la nieve y bajé de los árboles y empecé a correr.
Observé mi reloj y nada más había pasado una hora, ¿tan rápida era acaso? O era que los árboles ayudaron.
La nieve me rodeaba y seguí corriendo, debía de estar cerca según las indicaciones de Riley y Bree.
Y ahí estaba, frente a mis ojos, una pequeña casa en el medio de la nieve, era linda.
Disminuí mi velocidad y me detuve en frente de la puerta, según mi olfato solo se encontraba una persona, rogaba en mi fueron interno que fuera Eleazar.
Toqué la puerta tímidamente e inmediatamente se abrió, no me equivoqué, era él.
Al principio parecía aterrado, pero después se calmó. Decidí presentarme.
-mucho gusto, Dayanna Cormichael- extendí mi mano y el la apretó.
-pasa, no pareces peligrosa.
Pase a la cálida casa, era muy linda por dentro, Eleazar me ofreció asiento, estaba solo, eso sería más fácil.
-tienes un don muy bueno, conozco a un amigo que lo posee.-comentó, esa era una de las razones por la que había venido.
-gracias por adelantarte,¿cuál es?
-controlas los cuatro elementos.-dijo como si fuera algo normal.
Me sentía bien, tenía un don interesante, pensaba en intentar mostrarlo frente a Alex accidentalmente.
-gracias, pero ahora falta la segunda pregunta.
Ahora si parecía confuso, si supiera.
-tengo entendido que es amigo de los Cullens, y que los quieren atacar.-empecé, ahora su cara parecía horrorizada, traté de calmarlo.
-tranquilo, no quiero hacerles daño.-insistí.- lo que en realidad lo que quiero saber es porqué los quieren atacar. ¿Acaso son malos?
No sabía como, pero me había ganado su confianza, me iba a contar lo que quería.
-no para nada, son de lo más amables.-comenzó.-solo se metieron con el nómada equivocado.
Empezó a contarme como James, un excompañero de Victoria había muerto a manos de Edward, solo porque quería cazar a una muchacha, al parecer era un rastreador. Lo único que quería hacer Victoria era vengar su muerte, quizás después de todo si le contara a de Alex todo esto, no era justo que nosotros matáramos a gente inocente, o muriéramos a manos de ellos.
Al terminar le agradecí a Eleazar todo, y le pedí que no le contara de mi visita a nadie, total si algo le pasaba a ellos, no sería a manos de nosotros.
Me fui a la casa, esta vez sin perderme, esperando a que llegara Alex, para contarle de mi visita a Denalí, ahora no era un secreto, ahora era una realidad de la cual dependía la vida de los Cullens, o la nuestra.