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Historia 39602 — capítulo 2

... y llegué.

Creo.

Me guardé el giratiempo bajo la túnica que aún llevaba puesta y me mezclé con los otros estudiantes, que en vez de un colegio, parecían andar por el pasillo de un reformatorio particularmente estricto.

Iban a desayunar, creía yo, pues era temprano.

Si quería hacer esto rápido, debía acabar ése día. De lo contrario me esfumaría estuviera donde estuviera y volvería al pasillo donde desaparecí. Una de las principales advertencias si tienes que retroceder muchos años. (En este caso, hasta décadas).

Todos me observaban, con los ojos llenos de recelo y curiosidad. Debían de preguntarse quién diablos era yo. Un grupo de muchachos de Ravenclaw silbaron cuando pasé por su lado. Enrojecí y caminé aún más rápido.

Si iba a hacer las cosas, era mejor hacerlas bien; me dije, y me dirigí hacia el despacho del director.

Llamé a la puerta, pero no recibí respuesta alguna.

El segundo intento confirmó mis sospechas de que la habitación estaba sin nadie adentro... ¡Mucho mejor!

-¡Alohomora!- susurré, pero con tanto ímpetu que la puerta se abrió de par en par dando un sonoro portazo.

Hermione... ¡sé más cuidadosa!

Tras haber cerrado delicadamente la puerta detrás de mi, tomé una hoja de pergamino del montón apilado en un costado del escritorio y comencé a redactar una carta falsa dirigida a Albus Dumbledore:

Estimado director:

Disculpe por esta petición tan precipitada… Pero realmente necesito pedirle un gran favor: Admitir en Hogwarts a mi ahijada: Luna Ginerva Thomas. Ella necesita interactuar con personas de su misma edad, estápasando por una etapa muy difícil y necesita contención… Aunque está llevando muy bien la muerte de su madre. Le solicito desesperadamente que cuide de ella y que por favor la acepte en su colegio ( tan solo por unos meses), luego regresará a Rumania con su padre tal y como lo acordamos… Este hecho será como una distracción para ella y uno bueno, a fin de cuentas.

                                 Atentamente…

                                         Rosalie Sulivan

PD: Espero que mi lechuzaLion no se haya tardado demasiado.

-Desde luego no soy buena inventando barbaridades- me excusé a mí misma, negando con la cabeza.

Introduje la carta en el primer sobre vacío que encontré y salí del despacho. Debía esperar a que encontraran la carta.

Por suerte, a la media hora entraron dos hombres discutiendo allí. Me despabilé, pues me había dormido en la espera, e irrumpí en la oficina a los diez minutos, sin siquiera llamar antes.

-...lo entiendo, Armando, pero créame, debe dejar que esta chica...- Albus Dumbledore discutía tranquilamente con un hombre bajito y de barba espesa. Se interrumpió al verme llegar. Me extrañé.

¿Qué hacía aquél hombre sentado detrás del escritorio, como el director...?

-Creo que tenemos compañía, señor director- comentó Dumbledore con una sonrisa radiante. Subrayó la última palabra.

Ah. Cierto que estaba en otra época. Maldije el error mío de pensar que Albus siempre fue el director de Hogwarts. Seguro que Armando Dippet (según un libro que había leído en mi segundo año en el colegio), era la autoridad principal ahora. Olvidé por completo que estaba en "el territorio de Voldemort" ahora.

-¿Quién es usted, jovencita?- inquirió Armando, escrutándome de arriba hacia abajo.

-Yo... hum...- siempre la misma dubitación estúpida.

-¡Ah!- exclamó de repente Dumbledore y me sobresalté- Debe de ser la estudiante de Rumania, ¿verdad?

Lo miré como si se hubiera vuelto loco, pero recordé la carta que había dejado en aquél despacho, ladeé la cabeza hacia la derecha y sonreí.

-Sí, profesor. Soy...- pasó una fracción de segundo antes de que pudiese dar con el mismo nombre escrito en el interior del sobre- Luna Thomas, señor. Luna Ginevra Thomas.

Armando Dippet abrió sus ojos color azul marino al máximo.

-Bien, Srta. Thomas, ¿dónde está su equipaje, sus cosas? Y si es una estudiante temporal, ¿dónde se acomodará? ¿Cómo obtuvo esa túnica del colegio? ¿Quién la dejó entrar?- el hombre empezaba a fastidiarse. Abrí la boca, pero Dumbledore fue más rápido.

-Viene de Rumania, como explica la muy detallada carta, y su equipaje ya está en la torre de Slytherin- vaya, no sería tan difícil ubicar a Riddle entonces- Su madre era allegada a mí y le ruego que la deje instalarse aquí un tiempo. Hogwarts no tiene problema en alojar a una estudiante más por un tiempo, ¿o sí, Armando?

-Albus, ya no entiendo para qué me preguntas, si siempre te sales con la tuya- suspiró el aludido- Anda, déle el horario a la muchacha y que se adapte- se resignó, mirándome como si fuera un montón de mocos.

Corrección, como si fuera un montón de mocos dispuesto a desafiar su autoridad.

Albus Dumbledore volvió a sonreírme y me indicó con un ademán que lo acompañase. Le obedecí y, cuando cerró la puerta tras él, dije:

-Gracias, señor, por eso- en verdad me había salvado el pellejo.

El hombre me miró, con expresión sorprendida:

-No sé de qué me habla, Srta. Thomas- dijo, y agitó su varita. Apareció de la nada un papel- Aquí tiene su horario,

Lo tomé y observé que sólo tenía las clases de hoy y mañana. Creo que sabe que me quedaré poco tiempo.

En una hora debía estar en Pociones, y no tenía libros, ni nada para simular.

-Todas sus cosas están en el dormitorio- avisó mi director y esta vez lo miré con los ojos como platos.

Pero el miraba por detrás de mí, donde unos pasos se acercaban.

Me corrijo nuevamente.

Él se acercaba.

Un muchacho alto, de cabello negro y serio semblante se aproximaba hacia nosotros. No pude apartar la vista, no porque fuera extraordinariamente guapo, sino porque generó en mí una cierta atracción más allá del físico.

-Ah, estupendo- sonrió Dumbledore y se dirigió hacia el chico- Usted le mostrará a la Srta. Thomas el camino a la Sala Común. Que tengan un buen día.

Se alejó, dejándonos a uno más atónito que al otro.

¿A qué jugaba Dumbledore? Debía de haber notado cómo lo miraba y por eso me dejó a solas con él. Pero no era hora de jugar a conquistar a un muchacho; debía encontrar a Tom Riddle y destruirlo, partícula por partícula. Molécula por molécula...

Antes de que siguiera con mis pensamientos tipo "berrinche adolescente", el muchacho carraspeó y desvió la vista hacia mi túnica, que tenía grabado el emblema de Slytherin, al igual que la suya.

¿Otro truco de Dumbledore? ¿Acaso lo sabía y quería que lo consiguiera?

-Bueno- murmuró y yo di un leve respingo- supongo que debo hacer lo que me dijo. Sígueme.

Lo hice, siempre con una mano en la varita, escondida dentro de la túnica. Sabía que debía esperar hasta que casi se cumplieran las veinticuatro horas, y luego volver a mi época rápido. Eso sí, luego de hallar a Tom Riddle y asesinarlo.

Elaboraba un plan mientras caminábamos. Debería lograr convencer a mi "objetivo", para que pudiésemos estar a solas (tarea que no iba a ser nada fácil), y después tomarlo desprevenido y...

-Eh, disculpa- me dijo el chico con una leve sonrisa en el rostro- No sé tu nombre.

-Luna- contesté distraídamente, mirando hacia atrás. Muchos alumnos se nos habían quedado viendo.

-Hum... no tienes cara de chica llamada Luna- pronunció un poco más su sonrisa. Apreté los dientes- ¿Eres nueva?

-Sí.

-¿Te quedas mucho tiempo?

-No.

Al igual que Voldemort, pensé.

-¿Qué edad tienes?- continuó. Maldito Slytherin curioso.

-Dieciséis- contesté de todas formas, pero dándole a entender por mi tono que no deseaba prolongar mucho la conversación.

Debió comprender, porque sólo volvió a hablar cuando llegamos.

-Ya. Por aquí- me indicó- Recuerda, la contraseña es "Sangre Pura".

Lo dijo con un orgullo, que me sorprendió que no encendiera fuegos artificiales y se pusiera una mano sobre el corazón. Me dio asco.

-Oh- murmuró, consultando su reloj- Llego tarde a clases. Excúsame.

Iba a irse, cuando lo tomé por el hombro.

-Espera- dije. Él, como si no le gustara el contacto, se desasió de mi mano suavemente. No le dí importancia- ¿Tienes Pociones?

El muchacho asintió.

-Igual yo. Si esperas a que busque mis libros, podríamos ir juntos...- proseguí. El chico esbozó una sonrisa un tanto irónica y me corregí- Es decir, podrías acompañarme.

Reflexionó. Luego hizo una inclinación con la cabeza, como invitándome a pasar. Lo hice, pero cuando no pudo verme, puse los ojos en blanco.

Al arribar en las mazmorras, todos los de sexto año me miraron. Empezaron a susurrarse cosas. Algunas chicas rieron, otras me fruncieron el ceño, y casi todos los chicos se fijaron en mí cuando pasé a su lado.

Me senté en la única mesa disponible, al fondo de la clase. El muchacho (aún no sabía su nombre y me daba igual), me acompañó.

Cuando entró el profesor, empezó con una larga serie de preguntas sorpresa. Señalaba a un alumno y éste, nervioso, casi no lograba articular palabra.

-Tú- dijo, señalando a una muchacha pelirroja. Ésta dio un respingo- ¿Qué color tomaría el filtro de muertos vivientes si le echas por equivocación piel de serpiente africana muerta desde hace una semana?

Mi bien adiestrada mano se alzó en el aire. Era obvio; la respuesta era verde. Por el rabillo del ojo pude notar que mi compañero también levantaba la mano. Sacudí la mano con insistencia.

El hombre, viendo que su alumna estaba paralizada, se dirigió hacia su escritorio. Ambos bajamos la mano (yo, con cierta decepción).

Nos obligó a hacer la poción Veratiserium, de a parejas. ¿A que no adivinan con quién la hice?

-Recuerda, debes revolver tres veces en el sentido de las agujas del reloj, cinco en el sentido contrario y después...- empezó a hablarme como si tuviese cinco años.

-Sé cómo hacer esta estúpida poción, muchas gracias- le corté fríamente. Él enarcó las cejas.

-Alguien está de mal humor hoy- dijo, preparando los siguientes ingredientes.

Le gruñí, revolviendo la poción. Después de esta clase, debía encontrar a Tom Riddle, y para eso, debía deshacerme lo antes posible de esta mosquita molesta.

-¡Eh, te pasaste una vuelta!- exclamó, pero era demasiado tarde.

Toda el aula estaba llena de humo, toses y quejidos. El profesor rugió:

-¿Quién diablos es el idiota que revolvió seis veces en el sentido contrario de las agujas del reloj?

-Ella- el muy idiota de mi compañero me mandó al frente sin problema alguno.

-¿Y quién es ésta?- el maestro ya estaba en frente mío, disipando el humo con un movimiento seco con la varita.

-Soy nueva, me quedo por un tiempo- es lo único que conseguí decir. Como la pelirroja, sentí que era difícil hablar con la nariz de este hombre pegada a la tuya.

-¡Pues fuera de mi clase!- dijo, y me tomó por el brazo, arrastrándome hacia el corredor. Sólo me soltó cuando estuvimos tres metros más allá de la puerta- Puede estar contenta, puede que arruine la perfecta calificación de su compañero.

-Fue un accidente. ¡Y él me advirtió cuando el error ya había pasado!- me importaba un comino subir el tono, me iría en unas horas.

El profesor de Pociones bufó.

-Tom Riddle es uno de mis mejores alumnos, y jamás sería tan ignorante de...

-Disculpe- le interrumpí, con un jadeo- ¿Tom Riddle dijo?

-Sí, muchacha. Eso dije. Ahora, mantente lejos de mi vista por hoy, antes de que haga una nota al director para que te vayas esta misma noche. Y bienvenida a Hogwarts.

Se dio la vuelta, y entró a su aula dando un portazo.

Holaaaaaaaaaaaaaaaaa!

Tonksmile dice:

Bueno, acá está el tan esperado capítulo... xD

Espero que les haya gustado y por favor dejen sus comentarios!

No actualizamos hasta los 5, como mínimo, jajajaja

Queremos recomendar las historias: No sé como paso Rose y I love you

Y muchas más que en este momento no recordamos... ( por favor digan si quieren ser recomendados/as y en el próximo cap. lo hacemos...)

Besos y aceptamos todo tipo de sugerencias...

Gracias por leer nuestra historia!!

HermyGranger dice:

Wolapp, gente!

Ya actualizamos, no hace falta que nos golpeen...

Espero, también yo, que les haya gustado, tardé mucho en editarlo...

Gracias por sus comentarios, se les agradece mucho! (Igual que a los que nos agregaron como historia favorita ^^´)

Por favor, sigan dejándolos, nos animan mucho a seguir con esta historia... no soy tan exigente como tonksmile, simplemente comenten xD (Seguro que se me va a enojar cuando lea esto)

Se les agradeceeee!

Byeee.

PD: Pásense también por mis historias, si sois tan amables xD

H.G.