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Historia 39689 — capítulo 3
"Calma Hermione, ¿qué puede ser tan malo?" "Ok, si es muy malo" "¿Qué hice para que a mí me pasara?". Hermione mantenía un duelo de pensamientos en su cabeza; se encontraba en la biblioteca, en una mesa ella sola con un montón de libros, según ella investigando para una tarea, pero la verdad era que pensaba en todo menos en eso.
Después de que la profesora Sprout dijera que podían irse del Gran Comedor, Hermione salió disparada a donde se estaba ahora. Pero, ¿por qué se sentía así de nerviosa? Está bien que fuera una persona poco agradable la que le había tocado, pero no era para tanto…
Después de intentar convencerse de eso, decidió ir con sus amigos a distraerse. Fue primero a la sala común y no tuvo que buscar más, ahí estaban Ron, Harry, Ginny y Neville.
-¡Hermy! -se alegró Ginny al verla -¿dónde estabas? Ya me enteré del jueguito que están haciendo…
-Ah, sí, eso… Pues ya ves, espero y de verdad sirva de algo. -su voz tenía un dejo de fastidio.
-Uy, ¿pues quién te tocó a ti? -susurró Ron.
-¿Qué acaso ya se lo dijeron ustedes? ¡Pero se supone que no debían decir nada! -ignoró la pregunta Hermione.
-Calma calma, -intervino Ginny -Me declaro culpable, jeje, pues no aguanté la curiosidad e hice que me contaran, pero sólo a mi y cada quién me lo dijo al oído, y te toca a ti…
-Ay Ginny, pues si, tú no juegas, es verdad, pero de todas maneras las reglas decían que a nadie.
Ginny conocía muy bien a su amiga y se dio cuenta de que no quería decir su amigo secreto. Pero ella no se quedaría con la duda, ya luego le volvería a preguntar cuando estuvieran solas.
-Pues yo estoy a gusto con la persona que me tocó, no creo tener problemas -sonrió Neville, quién rompió el silencio.
-Yo tampoco, será divertido… -aseguró Harry -Por cierto, ya desde hoy tenemos que empezar ¿no? Voy por ahí… a ver qué se me ocurre, ¿vamos Ginny? -le preguntó mientras se levantaba.
Y al instante la pelirroja dio un brinco y se paró también, soltó una sonrisita y salieron los dos agarrados de la mano.
-Yo tengo cosas qué hacer también, nos vemos luego en clase -dicho esto Ron subió al dormitorio de chicos, dejando solos a Hermione y Neville.
-Bueno… ¿y qué me cuentas Herms?
Draco Malfoy estaba en la biblioteca, cosa rarísima de él. En todos los años que tenía en Hogwarts había entrado quizá unas 4 veces. Pero ahora era una ocasión especial y tal vez estando ahí se inspiraba más en la hoja que tenía en sus manos.
-Por ahora sólo será esto…-susurró para sí mismo. -Posdata…-después de escribir unas palabras sonrió satisfecho -Listo.
"¿Pero cómo se la hago llegar ahora?" No podía darsela él personalmente, se daría cuenta. Tampoco era como para una lechuza. Se levantó y salió de la biblioteca con la 'carta' doblada en la mano.
-¡Hey tú! ¡Niño! -le gritó a un alumno de como segundo año. El niño le lanzó una mirada de susto y salió corriendo. -¡Dios! ¿Tanto miedo doy? -se preguntó. Vio a una niña y decidió cambiar el tono.
-Oye, oye… -se dirigió a la alumna. Ella no salió corriendo pero sí lo miró desconfiada, al ver eso Draco lesonrió sinceramente. -Está bien, sólo quiero pedirte ayuda…
En eso Hermione se acercaba a donde estaba Draco Malfoy y la niña. "¿Qué hace Malfoy con una pequeña? Eso sí es raro." Pero se acordó de las instrucciones de las profesoras acerca del juego, y que tenían que convivir o aunque sea "dos palabras" con su amigo secreto. Era la situación perfecta para cumplir con eso.
-¿Draco Malfoy hablando con una niña, y gryffindor? -burló en voz alta y tratando de ocultar sus nervios. A decir verdad, sonó fatal. No era su estilo.
Al oír eso Draco se sobresaltó y no precisamente por el tono de "burla" en que lo hacía, sino por la razón por la que hablaba con la niña. Se guardó lo más rápido y discreto que pudo la carta en el bolsillo. Tomó aspecto típico de él, y se acercó a la castaña. Hubo un silencio algo incómodo, ya que Hermione se esperaba insultos o burlas de parte de él, y al ver que no replicó al instante, se desconcertó y perdió la poca seguridad que llevaba, se sentía sofocada, viendo esos ojos grises.
Draco se sentía tonto por no decir nada, pero es que simplemente no le nacía insultarla, de hecho, hasta le parecía imposible.
-Emm, ¿qué ayuda quería pedirme? -se atrevió a preguntar la niña.
Draco volteó a verla.
-Ah, nada, puedes irte. -No se lo dijeron dos veces y salió corriendo.
-¿Ayuda? -se extrañó Hermione. -¿En qué te iba a ayudar ella? ¿A que aprendas a sumar y restar?
Inevitablemente los dos rieron (hasta Draco), no sabían si eran los nervios o qué, pero se sintieron tan bien riendo juntos…
-Granger, de comediante te mueres de hambre ¿he? -afirmó Draco.
-Ay si, ¡pero bien que te reíste! Al menos tú pagarías por mis chistes, Malfoy.
-Ni en tus sueños.
-Este… bueno, yo me voy. -Vaciló un poco en si decir "adiós" o no, pero al final simplemente se fue.
"Genial, ahora tengo que buscar a otra persona, u otra forma de hacerte llegar la carta, Granger." "Pero ha valido la pena…"
"¿Dónde quedaron los insultos y peleas?" Se preguntaba Hermione. No era que quisiera que hubiera, pero el 'nuevo' Malfoy la desconcertaba y la ponía mas nerviosa, nunca se imaginó poder llegar a hablar con Draco Malfoy civilizadamente, ¡hasta rieron juntos! Parecía mucho más maduro, algo le llamaba la atención, no podía negarlo. ¡¡La carta!! Se le había olvidado por completo, le tenía que escribir algo. Y aunque ahora se sentía más bloqueada de la cabeza, quería quitarse ya ese peso.
Encontró una banca vacía y se sentó ahí, sacó una hoja en blanco y una pluma del morral que llevaba con libros y pergaminos, y se dispuso a escribir:
"Draco Malfoy:
En el papel con tu nombre, en la característica decía que te encantaban los chocolates, no lo sabía… Bueno, la verdad es que ignoro todo sobre ti. A mí también me encantan los chocolates, y a decir verdad, no pensé que pudiéramos tener gustos en común. Bueno, simple coincidencia supongo. Mi favorito es el chocolate blanco ¿y el tuyo? Jaja, ¡pero si no puedes contestarme!, bueno, en otra ocasión ya me contarás…
Hasta mañana,
Tu Amiga secreta."
Hermione se sorprendió ella misma con lo rápido y lo fácil que le resultó escribirle a Malfoy, ahora tenía que mandársela…
Se dirigió velozmente al despacho de la profesora Sprout, no tenía mucho tiempo ya que en pocos minutos tenía Pociones.
Para su suerte, la profesora iba de salida.
-¡Profesora! -la llamó -Profesora espere, verá, me preguntaba si usted me podría hacer el favor de entregarle la carta a mi amigo secreto…
-Por supuesto, de hecho, no eres la única que me lo ha pedido y me dirigía a entregarle sus cartas a algunos.
-Muchas gracias profesora -le dio la carta -es para… Draco Malfoy -el nombre apenas si se le escuchó, se dio media vuelta y se marchó.
Antes de llegar una suave voz la detuvo:
-¿Hermione?
-¡Luna! Hola que tal, verás, llevo prisa, voy a Pociones.
-No te preocupes, no te entretengo, es sólo que creo que esto es para ti -sacó un pequeño papel, como la mitad de una hoja, doblado en cuatro partes. Hermione lo tomó.
-¿Quién te lo dio?
-No sé, yo salía del baño de chicas y el papel volaba hacia mí, decía tu nombre así que supuse que querían que te lo diera.
-Claro, ¡muchas gracias Luna! Bueno, ahora si me voy, gracias de nuevo, nos vemos luego. -Se despidió de su amiga y salió corriendo.
En la clase de Pociones
-Hermione…-susurró Harry
-¿Hum? -contestó ella mientras revolvía y echaba ingredientes a una mezcla.
-Vas a tener que hablar con Ginny, está enojada conmigo.
-¿Y eso por qué? ¿Qué hiciste, Harry?
-¡Yo nada! Verás, mi "amiga" secreta, me mandó una carta hechizada que tiraba besos, decía que yo estaba 'buenísimo' algo así, y que con gusto me haría el 'favor'. No entendí ni la mitad de las cosas que decían, pero para la reacción de Ginny supongo que no son muy buenas.
Hermione se aguantó la risa, ya que su mejor amigo se veía de verdad preocupado, respiró hondo y aconsejó:
-Haré lo que pueda Harry, de verdad, aunque creo que más que con Ginny, con quien deberíamos hablar es con tu 'amiga', que de amiga tiene nada, porque sabe que tienes novia.
-Pues sí, ya sé, ¡pero no podremos saber hasta que acabe el juego!
-Baja la voz -murmuró Hermione.
-Lo siento. Entonces, ¿hablarás con ella? Hazle entender que no tengo la culpa…
-Haré lo que pueda, te lo prometo.
Harry la abrazó con mucho entusiasmo.
-Diez puntos menos para Gryffindor, estamos en clase, no en un parque -la voz de Snape sonó serena pero lo suficiente fuerte para que todos voltearan a verlos.
Hermione se avergonzó por todas las miradas, volteó a ver a Ron, quién estaba con…¿Parvati? Y los miraba con resentimiento. Y no era el único, también dirigió una fugaz mirada a Malfoy sin saber por qué, y sus ojos no revelaban exactamente resentimiento sino… celos.
-Ya, ya, ¿qué miran todos? A trabajar holgazanes. -ordenó Snape.
Al terminar la clase, todos empezaron a guardar sus cosas y salir del aula.
-Adelántate Harry, no te preocupes nos vemos al rato. -dijo Hermione al ver a su amigo esperándola, ella guardaba su montón de libros, hasta que vio una pequeña mitad de hoja un poco arrugada y recordó que no había visto lo que Luna le dio. La sacó, la desdobló, y empezó a leer, era una caligrafía que nunca había visto, tan elegante, tan perfecta…
"Hola… Como seguro ya sabes soy tu amigo secreto, y para ser sincero me parece una tontería esto, pero te aseguro no te quedarás sin carta ni un día, sé cumplir aunque no lo creas. Ahí tienes unas pistas ya.
P.D. Pesan mucho los libros ¿no crees? Relájate"
Y antes de que pudiera pensar nada, una voz la hizo sobresaltarse.
-Con que ahora con Potter, ¿no Granger? ¿Debilidad por los amigos?
La carta, el comentario, Malfoy, todavía no entendía muy bien y estaba medio confundida, pero no se iba a quedar callada. Se acababa de dar cuenta que el aula ya estaba vacío, solo estaban Malfoy y ella. Muchas cosas pasaban dentro de ella, en su cabeza, que le decía que eso no estaba muy bien; en su corazón, que latía a mil por hora; en su estómago que sentía algo indescriptible; en sus pies que por sí solos avanzaban hacia Malfoy.
-De hecho, tengo debilidad por otras cosas…
Se dejó llevar por el momento, y, parecía como si los dos hubieran estado pensando y sintiendo lo mismo, porque ninguno de los dos se sorprendió y los dos se correspondían.
Hermione se había abalanzado hacia Draco rodeándole el cuello con sus brazos, y Draco tomándola por la cintura. Era un beso mezclado con ternura y deseo, no hacían falta palabras en ese momento, y no querían que terminara nunca, no querían ni pensar qué pasaría después de separarse.
Gracias por los comentarios del capitulo anterior, me animan a seguir escribiendo:D, espero los comentarios para este, cualquier cosa! critica sugerencia, que les parecio... lo que sea:), esperen el próximo, espero no tardar. Saludos=)