← Historia 39761 · de
Historia 39761 — capítulo 11
¿Qué les pasaba a Ron y Hermione? Esa era la pregunta que se hacía todo Hogwarts, y Harry odiaba que se la hicieran, lo que ocurría muy a menudo. Pero era imposible no saber que algo pasaba entre estos dos, sobretodo con Ron. ¿Acaso olvidaron que estaban en Hogwarts? Octubre dejó paso a Noviembre, llevando con sí toda la tensión de los partidos de quidditch acumulada, ya que se haría el famoso partido de Gryffindor contra Slytherin. Pero Ron, debido a todo lo que había pasado, intentó dejar el equipo, cosa que Harry le impidió en más de una ocasión. Aun así, Ron era como un solitario. No quería estar con nadie, y cuando quería, era en los momentos más inoportunos, lo que dejaba a Harry, que estaba con Hermione, unos momentos demasiado pequeños para hacer todos los deberes que le ponían y estar con Ginny. Y Ginny no era para menos. Se pasaba todo el día estudiando, porque parecía que todos los días tenían examen, y eso dejaba muy poco tiempo para estar con Harry, quitándole los momentos en los que Hermione la necesitaba, por lo que la dejaban sin tiempo apenas. Pero, todo esto tendría su recompensa, eso ya lo sabían, aunque parecía muy lejana, pero la tendrían. Y qué decir de Ron y Hermione, ellos no parecían estar donde estaban, ya muy raro en Hermione. Ella se pasó las dos semanas siguientes llorando, triste por los celos de Ron, enfadada porque le había mentido así, pero aún con todo, echándole de menos. Y Ron, igual, enfadado por haberla dejado, que no eran pocas las razones, pero el se sentía tan inferior, que era imposible no caer en todos sus sufrimientos, triste por haberle mentido de esa forma, mirándola cuando podía, echándola de menos tanto como ella a él. Fueron semanas difíciles. Harry no sabía que hacer al verlos así. Normalmente, elegía quien estaba peor, pero era tan difícil decidirlo, que casi siempre estaba con Ron. Él estaba cada vez peor, sin contar las veces que había llorado, como Harry muy bien sabía. Lo único que no entendía era porqué la había dejado, dejándolos a ambos tan destrozados. Pero no tenían tiempo de pensar en eso, porque cada día tenían que hacer todos los montones de deberes, además de los entrenamientos previos al partido del sábado. Harry no podía estar más contento. Su equipo volaba mejor que nunca, si dejamos a un lado a Ron, que cuando no estaba distraído, era el mejor, pero aún así, sabría que ganarían el partido, dado que la mitad antigua de Slytherin no había asistido a Hogwarts, entre ellos Malfoy, otro tema para Harry inolvidable. Se había pasado las primeras semanas pensando en el porqué de Malfoy, cuando recibió El Profeta de Hermione, diciéndole que Lucius Malfoy estaba en Azkaban, menos su esposa y su hijo, éste último sin saber su paradero. Eso a Harry le interesaba muchísimo, y Hermione siempre se preguntaba porqué ese tema le causaba tanta atención.
Una semana antes del partido, había salida a Hogsmeade. Hermione no quiso ir, se quedó en la biblioteca estudiando. Ron tampoco, pero al saber que iban Harry y Ginny, aceptó a regañadientes, pero éstos, negaron con la cabeza impidiéndole ir. Ron se echó en el sofá, diciendo para sí mismo improperios sobre su mejor amigo y su hermana. Pero ellos, estaban felices de tener un día juntos, de tantos que les faltaban. Se fueron a Zonko, Honeydukes, y Las Tres Escobas. Ellos lo preferían antes que cualquier otro, porque en ese bar se sentían bien. Muchos saludaron a Harry, para desgracia de él. -Menos mal que tenemos un tiempo para nosotros solos. Ya no me acordaba de como era.- Dijo Ginny, sentada a su lado en la mesa de Las Tres Escobas. -Sí, pero ellos nos necesitan.- Ginny asintió con desgana.- Nunca pensé que ocurriría esto. -Ni yo, pero todos conocemos los absurdos celos de Ron.- Harry asintió.- Por cierto,¿sabes que tiempo hará en el partido? -No lo sé, ¿por qué? -Porque me gustaría estrenar algo.- Dijo Ginny con una deslumbrante sonrisa. Así pasaron toda la mañana, hasta que decidieron volver a Hogwarts para comer, donde encontraron a Ron de muy mal humor. -No puede ser esto, yo pensaba que.. Bueno, no me puede hacer esto.- Se decía Ron así mismo. -¿Pero qué a pasado?- Preguntó Harry. -¿Qué ha pasado?¿Qué ha pasado? Que Hermione y Krum están saliendo.- Harry se sorprendió al oír esto de Ron, pero se lo tenía merecido por haber hecho lo que había hecho. -¿Y qué esperabas, Ron? ¿Qué estuviera detrás de ti después de lo que pasó? -Claro que no, pero que cortado un poco más.- Ginny lo miró indignada y se fue a sentar junto a Hermione. -Ron, voy un momento con Hermione para.. -Sí, sí, ve a hablar con Vicky, tranquilo, yo estaré aquí..- Pero Harry ya no le escuchaba, cansado de las tonterías de Ron. Se acercó a Ginny, que estaba hablando con Hermione. -¡No, Ginny, ya te digo que eso no es verdad!- Decía Hermione negando con la cabeza.- ¡Harry! ¡Qué bien que estés aquí! ¿Supongo que no te habrás creído lo que dicen algunas personas, verdad?- Dijo sin decir el nombre de Ron, ya que le causaba dolor. -¿Pero qué es lo que ha pasado, Hermione? -Que yo estaba en la biblioteca buscando cosas, cuando llegó Vicktor y me dijo que quería hablar conmigo.- Harry y Ginny se miraron.- Pero no es por lo que vosotros pensáis. Él me dijo porqué estaba aquí. La señora Hooch estaba en San Mungo y pidieron a alguien que ocupara su puesto unos cuantos meses, y él aceptó, porque quería volver aquí, pero no por mí.- Ellos se sorprendieron.- ¿Os acordáis de Susan Peakes? Sí, la hermana de Jimmy Peakes. Pues resulta que se conocieron en unas vacaciones, y él había vuelto aquí por ella, pero ella no ha vuelto al colegio.- Harry y Ginny la miraban sorprendidos.- Y nosotros sólo somos amigos, pero ya sabéis del idiota de Ron, siempre juzga antes de saber.- Y se fue indignada hacia la Sala Común. Harry y Ginny no sabían que decir, estaban sorprendidos, nunca se hubieran esperado eso. Ginny fue más rápida en pensar que ya no tendrían que estar separados, porque Krum no quería nada con Hermione, pero dejaría que Ron lo descubriera poco a poco. Harry aún estaba sorprendido, pero se dirigió hacia Ron, aunque no le dirían nada, en eso estaban de acuerdo.
La semana pasó rápido, aunque quejándose de la cantidad de deberes puestos por todos los profesores, todos estaban emocionados por el partido de quidditch del sábado. A la mañana siguiente, como era habitual en esas ocasiones, a la hora del desayuno reinaba una gran agitación: los alumnos de Slytherin silbaban y abucheaban cada vez que entraba un jugador de equipo de Gryffindor, tan habitual como siempre. Harry echó un vistazo al techo y observó que estaba despejado, un buen presagio. La mesa de Gryffindor era una masa de rojo y dorado, que prorrumpió en aplausos cuando Harry y Ginny entraron en el Gran Comedor. Desayunaron poco, debido a los nervios, y no vieron a Ron por ninguna parte. Se dirigieron a los vestuarios, dónde se pusieron las túnicas y Ginny le enseñó a Harry lo que iba a estrenar. Una escoba nueva, al parecer bastante rápida, no como la Barredora que tenían antes. Harry sonrió ante esto y le preguntó el porqué. A Ginny le encantaba volar, y cuando saliera de Hogwarts, dedicaría su vida a el quidditch. Harry sonrió contento y se dirigieron al estadio. Salieron al campo en medio de gritos y abucheos. Una parte del campo era roja y dorada y otra, verde y plateada. Se dirigió hacia Vicktor Krum, que era el árbitro del partido. -Juntar las manos, capitanes.- Dijo con su acento ruso. Se dio la mano con el capitán de Slytherin y sonó el silbato que indicaba que empezaba el partido. Harry recorrió el campo buscando la snitch sin dejar de vigilar al buscador del otro equipo. Y entonces, sonó la voz de Luna Lovegood comentando el partido:- Estamos aquí en el primer partido del año. Allí van los grandullones de Slytherin con la quaffle. Se acercan hacia los postes de gol y...¡Bien hecho, Ron! -Señorita Lovegood, concéntrese en el partido.- Le dijo la profesora McGonagall. En ese momento, Ginny marcó un gol, provocando un montón de gritos de las gradas. Pero Harry, en ese momento, vio la snitch. Aceleró con su escoba dirigiéndose hacia ese punto dorado en el cielo. Estiró el brazo y cogió la snitch. Todos aplaudieron y gritaron gritos de júbilo hacia Gryffindor, excepto los de Slytherin, claro. Se dirigieron a hacer la fiesta de siempre en la Sala Común. Todos estaban contentos por la victoria de su equipo, y la fiesta duró hasta más de media noche. Pero en esa media noche, un chico pelirrojo se enteró de lo que más le hubiera gustado enterarse. De repente, apareció una sonrisa en sus labios, un poco incómodos después de haber tardado tanto en hacer ese gesto. Sonrió feliz y se fue a dormir.
-__________________________________________________________________________- Hola! Perdón por haber tardado tanto, espero que os guste este capítulo. Muchísimas gracias por sus comentarios, hacen que cada día tenga más ganas de seguir con la historia. Gracias por estar ahí y comentar. Si hay algún error, sólo me lo dicen, y Ginny está en su séptimo curso, por su algunos no lo sabían. Gracias, Herg.