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El reflejo en el espejo. — capítulo 3

Hermione, estaba leyendo un libro, en la biblioteca. Ron, trataba de construír una torre de naipes explosivos y él, trataba de entender lo que sucedía. Mientras pensaba, sentía una extraña epifanía. Algo, se quebraba fuera de su cuerpo. El Draco del presente, seguramente.

Llevaba tanto tiempo durmiendo, que esperaba despertar alguna vez. El reflejo no lo deseaba, pero sabía que su cuerpo se levantaría y se iría en algún momento. Con una sonrisa, trataba de vivir lo que más podía con Hermione.

Caminó hacia la biblioteca y la encontró, en la puerta. Estaba esperando, que la bibliotecaria le firmara un permiso, para llevarse un libro.

  • Hola Draco. ¿Vienes a hacer deberes?- preguntó ella, ceñuda. Draco, negó con la cabeza y le sonrió.

  • Vine a verte.

  • ¿A verme?

  • Sí, creí que necesitabas compañía.

Hermione sonreía ante lo que su amigo decía y con un suspiro, le invitaba a leer con ella. A él, no le gustaba leer, pero si eso necesitaba para estar cerca... lo haría con todo el gusto posible.

Ella se sentó, colocando el libro entre sus piernas, para abrir otros. Draco, sólo le observaba y sonreía. Ella, estaba confundida.

  • ¿Qué tienes? Te siento y veo, raro. Sonríes mucho.

  • Nada, sólo pienso.

  • ¿En qué?

  • En que tengo, amigos maravillosos.

  • Pues, muchas gracias- dijo ella, con un ligero rubor- Espero, que tus amigos maravillosos, seamos dignos, de irte a ver en otro partido de Quiddicth. Que juegas fenomenal.

  • Sí, por supuesto- le confesó él. Hermione sonriente, volvió a sus asuntos. Era tan relajante, verla leer. Sin duda, era el mejor momento de su vida. La cumbre, por decirlo de una forma coherente.

  • ¿Te gusta leer, Draco?

  • Un poco- le dijo. En realidad, casi no leía. Con una sonrisa, ella alzó la cabeza y colocó los libros a un lado.

  • ¿Qué lees?

  • Misterio- le dijo y ella, negó con la cabeza. Se levantó a buscar un libro y él, esperaba con confusión.

  • Yo leo, románticas a veces- le dijo, colocando un grueso y empolvado libro, sobre la mesa- Mira...

Sonrió al mirar el libro. Ella parecía feliz con aquellos cuentos, que la invitaban a soñar con otras realidades. Él soñaba algo parecido, aunque terminara como una página rosa de alguno de esos empastados, pero soñaba algo que no era muy lejano de lo que estaba allí mostrado.

  • ¿Te gusta?

  • Sí, me gusta como se ve. ¿Lo lees mucho?

  • ¡Muchísimo! Es hermoso.

  • Sí, eso me pareció. Creo que te encanta. Suspiras cuando lo miras y sonríes cuando lo lees.

  • Es lindo y compartirlo contigo, es perfecto.