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Historia 39819 — capítulo 1
El encuentro
Severus Snape se hallaba en mitad de los Cárpatos. Rodeado de naturaleza y de una extraña y espesa bruma, que se iba apoderando cada vez más del entorno que lo rodeaba.
Los aullidos de los lobos paralizaron a Snape, que automáticamente saco su varita de la tunica.
No recordaba nada, y no sabía como demonios había llegado a aquel lugar.
La bruma que le rodeaba era cada vez más espesa y no pudo darse cuenta de que las bestias de la noche lo rodeaban.
Los brillantes ojos amarillos de los lobos se difuminaban entre la bruma, y sus feroces gruñidos impedían que cualquier otro sonido llegara a aquel lugar.
De un tamaño poco habitual, aquella bestia era de color azabache oscuro, y estaban musculadas en exceso. En total El príncipe mestizo pudo llegar a contar doce.
Uno de ellos se acercó hasta él, era aproximadamente de su misma altura, y tenia el pelo tan grasiento y oscuro como el propio Snape.
Snape temblaba ante aquella aberración de la naturaleza.
La bestia comenzó a cubrirse con la bruma, que poco a poco tomaba matices azules a su alrededor.
Snape aun temblando, lo apuntó con su varita. La palabra animago cruzó su mente al ver como aquella bestia se había transformado en un hombre. Los lobos aullaron de nuevo y tras un gesto de aquel hombre se esfumaron en la bruma.
Su aspecto era el de un humano normal, su pelo era oscuro, largo, mucho más que el de Snape, sus rasgos eran afilados, el color de sus ojos era de un gris intenso, con trazos amarillos, y su ropa, era totalmente oscura, idéntica a la de Snape, la única diferencia era una larga y ancha capa con la que envolvía totalmente su cuerpo.
-Sangre fresca…-susurró-
Su voz era tan gélida que perforaba los tímpanos de Severus.
-¡**Avada Kedavra!-**Pronuncio Snape, el miedo e había apoderó de él, un destello verde disipó la bruma, pero no cambio para anda la situación, aquel hombre se encontraba aun frente a él, y se reía a carcajadas, dejando ver dos afilados colmillo entre la comisura de los labios.
-Mmmmmm….Sangre de mago -dijo con una voz que denotaba interés-
En un segundo se había tele-trasportado a la espalda de Severus, y le acariciaba el cuello con una de sus afiladas uñas desde atrás.
Severus se giró violentamente, su piel cetrina estaba más pálida de lo habitual.
-Vaya…-dijo mientras se pasaba la lengua por uno de sus colmillos- Aun no me he presentado, que descortés por mi parte. Mi nombre es Drácula.
Aquel hombre desenvolvió su capa, agarrandola por sendos extremos, y de su interior comenzaron a surgir murciélagos, estos cubrieron a Snape, que junto con Drácula desapareció en la nada.