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Historia 39819 — capítulo 6

Bueno, pues ya que fuieste la primera en dejar comentario en esta historia te dedico el cap ^^. Gracias, y epero que te guste.

Capitulo 6: La primera clase de oclumancia

Al día siguiente la luz del amanecer entraba en la casa de Griffindor, las clases comenzaban aquel día, y el horario no agradaba demasiado a Harry, como primera clase tendrían dos horas de clase de pociones, seguida de una de transformaciones, Hermione repasaba su horario una y otra vez mientras trataba de memorizarlo, Ron se quejaba de la mala distribución de clases que les había tocado ese año, y Harry simplemente contemplaba el exterior en silencio mientras se asomaba a la ventana.

Por otro lado Snape preparaba su clase una hora antes de su inicio, le temblaban las manos, y si algún alumno se diera cuenta de su cambio. Las mazmorras comenzaron a cubrirse con niebla, la cual se arremolinaba alrededor del profesor de pociones, y término por transformarse en su "creador".

-Severus…veo que nadie a notado nada inusual en ti.

Snape trago saliva antes de hablar, si antes solo le temblaban las manos, ahora su cuerpo podría parecer una maraca.

-Co-conde no debería estar aquí… ¿Y si alguien le ve?

-Vamos no seas estúpido, antes de que alguien pudiera verme me habría desaparecido, y convertido en niebla. Tu amo me ha prestado a Nagini…y me preguntaba si podrías esconderla aquí…

-A-aquí…Me temo que no… Nagini es una mascota bastante conocida-dijo tratando de recobrar la calma-

-Lo imaginaba…-dijo con decepción, mientras se acercaba a Snape y comenzaba a jugar con sus lacios y oscuros cabellos, cosa que ponía aun más nervioso al profesor-

-Espero que no hayas olvidado que me debes tu lealtad, Voldemort me informo que tienes mucho respeto a un tal Dumbledore. Y no me gustaría que lo que he venido a hacer a Londres no sea ejecutado…

-No…Claro…yo se perfectamente a quien le debo lealtad -dijo con orgullo-

-Bien…bien…Mañana por la noche acude a la casa de los gritos, tengo instrucciones que darte.- Drácula le acaricio levemente la mejilla con sus alargados dedos, antes de volver a convertirse en niebla y desaparecer-

Aquel año iba a ser totalmente atípico para Snape, si bien había jugado a dos bandas, con Dumbledore y con Voldemort, jugar a tres era demasiado peligroso. Mientras reflexionaba sobre aquello, el tiempo había pasado volando, y la mitad de sus alumnos ya habían entrado en la clase, y tomaban posición en sus asientos. Snape recobró su total forma de ser, mostrando aquel gesto amargo en el rostro, y comenzó a mirarles por encima del hombro. Si bien tenía que esforzarse por mantener su personalidad tal como era, para no delatarse, a la par tenia que luchar contra su sed, pues tanto mortal junto le incitaba a beber. Si cerraba los ojos podía incluso notar el sabor de ese liquido escarlata en sus labios. Pero todo eso se le olvido, cuando se cruzó con los ojos verdes de Harry y la escrutadora mirada de Hermione.

-Bien- Snape hizo una floritura con la varita, y unas instrucciones aparecieron en el encerado- Esa será la poción que debéis realizar hoy. Si necesitáis más datos abrid vuestros libros por la página 322- dijo y salió del aula. Necesitaba alejarse unos segundos de todo aquello-

-Harry, Ronno creéis que es extraño…-dijo Hermione en un susurro- Snape nunca ha dejado sola una de sus clase.

Harry estaba demasiado concentrado en cortar correctamente uno de los ingredientes, y ron miraba su caldero con aprensión, la lista de ingredientes era interminable.

Hermione bufo, y llamo la atención de los chicos para volver a repetir la frase anterior.

-Umm…no se, quizá se acordó de cómo abrir el bote de shampoo para lavarse el pelo, y fue a probar- dijo Ron con desinterés-

Harry sin embargo, estaba desacuerdo con ella. Snape nunca dejaba una clase sola, y menos si con ello podía mofase de sus alumnos.

-Creo que saldré un momento al servicio…aprovechando que Snape no está- dijo Harry, aun que su verdadera intención era ver donde había ido el profesor-

Harry se levantó, y al salir por la puerta, vio a Snape apoyado contra la pared. Una inocente pregunta salio de sus labios, que de nuevo le traicionaron.

-¿Señor, se encuentra bien?

Snape le miró, quiso reprenderle por salir del aula, pero se limitó a informarle de otra cosa.

-Señor Potter, esta noche, a las nueve en mi despacho, empezaremos hoy las clases de oclumancia…Y no se tarde en regresar al aula, o tendré un motivo real para quitarle puntos a su casa.

Harry clavo sus ojos en el, respondiendo un "si, señor" y fue al servicio para disimular. Se esperaba que Snape hubiera deambulado por algún pasillo, hubiera echo algo extraño, pero no que hubiera salido "a tomar el aire".

…………………….

Dumbledore apareció ante Snape, el cual se mantenía contra la pared con los ojos cerrados.

-Vaya, entonces es cierto que los Vampiros tienen más sensibilidad… ¿Estas seguro que quieres empezar hoy con las clases de oclumancia? Ni siquiera eres capaz de mantener la coraza que te has creado todos estos años…

-Tengo que hacerlo…nadie puede darse cuenta de lo que me ha sucedido…Esto es horrible…

-Severus no debes presionarte demasiado…o te delataras fácilmente, y estoy seguro de que el joven Potter ya sospecha algo…

La piel de Snape pareció palidecer aun más, pero antes de que pudiera decir lo que pensaba a Dumbledore, dos fuertes explosiones se oyeron en el aula. Dean y Neville había echo explotar sus pociones, y todos los alumnos estaban cubiertos de poción y de sarpullidos.

-Creo que tu clase te necesita…-dijo Dumbledore mientras desenvolvía un caramelo de limón, y se despedía del pelinegro-

Snape entro en clase, y arreglo aquel estropicio maldiciendo a los inútiles alumnos que tenía. Harry entró unos segundos después. Y el resto del día transcurrió con normalidad.


Harry se encontraba ante la puerta del despacho de Snape, Eran las nueve en punto, y el chico se debatía entre salir corriendo, o seguir adelante con aquella locura. Pero para su sorpresa. Severus abrió la puerta con el semblante serio y le hizo un gesto indicándole que pasara. Snape había odio sus pasos, su respiración, y cuando se acortó la distancia entre ellos, pudo oír incluso los latidos de su corazón, y su jovial sangre corriendo por cada vena.

-Bien…comencemos…-dijo Snape con seriedad-

Que Snape se metiera en aquel momento en su mente, no era plato de gusto para Harry, pero su boca se abrió en una O perfecta cuando vio que Severus le alargaba un libro titulado "Los secretos de la oclumancia".

-No se sorprenda, las clases practicas fueron inútiles con usted…creo que un poco de teoría no le vendrá mal, por ahora se leerá este libro en mi despacho, ya que de lo contrario se que ni se molestará en abrirlo.

Harry no supo decir si aquello era bueno o malo, se sentó en una butaca tras un gesto de Snape, y abrió el libro.

Tras las palabra de Dumbledore, Snape pensó que aquello sería lo mejor por el momento, ya que si Harry se adentraba en su mente, podría ver cosas que no debería. Severus contempló al niño que sobrevivió, mientras pasaba cada página de aquel libro, que en contra de lo que pensó, era lo suficientemente interesante, para olvidarse de que Snape lo contemplaba. Pero lejos de lo que pensó Snape, aquello seguía siendo una tortura para el, necesitaba alimentarse.

Después de una hora y media, en la cual Harry no había dejado de leer ni un segundo, le informó que era suficiente por hoy, y que dentro de dos días se reunirían a la misma hora. Harry bufó, le hubiera gustado llevarse aquel libro. Snape cogió el libro, y minutos después su fue al despacho del director. El cual le pidió información sobre su suceso en los Cárpatos hasta que creyó conveniente, y dejo marchar a Snape.