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¡Enamorado de mi madre! — capítulo 14

Draco les contemplaba con mucho detalle. Estaba preparado para hacer de la cena, un momento infeliz. Había tomado una poción multijugos de Snape y solo necesitaba algo de Hermione, que pudiera echar en ella. Con una sonrisa maliciosa, decidió ingeniárselas, para encontrar un mechón de cabello.

Severus miraba a su esposa, con mucho detalle. Ella intentaba comer y no sentirse nerviosa, ante las miradas que el hombre le estaba administrado, a su lado. Draco negó con la cabeza y comenzó a pensar. ¿Cómo decirle que le diera un mechón de cabello?

Sacó su varita y miró a su alrededor. Algo debía hacer, que Hermione se levantara y le dejara solo con Snape. Pues lo pudo hacer. Una ventisca horrible, que despeinó totalmente a Hermione. La joven se sintió incómoda, pero Snape no le dio importancia. Más le dio, a la misteriosa ventisca que solamente les había tocado a ellos. Draco intentaba no orinarse de la risa. Había aprendido buenos trucos, leyendo cosas prohibidas. ¡Le encantaba hacerlo!

  • Iré al tocador- le dijo ella y Snape, asintió- no te desesperes demasiado, sin mí.

  • Dudo que eso pase. Puede que suceda cuando estés.

  • Deja de actuar así, tú no dices esas cosas- le dijo ella y Severus esbozó una sonrisa irónica, de manera sutíl.

Hermione caminó hacia el tocador y Draco la siguió con mucho cuidado. Claro, no podía entrar en el tocador de mujeres, sin ser visto. Pero quizá, si entraba por un segundo y le quitaba un solo cabello. Supuso, que ella se arreglaría el cabello y que alguno caería en sus manos. Por supuesto, corría el riesgo de que otra mujer estuviera allí. Pero estaba bien, así podría engatuzar a Snape y entonces, ella le odiaría.

Esperó a que Hermione se cepillara el cabello y la vio salir del lugar. Habían tres cabellos en el lavamanos de aquel tocador. ¿Serían todos de ella? No tenía muchos intentos. Cuidadosamente tomó uno de ellos y lo introdujo en la botella. Esperó a que se disolviera y esperó también, que no fuese una mujer horrenda.

Se bebió la pócima y de pronto, se sintió terriblemente mareado. El frasco cayó al suelo y él, se sostuvo la cabeza. Soltó un gemido y sintió como su cuerpo, se reducía. De un momento a otro, se vio de otra forma.

¡Era una mujer embarazada!- bueno, al menos le lucía la cabellera rubia. No mucho cambio. ¿Por qué se había equivocado de color? Bien, salió de todos modos y caminó con mucha felicidad hacia Snape. Hermione, salía del otro lado.

  • ¡Severus!- chilló y Snape, se alarmó al verle. Le sostuvo por las solapas de la camisa y le obligó a besarle. Confesaba, que besarlo se sentía extraño, pero funcionaba muy bien. Hermione se detuvo en seco y caminó luego, mucho más rápido.

  • ¡Severus Snape!- chilló y Draco le soltó con rápidez.

  • ¡Disculpen!- dijo, caminando hacia otro lugar. Hermione le miró y pensaba detenerle. Severus le miró e intentó hablarle, pero ella le dio una bofetada que lo dejó sin habla.