Ayudame a Conquistarlo — capítulo 2
Un día antes de Navidad
-Ginny, despierta que el desayuno hace un rato que esta hecho. ¿Por qué no despierta?........¡¡AGUAMENTI!!
-AAHHHH ¡¿PERO QUE HACES HERMIONE? - le dije quitándome el agua de la cara y apoyando la cabeza en una mano. Me había mareado al levantarme tan deprisa del susto y como no había dormido mucho no ayudaba ese despertar - ¿Estás loca? ¿No podrías simplemente haberme llamado?
-Lo he hecho - me dijo indignada levantando el mentón - Llevo 10 minutos intentando despertarte ¿Te has pasado la noche en vela pensando en Harry, o que?
-Claro que no - conteste de nuevo recostada en la cama - anoche no podía dormir y fui por un vaso de leche, me encontré con Sirius y estuvimos un rato juntos. Luego le ayude a llegar a… su dormitorio…- me estaba quedando dormida de nuevo- …y - La imagen de Sirius dándome un beso se cruzo por mi cabeza y volví a incorporarme con los ojos como platos y muda.
-¿Y qué?
- inquirió Hermione
-Y-le-desee-buenas-noches-y-me-vine-a-dormir - dije quedándome casi sin aliento. No le di tiempo a replica ninguna ya que me levante y salí corriendo hacia la cocina.
Llegue abriendo la puerta con brusquedad y todo el mundo se me quedó mirando. Sirius soltó una risita que intento disimular llevándose la mano a la boca como para toser. La risa fue secundada por mis hermanos gemelos.
-¿Qué Ginny? ¿Nuevo look? - me pregunto Fred
Me puse como un tomate y salí corriendo al servicio. Al mirarme al espejo metí un pequeño grito ahogado. Tenía la cara colorada, unas profundas ojeras y el pelo por delante empapado y por detrás seco y alborotado.
-Mierda
- exclame. Harry me había visto así y seguro que él también se había reido. Maldije a Hermione mentalmente.
Me aseé y peine lo mas rápido que pude porque el estómago me estába rugiendo por algo de comida.
Volví a bajar y al entrar ya estaban todos desayunando. Le lancé una mirada de desprecio a mis hermanos y a Sirius y una especial de odio para Hermione. Por su culpa se habían reído de mí. Luego cruce mi mirada con la de Harry que me lanzo una sonrisa. Con él no podía enfadarme. Me senté y comencé a devorar los huevos revueltos y una porción de pastel de chocolate.
-¿No quieres un vaso de leche Ginny?- soltó Sirius divertido.
-¿Y tu un traguito de alcohol? - le dije con odio fulminándolo con la mirada. No estaba para tonterías en ese momento.
-¡GINNY! ¿Cómo se te ocurre hablarle así a Sirius? Estas en su casa y es mayor que tú.
-No te preocupes Molly. No es ningún misterio que me guste la bebida
- Parecía que quería enmendar su error.
Todos los chicos volvían sus cabezas de Sirius a mí que seguía echando chispas. Le lanzaba miradas de odio y él sus risitas absurdas. ¿Sirius me provocaba? Pues yo iba a seguirle el juego. Creo que era orgullo. En ese momento, me pasó por la mente el beso, se me subieron los colores y me fui por la puerta directa a mi cuarto excusando que ya había terminado.
-Esta chica….
-No te preocupes Molly. Yo iré a hablar con ella. Se me da bien hablar con los chicos
- y le guiño un ojo a Harry.
Cuando iba por las escaleras derechita a mi cuarto oí a mis espaldas que Sirius me llamaba.
-¿Qué quieres? - le espeté asomándome a la barandilla y dejando que mi pelo cayera hacia delante ocultándome parte del rostro.
Lo vi subir sin decir una palabra hasta que quedo 2 escalones por debajo mía para quedarnos cara a cara.
-¿Te has enfadado?- me pregunto
-¿Tu que crees? Parece que te acuerdas de todo lo de ayer muy bien y encima te has reido esta mañana haciendo que quedara el ridículo. Se bien que has sido el primero en reírte - me cruce de brazos.
-No te enfades y no, no me acuerdo de todo. Todo esta un poco nublado. Se que estuvimos en la cocina hablando de Harry y luego me ayudaste a ir a mi cuarto, pero no me acuerdo de nada mas.
-Menos mal- dije en un susurro y fijando la vista en otro punto que no fueran sus ojos azules.
-Ginny ¿paso algo más?
-¡Claro que no Sirius! - empecé a ponerme nerviosa, parecía que cada vez estábamos mas cerca el uno del otro. ¿Seguro que no lo sabia o se hacia el loco? Tenia que escapar - Me voy a cambiar.
Antes de irme Sirius me cogió de la muñeca y me detuvo. Lo mire a los ojos.
-A Harry le gustaría que fueras más tu y no lo que intentas aparentar para gustarle. Lo se, se parece también mucho a mi- echo una risita como recordando cuando era joven. Me gustaría haberlo conocido así.
"NO DESECHA ESA IDEA"
Era un gran consejo el que me había dado pero difícil de conseguirlo. Junto a Harry me convertía en una persona vergonzosa y tímida.
-Se tu misma, como cuando estas conmigo - me levantó el mentón haciendo que le mirara de nuevo a los ojos.
-Vale. Gracias Sirius - le di un abrazo muy tierno que me correspondió y me fui a cambiarme de ropa. Al final no podía enfadarme con él tampoco.
A la tarde, mi madre nos llamo a todos para dirigirnos al callejón diagon para comprar los regalos de Navidad, ya que antes se había negado a separarnos por miedo. Sirius se transformó en un muggle del barrio mediante poción multijugos. El también quería disfrutar de compras navideñas.
Solo tenía dinero para comprarle un regalo a mi madre y por supuesto a Harry. El regalo de mi madre ya lo había comprado pero Harry era muy difícil. Mire un escaparate con joyas y vi algo que me llamo la atención: una pequeña mitad de una snitch de oro y plata muy bonita y discreta. Seguro que a Harry le encantaría. Entre en la tienda.
-Buenas tarde señorita, no he podido evitar que la echado un ojo a la pequeña mitad de la snitch. ¿Sabes que significa? La idea la hemos cogido de los muggles. Tú llevarías una mitad de la snitch y la persona que te gusta llevaría la otra. Seria como una unión.
Me quede fascinada.
-¿Cuánto cuestan?
-60 Galeones
¡MADRE MIA! Era carísimo. Mire en mi bolsita. No tenía ni para uno. Mire al tendero.
-Lo siento solo podría comprar uno, pero solo tengo 20 Galeones.
-No te preocupes chiquilla. Lo acepto solo por lo que tienes y porque me regales una sonrisa- Le sonreí de inmediato. No podía creerlo pero aun así no tenia la otra mitad - Te lo envolveré de regalo- y se fue a la trastienda
Escuche un tintineo y vi a Sirius entrar.
-¿Te queda mucho? Tu madre nos va a volver locos a todos.
-No, no tardo - le dije todavía con cara de decepción por no poderme llevar la otra parte.
-Aquí tiene señorita - me tendió un pequeño estuche metido en una bolsa y le pague.
-Muchísimas gracias. Vamos Sirius.
-Sal tú, ahora mismo voy yo.
Me encogí de hombros y salí a reunirme con mi familia. Pocos minutos después, Sirius se nos unió y volvimos todos juntos al cuartel.
FIN DEL CAPITULO