Ayudame a Conquistarlo — capítulo 3
Un ¿error?
-Ohhhh- fue lo único que pude exclamar cuando ví un montón de regalos debajo del árbol de la cocina.
Estábamos todos en pijama y despeinados, menos los adultos. Empecé a abrir regalos aunque los de mis hermanos gemelos me daban miedo. Hermione me había regalado una bonita diadema con una mariposa adornada y Harry unos guantes de cazadora.
-Gracias a los dos- les dije emocionada dándole un abrazo a cada uno. El abrazo con Harry fue muy cálido y me entretuve un poco más para estar entre sus brazos.
Seguimos hablando y abriendo regalos hasta que vi que Harry cogía mi regalo, pero puso cara extraña. Yo no había puesto mi nombre porque me hubiera muerto de la vergüenza. ¿Y si no le gustaba?
-Mira Ginny, te queda uno, pero no pone de quien es - me dijo Hermione.
Lo cogí extrañada quitándole atención a Harry y abriendo el regalo. Mi boca formo una gran O redonda cuando vi la otra mitad del colgante de la snitch. Sonreí profundamente al ver ese collar en mi mano.
-Vaya, vaya. Si los dos tenéis el mismo collar
- dijo mi madre sonriente - ¿Quién os lo ha regalado?
-Ni idea - dijimos las dos a la vez y nos miramos sonriendo.
-Como Cho vea que tú y mi hermana tenéis un collar igual que va a mosquear bastante Harry - dijo mi hermano Ron.
-Llevas razón. Lo guardare de momento.
¿CHO? ¿CHO CHANG? ¿LA CHICA CHINA DEL E.D.? ¿Qué había pasado? Miré a Hermione que intentaba evitar mi mirada. Ella lo sabía. Volví a meter el collar en la cajita y me levante lentamente. Mi cara denotaba una tristeza inmensa. Mi corazón estaba hecho mil pedazos y notaba como los pedazos se clavaban unos a otros produciendo un dolor agudo y profundo. Salí por la puerta alegando que iba a asearme. Antes de irme, mi madre me dio las gracias por el regalo que le había gustado mucho. Yo le sonreí pero la felicidad no acudía a mis labios provocando casi una mueca en vez de una sonrisa.
Subiendo las escaleras oí correr hacia mi dirección pasos ligeros.
-Ginny espera- dijo Hermione. Me detuve en el 1º descansillo -No te lo dije directamente. Te dije que salieras con otros chicos para que te olvidaras un poco de Harry. A el le gusta Cho. Lo siento mucho.
-Hermione
- hice una pequeña pausa y suspire - Estoy bien, solo un poco dolida. No importa. Es normal que le guste alguien de su edad.
Terminé de hablar y me fui directamente a la habitación donde descansa Buckbeak. Al entrar me miró escrutadoramente. Le hice una reverencia y me correspondió. Me senté cerca de él para acariciarlo. Me dio con el pico en la mejilla. No iba a soltar ni una lagrima, no valía la pena llorar por un caso perdido.
-Buckbeak, quiero enterrar mis sentimientos por Harry aquí contigo. No voy a amarlo. Nunca seré correspondida y no soy persona que persigue una causa perdida…
- la puerta se abrió y apareció Sirius.
-Vaya, veo que te refugias en el mismo lugar que yo. Buckbeak sabe escuchar muy bien, pero no pone muchas soluciones- Se sentó a mi lado y me hecho un brazo por encima de mis hombros -No sabia que Harry estaba con una chica, sino no te hubiera regalado la otra parte del collar.
-¿Cómo?
- le mire a los ojos. Esa confesión me había pillado por sorpresa. Clavó su mirada con intensidad en mis ojos.
-Entre en la tienda y le pregunté al dependiente que habías comprado. Me lo explico todo y decidí comprarte la otra parte- se encogió de hombros -Te costó trabajo ahorrar todo ese dinero ¿verdad?
-Mucho
- dije con voz tomada. Mis lagrimas estaban a punto de derramarse aunque hacia un gran esfuerzo para controlarlas- Yo…- me abrace a Sirius y comencé a llorar a lagrima viva -Me gusta mucho pero no existo para él, no puedo seguir con esto - Sirius me estrechaba entre sus brazos y me acariciaba la cabeza mientras lloraba desconsoladamente. Me había regalado el otro collar para ayudarme a conquistar a Harry, para que se diera cuenta que lo amaba. Pero nada, nunca prestaba atención a nada.
Seguí llorando hasta que me quede seca. No se cuanto tiempo habíamos estado allí. Me retiré un poco y nos quedamos a pocos centímetros uno del otro. Mi cara estaba surcada por miles de lágrimas transparentes.
-Yo nunca te haría daño - susurro y lentamente posó sus labios en los míos. Nos separamos y volvimos a juntarlos. Al principio me sobresalté. Los labios fríos que tenia este hombre eran los primeros que probaba en mi vida. Sabían tan bien. Volvimos a separarnos y esta vez su lengua se atrevió a entrar un poco en mi boca acariciando tímidamente la mía. Esta juguetona también la rozo. De movimientos suaves empezaron a pasar a salvajes, con pasión. Me abrazaba con mas fuerza cada vez y mi cuerpo reacciono solo sentándose encima de el. Abrió los ojos desmesuradamente y me aparto delicadamente pero rápido.
-Lo… lo siento. Yo…- se quedo cayado mirando el suelo -no debía haber hecho esto- se levantó y salió de la habitación.
Allí me quede yo. Sentaba en el frio suelo con la respiración agitada, sabor en mi boca y aroma en el cuerpo del hombre que por primera vez me había hecho sentir alguien…. Sirius.
FIN DEL CAPITULO