Ayudame a Conquistarlo — capítulo 4
No puedes detenerme
Buckbeak soltó un graznido y salí de mi ensoñación. Me levanté y me dirigí a mi cuarto a cambiarme. Allí estaba Hermione ya preparada.
-¿Dónde te has metido? Tu madre está que echa chispas porque no has ido a desayunar. ¡Y encima aun no estas arreglada!
-Hermione, no agobies- le decía mientras iba hacia el cuarto de baño perdida en la escena que protagonice con Sirius.
-¿Has estado llorando? Tienes los ojos rojos.
-Que observadora- dije con sarcasmo, pero no me había dado cuenta si quiera de mis ojos -Y si he llorado no es asunto tuyo.
-Te considero mi amiga pero tranquila me meteré en mis asuntos- dijo saliendo del cuarto dando un portazo.
¿Es que Hermione no se daba cuenta que no podía hablar ahora mismo? Todo era tan surrealista ¿Cómo iba a mirar ahora a Sirius a la cara? O lo que es peor ¡A HARRY!... No, NO, desecha esa idea, dijiste que te olvidarías de el. Y ahora… ¿Qué hacia con Sirius? No me atraía físicamente y no se si mentalmente tampoco pero ese beso era como un veneno que recorria todo mi cuerpo. Pero él había dicho que no debería, seguramente por la diferencia de edad. Y si… ¿y si eso no me importa? "Todo hipotéticamente claro" pensé.
Me eche agua fría en la cara. Tenía que bajar como fuera ese rubor de mis mejillas. Cuando estuve lista, decidí echarle valor a la cosa y bajé. De nuevo, estaban todos en la cocina, aunque Sirius no.
Me senté al lado de Hermione con mis hermanos y Harry.
-Hermione pero debes reconocer que si Harry hubiera utilizado la Oclumancia mi padre no estaría aquí con nosotros.
-Si Ron, lo entiendo, pero si Dumbeldore quiere que Harry la aprenda será por algo ¿Y si mete en su cabeza alguna imagen errónea?
-Una trampa
- concluí. Todos me miraron como sino hubieran notado mi presencia - ¿Qué? Estoy con Hermione. Ha sido toda una suerte que Harry lo viera pero mas milagro que haya sido verdad.
Se hizo un silencio sepulcral. Mi padre había tenido mucha suerte de haber salido bien parado del ataque de Nagini, la serpiente de Voldemort.
-Chicos - mi madre nos interrumpió - ir a hacer los baúles que esta tarde no quiero que vayáis con prisas y tampoco os quiero mandar nada por lechuza. Errol no esta para muchos trotes.
Nos dirigimos a nuestros cuartos. Iba detrás de Hermione y al llegar al primer rellano, Sirius salió del cuarto de baño justo cuando pasaba yo por la puerta. Lo mire y mi cara empezó a arder. Empuje a Hermione y entre en nuestro cuarto lo más rápido posible. Por su parte, Sirius volvió a meterse en el cuarto de baño. Hermione entro y cerró el pestillo de la puerta para que no pudieran entrar los chicos.
-¿Qué ha sido eso?
-¿Qué ha sido que?
-Ginny no te hagas la tonta. Todos lo hemos visto. ¿Porque os habéis evitado? Si Sirius y tú siempre os habéis llevado bien
-Yo… Hermione como te lo cuente entraras en cólera y empezaras a soltarme chorradas sobre leyes y moralidad.
-Si, pero la curiosidad me puede a veces ¿sabes?
Suspire. Esto iba de mal en peor. Iba a ser complicado pero tenía el valor para contárselo.
-Y nos besamos
- soltó un gritito, típico de ella - luego me separo y dijo que no debería haberlo echo.
-Claro que no! Ginny eres muy pequeña para el ¿Y que pasa con Harry?- empezó a sacar su lado mandón.
-Mira Hermione
- dije poniéndome en pie - Harry es un caso perdido y es mas me aconsejaste salir con otros chicos.
-¡PERO DE TU EDAD LOCA! Como se te ocurre… es una locura.
-¿Y sino me importa la edad?
-¿Pero te gusta siquiera? ¿Lo quieres? Si hace unas horas estabas coladita por Harry.
-No lo se si me gusta o lo quiero. Y si a ti te dieran el beso que me han dado a mi te pensarías muchas cosas. La verdad es que no me extraña que Sirius fuera un ligón cuando joven.
-Ginny, como amiga te doy el consejo de que no sigas con esta locura. Él es mayor, tu eres muy joven y aun no sabes lo que quieres.
-No puedes decidir por mí- y con esto zanje la conversación
Comenzamos a recoger los baúles en silencio. Termine de empacar y me dirigí a la puerta. Tenía la mano en el pomo cuando oí
-¿Dónde vas?
-Mmmm, donde tu consejo no sirva para nada - y dicho esto salí escuchando gritar detrás de mi ¡GINNY NOOOO!
Corrí al segundo piso dirigiéndome a la puerta de Sirius. No llame. Entre y cerré detrás de mi. Cerré el pestillo para que Hermione no pudiera entrar. Ya no se escuchaba que me chillara. Seguramente no montaría un espectáculo o tendría que dar muchas explicaciones.
-¿Qué… que haces aquí? - dijo una voz a mi espalda.
FIN DEL CAPITULO